{"id":5976,"date":"2011-11-10T16:30:25","date_gmt":"2011-11-10T21:30:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5976"},"modified":"2019-09-22T19:51:34","modified_gmt":"2019-09-23T00:51:34","slug":"cuando-los-animales-lloran","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/10\/cuando-los-animales-lloran\/","title":{"rendered":"Cuando los animales lloran"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dice que Colombia es el infierno de los animales. Sobre ellos se ejecutan las mayores crueldades, y toda\u00adv\u00eda hay gente que se pregunta de d\u00f3nde nace la violencia. Mientras los animales lloran de dolor, el hombre r\u00ede de placer. Muy pocos sienten el dolor de los animales. Y lo avivan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es costumbre ancestral, de dif\u00edcil extirpaci\u00f3n. Las corridas de toros, que nos llegaron de Espa\u00f1a como acto cultural, son el mayor espect\u00e1culo de barbarie del mundo. Los toros, antes de salir a la lidia, han pa\u00adsado por un sinn\u00famero de sufrimientos, como el de recibir una aguja de tejer en los \u00f3rganos genitales, o vaselina en los ojos para nublarles la visi\u00f3n, o unturas en di\u00adversas partes del cuerpo para producirles escozor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y en la faena de la plaza p\u00fablica, que enardece mul\u00adtitudes, el noble bruto, sofocado y herido, es sometido a la muerte lenta y b\u00e1rbara. El acto supremo de la fies\u00adta, donde la muchedumbre expresa su mayor sadismo, es el hundimiento de la espada, de un metro de largo, en los pulmones ya averiados por la asfixia, hasta que el ani\u00admal muere ahogado en su propia sangre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las fiestas de San Pedro, que se repiten cada vez con superior vehemencia, miles de gallos mueren decapi\u00adtados por competidores ebrios que demuestran su \u00abhombr\u00eda\u00bb cortando pescuezos, en una especie de rito cavern\u00edcola, al pasar ante la cuerda que se afloja y se estira para incitar m\u00e1s el brinco salvaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se mata por placer. Matar se ha convertido en un de\u00adporte. En la pesca y en la caza los animales quedan mal\u00adheridos, infectados y angustiados. Se goza vi\u00e9ndolos contorsionarse, sin importar que los hijos van tambi\u00e9n a morir de tristeza y abandono. Trasladado este instinto a los campos de la violencia entre hombres, no es diferente la situaci\u00f3n cuando se asesina a seres humanos y se de\u00adjan hu\u00e9rfanos y viudas, padres y hermanos, agobiados por el terror y el sufrimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alguien me contaba en estos d\u00edas el caso de un hacen\u00addado que hab\u00eda construido un horno en su finca y, para inaugurarlo, hab\u00eda invitado a buen n\u00famero de amigos. Como el horno estaba sin probar en su sistema de desfogue, no tuvo inconveniente en meter vivo a un gozque que por all\u00ed rondaba, hasta que el pobre plebeyo, cocido en la brasa viva ante los ojos de la concurrencia, demostr\u00f3 que el aparato serv\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los pajaritos de los campos son perseguidos por los muchachos traviesos \u2013asesinos en potencia\u2013 que disfrutan de regocijadas sensaciones al bajarlos de los \u00e1rboles a punta de pedradas o escopetazos. Esos muchachos, armados de caucheras y municiones, ser\u00e1n los antisociales del ma\u00ad\u00f1ana, y de all\u00ed a engrosar las guerrillas, que matan hombres de verdad, hay poca distancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los animales de carga se les tortura clav\u00e1ndoles es\u00adpuelas y propin\u00e1ndoles latigazos y otros maltratos como est\u00edmulos para la locomoci\u00f3n. A los bueyes se les insertan argollas en la nariz para jalarlos. A los perros calleje\u00adros se les traslada al coso y all\u00ed mueren de inanici\u00f3n. En el matadero \u2013como leo en una hoja del Club de Amigos de los Animales, de Medell\u00edn\u2013 se aplican procedimientos bru\u00adtales como el de lanzar cerdos sin morir a tanques con agua hirviendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los animales lloran. Y el hombre r\u00ede. Estas oscuras tendencias del g\u00e9nero humano han erigido el gran monu\u00admento a la crueldad. Las l\u00e1grimas de los animales no se ven. El hombre no quiere verlas. Pero son reales. Eduardo Arias Su\u00e1rez vio llorar, en cuento estelar, a una vaca: <em>La vaca sarda<\/em>. All\u00ed asegura: \u00abTodos la vimos, y por eso lo escribo. Todos nosotros vimos que cuando la vaca lam\u00eda aquella piel, iba vertiendo gruesas l\u00e1grimas de sus ojazos espirituales\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 11-I-1990.<br \/>\n<em><strong>Revista Manizales, <\/strong><\/em>septiembre de 1991.<br \/>\n<em><strong>Vivir con Salud, <\/strong><\/em>revista decana del naturismo espa\u00f1ol, Madrid, marzo de 1991.<br \/>\n<em><strong>Revista Aristos Internacional, <\/strong><\/em>n.\u00b0 23, Torrevieja (Alicante Espa\u00f1a), sept\/2019.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es mi prop\u00f3sito hacer llegar mi felicitaci\u00f3n al columnista destacado de ese diario, Gustavo P\u00e1ez Escobar, por su conmovedor art\u00edculo titulado <em>Cuando los animales lloran, <\/em>en donde queda a la luz p\u00fablica toda la crueldad que antecede a la final org\u00eda de sangre en el espect\u00e1culo de las plazas de toros (plazas que debi\u00e9ramos convertir en gimnasios o canchas para pr\u00e1cticas de deportes). <strong>Luis Alfonso Saavedra F., <\/strong>Barranquilla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es triste ver a un pa\u00eds sumergido en la violencia, a\u00f1orando paz y haciendo campa\u00f1as para conseguirla, cuando vamos a las plazas de toros a ver correr sangre. No sab\u00eda ni imaginaba lo que se hace a un toro antes de salir al ruedo. Es inhumano. Los animales sienten y lloran como nosotros. En un animal tenemos siempre un amigo para toda la vida. <strong>Marta Cecilia Pacheco Blanco, <\/strong>Bucaramanga<strong>. <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queremos felicitarlos por la entereza y el valor demostrado por su peri\u00f3dico al publicar el art\u00edculo <em>Cuando los animales llorann<\/em>, de Gustavo P\u00e1ez Esco\u00adbar. Ojal\u00e1 sigan public\u00e1ndose con frecuencia notas sobre ese tema tan importante, como medio eficaz para despertar la conciencia espiritual de nuestro pueblo y para estimular a todos los que quieren trabajar en ese sentido, pero son v\u00edctimas del silencio. <strong>Antonio Mart\u00ednez Segura, Walter Ballesteros, Julia Ballesteros de Mart\u00ednez, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Cuando los animales lloran<\/em>, de Gustavo P\u00e1ez Escobar, es un aut\u00e9ntico <em>Salpic\u00f3n<\/em> de amor. Explot\u00e9 de regocijo al reconocer que to\u00addav\u00eda hay columnistas que dejan de vez en cuando la tem\u00e1tica aburrida de la pol\u00edtica para deslizar su pluma por aspectos urgentes como el de los derechos animales. Ese listado de afrentas contra los irracionales es as\u00ed mismo un grito desgarrador que clama al cielo y a los hombres por que cese ya la barbarie que contin\u00faa diezmando con todo lo bueno que puso Dios en la naturaleza para sustento de todas sus criaturas. De la violencia contra los animales a la violencia contra los propios humanos hay s\u00f3lo un paso. No debemos olvidar que al igual que nosotros, los\u00a0 animales no s\u00f3lo nacen, crecen, se reproducen y mueren, sino que son capaces de amar algunas veces con un amor y fidelidad m\u00e1s puros de como pueden hacerlo muchos orgullosos humanos. Que los mayores sigan matando y violentando animales, pero a los ni\u00f1os \u2013\u00a1por favor!\u2013 salv\u00e9moslos de tan nefasto ejemplo. <strong>Leonor Galvis de Auzas<\/strong>, Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Qu\u00e9 bien puesta tu pluma sobre un tema casi nunca tratado y m\u00e1s bien evadido o evitado por te\u00admor, o por verg\u00fcenza, si es que otros periodistas que no sean t\u00fa est\u00e1n conscientes de la verdad sobre la crueldad y la violencia en Colombia! Casualmente hoy recib\u00ed un casete de Jorge Roos en donde se refiere a ese ar\u00adt\u00edculo tuyo con el mismo sentimiento que produjo en m\u00ed. Realmente te mereces un gran abrazo de felicitaci\u00f3n por el magn\u00edfico trabajo, el cual, multiplicado en cientos de copias, va a ir a todos los pa\u00edses donde tenemos correspondencia. Asi\u00admismo y con una recomendaci\u00f3n se lo enviar\u00e9 a Animal Agenda para que se traduzca y se publique. <strong>Gloria Ch\u00e1vez<\/strong><strong> V\u00e1squez, <\/strong>escritora colombiana residente en Nueva York.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al leer recientemente el art\u00edculo dedicado a los animales record\u00e9 que hace mucho tiempo me comentaste tu rechazo a las corridas de toros. S\u00ed, ciertamente los animales sufren permanente maltrato del hombre, tanto que ha llegado a decirse que el animal m\u00e1s cruel y peligroso es el hombre. <strong>C\u00e9sar Hoyos<\/strong><strong> Salazar, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su art\u00edculo me transmiti\u00f3 toda su congoja de hombre sano y toda su indignaci\u00f3n de hombre entero. Si esa verdad es sobrecogedora, y lo es, no menos terri\u00adble es tener que contarla como usted lo ha hecho. Quiero creer que con estas palabras le confirmo que estoy a su lado, apretando los dientes yo tambi\u00e9n, con tremenda ra\u00adbia, con inmenso desprecio por una bazofia criminal y cobarde que pretende ser vista como cultura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He dispersado por lo menos veinte copias de su art\u00edculo ya que en esta caricatura de democracia no hay un solo peri\u00f3dico o revista que asumir\u00eda la responsabilidad de exhibir el hispanismo de rufianes que usted expone con tan espl\u00e9ndida vehemencia. Recib\u00ed hace unos d\u00edas unas l\u00edneas de una amiga de Barcelona que, emocionada con su vigorosa acusaci\u00f3n, est\u00e1 tratando de hacer reproducir el art\u00edculo en Catalu\u00f1a. <strong>Jorge Roos, <\/strong>Madrid (Espa\u00f1a).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Asociaci\u00f3n Defensora de Animales y del Ambiente (ADA) desea expresarle sus m\u00e1s pro\u00adfundos agradecimientos por su magn\u00edfico escrito<em> Cuando los animales lloran.<\/em> Para nosotros es de suma importancia que un periodista como usted tenga esa sensibilidad y respeto por el dolor y sufrimiento de los animales. En Colombia se ha perdido toda la capacidad de apreciar la vida en todas sus manifestaciones; los animales, los \u00faltimos en esta escala, se convierten en blanco de toda clase de maltratos, y lo que es peor, como anota usted, se mata animales por deporte o diversi\u00f3n.\u00a0 Se cree equivocadamente que si en Colombia la violencia ha lle\u00adgado a extremos en seres hu\u00admanos, denunciar e insistir en el tema de la violencia hacia los animales est\u00e1 fuera de discu\u00adsi\u00f3n. Sofisma de distracci\u00f3n. De esta violencia tambi\u00e9n hay que hablar, y mucho. <strong>Cecilia Delgado<\/strong>, <strong>presidenta de ADA,<\/strong> Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queremos felicitarlo por la amena e inteligente forma como ha manejado el tema en sus escritos. Nos complacer\u00eda much\u00edsimo leer su comentario acerca de la vivisecci\u00f3n, que aunque fue prohibida expresamente por el nuevo estatuto de protecci\u00f3n animal, todav\u00eda es mirada por algunos profesores como un mal necesario. Estamos seguros de que usted demostrar\u00e1 una vez m\u00e1s la sana sensibilidad que posee, y que ojal\u00e1 todos los periodistas y educadores tuviesen, para poder pensar que si sembramos ahora a trav\u00e9s de la informaci\u00f3n y educaci\u00f3n, podr\u00edamos m\u00e1s r\u00e1pido obtener una cosecha generacional muy diferente a la violencia que tenemos ahora. <strong>Orlando Beltr\u00e1n Quesada<\/strong>, Bucaramanga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El abogado <strong>Roberto C\u00e1rdenas Ulloa<\/strong>, de Bogot\u00e1, utiliz\u00f3 este art\u00edculo como texto de sus tarjetas de Navidad de 1991.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Se dice que Colombia es el infierno de los animales. Sobre ellos se ejecutan las mayores crueldades, y toda\u00adv\u00eda hay gente que se pregunta de d\u00f3nde nace la violencia. 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