{"id":5829,"date":"2011-11-01T18:03:59","date_gmt":"2011-11-01T23:03:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5829"},"modified":"2014-02-27T08:22:55","modified_gmt":"2014-02-27T13:22:55","slug":"raices-historicas-de-la-voragine-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/01\/raices-historicas-de-la-voragine-2\/","title":{"rendered":"Ra\u00edces hist\u00f3ricas de La vor\u00e1gine"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de leer <em>Ra\u00edces hist\u00f3ricas de La vor\u00e1gine,<\/em> reciente libro de Vicente P\u00e9rez Silva publicado con auspicio de la Caja Agraria, el deseo inmediato es vol\u00adver sobre la novela del escritor huilense. La amplia documentaci\u00f3n que ha reunido P\u00e9rez Silva, tomada de serios documentos hist\u00f3ricos, revela los moti\u00advos que llevaron al novelista a dejar este testimonio sobre los sucesos que conmovieron al pa\u00eds en postrimer\u00edas del siglo XIX y comienzos del actual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta relectura del drama de los caucheros en las sel\u00advas del Putumayo y el Caquet\u00e1 queda ahora mejor explicada con el acopio de datos, muy bien concatenados y de rigurosa veracidad, del ensayista P\u00e9rez Silva, esp\u00edritu inquieto que vive indagando en las fuentes de la histo\u00adria la explicaci\u00f3n de tanto episodio memorable de la vi\u00adda colombiana. Con base en este acervo de investigaci\u00f3n se entiende mejor el proceso de aquella versi\u00f3n novela\u00adda que sali\u00f3 al p\u00fablico el 25 de noviembre de 1924, tres d\u00edas antes de la muerte de Rivera en Nueva York.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s que ficci\u00f3n, se trata de la pro\u00adtesta sobre los atropellos e iniquidades que soportaban los ind\u00edgenas en el sur del pa\u00eds a manos de los due\u00f1os de la Casa Arana, de funesta recordaci\u00f3n en la criminalidad mundial. La selva amaz\u00f3nica fue testigo de la crueldad que ejercieron aquellos b\u00e1rbaros que explota\u00adban la fuerza de trabajo de los indios, pag\u00e1n\u00addoles cualquier ridiculez por el vigor de sus brazos en el laboreo del caucho, cuando bien les iba; y usurp\u00e1ndo\u00adles las tierras y someti\u00e9ndolos a toda clase de tortu\u00adras, incluida la muerte, en el caso com\u00fan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Casa Arana se disolvi\u00f3 el 19 de marzo de 1909. El pa\u00eds hab\u00eda quedado consternado con la cadena de atroci\u00addades cometidas. Tal era el poder de la casa asesina, que la justicia era un auxiliar del vandalismo im\u00adperante. \u00bfCu\u00e1ntos ind\u00edgenas fueron exterminados bajo la ley del l\u00e1tigo, del garrote y la castraci\u00f3n? Se habla de m\u00e1s de treinta mil. Genocidio pavoroso, que hoy estreme\u00adce la sensibilidad m\u00e1s dormida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rivera, en carta al magnate imperialista Henry Ford, le expresaba: <em>\u00abHe tenido en mis manos fotograf\u00edas de ca\u00adpataces que regresaban a sus barracas con cestas o mapires \u00a0llenos de orejas, senos y test\u00edculos, arrancados a la indiada inerme, en pena de no haber extra\u00eddo todo el cau\u00adcho que le impon\u00edan los patronos\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gran parte de los personajes de <em>La vor\u00e1gine<\/em> son to\u00admados de la realidad, algunos con nombres propios. Un testigo de la masacre, que se hizo confidente del novelista, le narr\u00f3 los espeluznantes acontecimientos. Y Rivera, que conoc\u00eda los l\u00edmites fronterizos y a quien no le eran extra\u00f1os los misterios y fascinaciones de la selva, encauz\u00f3 la acci\u00f3n, vali\u00e9ndose de su rica imagi\u00adnaci\u00f3n y su vena po\u00e9tica, hacia la que ser\u00eda una de las tres novelas universales \u2013junto con <em>Mar\u00eda<\/em> y <em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em>\u2013 m\u00e1s famosas de Colombia. Antes hab\u00eda le\u00ed\u00addo diversos testimonios y escuchado muchas versiones sobre la tragedia amaz\u00f3nica. Con semejante bagaje, plasm\u00f3 su obra maravillosa, un canto a la selva y a la tiran\u00eda del hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la vor\u00e1gine de ayer contin\u00faa viva en nuestros d\u00edas. <em>\u00abYa no es la vor\u00e1gine de la selva que con mano m\u00e1\u00adgica nos describi\u00f3 Rivera<\/em> -dice P\u00e9rez Silva-. <em>Es la vor\u00e1\u00adgine de la selva humana en que estamos sumidos. Ahora tam\u00adbi\u00e9n nos debatimos, indiferentes o desolados, entre la \u2019selva del crimen\u2019 y la violencia. Es la vor\u00e1gine de la anarqu\u00eda y de la injusticia; es la vor\u00e1gine de la especu\u00adlaci\u00f3n y la usura que nos atrapa y nos consume sin tregua ni cuartel; es la vor\u00e1gine de la codicia inhumana y del capitalismo desenfrenado que nos devoran inclementes en el diario discurrir de nuestras vidas\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este libro, valioso aporte a la literatura y historia colombianas, se vuelve esencial\u00a0 para comprender la epopeya cauchera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 26-VII-1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Comentario:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mensaje dirigido a Vicente P\u00e9rez Silva:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Celebro haber tenido el agrado y el honor de haberlo conocido por intermedio de mi caro amigo el escritor y pe\u00adriodista Gustavo P\u00e1ez Escobar. Acabo de leer <em>Ra\u00edces hist\u00f3ricas de La vor\u00e1gine<\/em>, un ensayo tan subyugante por su perfecta urdimbre, por el trabajo pa\u00adciente para sustentar con do\u00adcumentos irrefutables la g\u00e9\u00adnesis de nuestra gran novela. Esta obra lo muestra a usted como un investigador digno del m\u00e1s profundo respeto y ad\u00admiraci\u00f3n. Ya me hab\u00edan con\u00adtado en el Instituto Caro y Cuervo hace muchos a\u00f1os que usted era una autoridad cien\u00adt\u00edfica. Ahora lo compruebo con enorme satisfacci\u00f3n. M\u00e1s complacido qued\u00e9 cuando lo\u00adgr\u00e9 confirmar que usted le hab\u00eda dado la terminaci\u00f3n a su ensayo tal como yo quer\u00eda y lo intu\u00ed desde el principio. Me refiero a sus acertad\u00edsimas re\u00adflexiones en la vor\u00e1gine actual, porque ese espeluznante ho\u00adrror de la violencia no cesa. Leer <em>La vor\u00e1gine<\/em> y leer su ensayo es tomar partido contra el crimen, contra la indolencia institucional. Gracias por tan impactante trabajo y por su autobiografiado recuerdo que me honra. <strong>Jos\u00e9 Antonio Vergel<\/strong><strong>,<\/strong> Agencia de Prensa Novosti, Mosc\u00fa. (Mensaje publicado en <em>El Espectador<\/em>, Bogot\u00e1). <strong><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Despu\u00e9s de leer Ra\u00edces hist\u00f3ricas de La vor\u00e1gine, reciente libro de Vicente P\u00e9rez Silva publicado con auspicio de la Caja Agraria, el deseo inmediato es vol\u00adver sobre la novela del escritor huilense. 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