{"id":5916,"date":"2011-11-10T14:44:32","date_gmt":"2011-11-10T19:44:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5916"},"modified":"2014-04-25T19:07:59","modified_gmt":"2014-04-26T00:07:59","slug":"arauca-vibrador","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/10\/arauca-vibrador\/","title":{"rendered":"Arauca vibrador"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde la pieza del hotel veo flamear a corta distan\u00adcia la bandera nacional. Cada vez que penetro en mi pe\u00adque\u00f1o albergue hotelero, durante los dos d\u00edas que perma\u00adnezco en Arauca, me gusta contemplar la llanura que se extiende ante mis ojos. Infinidad de pajarillos musica\u00adles revuelan a todo momento, y sobre todo en las prime\u00adras horas del amanecer, por entre la densa vegetaci\u00f3n de los alrededores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed, en mitad de macizos \u00e1rboles y verdosos con\u00adtornos que certifican la presencia del Llano, flota la bandera colombiana. Es un hermoso s\u00edmbolo de soberan\u00eda nacional en esta frontera convulsionada en ocasiones por los roces de cercan\u00eda con el pa\u00eds vecino, y pertur\u00adbada en los \u00faltimos tiempos por los atentados de los grupos insurgentes contra los pozos petroleros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras la fortuna colombiana se dilapida aqu\u00ed en\u00adtre voladuras de oleoductos, en una de las guerras m\u00e1s incre\u00edbles de la demencia humana, el pueblo sufre ham\u00adbre. Las fuentes de prosperidad econ\u00f3mica que brotan generosas en Arauca y en otros lugares de nuestra rica geograf\u00eda, y que son envidiadas por pa\u00edses menos afortuna\u00addos, se dinamitan para asustar al Gobierno y crear el caos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se olvidan los subversivos, y tal vez jam\u00e1s lo aprender\u00e1n, de que estos golpes contra la econom\u00eda del pa\u00eds son golpes contra el pueblo, la mayor v\u00edctima inmo\u00adlada por la sinraz\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras escribo estos apuntes viajeros desde mi dis\u00adcreta ventana hotelera, desde donde percibo todo el em\u00adbrujo del Llano, me entusiasma contemplar el pabell\u00f3n tricolor, airoso y soberano, clavado en mitad de la flo\u00adresta como una afirmaci\u00f3n de la patria. Sus colores, n\u00edtidos y majestuosos, hacen bello contraste con el ver\u00addor de la naturaleza y parece que ondularan por el infi\u00adnito de la llanura como una plegaria colombiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me acuerdo de <em>La Vor\u00e1gine<\/em> de Jos\u00e9 Eustasio Rivera, escrita contra la explotaci\u00f3n del hombre en las fronteras de la propia patria, y me digo que ahora, en esta Colombia sacrifica\u00adda por los ej\u00e9rcitos del narcotr\u00e1fico y por los delin\u00adcuentes comunes, suceden cosas peores que la tortura de los caucheros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Caminando por las calles de Arauca, un pueblo que en poco tiempo llegar\u00e1 a ser ciudad, encuentro miseria. La poblaci\u00f3n se esfuerza, en manos de autoridades bien intencionadas, por superar su estado de abandono. Un per\u00adsistente olor a cloaca, que sale de un ca\u00f1o estancado que atraviesa el pueblo, contradice el frescor de la naturaleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer prop\u00f3sito de las autoridades, conscientes del peligroso avance de este foco infeccioso, es la canalizaci\u00f3n y adecuaci\u00f3n sanitaria del ca\u00f1o. Vendr\u00e1n despu\u00e9s las obras del acueducto y el alcantarillado, el alcantarillado de aguas lluvias y el arreglo de las v\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arauca es hoy uno de los municipios m\u00e1s ricos del pa\u00eds. Las regal\u00edas petroleras sobrepasan los $ 3.000 millones anuales, y esto da una idea de la dimensi\u00f3n presupuestal. Hace 20 a\u00f1os \u2013me comentaba un boyacense que aqu\u00ed se que\u00add\u00f3\u2013 no hab\u00eda agua ni luz. Se viv\u00eda entre barro y en ran\u00adchos de paja. La comunicaci\u00f3n con el interior del pa\u00eds era una proeza. Hoy hay calles pavimentadas, a medias (ya que la mayor\u00eda est\u00e1n convertidas en lodazales), luz el\u00e9ctrica, deficitaria (pues ocurren frecuentes apago\u00adnes), y agua, bien tratada (aunque contaminada en ocasiones por el petr\u00f3leo que se riega en el r\u00edo por las voladuras del oleoducto). La telefon\u00eda ha mejorado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arauca se encuentra en pleno despertar hacia un porvenir inesperado. Nada entre millones petroleros y no sabe qu\u00e9 hacer con la plata. La bonanza le cay\u00f3 de sorpresa. \u00a0Ojal\u00e1 sus autoridades \u2013las actuales y las futuras\u2013 sepan manejar bien la prosperidad. En poco tiempo ser\u00e1 una ciudad pujante. Hoy es un sitio incierto. Sus habitantes todav\u00eda no creen que se ganaron la loter\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mirando desde mi escondida atalaya hacia el horizonte sereno y po\u00e9tico que se pierde en la llanura il\u00edmite, me pregunto si realmente me encuentro en tierra de combates. Me \u00a0pregunto si hasta mi pieza llegar\u00e1 el retumbar de la dinamita. Me siento perplejo, entre el arpegio de los p\u00e1jaros y el murmullo de los \u00e1rboles, y me duelo de la locura del hombre que es capaz de profanar estos dones del cielo. Miro la bandera ondulante, testimonio perenne de fe colombiana, y me siento fortalecido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 24-VII-1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Desde la pieza del hotel veo flamear a corta distan\u00adcia la bandera nacional. Cada vez que penetro en mi pe\u00adque\u00f1o albergue hotelero, durante los dos d\u00edas que perma\u00adnezco en Arauca, me gusta contemplar la llanura que se extiende ante mis ojos. 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