{"id":6014,"date":"2011-11-10T20:30:01","date_gmt":"2011-11-11T01:30:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6014"},"modified":"2014-02-27T10:54:22","modified_gmt":"2014-02-27T15:54:22","slug":"la-brevedad-en-alvaro-cepeda","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/10\/la-brevedad-en-alvaro-cepeda\/","title":{"rendered":"La brevedad en \u00c1lvaro Cepeda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c1lvaro Cepeda Samudio se creci\u00f3 despu\u00e9s de su muerte, ocurrida en Nueva York el 12 de octubre de 1972. Su prin\u00adcipal figuraci\u00f3n era en el campo period\u00edstico y todav\u00eda no se hab\u00eda producido un juicio s\u00f3lido sobre su narrati\u00adva. Pertenec\u00eda al Grupo de Barranquilla, del cual hac\u00edan parte, entre otros, Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, Alejan\u00addro Obreg\u00f3n, Alfonso Fuenmayor y Germ\u00e1n Vargas, escritores y artistas que giraban bajo la inspiraci\u00f3n de Ram\u00f3n Vinyes y Jos\u00e9 F\u00e9lix Fuenmayor. \u00abTodos venimos del viejo Fuenmayor\u00bb, dijo Cepeda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su primer libro, la colecci\u00f3n de cuentos <em>Todos est\u00e1bamos a la espera<\/em>, fue publicado en 1954 y pas\u00f3 inadvertido para la cr\u00edtica, a pesar de tratarse de un trabajo valioso que hab\u00eda merecido el aplauso de Hernando T\u00e9llez en la primera p\u00e1gina de <em>Lecturas Dominicales de El Tiempo.<\/em> En 1962 apare\u00adci\u00f3 su \u00fanica novela<em>, La casa grande<\/em>, escrita de af\u00e1n pero con pulso firme \u2013como lo recuerda Germ\u00e1n Vargas\u2013, ante el diagn\u00f3stico equivocado de un m\u00e9dico que le hab\u00eda anunciado la muerte anticipada por una tuberculosis que no padec\u00eda. <em>Los cuentos de Juana<\/em>, ilustrados por Alejandro Obreg\u00f3n, fueron editados en 1972, poco tiempo despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca se preocup\u00f3 por la gloria. Era, ante todo, un pe\u00adriodista aut\u00e9ntico que desde las p\u00e1ginas de <em>El Heraldo, El Tiempo <\/em>y<em> Diario del Caribe<\/em> llamaba la atenci\u00f3n de los \u00a0lectores con sus enfoques sociales y sus glosas sobre los su\u00adcesos del mundo. Hab\u00eda pecado en poes\u00eda, y hoy se descono\u00adce el producto de esas andanzas. Tambi\u00e9n fue guionista de cine, faceta importante para su labor de creador literario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la mente, despu\u00e9s de haber adelantado en Estados Uni\u00addos un curso sobre periodismo, le bull\u00eda la idea de escri\u00adbir una novela sobre la masacre de las bananeras, episodio ocurrido en Ci\u00e9naga, su tierra natal, en 1928. Pero como no era escritor disciplinado como su contertulio Gar\u00adc\u00eda M\u00e1rquez, y gozaba m\u00e1s con la buena vida que con el de\u00adlicioso suplicio de las cuartillas, el proyecto se hab\u00eda aplazado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan concepto de Raymond L. Williams, la novel\u00edstica colombiana produce las primeras obras verdaderamente moder\u00adnas con Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez <em>(La hojarasca<\/em>), H\u00e9ctor Rojas Herazo (<em>Respirando el verano<\/em>) y \u00c1lvaro Cepeda Samudio (<em>La ca\u00adsa grande<\/em>). Cinco a\u00f1os despu\u00e9s de editada esta \u00faltima novela, Garc\u00eda M\u00e1rquez publicar\u00eda <em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em>, tambi\u00e9n ba\u00adsada en la violencia de las bananeras. La de Cepeda es, ade\u00adm\u00e1s, un estremecido relato sobre el odio y el patriarcado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo fue breve en la vida y en la obra de Cepeda. Su vi\u00adda fue una r\u00e1faga de 46 a\u00f1os. Sus placeres fueron fugaces, pero intensos. En cualquier momento de efusi\u00f3n resolvi\u00f3 ca\u00adsarse, y le pidi\u00f3 a Germ\u00e1n Vargas que lo acompa\u00f1ara al d\u00eda siguiente a la ceremonia, ceremonia sorpresiva y sin in\u00advitados. La muerte le sobrevino cuando jugaba en Nueva York, alejado de vanaglorias, a seguir siendo peque\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su obra literaria est\u00e1 tambi\u00e9n enmarcada en asombro\u00adsa brevedad<em>. La casa grande<\/em> apenas consta de 121 p\u00e1ginas del formato del bolsilibro de Colcultura (1973). La mayor parte est\u00e1 formada por di\u00e1logos y frases cortas. Se lee de un ti\u00adr\u00f3n. Y se trata de una obra maestra. \u00bfCu\u00e1l es el misterio de esta brevedad monumental?<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c1lvaro Cepeda es un caso deslumbrante en el panorama de las letras. Pas\u00f3 por la vida como un meteoro. Ahora, 17 a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, un grupo de escritores le rinde calu\u00adroso homenaje en el libro <em>De ficciones y realidades<\/em>, que se edita como constancia del quinto congreso de la Asociaci\u00f3n de Colombianistas Norteamericanos, realizado en la ciudad de Cartagena. Sobre este escritor-r\u00e1faga expres\u00f3 lo siguien\u00adte Otto Morales Ben\u00edtez: \u00abQuienes lo conocimos lo sentimos cerca, con su carga de vitalidad, apabullante, desparramada, abierta (&#8230;) Lo evoco como un gran torbellino vital. Fue un ser desatado sobre la vida\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 25-IV-1990.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar \u00c1lvaro Cepeda Samudio se creci\u00f3 despu\u00e9s de su muerte, ocurrida en Nueva York el 12 de octubre de 1972. 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