{"id":5938,"date":"2011-11-10T15:35:41","date_gmt":"2011-11-10T20:35:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5938"},"modified":"2014-03-11T20:09:24","modified_gmt":"2014-03-12T01:09:24","slug":"dos-libros-esperados","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/10\/dos-libros-esperados\/","title":{"rendered":"Dos libros esperados"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tra\u00eda en mente sugerir a <em>El Espectador<\/em>, desde an\u00adtes de morir Argos, que publicara, bajo la orientaci\u00f3n de este maestro del idioma, sus eruditas y simp\u00e1ticas <em>Gazaperas.<\/em> Esta c\u00e1tedra del castellano que por espacio de once a\u00f1os se convirti\u00f3 en lectura favorita del p\u00fa\u00adblico \u2013tal vez la columna m\u00e1s le\u00edda de la prensa nacio\u00adnal\u2013, termina hoy cubierta de luto, con la \u00faltima esto\u00adcada de su autor, despu\u00e9s de recorrer cuanto recoveco apareci\u00f3 en los laberintos del habla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bien dif\u00edcil resulta que Argos no hubiera descubierto, con sus cien ojos fulminantes, la mayor\u00eda de errores en que puede incurrirse al utilizar el espa\u00f1ol. Con su pro\u00adverbial agudeza mental, matizada de fino humor e ingeniosa simplicidad, el columnista de todos los d\u00edas contri\u00adbuy\u00f3 a la pureza del idioma y a la formaci\u00f3n de los es\u00adcritores y los periodistas. Como no era un maestro rega\u00f1\u00f3n, su letra penetraba. Este m\u00e9todo de la docencia festiva, que nadie ha practicado con tanto \u00e9xito, deja in\u00adnumerables graduados en todos los rincones del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Argos lo le\u00edan todos los p\u00fablicos, desde el presi\u00addente de la Rep\u00fablica hasta el oficial del juzgado, y desde el ostentoso doctor hasta el sencillo voceador de peri\u00f3dico. Quienes m\u00e1s le tem\u00edan, y sobre todo quienes m\u00e1s abr\u00edan los ojos centelleantes, eran los escritores de alto copete. Pesc\u00e1ndoles deslices, y a veces errores garrafales, mayor repercusi\u00f3n ten\u00eda su c\u00e1tedra. Cuando se reprende por lo alto, m\u00e1s aprenden los de abajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No siendo infalible, admit\u00eda sin dificultad sus pro\u00adpias equivocaciones y adem\u00e1s daba albergue en su columna a variados enfoques sobre el mismo tema. En esta forma, los conceptos se aclaraban y las normas se depuraban. <em>Gazapera<\/em> fue predio amable y democr\u00e1tico, amenizado con estribillos, a lo Marroqu\u00edn, y delicados chispazos. Lo que \u00e9l llam\u00f3 <em>autogazapos<\/em> era la manera simple de desembarrarla, como hoy lo dir\u00eda con su au\u00adtenticidad paisa, para apuntalar una lecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A nadie mortificaba ni her\u00eda \u2013y ni siquiera a Mac en sus veloces crucigramas, con quien manten\u00eda cazada una eterna pelea amistosa\u2013, porque sab\u00eda el arte de co\u00adrregir haciendo cosquillas. Algunos eruditos, como Panesso Robledo o Caballero Escovar, le\u00edan con cuidado la glosa y prefer\u00edan no contestar para no agrandar la picadura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En fin, el maestro Argos ha muerto. <em>El Espectador<\/em> pierde una ficha irremplazable. Los lectores sentire\u00admos la ausencia de esta br\u00fajula necesaria. Ojal\u00e1 el peri\u00f3dico, como lo anot\u00e9 al principio, colec\u00adcionara las <em>Gazaperas<\/em> en un libro clasificado \u00a0por temas y con el correspondiente \u00edndice. Ser\u00eda una enciclopedia del buen decir, libro b\u00e1sico de consulta para cualquier biblioteca.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un segundo libro, de igual tenor y de demanda ase\u00adgurada, ser\u00eda el relacionado con la columna <em>Preguntas y Respuestas<\/em>, de Manuel Dresner. Es otro espacio sapien\u00adte, trabajado con amenidad y hondura intelectual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Drezner, al igual que Argos, es maestro de la clari\u00addad. En pocas palabras y sencillos conceptos logra cer\u00adteras definiciones. Ha tratado cuanto tema se le ocurre al lector y maneja las respuestas con precisi\u00f3n y gracia. Asuntos curiosos, lo mismo que complicados problemas, son ventilados con ingenio e ilustraci\u00f3n. Los propios lecto\u00adres, cuando \u00e9l no domina una materia, le ayudan con sus aportes a alimentar la columna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es otra enciclopedia que se ha enriquecido a lo largo del tiempo y que merece editarse para utilidad del p\u00fablico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 26-VIII-1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Tra\u00eda en mente sugerir a El Espectador, desde an\u00adtes de morir Argos, que publicara, bajo la orientaci\u00f3n de este maestro del idioma, sus eruditas y simp\u00e1ticas Gazaperas. 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