{"id":5925,"date":"2011-11-10T15:22:42","date_gmt":"2011-11-10T20:22:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5925"},"modified":"2014-03-22T16:09:40","modified_gmt":"2014-03-22T21:09:40","slug":"tunja-ciudad-de-los-blasones","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/10\/tunja-ciudad-de-los-blasones\/","title":{"rendered":"Tunja, ciudad de los blasones"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Entre lirios, silencio y golondrinas<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>cada ma\u00f1ana Tunja se despierta<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>ataviada con grises muselinas<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>que en la noche le tejen las estrellas. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Magda Negri<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Gonzalo Su\u00e1rez Rend\u00f3n, un visionario que sab\u00eda de alturas, escribi\u00f3 sobre una meseta de la cordillera andina, a m\u00e1s de 2.800 metros cobre el nivel del mar, el nombre de una epopeya: Tunja. Aquel 6 de agosto de 1539 nac\u00eda, sobre el paisaje triste, la ciudad de los mitos y las leyendas, la m\u00e1s cantada por los poetas, la m\u00e1s tr\u00e1gica y la m\u00e1s gloriosa de la Colonia. Tres siglos despu\u00e9s, ya con la espada de Bol\u00edvar, el r\u00edo Teatinos se ba\u00f1ar\u00eda de sangre para redimir de las cadenas a los esclavos de Am\u00e9rica<em>. Cuna y taller de la libertad<\/em> la proclam\u00f3 el indomable guerrero que hab\u00eda desafiado los vientos glaciales para romper la opresi\u00f3n espa\u00f1ola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1541 el emperador Carlos V le otorg\u00f3 el t\u00edtulo de ciudad. Sobre la faz del territorio amasado de barro ind\u00edgena brotaba un lirio. M\u00e1s tarde recib\u00eda de Felipe III la designaci\u00f3n de <em>muy noble y leal ciudad<\/em>, y Felipe IV le entregaba por armas las de Le\u00f3n y Castilla, el m\u00e1s grande honor que pudiera tributarse a una ciudad de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta se\u00f1ora de la hidalgu\u00eda comenz\u00f3 a flotar desde entonces como una oraci\u00f3n sobre el abismo. Tal vez en el territorio conquistado se hab\u00eda producido, en los milenios del tiempo, alguna cat\u00e1strofe geogr\u00e1fica que as\u00ed hab\u00eda quebrado el lomo de la tierra. Y all\u00ed estaba la capitana de tormentas que era capaz de vencer las ad\u00adversidades del terreno para establecer un imperio. Con el tiempo cre\u00f3 ella toda una serie de sucesos que todav\u00eda hoy retumban sobre la epidermis monacal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leyendas como las del Jud\u00edo Errante, el Farol de las Nieves, la Emparedada, La Llorona, el perro del conven\u00adto de San Francisco, el Pozo de Donato, marcaron para siempre sus contornos fantasmag\u00f3ricos. Hechos espantables como las lujurias de In\u00e9s de Hinojosa, la muerte de Jorge Voto y el ahorcamiento de la pecadora \u2013en aquel \u00e1rbol legendario que ya no existe pero todos ven\u2013, vol\u00advieron febriles aquellas laderas de caprichosas casti\u00addades. Todo cabe en los sitios callados. Y apareci\u00f3 el Mono de la Pila \u2013el Dios del Silencio\u2013 para acallar los cuentos y las murmuraciones; mudo personaje encargado de encubrir, hasta el d\u00eda de hoy, los m\u00e1s rec\u00f3nditos secretos de las calles y las residencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tunja est\u00e1 montada sobre grietas y hondonadas. Sus tierras son est\u00e9riles y su alma, rocosa. Parece el \u00e1gui\u00adla imperial que necesita treparse en los picos m\u00e1s al\u00adtos para afirmar su realeza. En esta esterilidad apa\u00adrente corren nutricios riachuelos de la inteligencia. Aqu\u00ed se dieron cita los cronistas, los poetas y los in\u00adtelectuales. Con don Juan de Castellanos florece la li\u00adteratura colonial a fines del siglo XVI. A principios del siglo XVIII surge el prodigio literario y m\u00edstico de la madre del Castillo. Aqu\u00ed naci\u00f3 Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Ortiz, el cantor de la bandera colombiana, y son hoy tan\u00adtos los literatos ilustres, que se han necesitado nume\u00adrosos tomos, que nunca terminan, para recoger el acervo culto sembrado sobre un pedregal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar del af\u00e1n iconoclasta de ciertos b\u00e1rbaros, Tunja preserva con celo sus reliquias coloniales. Si en plena plaza de Bol\u00edvar se quiso cercenar la cultura precolombina levantando una construcci\u00f3n moderna, en los alrededores \u2013desde la casa solariega de don Juan de Castellanos hasta el convento de las Nieves, o desde la casona del Club de Boyac\u00e1 hasta la celda de la monja m\u00edstica\u2013 permanece inquebrantada la herencia materna.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanja ha surgido as\u00ed, a trav\u00e9s de los siglos, con su pasado a cuestas, hasta este momento azaroso de la Colombia de 1989. Llega a los 450 a\u00f1os rodeada del aprecio de todo el pa\u00eds. Ha sido la urbe sufrida, mal\u00adtratada, incomprendida, sepultada en sus silencios mi\u00adlenarios. Entusiasma que sea Hernando Torres Barrera, uno de los hijos de Eduardo Torres Quintero \u2013el mayor defensor del patrimonio hist\u00f3rico de la culta villa de los blasones\u2013, quien como burgomaestre celebre el aniversario e impulse la ciudad hacia el futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abY eres, por culpa de nosotros mismos<\/em> \u2013dijo Eduardo Torres Quintero\u2013, <em>espejo de turbias opacidades o alu\u00adcinante lago que devuelve invertidas las im\u00e1genes\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 5-VIII-1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Entre lirios, silencio y golondrinas cada ma\u00f1ana Tunja se despierta ataviada con grises muselinas que en la noche le tejen las estrellas. 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