{"id":6077,"date":"2011-11-10T22:47:00","date_gmt":"2011-11-11T03:47:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6077"},"modified":"2014-03-30T19:48:13","modified_gmt":"2014-03-31T00:48:13","slug":"el-vuelo-594","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/10\/el-vuelo-594\/","title":{"rendered":"El vuelo 594"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Avianca anuncia desde Bogot\u00e1 vuelos diarios a Valledupar y Riohacha, a las 9:45 de la ma\u00f1ana, con excepci\u00f3n de los s\u00e1bados. Seg\u00fan la norma actual hay que estar en el aeropuerto con dos horas de anticipaci\u00f3n. Usted gas\u00adta una hora en arreglarse, desayunar y tomar el taxi. Y otra hora se le va al aeropuerto luchando contra un tr\u00e1\u00adfico endemoniado. Por lo tanto, su d\u00eda de viaje ha comen\u00adzado a las 5:45 de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Obtenido en el aeropuerto el pasaje para abordar, luego de haber sido sometidos usted y su maleta a las requisas y los manoseos desapacibles que nunca descubren nada, descansar\u00e1 al fin en la sala com\u00fan de la desespe\u00adraci\u00f3n. Si mira a su alrededor encentrar\u00e1 caras largas y esp\u00edritus l\u00e1nguidos. Nadie r\u00ede, porque la vida de los aeropuertos es \u00e1spera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En fin, hay que viajar a Riohacha. Como a estas al\u00adturas de su audacia usted ya se ha hecho embolar, ha le\u00eddo el peri\u00f3dico y ha tratado de concentrarse en el libro que lleva a la mano, supone que en pocos minutos anunciar\u00e1n el vuelo 594. Consulta el reloj y observa, con inexplicable alborozo, que son las 9:30. Quince mi\u00adnutos m\u00e1s no son nada dentro de este calvario de las re\u00adsignaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A las 10, cuando vuelve en s\u00ed, cree que por sordo (otro de los castigos de esta ciudad de los pitos y las estridencias) lo ha dejado el avi\u00f3n. Vuela (y aqu\u00ed s\u00ed es cierto el t\u00e9rmino) hasta el tablero electr\u00f3nico y se alegra cuando comprueba que el aparato todav\u00eda no ha co\u00admenzado a deslizarse por la pista: lo han aplazado para las 11 de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A las 11 una vocecita tierna y azucarada comunica a los interesados en el vuelo 594 que \u00e9ste saldr\u00e1 a las 12:20.\u00a0 iConfirmado!, agrega con tono encantador. A us\u00adted le provoca darle un beso, pero en ese momento recuerda que hace 15 d\u00edas tambi\u00e9n hab\u00eda llegado, entre aplazamiento y aplazamiento, hasta las 2:30 de la tar\u00adde, hora en que la vocecita musical inform\u00f3 la cancela\u00adci\u00f3n del vuelo. No ha olvidado, adem\u00e1s, que otro d\u00eda lo llamaron a la casa a las 6 de la tarde para comunicarle que el vuelo del d\u00eda siguiente \u2013el consabido 594\u2013 habla sido suspendido.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Pero ya estoy en Riohacha! Llegu\u00e9 a las 2:50 de la tarde. \u00bfCu\u00e1nto tiempo gast\u00e9 en el viaje, en plena era de la propulsi\u00f3n a chorro? Hagamos la cuenta desde el momento en que di el primer paso de esta terrible aventura, repetida por tercera vez en dos semanas: \u00a19 horas!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mis compa\u00f1eros del 594 me comentaban que esto es usual. Como no siempre el n\u00famero de pasajeros satisfa\u00adce las aspiraciones de rentabilidad de la empresa, se da prelaci\u00f3n a otros itinerarios o se acude al expe\u00addiente m\u00e1s f\u00e1cil: cancelar el vuelo. Con el servicio tambi\u00e9n se gana, pero esta regla suele olvidarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre aplazamientos, cancelaciones y femeninas voces almibaradas, sistemas ideales de tortura para acabar con la paciencia del santo Job, naci\u00f3 esta cr\u00f3nica. El incumplimiento es un distintivo del pa\u00eds y Avianca no es ninguna excepci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Guajira, la cenicienta de este paseo, es un terri\u00adtorio sufrido. Un territorio sin descubrir. Avianca de\u00adber\u00eda cambiar el 594 por otro n\u00famero de mejor suerte para la tierra m\u00edtica, rica en paisajes y embrujos, aunque v\u00edctima de maltratos. (A prop\u00f3sito: no s\u00e9 si podr\u00e9 tomar el avi\u00f3n de regreso, ya que a\u00f1os atr\u00e1s tambi\u00e9n me fall\u00f3 el 594 y me toc\u00f3 quedarme otro d\u00eda en la estepa solitaria\u2026)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>1-V-1990. <strong><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Avianca anuncia desde Bogot\u00e1 vuelos diarios a Valledupar y Riohacha, a las 9:45 de la ma\u00f1ana, con excepci\u00f3n de los s\u00e1bados. Seg\u00fan la norma actual hay que estar en el aeropuerto con dos horas de anticipaci\u00f3n. Usted gas\u00adta una hora en arreglarse, desayunar y tomar el taxi. 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