{"id":6023,"date":"2011-11-10T20:52:53","date_gmt":"2011-11-11T01:52:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6023"},"modified":"2014-04-03T18:50:27","modified_gmt":"2014-04-03T23:50:27","slug":"un-coloso-de-america","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/10\/un-coloso-de-america\/","title":{"rendered":"Un coloso de Am\u00e9rica"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy recordar\u00e1 Jacqueline Kennedy la figura fr\u00e1gil de aquel Presidente colombiano que al lado de su esposo, el Presidente de Estados Unidos, inauguraba los primeros ladrillos, en una soleada ma\u00f1ana del diciembre de 1961, pa\u00adra la que ser\u00eda la pujante Ciudad Kennedy en Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacqueline, que por su propia veleidad descen\u00adder\u00eda m\u00e1s tarde de la grandeza que le hab\u00eda construido su h\u00e9roe, y que hoy ve transcurrir sus d\u00edas en anchurosa soledad, fue testigo excepcional del encuentro de dos co\u00adlosos de Am\u00e9rica: el uno, de figura atl\u00e9tica, su esposo; y el otro, de aspecto leve y elegante silueta, el presi\u00addente Alberto Lleras Camargo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia de los grandes hombres queda incrustada en sus pueblos como murallas del pasado. Kennedy, uno de los gobernantes m\u00e1s destacados de su pa\u00eds en toda su historia, comparte laureles, en el horizonte de Am\u00e9rica, con este Lleras Camargo nuestro, de dimensi\u00f3n internacional. Forjadores los dos de la democracia m\u00e1s arraigada de sus respectivas naciones, eran como imanes que se atra\u00edan en el liderazgo de las ideas, del car\u00e1cter y de los ac\u00adtos de gobierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se pusieron cita en Bogot\u00e1, ante la mirada entre perpleja y rom\u00e1ntica de una bella mujer que todav\u00eda no interpretaba la trascendencia de la gloria, y fue como si Am\u00e9rica toda se hubiera iluminado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Retirado desde hace m\u00e1s de diez a\u00f1os de la vida p\u00fabli\u00adca, el doctor Lleras Camargo apenas dejaba escuchar su voz, en momentos cruciales, cuando se le insist\u00eda demasiado. Pero el pa\u00eds sab\u00eda que su conciencia moral segu\u00eda vi\u00adgilante el curso de los sucesos, y aunque no se resigna\u00adba al silencio del capit\u00e1n l\u00facido de otros d\u00edas, se sen\u00adt\u00eda fortalecido con la seguridad de aquella vida que marcaba, con su sola presencia presentida, el term\u00f3metro acusador de una naci\u00f3n que a\u00fan se sostiene del pasado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el doctor Lleras Camargo baja a la tumba, en momentos de tanta confusi\u00f3n y de tanta ruindad de esp\u00edri\u00adtu, es como si algo se desintegrara en la Rep\u00fablica. Di\u00adsueltos los partidos y menoscabados los principios, la Co\u00adlombia de la nueva d\u00e9cada no se parece en nada a aquella soberana naci\u00f3n que surgi\u00f3, en los pactos de Benidorm y Sitges, para derrotar la tiran\u00eda. Esta otra tiran\u00eda de los tiempos actuales, la del narcotr\u00e1fico y la corrupci\u00f3n, que invade los propios recintos del Parlamento, ha avan\u00adzado con tanto \u00edmpetu, hasta los l\u00edmites de la aniquilaci\u00f3n de toda \u00e9tica, porque carece de l\u00edderes capaces de frenar la barbarie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el doctor Lleras desaparece el estadista m\u00e1s sobre\u00adsaliente de Colombia en el presente siglo. Caso deslumbran\u00adte el suyo, que hizo de la palabra el arma m\u00e1s temida y m\u00e1s reformadora de la vida del pa\u00eds. Su aguda inteligencia, perfilada cuando era periodista raso en largas jornadas purificadoras de la mente, habr\u00eda de imponerse, en sus \u00e9pocas de pol\u00edtico y gobernante, como la br\u00fajula que le indicaba a la Naci\u00f3n qu\u00e9 camino deb\u00eda seguir o qu\u00e9 vicio deb\u00eda corregir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hombre de partido, nunca fue sectario y siempre se mostraba conciliador y f\u00e1cil para la armon\u00eda. Fr\u00edo, cerebral, razonador, su palabra era la mejor gu\u00eda en los momentos oscuros. Un discurso suyo volteaba la opini\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con dos a\u00f1os de bachillerato, y con su proverbial sen\u00adcillez y modestia, dio el ejemplo m\u00e1s desconcertante de lo que puede la voluntad del autodidacto. Esta conducta no es f\u00e1cil encontrarla hoy, y tampoco se reconocer\u00eda en esta dispersi\u00f3n de las disciplinas intelectuales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin boato, sin discursos, sin c\u00e1maras ardientes \u2013y ma\u00adjestuoso en medio de su pobreza regocijante\u2013, ha llegado a una sencilla tumba, por \u00e9l mismo dise\u00f1ada, este coloso de Am\u00e9rica que le ense\u00f1\u00f3 a Colombia el camino de la gran\u00addeza. Su vida, que es su mejor, conquista, ser\u00e1 siempre una lecci\u00f3n palpitante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 8-I-1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Hoy recordar\u00e1 Jacqueline Kennedy la figura fr\u00e1gil de aquel Presidente colombiano que al lado de su esposo, el Presidente de Estados Unidos, inauguraba los primeros ladrillos, en una soleada ma\u00f1ana del diciembre de 1961, pa\u00adra la que ser\u00eda la pujante Ciudad Kennedy en Bogot\u00e1. 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