{"id":6103,"date":"2011-11-10T23:21:54","date_gmt":"2011-11-11T04:21:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6103"},"modified":"2014-06-06T18:32:53","modified_gmt":"2014-06-06T23:32:53","slug":"las-puertas-del-infierno","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/10\/las-puertas-del-infierno\/","title":{"rendered":"Las puertas del infierno"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es novela f\u00e1cil de leer esta de Jos\u00e9 Luis D\u00edaz Granados, <em>Las puertas del infierno, <\/em>\u00a0publicada por la Universidad Central. La misma obra fue editada, en su salida inicial, por Oveja Negra, en 1985. Una dama me comentaba en estos d\u00edas que al proponerse leer la no\u00advela hab\u00eda tenido que abandonarla por haberle parecido obscena. El libro, en efecto, no es para que lo lean damas pudorosas, pero es accesible a las mentes que posean un estructurado criterio literario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es vulgar en s\u00ed mismo sino que tiene el acierto de presentar al vivo, y en esto consiste el arte del narrador, la vida borrascosa de las calles bogotanas que entre desenfrenos y mujerzuelas pintan el ambiente social. En este mundo turbulento en que deambulan, en el azar de las calles y bajo la sombra encubridora de los hoteluchos, tiernas jovencitas y mujeres ajadas que se han vuelto expertas en la profesi\u00f3n m\u00e1s antigua del planeta, se destapa la atm\u00f3sfera de vicios y mise\u00adrias que azota a todas las sociedades del universo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre, personificado en la novela por Jos\u00e9 Kristi\u00e1n, es, lo mismo que Bloom en el <em>Ulises<\/em> de James Joyce, el protagonista que se deja llevar por los r\u00edos de la humanidad y descubre, en cada perfume barato y en cada sonrisa apagada, la tragedia universal. Quiz\u00e1 se sacia de sexo, noche tras noche, pero a la postre sabr\u00e1 que el sexo que se compra no produce placer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es dura novela de desamparos, de tinieblas, de callejones sombr\u00edos y licores amargos, donde hombre y mujer, como animales voraces, persiguen el amor en las corrientes del libertinaje. En este coctel luciferino, como lo llama el novelista, danzan \u00e1ngeles y demonios que se atraen, se estrechan y se estrangulan bajo los exorcismos de la carne. \u00bfY el amor? Es la pregunta que aflora en la lectura, sin que la formule el narrador, y que al final se convertir\u00e1 en una denuncia. De tanto repe\u00adtir alcobas fugaces y mujeres livianas sin hallar el amor, el hombre, este azotacalles de los grandes cen\u00adtros urbanos, se encontrar\u00e1 solitario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Kristi\u00e1n lo asedia una sombra obsesiva: Yoli. Mu\u00adjer apetecible, cercana y lejana al mismo tiempo, a quien busca conquistar. Es la misma Molly de Joyce, la mujer libidinosa que estremece el deseo sin entregarse por completo. En la posesi\u00f3n est\u00e1 el amor, y \u00e9ste no siempre se logra aprehender. Es huidizo y no se atrapa en los laberintos de la prostituci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 Luis D\u00edaz Granados, amante de la sicolog\u00eda freudiana, deja que la conciencia hable en este relato de fugas nocturnas. Unas veces se encarna en Joyce, otras en Miller, luego en Kafka, m\u00e1s all\u00e1 en los poetas mal\u00additos de los romanticismos alucinados. Hay en sus deli\u00adquios permanente menci\u00f3n del padre, y a las claras se nota la fuerte influencia que \u00e9ste ejerce en su vida. Vida que traslada, a veces con gran precisi\u00f3n de cir\u00adcunstancias personales, a las p\u00e1ginas de su novela; la que debe leerse con mucha atenci\u00f3n, y que una dama asustadiza despreci\u00f3 por obscena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 Luis es un apasionado de la obra de Joyce. En su no\u00advela aplica la t\u00e9cnica del mon\u00f3logo interior para en\u00adcontrarse con su alma. Las calles de Dubl\u00edn son las mismas calles de Bogot\u00e1. Y no se diferencian de ning\u00fan vericueto de las urbes tumultuosas. Arma complejidades en el lenguaje y en la estructura novel\u00edstica, y as\u00ed queda identificado con el autor de <em>Ulises<\/em>, su h\u00e9roe, a quien le escribi\u00f3 un soneto que comienza as\u00ed: \u201c<em>Cada vez que me encuentro yo contigo \/ olvido los momentos infelices \/ y todas las oscuras cicatrices \/ de mis heridas \u00edntimas mitigo\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 7-VII-1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar No es novela f\u00e1cil de leer esta de Jos\u00e9 Luis D\u00edaz Granados, Las puertas del infierno, \u00a0publicada por la Universidad Central. La misma obra fue editada, en su salida inicial, por Oveja Negra, en 1985. 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