{"id":5942,"date":"2011-11-10T15:41:42","date_gmt":"2011-11-10T20:41:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5942"},"modified":"2014-04-25T19:23:10","modified_gmt":"2014-04-26T00:23:10","slug":"un-personero-de-la-provincia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/10\/un-personero-de-la-provincia\/","title":{"rendered":"Un personero de la provincia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La noticia sobre la decadencia f\u00edsica de Adel L\u00f3pez G\u00f3mez me llegaba, de cierto tiempo para ac\u00e1, sigilosa y reiterada. Alguien me cont\u00f3 que su columna permanente en <em>La Patria<\/em> se hab\u00eda silenciado. Escrib\u00ed entonces una nota en que lamentaba su ausencia, m\u00e1s o menos continua, del peri\u00f3dico al que se encontraba ligado desde hac\u00eda largos a\u00f1os. Bien sab\u00eda yo que para Adel L\u00f3pez G\u00f3mez es\u00adcribir era lo mismo que respirar; y dejar de hacerlo equival\u00eda a morir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acto seguido me confirm\u00f3 Adel, en su mismo diario manizale\u00f1o, lo que ya era un hecho evidente: \u00abMi silencio cotidiano y absolutamente voluntario \u2013aunque contrario a mi voluntad, valga la paradoja\u2013 obedece ante todo a mi estado f\u00edsico de este \u00faltimo tiempo que ha perdido \u2013espero que temporalmente\u2013 sus ritmos interiores, ha deste\u00f1ido mi paisaje y ha cancelado muchas de las mejores armon\u00edas\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pr\u00f3ximo a los 89 a\u00f1os de vida, acaba de fallecer en Manizales. Y aunque sus escritos de los \u00faltimos d\u00edas eran lentos, morir\u00eda, como Gautier, con la pluma en los dedos. As\u00ed lo encontr\u00e9 varias veces, sudando sus cuartillas in\u00adfatigables frente a su vieja m\u00e1quina de escribir, cuando lo visitaba en su residencia de La Francia. A lo largo de su productiva existencia fue colaborador de la mayor\u00eda de revistas y peri\u00f3dicos de Colombia y deja una abundante co\u00adsecha de m\u00e1s de 10.000 art\u00edculos publicados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus libros, entre cuento, novela, teatro y cr\u00f3nica, pa\u00adsan de 30. Es uno de los escritores m\u00e1s prol\u00edficos del y pa\u00eds, pero adem\u00e1s su estilo es castizo, ameno y vigoroso. Sus cuentos, muchos de ellos maestros, lo sit\u00faan como uno de los exponentes m\u00e1s calificados del g\u00e9nero. Su narrati\u00adva est\u00e1 vertida a varios idiomas y se puede catalogar como el sucesor de Horacio Quiroga. Tom\u00f3 a su coterr\u00e1neo Eduardo Arias Su\u00e1rez como br\u00fajula de su narrativa y de \u00e9l aprendi\u00f3 lecciones perdurables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue, por excelencia, el gran personero de la provin\u00adcia colombiana. Su mayor tem\u00e1tica brot\u00f3 de los campos cafeteros y supo tratar la tierra con arrobamiento y ternura. El costumbrismo adquiri\u00f3, con la fina percepci\u00f3n sobre el medio ambiente provincial,\u00a0 singular categor\u00eda. Con ese tema ingres\u00f3 a la Academia de la Lengua. La Uni\u00adversidad de Caldas le otorgar\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s el doctora\u00addo honoris causa en literatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habitante bogotano por alg\u00fan tiempo, se radic\u00f3 luego en Manizales y de all\u00ed ya no saldr\u00eda. Viajaba con frecuencia a su terru\u00f1o quindiano, donde lo conoc\u00ed entre cafeta\u00adles, \u00a0y gozaba con el aroma campesino y la simplicidad de sus moradores. De all\u00ed extrajo la mayor parte de sus per\u00adsonajes, con sus amores frustrados, sus orgullos heridos y sus ilusiones henchidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuimos los dos, desde las p\u00e1ginas de <em>La Patria,<\/em> prego\u00adneros de la comarca quindiana. Sol\u00eda \u00e9l atribuirme, con estimulante generosidad, la virtud c\u00edvica de trabajar por su tierra \u2013que tambi\u00e9n es la m\u00eda sin ser oriundo de ella\u2013 y preocuparme por sus necesidades y progreso. Y re\u00adcuerda con nostalgia, en su nota de prensa a que atr\u00e1s me refer\u00ed, \u00ablos tiempos de fervor y batalla que en ti perduran vivos y fuertes y en m\u00ed languidecen a medida que decrece el aceite de mi l\u00e1mpara\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en sus \u00faltimos a\u00f1os, vecino yo de Bogot\u00e1, me pidi\u00f3 que me interesara por una selecci\u00f3n suya de cuentos que se hallaba en poder de Plaza y Jan\u00e9s. Como mi presunta influencia ante la casa editora era inexistente, no me qued\u00f3 otro camino que lamentar la extra\u00f1a parsimonia para esta publicaci\u00f3n de indudable m\u00e9rito. El libro no ha salido, y Adel se march\u00f3 con esta frustraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos hijas suyas le heredaron la vocaci\u00f3n de escribir. Gloria, directora cultural del Banco de la Rep\u00fablica en Manizales, es columnista de <em>La Patria<\/em> y de otros medios de comunicaci\u00f3n. Lo mismo sucede con Diana, residente en M\u00e9jico hace varios a\u00f1os, quien desde all\u00ed env\u00eda sus escritos al diario caldense y adem\u00e1s tiene una permanente actividad cultural en la capital azteca. La semilla, insigne Adel L\u00f3pez G\u00f3mez, ha quedado bien sembrada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 7-IX-1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar La noticia sobre la decadencia f\u00edsica de Adel L\u00f3pez G\u00f3mez me llegaba, de cierto tiempo para ac\u00e1, sigilosa y reiterada. 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