{"id":5957,"date":"2011-11-10T15:59:59","date_gmt":"2011-11-10T20:59:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5957"},"modified":"2014-02-28T16:25:12","modified_gmt":"2014-02-28T21:25:12","slug":"el-estadista-gabriel-turbay","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/10\/el-estadista-gabriel-turbay\/","title":{"rendered":"El estadista Gabriel Turbay"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>1<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el t\u00edtulo de <em>Gabriel Turbay, estadista santandereano<\/em>, ha aparecido el volumen XLII de la Academia de Historia de Santander, escrito por Eduardo Dur\u00e1n G\u00f3mez, miembro de dicha corporaci\u00f3n. Esta serie bibliogr\u00e1fica, financiada por la Gobernaci\u00f3n de Santander, se inici\u00f3 en 1932 y su finalidad es dar a conocer los escritos y obra en general de los hijos nativos y adoptivos del departa\u00admento. Prop\u00f3sito que ha permitido, con algunos recesos lamentables, recoger valiosas producciones literarias e hist\u00f3ricas y de paso estimular a los escritores de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gabriel Turbay, uno de los pol\u00edticos m\u00e1s brillantes del pa\u00eds, ha carecido de bi\u00f3grafos densos que trasladen a los tiempos actuales, en toda su dimensi\u00f3n hist\u00f3rica, la recia personalidad de este prohombre bumangu\u00e9s que, seg\u00fan Silvio Villegas, fue el pol\u00edtico m\u00e1s h\u00e1bil de su genera\u00adci\u00f3n, en ambos partidos; y cuyos atributos, seg\u00fan Abelardo Forero Benavides, lo hac\u00edan superior a Gait\u00e1n, Alberto Lleras, Dar\u00edo Echand\u00eda o Carlos Lozano, sus contempor\u00e1neos liberales, todos sobresalientes en diversas expresiones \u00a0de la inteligencia, \u00abporque Turbay no era otra cosa que un pol\u00edtico y un estadista\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, en el esbozo biogr\u00e1fico que presenta Eduardo Dur\u00e1n G\u00f3mez, complementado con p\u00e1ginas de esclarecidos escritores, se le da vigencia al personaje. El autor de la obra, que rebusc\u00f3 documentos dormi\u00addos en bibliotecas particulares y dialog\u00f3 con amigos del caudillo, logra un valedero perfil sobre este Turbay ful\u00adgurante que \u00abpadeci\u00f3 la soledad de los grandes hombres\u00bb, como lo define Gustavo Galvis Arenas en las palabras de presentaci\u00f3n del libro, y \u00abse pase\u00f3 por la pol\u00edtica con dignidad y distancia, porque su vocaci\u00f3n era el Estado\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nacido en Bucaramanga en 1901, de padres libaneses, muri\u00f3 en Par\u00eds en 1947, ciudad a donde se hab\u00eda trasla\u00addado dominado por la amargura, despu\u00e9s de la derrota como candidato a la Presidencia de la Rep\u00fablica en las elecciones de 1946. Su partido, luego de 16 a\u00f1os conti\u00adnuos en el poder, hab\u00eda perdido el mando por culpa de la candidatura disidente de Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n, estimulada discretamente por L\u00f3pez Pumarejo. Turbay y L\u00f3pez, que juntos hab\u00edan librado gran\u00addes batallas pol\u00edticas, comenzaron a distanciarse desde 1937, y en \u00a01943 se produjo el rompimiento definitivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque su candidatura era la leg\u00edtima del Partido Li\u00adberal y se trataba del hombre m\u00e1s prestigioso de su co\u00adlectividad, con muchas simpat\u00edas entre los conservadores, no logr\u00f3 contrarrestar la arremetida implacable de su contrincante, l\u00edder de mucho arraigo en el pueblo. Turbay contaba con el respaldo de la intelectualidad, pero Gait\u00e1n, para avivar el sentimiento de las masas, record\u00f3 el origen liban\u00e9s de su adversario y consigui\u00f3\u00a0 despertar contra \u00e9l un encendido e ignominioso odio ra\u00adcista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La campa\u00f1a de la oposici\u00f3n, una de las m\u00e1s virulen\u00adtas e injustas que recuerde la historia, se adelant\u00f3 ba\u00adjo este preg\u00f3n repetido por miles de gargantas y en miles de carteles: \u00abTurco no, turco jam\u00e1s\u00bb. Este arrebato demencial, cometido contra esta una destacada figura colombiana a carta cabal, y cuyo \u00fanico pecado, dentro del turbi\u00f3n del fanatismo de su propio partido, era ser hijo de padres extranjeros, tendr\u00eda a la postre el condigno castigo: la p\u00e9rdida del poder. Contabilizadas las elec\u00adciones, Turbay obtuvo 420 mil votos y Gait\u00e1n 350 mil (o sea, 770 mil papeletas liberales), contra 540 mil conservadoras, las de Mariano Ospina P\u00e9rez, el ganador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPocas veces en la historia un ciudadano se ha visto escarnecido de manera m\u00e1s irracional y lacerante\u201d, anot\u00f3 Carlos Lozano y Lozano. Era natural que semejante afrenta, de tan bajo e inaudito origen, afligiera el alma de Gabriel Turbay, alma altiva, noble y nacionalista como sus propios farallones santandereanos. Un a\u00f1o despu\u00e9s, cuando trataba de recobrar la serenidad, mor\u00eda solitario en Par\u00eds, con dolor de patria.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>2<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gabriel Turbay hab\u00eda nacido predestinado para ser estadista. Sus padres, sencillos y laboriosos inmigrantes del L\u00edbano, escogieron a Bucaramanga como lugar propicio para fijar un hogar honorable y hacer progresar su actividad comercial. Al hijo colombiano le dispensaron esmerada educaci\u00f3n. Se gradu\u00f3 de m\u00e9dico y alcanz\u00f3 a conocer algo de la disciplina del Derecho. Pero su verdadera vocaci\u00f3n estaba en la pol\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bien pronto lleg\u00f3 a la Asamblea Departamental y all\u00ed se code\u00f3 con personajes tan prominentes como Laureano G\u00f3mez, Jos\u00e9 Camacho Carre\u00f1o, Jaime Barrera Parra, Roberto Serpa y Manuel Serrano Blanco. Luego fue secretario de gobierno. A los 20 a\u00f1os era representante a la C\u00e1mara. M\u00e1s tarde ser\u00eda presidente del Senado, presidente de la Direcci\u00f3n Nacional Liberal, ministro, embajador, designado a la Presidencia de la Rep\u00fablica. Su car\u00e1cter recio y su inteligencia luminosa lo hac\u00edan el hombre excepcional que todo el mundo buscaba. De s\u00f3lo 27 a\u00f1os ya era figura nacional. Y a los 30 hab\u00eda coronado su carrera en el Congreso y en el Ministerio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fogoso, viril y conflictivo en sus comienzos, cuando improvisaba los primeros discursos en los barrios de su tierra, pas\u00f3 a ser el gran orador de ideas novedosas y maduras, cuando cautivaba el inter\u00e9s nacional desde los altos escenarios de la. democracia. La pol\u00edtica era su obsesi\u00f3n y el parlamento su \u00e1mbito natural. Se dice de \u00e9l que nunca pronunci\u00f3 un discurso est\u00e9ril.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Formidable diplom\u00e1tico, por todas partes dejaba huella de sus condiciones de mediador y negociador. Fue al Per\u00fa como embajador despu\u00e9s del conflicto con Colombia. En Washington aprendi\u00f3 a ser m\u00e1s estadista. Cuando regres\u00f3 al pa\u00eds en 1937, ya se mencionaba su nombre para la Presidencia de la Rep\u00fablica. Como experto diplom\u00e1tico, virtud que le permit\u00eda manejar la pol\u00edtica con fina dis\u00adcreci\u00f3n, manten\u00eda excelentes relaciones con el partido contrario y proclamaba que el pa\u00eds no pod\u00eda gobernarse sino con la colaboraci\u00f3n de los dos partidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hizo del decoro su mejor virtud. La acrisolada forma\u00adci\u00f3n que hab\u00eda recibido de sus padres y profesores se re\u00adflejaba en todos sus actos. Sus ademanes delicados y su estampa varonil le abr\u00edan muchas puertas. En su caso se plasm\u00f3 el deseo de Enrique Caballero Escovar: \u00abNo le pi\u00addo a la vida duraci\u00f3n sino est\u00e9tica\u00bb. Bajo el mandato de su destino renunci\u00f3 a grandes ideales: el matrimonio, el hogar, los bienes terrenos, la ciencia. Se cas\u00f3 con la pol\u00edtica y sucumbi\u00f3 por ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el mejor momento de su carrera, a pocos me\u00adtros del palacio de los presidentes, lo traicion\u00f3 la suerte. Doloroso camino el suyo que, luego de tantos \u00e9xitos, lo saca de la patria y lo conduce a la muerte. Como era noble de esp\u00edritu, en su alma no pod\u00eda anidarse el ren\u00adcor. Pensaba regresar a Colombia, superados los sinsabores y curadas las heridas, a reanudar la lucha. Y en una pieza de hotel, muy lejos de la patria, el asma lo venci\u00f3 para siempre. La vieja enfermedad, agravada por la nostalgia del suelo nativo, clausuraba as\u00ed una de las vidas m\u00e1s promisorias del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muri\u00f3 de 46 a\u00f1os. Su temprana desaparici\u00f3n representa una de las mayores frustraciones colombianas. Su propio partido, que tanto lo hab\u00eda enaltecido, le impidi\u00f3 llega al poder. Y por los raros caprichos de la vida, otro santandereano, que tambi\u00e9n estaba predestinado para el Estado, tampoco alcanz\u00f3 el mando. Luis Carlos Gal\u00e1n acaba de morir a la misma edad de Turbay. Era el pol\u00edtico m\u00e1s aventajado del momento. Su trayectoria, de tanta lucidez como la de Turbay, se vio obstaculizada por sus mismos copartidarios, y luego la muerte le cerr\u00f3 para siempre las puertas del Estado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Turbay y Gal\u00e1n, insignes caudillos liberales, ambos santandereanos y bumangueses, y los dos eminentes patriotas, se sacrificaron por la pol\u00edtica. Ambos murieron de 46 a\u00f1os. El departamento de Santander ha tenido dos inmensas frustraciones. Colombia entera ha perdido dos cartas definitivas en momentos cruciales. Vidas paralelas las de Turbay y Gal\u00e1n. El esfuerzo, la lucha y la dignidad engrandecieron sus existencias. Hab\u00edan \u00a0nacido para la grandeza. Y si no consiguieron el poder terrenal, conquistaron en cambio, con el martirio, el re\u00adconocimiento pleno de la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 25 y 31-X-1989. <strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar 1 Con el t\u00edtulo de Gabriel Turbay, estadista santandereano, ha aparecido el volumen XLII de la Academia de Historia de Santander, escrito por Eduardo Dur\u00e1n G\u00f3mez, miembro de dicha corporaci\u00f3n. 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