{"id":6139,"date":"2011-11-11T00:07:09","date_gmt":"2011-11-11T05:07:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6139"},"modified":"2014-04-26T10:12:51","modified_gmt":"2014-04-26T15:12:51","slug":"chatarra-por-libros","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/11\/chatarra-por-libros\/","title":{"rendered":"Chatarra por libros"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las bibliotecas populares m\u00e1s significativas de Medell\u00edn, que tuve oportunidad de conocer en estos d\u00edas, es la situada en el barrio Moravia. Es \u00e9ste un sector de pobreza absoluta que se ha levantado sobre lo que antes era un basurero p\u00fablico. Parece un milagro. Se advierte all\u00ed el esfuerzo de la gente por construir, sin mayores requisitos de planeaci\u00f3n urbana, su vivienda propia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha surgido en Moravia, sobre la miseria, un conglo\u00admerado humano. En silenciosa invasi\u00f3n llevada a cabo durante a\u00f1os enteros, los moradores de aquella ladera de Medell\u00edn formaron una sociedad que lucha por la sub\u00adsistencia. Como en medio de su desamparo carec\u00edan de planificadores y de ambiciosos proyectos urban\u00edsticos, pusieron las casas en cualquier forma y de carrera. S\u00f3lo les interesaba un techo para protegerse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para quien nada tiene, una humilde residencia se convierte en un palacio. Ah\u00ed se refleja el af\u00e1n del hom\u00adbre por no dejarse ganar la partida de la adversidad. Un barrio de invasi\u00f3n es una protesta social. Medell\u00edn, en donde abunda el dinero de las grandes industrias y de los pr\u00f3speros imperios econ\u00f3micos, muestra aberrantes cordones de miseria. Es una de las ciudades en donde se ve m\u00e1s hambre por las calles y pululan, lo mismo en los sectores c\u00e9ntricos que en las periferias, ej\u00e9rcitos de menesterosos que amanecen agazapados en cualquier sitio p\u00fablico por no disponer de un hogar para pasar la noche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gloria In\u00e9s Palomino, directora de la Biblioteca P\u00fablica Piloto, me explicaba, mientras recorr\u00edamos el barrio Moravia, c\u00f3mo las basuras de la ciudad se hab\u00edan convertido en aquellas cuadras habitadas que hoy sus vecinos defienden como la mayor posesi\u00f3n de la tierra. Por entre callejuelas y construcciones deformes, y en medio de una poblaci\u00f3n infantil que juega gozosa en la v\u00eda p\u00fablica, se me revel\u00f3 un prodigio: la biblioteca del barrio. Llegamos a medio d\u00eda, cuando las mesas de lectura se habilitan como comedores para los ni\u00f1os que reciben all\u00ed las primeras lecciones de formaci\u00f3n escolar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rodeados de libros y de elementos creativos, los ni\u00ad\u00f1os aprenden en estos talleres las primeras letras y dan los primeros pasos para ser ma\u00f1ana ciudadanos de bien. La Biblioteca Piloto es la animadora de estos hogares juveniles en que se han convertido las 60 bibliotecas de barrios populares de la ciudad. Me sent\u00ed sobrecogido ante esta lecci\u00f3n de patriotismo que brota en la urbe convulsionada por el narcoterrorismo. Mientras \u00e9ste des\u00adtruye, otros edifican.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ni\u00f1os de Moravia ya aprendieron a querer los li\u00adbros. Para aumentar su biblioteca escarban en los ba\u00adsureros y de all\u00ed extraen la chatarra que luego venden para adquirir m\u00e1s libros. Ellos mismos descubrieron la f\u00f3rmula comercial para culturizarse. \u00a1Chatarra por li\u00adbros! Ojal\u00e1 la Unesco, que en asocio con el Gobierno colombiano fue la creadora de la Biblioteca Piloto de Medell\u00edn \u2013un modelo para Am\u00e9rica Latina\u2013, se entere de esta maravillosa transformaci\u00f3n de la basura en libros.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de estos ni\u00f1os de barriada, que se da el lujo de ser lector a domicilio, se present\u00f3 ante la di\u00adrectora de la biblioteca y le pidi\u00f3, con los cien pesos que es el costo del carn\u00e9, sudados en la venta de la chatarra, que le expidiera otro documento a nombre de su padre. Extra\u00f1ada la directora, le pregunt\u00f3 si no era suficiente con el que ya pose\u00eda. Ante lo cual explic\u00f3 el muchacho que su padre, que tambi\u00e9n se hab\u00eda vuelto lec\u00adtor apasionado, se apoderaba de sus libros y no le per\u00admit\u00eda gozar a plenitud de la lectura. Y como su padre estaba de cumplea\u00f1os, deseaba hacerle un gran regalo: el carn\u00e9 propio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El Espectador, <\/strong>Bogot\u00e1, 30-X-1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Una de las bibliotecas populares m\u00e1s significativas de Medell\u00edn, que tuve oportunidad de conocer en estos d\u00edas, es la situada en el barrio Moravia. Es \u00e9ste un sector de pobreza absoluta que se ha levantado sobre lo que antes era un basurero p\u00fablico. Parece un milagro. 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