{"id":5879,"date":"2011-11-10T13:31:10","date_gmt":"2011-11-10T18:31:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5879"},"modified":"2014-05-04T20:48:58","modified_gmt":"2014-05-05T01:48:58","slug":"cielo-guajiro","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/10\/cielo-guajiro\/","title":{"rendered":"Cielo guajiro"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por fin&#8230;\u00a0 \u00a1La Guajira! Desde hacia mucho tiempo, tal vez desde que le\u00ed la sensual novela de Eduardo Zalamea Borda <em>Cuatro a\u00f1os a bordo de m\u00ed mismo<\/em> \u2013diario de los cinco sentidos\u2013, ard\u00eda en deseos de conocer la tierra remota. Una y otra vez hab\u00eda tenido que aplazar el via\u00adje, hasta que logr\u00e9, en d\u00edas pasados, complacer la ilu\u00adsi\u00f3n tantas veces acariciada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta tierra abierta, quemante y arisca, que se retuer\u00adce bajo la inclemencia de soles caniculares, parece que no tuviera due\u00f1o. La soledad de sus caminos y la aridez de sus contornos ponen una nota dura en el paisaje. Con\u00adforme se recorre su geograf\u00eda en largas jornadas de sed y sofoco, el alma vuela por las estepas y se encuentra con Dios convertido en desierto. Los ind\u00edgenas se desli\u00adzan por los senderos arenosos y se pierden en sus ranche\u00adr\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una india vieja, que marcha al borde de la carretera con una ni\u00f1a de la mano, se muestra recelosa cuando de\u00adtenemos ante ella el veh\u00edculo. Nos voltea la espalda, pero yo la halago, con un billete, para la fotograf\u00eda de rigor. Posa con naturalidad, sin preocuparse por su apariencia ajada por los a\u00f1os y la miseria, y sonr\u00ede con expresi\u00f3n franca cuando la m\u00e1quina capta su figura l\u00e1nguida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en marcha el veh\u00edculo, queda bail\u00e1ndome en la men\u00adte la aparici\u00f3n de ese colmillo solitario, el \u00fanico dien\u00adte que le queda en pie, que la mujer exhibi\u00f3 en su gesto de gratitud. Creo que he captado en esa imagen fugaz, m\u00e1s que a la t\u00edpica habitante de La Guajira des\u00e9rtica, las inmensas necesidades que padece la poblaci\u00f3n en ma\u00adteria de salud, de educaci\u00f3n, de higiene, de agua potable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y viajamos, como contrasentido, sobre un subsuelo rico en carb\u00f3n y gas, que al pa\u00eds le produce cuantiosas utilidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cielo guajiro es amplio y transparente y todo lo ilumina. Los cactos y los nopales, que se multiplican en maravillosa sucesi\u00f3n de quietud, se aferran con desespero a la tierra. En la alta Guajira, donde el desierto clama en dolorosas densidades, una gota de agua se con\u00advierte en man\u00e1 del cielo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta es La Guajira, la tierra m\u00edtica que me hac\u00eda fal\u00adta conocer. Con ella ya tengo cubierto casi todo el mapa colombiano. Ancho territorio caracterizado por sus altas temperaturas, su vegetaci\u00f3n espinosa y sus arenas incle\u00admentes, rechaza las lluvias y se complace con la sequedad. El viento es puro y corre \u2013como lo prob\u00f3 Zalamea Borda\u2013 con sabor a arena, a beso, a mujer, a sensualismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la ex\u00f3tica y lujuriosa Guajira la vida adquiere otras dimensiones. Seduce con sus misterios y conquista con sus encantos. A ella habr\u00e1 que volver para extraerle sus mitos y leyendas. B\u00e1steme por ahora dejar este ras\u00adtro de una excursi\u00f3n asombrada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 27-IV-1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Por fin&#8230;\u00a0 \u00a1La Guajira! Desde hacia mucho tiempo, tal vez desde que le\u00ed la sensual novela de Eduardo Zalamea Borda Cuatro a\u00f1os a bordo de m\u00ed mismo \u2013diario de los cinco sentidos\u2013, ard\u00eda en deseos de conocer la tierra remota. 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