{"id":6011,"date":"2011-11-10T20:24:42","date_gmt":"2011-11-11T01:24:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6011"},"modified":"2014-03-11T20:31:17","modified_gmt":"2014-03-12T01:31:17","slug":"la-pasion-del-cafe","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/10\/la-pasion-del-cafe\/","title":{"rendered":"La pasi\u00f3n del caf\u00e9"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 Chalarca es experto en literatura sobre el caf\u00e9. Se trata de uno de los colombianos que m\u00e1s co\u00adnocen la historia del grano y que m\u00e1s la han difundido en art\u00edculos y en libros. Desde su despacho de publicacio\u00adnes de la Federaci\u00f3n de Cafeteros, absorbido por las le\u00adyendas que giran alrededor del \u00abn\u00e9ctar negro de los dioses blancos\u00bb, vive pendiente del acontecer del producto agr\u00edcola que mayores sorpresas produce a la econom\u00eda del pa\u00eds. Se regocija cuando la aguja se\u00f1ala precios ha\u00adlag\u00fce\u00f1os en las bolsas internacionales, y sufre cuando el producto se precipita, como ahora, por los abismos de los mercados traicioneros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He le\u00eddo varios libros de Chalarca sobre la materia. Me deleit\u00e9 con la <em>Fabulosa historia de una taza de caf\u00e9<\/em>, y le segu\u00ed los pasos a la pepa mila\u00adgrosa en <em>Historia del caf\u00e9<\/em>. El escritor manizale\u00f1o, que es tambi\u00e9n cuentista, nos debe un libro de ficci\u00f3n \u2013y el personaje se presta para la fantas\u00eda\u2013 sobre este dios de los colombianos que es al mismo tiempo mito y realidad. Unas veces es generoso y otras opresor. Creo que Chalarca, de tanto vivir compenetrado con su hado tutelar, va a quedar convertido en una pepa de caf\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha ca\u00eddo en mis manos un nuevo libro de Jos\u00e9 Chalar\u00adca, realzado con la maestr\u00eda fotogr\u00e1fica de F\u00e9lix Tisn\u00e9s, con este t\u00edtulo po\u00e9tico: <em>El caf\u00e9, relato ilustrado de una pasi\u00f3n.<\/em> Obra literaria y art\u00edstica donde la gracia del texto compite con la policrom\u00eda del paisa\u00adje campesino. La Compa\u00f1\u00eda Litogr\u00e1fica Nacional y la Edi\u00adtorial Colina, de Medell\u00edn, impresoras de la obra, ganan honores con esta realizaci\u00f3n. El texto tiene traducci\u00f3n simult\u00e1nea al ingl\u00e9s de Consuelo S. Santamar\u00eda y Cathy de Qu\u00e1queta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Chalarca hace de su obra un canto al caf\u00e9. Con su poema en prosa, matizado de datos y sugerencias, lleva al lector a un mundo encantado. Con habilidad de crea\u00addor, como buen cuentista, toma la semilla en sus manos, la siembra, la bendice, la riega y la abona. Y la deja en gestaci\u00f3n hasta que se origina la vida. El grano, con\u00advertido en pl\u00e1ntula en forma de chapola o fosforito, emer\u00adge al conjuro del sol y\u00a0 la brisa; y m\u00e1s tarde, \u00abvesti\u00addos los cafetos de blanco como novias dispuestas para una boda multitudinaria\u00bb, el espect\u00e1culo es sobrecogedor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quienes conocemos la campi\u00f1a cafetera sabemos que Jo\u00ads\u00e9 Chalarca sabe interpretar la sinfon\u00eda de la tierra. Somos testigos del amor con que las manos del caficultor, encallecidas y esperanzadas, acarician sus ilusio\u00adnes. Cada cosecha en perspectiva se vuelve para \u00e9l una plegaria. Nos hemos recreado, adem\u00e1s, con el paisaje de los cafetales tremolantes en tiempos de cosecha, que simulan mantos de terciopelo sobre las la\u00adderas y las planicies, y sentimos apesadumbrado el \u00e1nimo cuando, tras la cogienda, se van las chapoleras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El escritor, que hace de este texto un permanente vuelo po\u00e9tico, se transporta por la Colombia de los paisa\u00adjes embrujados y las tierras feraces, para sembrar su matica de caf\u00e9. El caf\u00e9, que es el mayor generador de di\u00advisas, produce sensaciones sensua\u00adles como rey de las florescencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caficultor no cambia por nada su suerte. Lleva su actividad en la sangre, como un l\u00edquido vital. Entre el hombre y el \u00e1rbol se produce la comuni\u00f3n perfecta, que los hace inseparables hasta en las circunstancias m\u00e1s aciagas. La esclavitud del caf\u00e9 es una victoria sobre la tierra. Y la pasi\u00f3n del caf\u00e9, como toda pasi\u00f3n, conmueve y estremece.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador<\/em>, <\/strong>Bogot\u00e1, 9-I-1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Jos\u00e9 Chalarca es experto en literatura sobre el caf\u00e9. Se trata de uno de los colombianos que m\u00e1s co\u00adnocen la historia del grano y que m\u00e1s la han difundido en art\u00edculos y en libros. 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