{"id":5896,"date":"2011-11-10T14:17:24","date_gmt":"2011-11-10T19:17:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5896"},"modified":"2014-04-25T18:56:16","modified_gmt":"2014-04-25T23:56:16","slug":"girardot-progresa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/10\/girardot-progresa\/","title":{"rendered":"Girardot progresa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta hace pocos a\u00f1os era un puerto descuidado. Con el auge de Melgar, su vecino tur\u00edstico \u2013al que le dio repentina vida el general Rojas Pinilla\u2013, Girardot en\u00adtr\u00f3 en lento proceso de deterioro. Los ojos de los bogotanos se pusieron en el peque\u00f1o municipio tolimense mecido por las aguas del r\u00edo pr\u00f3digo, y sobre todo por el hado del presidente benefactor que all\u00ed refres\u00adcaba, entre zambullida y zambullida, sus entusiasmos gu\u00adbernamentales, hasta frenar, como consecuencia l\u00f3gica, el avance del puerto cundinamarqu\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras Melgar progresaba, Girardot retroced\u00eda. Un gran complejo tur\u00edstico, montado alrededor de la hoteler\u00eda movida por las cajas de compensaci\u00f3n, contribuy\u00f3 a que el veraneadero del general se convirtiera en sitio preferido para el recreo de los bogotanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El puerto se conservaba como un recuerdo en fuga. Poco a poco se extingu\u00eda su importancia de otras \u00e9pocas. Aunque continuaba siendo centro populoso y febril. Tal vez su misma clase dirigente, que antes hab\u00eda ejerci\u00addo pujante liderazgo, permiti\u00f3 la decadencia se\u00f1alada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me he detenido ahora, por espacio de tres d\u00edas, con mayor an\u00e1lisis, en esta ciudad un poco desdibujada por los efectos comentados. He recorrido sus calles, cono\u00adcido sus barrios y apreciado su progreso. Para decir la verdad, me hab\u00eda acostumbrado a pasar de largo. Y no hac\u00eda, desde a\u00f1os atr\u00e1s, esta parada necesaria. Falta a veces la oportunidad de llegar a los sitios, mirar e indagar. No siempre ponemos el suficiente senti\u00addo de observaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha surgido de pronto, en este viaje escrutador, una poblaci\u00f3n distinta. Encuentro, en oposici\u00f3n al lugar desali\u00f1ado que llevaba forjado en la mente, la ciu\u00addad transformada. \u00d3igase este dato sorprendente: en Girardot no hay huecos. Si existen, se escondie\u00adron. Hoy sus calles est\u00e1n bien pavimentadas y resplan\u00addecientes. Lo primero que salta a la vista es el aseo. Como en todo puerto, no es f\u00e1cil preservar este requi\u00adsito de las ciudades pulcras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Da la impresi\u00f3n de que se hubiera impuesto una nueva regla para remozarle la cara a Girardot. Sus autorida\u00addes tienen entre manos, para el futuro pr\u00f3ximo, una fuer\u00adte inyecci\u00f3n crediticia dentro de los programas del Fon\u00addo de Desarrollo Urbano, para ampliar los equipos de aseo, seguir la pavimentaci\u00f3n de calles y construir una nueva plaza de mercado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro lado oculto, que ahora sobresale a pesar de que siempre ha existido, es el de sus magn\u00edficos edificios bancarios. Aqu\u00ed las instalaciones financieras compiten en espacio, elegancia y confort. Son construcciones a\u00f1ejas en su mayor\u00eda, que han sabido conservarse como patrimonio hist\u00f3rico; y las modernas, con nuevos dise\u00f1os, no desentonan y, por el contrario, le dan ritmo novedoso a la evoluci\u00f3n de los tiempos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el palacio municipal, sobrio y esplendoroso a la vez, se admiran el orden y el buen engranaje de sus de\u00adpendencias. Paseando por el recinto urban\u00edstico, surgen aqu\u00ed y all\u00e1, en palpitante actividad, comercios, f\u00e1bri\u00adcas, helader\u00edas, peque\u00f1os y medianos hoteles. Y existen hoteles de mayores dimensiones, como El Pe\u00f1\u00f3n, Tocarema y Bachu\u00e9, que brindan esmerados servicios.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Buena noticia \u00e9sta de que la provincia consiga nuevos rumbos de progreso. Girardot podr\u00eda hoy conquistar el puesto de capital de Cundinamarca, para descongestionar, como es lo deseable, la vida bogotana. Si se lo permite Zipaquir\u00e1, la tenaz competidora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 2-VIII-1989.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Hasta hace pocos a\u00f1os era un puerto descuidado. Con el auge de Melgar, su vecino tur\u00edstico \u2013al que le dio repentina vida el general Rojas Pinilla\u2013, Girardot en\u00adtr\u00f3 en lento proceso de deterioro. 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