{"id":6264,"date":"2011-11-11T12:07:45","date_gmt":"2011-11-11T17:07:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6264"},"modified":"2014-02-27T12:16:45","modified_gmt":"2014-02-27T17:16:45","slug":"laura-victoria-o-la-libertad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/11\/laura-victoria-o-la-libertad\/","title":{"rendered":"Laura Victoria o la libertad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>(Conferencia en la Feria Internacional del Libro, <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Bogot\u00e1, mayo de 1991)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Nace una estrella<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los albores del presente siglo llega al mundo, en el municipio boyacense de Soat\u00e1, la mujer escogida por los dioses para escribir una de las poes\u00edas m\u00e1s bellas de la emoci\u00f3n femenina. En el horizonte po\u00e9tico de Colombia se enciende, con el nacimiento de Laura Victoria, un lucero. Miembro de respetable tronco familiar compuesto por jurisconsultos, pol\u00edticos y eclesi\u00e1sticos, cualquiera pensar\u00eda que la hermosa ni\u00f1a iba a ser la dama fulgurante de los saIones sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La familia Pe\u00f1uela ten\u00eda se\u00f1alada figuraci\u00f3n no s\u00f3lo en la comarca sino en el pa\u00eds. Sotero Pe\u00f1uela, pol\u00edtico aguerrido, era senador permanente por el departamento de Boy ac\u00e1 y mas tarde ser\u00eda ministro de Estado. El can\u00f3nigo Pe\u00f1uela sobresal\u00eda como vigoroso polemista y esclarecido historiador que dejar\u00eda huella en su generaci\u00f3n. Sim\u00f3n Pe\u00f1uela, padre de Laura Victoria, se destacaba como abogado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y ella, la favorita de los dioses, estaba predestinada para fines m\u00e1s perdurables que los de resplandecer en la sociedad con los \u00fanicos pergaminos de la aristocracia. Ser\u00eda mucho m\u00e1s que dama de bri\u00adllo social: ser\u00eda poetisa. Cuando el can\u00f3nigo se entera de que su sobri\u00adna hace versos amorosos, y sobre todo versos er\u00f3ticos, se escandaliza. Esa conducta, para aquella \u00e9poca de falsos pudores y costumbres mojigatas, constitu\u00eda grave desatino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cl\u00e9rigo, que desde el p\u00falpito no cesaba de amenazar con el fuego eterno a las mujeres impuras, no s\u00f3lo se indigna sino adem\u00e1s se apena con la desviaci\u00f3n de su sobrina. Y como Laura Victoria, a pesar de la reprimenda eclesi\u00e1stica y de la oposici\u00f3n de los suyos, insiste en su destino, el can\u00f3nigo, tratando de explicar esta mancha que ha ca\u00eddo sobre su apellido, dice que en la familia Pe\u00f1uela ha nacido una loca.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La emancipaci\u00f3n femenina<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los tiempos actuales se habla mucho de la liberaci\u00f3n femenina No se condena el machismo como manifestaci\u00f3n opresora. Tal vez la propia mujer se haya equivocado al creer que el hombre es por naturaleza un dominador implacable, cuando apenas es consecuencia de una \u00e9poca o de un estado social. Si nos situamos a comienzos del siglo XX, cuando la mujer era en realidad un ser ignorado \u2014m\u00e1s por las costumbre ambientales que por intenci\u00f3n masculina\u2014, es preciso reconocer el acto valeroso de quien, quebrando los moldes tradicionales y sin importarle la censura eclesi\u00e1stica, redim\u00eda con sus verso atrevidos la funci\u00f3n libre de las mujeres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la mujer le estaba prohibido en aquellas calendas tener voz propia, y Laura Victoria se la restituy\u00f3. Le conquist\u00f3 el derecho de pensar. La cultura patriarcal de entonces marginaba a la mujer al papel de simple hija de familia o ama de casa. Era el var\u00f3n quien llevaba la voz cantante, y a su compa\u00f1era de creaci\u00f3n s\u00f3lo se le permit\u00eda obedecer. Tal vez eso explique la ausencia de escritoras a comienzos del siglo, y las pocas existentes se mostraban cohibidas y vacilantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De pronto irrumpe en la tranquila poblaci\u00f3n de Soat\u00e1, la de las tardes morenas y los d\u00e1tiles sensuales, un esp\u00edritu libre. Laura Victoria, que ya hab\u00eda le\u00eddo en la biblioteca de su padre el pensamiento de los escritores de la Revoluci\u00f3n Francesa \u2014entre ellos, \u00a0Zola y Voltaire\u2014, rompe los lazos de la mansedumbre y se lanza al mundo, \u00a0chocando con las iras del can\u00f3nigo y armada de su \u00e1nimo iconoclasta y su palabra enamorada.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Una vocaci\u00f3n precoz<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su primer poema lo escribe a los 14 a\u00f1os. Sus compa\u00f1eras de estudio del Colegio de la Presentaci\u00f3n de Tunja rumoran, entre sorprendidas e incr\u00e9dulas, que por el grupo camina un duende. Se niegan a admitir que se trata de la sobrina del can\u00f3nigo Pe\u00f1uela, rector del Colegio de Boyac\u00e1, que les da clases de Historia Patria. Y para que le crean, les presenta acr\u00f3sticos elaborados con los nombres de ellas mismas. Desde entonces era evidente el sino po\u00e9tico de Laura Victoria<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando en 1933 aparece su primer libro, <em>Llamas azules<\/em>, su nombre es ya reconocido por notables figuras de las letras de Colombia y del exterior. El maestro Guillermo Valencia le declara su admiraci\u00f3n con las siguientes palabras que enaltecen todav\u00eda m\u00e1s la fama:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Los primeros versos que le\u00ed de usted me fueron una revelaci\u00f3n. Hab\u00eda vuelto a encontrar la fuente de la poes\u00eda tal como irrumpe del mismo \u00a0coraz\u00f3n de la vida: canora, di\u00e1fana, pur\u00edsima. En su manera de escribir no hay artificio, ni rebuscamiento, ni alarde ni fals\u00eda, ni ma\u00f1oso brillo, ni tortura de formas: es el libre fluir de la vena po\u00e9tica, con un ritmo sosegado y acento natural en que la pasi\u00f3n apenas ti\u00f1e \u00a0en rosa la albura de las corolas, y en que las formas humanas se retuercen, no con el moverse diab\u00f3lico de las serpientes sino con las castas ondulaciones del duraznero en flor. Recibi\u00f3 usted el don divino de la poes\u00eda en su forma la m\u00e1s aut\u00e9ntica, la m\u00e1s envidiable y la m\u00e1s pura.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Laura Victoria hab\u00eda revolucionado la poes\u00eda colombiana. Tras el alboroto ocurrido a fines de la d\u00e9cada de 1920, una cr\u00edtica en realidad reflexiva se inclina m\u00e1s tarde ante esta tierna y vehemente voz que le cantaba al amor sensual de manera prodigiosa. Su poes\u00eda hab\u00eda surgido para estimular las fibras del coraz\u00f3n y despertar las conciencias dormidas en aquellos tiempos de puritanismos y apetencias ocultas. Era la primera escritora colombiana que hablaba al desnudo de las eternas pasiones del hombre, y que por eso mismo provocaba sorpresa y revuelo. Escritores destacados como Adel L\u00f3pez G\u00f3mez declaran que antes de la aparici\u00f3n de esta delicada mujer no hab\u00eda verdaderas poetisas en Colombia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ella maravilla a todos con su sentimiento l\u00edrico, y de escritora pagana y \u201csatiresa social\u201d, como la califican algunos, se convierte en la gran int\u00e9rprete del alma. Ha entendido que el hombre es una resonancia del amor divino, y por eso pasa a ser la cantora del amor humano. Laura Victoria posee por excelencia la armon\u00eda del canto, como alondra de los vientos. Con sus acentos entra\u00f1ables, a veces tr\u00e9mulos y a veces apasionados, invade los corazones. Sus congojas po\u00e9ticas enardecen taciturnos deseos, mientras Colombia entera vibra con su palabra generosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El peque\u00f1o poemario inicial, que se agota en pocos d\u00edas, es la fuente de la vida donde beben los enamorados. Esos versos imbuidos de temblores, sugerencias y m\u00fasicas \u00edntimas, se quedan en el tiempo como perenne mensaje del amor. El teatro Col\u00f3n, reservado para grandes acontecimientos, colma sus localidades con p\u00fablicos delirantes que acuden a escuchar la palabra m\u00e1gica. Laura Victoria es una revelaci\u00f3n \u00a0como poetisa y como declamadora. Despu\u00e9s llenar\u00e1 los teatros de Am\u00e9rica. Todos quieren tenerla cerca, y aclamarla y quererla, como la mujer fen\u00f3meno que ha sido capaz de hacer esta s\u00faplica:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Asp\u00edrame callado&#8230; <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Iniciar\u00e9 mi entrega <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>sobre tu carne oscura, <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>y me alzar\u00e9 del fuego <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>santificada y bella <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>como se alza del m\u00e1rmol <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>una estatua desnuda.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Desafiando tempestades<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Laura Victoria es poetisa desde los 14 a\u00f1os de edad, y antes de los 30 ya hab\u00eda conquistado la tama. Nada f\u00e1cil fue su comienzo en las letras, ante la resistencia de su propia familia y el tono mordaz con que algunos cr\u00edticos analizaban su mensaje. Pero no todos estaban capacitados para apreciar el nacimiento de una nueva corriente literaria y menos para admitir \u2014en los c\u00edrculos fosilizados de la sociedad\u2014 la presencia de la escritora que le cantaba al amor de carne y hueso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre ellos, el sacerdote y literato Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Ortega Torres lamenta que \u00abalgunas de sus poes\u00edas estuvieran inspiradas en el m\u00e1s crudo sensualismo, indigno de una dama de su distinci\u00f3n y m\u00e9rito\u00bb<em>.<\/em> Ese mismo autor, sin embargo, subraya lo siguiente en su <em>Historia de la literatura colombiana<\/em> (1935): \u201cReconocemos en ella a una de las mejores poetisas de Am\u00e9rica y a la mejor quiz\u00e1 de Colombia (&#8230;) En sus composiciones lucen deslumbrantes e inesperadas met\u00e1foras, pro\u00adpias tan s\u00f3lo de quien siente fulguraciones de inspiraci\u00f3n verda\u00addera\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El poema <em>En secreto,<\/em> que con gran despliegue publica la revista <em>Cromos<\/em>, se convierte en un hecho sensacional. De all\u00ed arranca su popularidad literaria, primero en Bogot\u00e1 y luego en todo el pa\u00eds. La capital colombiana ten\u00eda entonces 800.000 habitantes y se caracteri\u00adzaba por sus costumbres coloniales y el refinamiento de su alta sociedad. En las esferas estrechas no cab\u00eda la poes\u00eda er\u00f3tica. La \u00e9lite social, sin embargo, lee \u00aben secreto\u00bb y con medroso arrebato aquellas estrofas ardientes, capaces de desquiciar las poses mojigatas, y dignas del mejor arte sensual. En poco tiempo Laura Victoria se mueve como un viento fresco por el pa\u00eds, y m\u00e1s tarde, llamada de todas partes, inicia intensas giras internacionales y recibe de los pueblos de Am\u00e9rica los emocionados aplausos que s\u00f3lo se dispensan a las grandes personalidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los 16 a\u00f1os de edad hab\u00eda salido de un colegio de monjas y se casa m\u00e1s tarde con el ingeniero Eduardo Segura Archila, tres a\u00f1os mayor que ella. Nacen sus tres hijos, entre ellos, la que con el tiempo se destacar\u00eda en el cine mejicano con el nombre de Alicia Caro. Todo, en apariencia, le sonr\u00ede. Pero no puede resignarse a los menudos oficios caseros y siente, ahora con m\u00e1s insistencia, el llamado de su vocaci\u00f3n l\u00edrica. Como lleva m\u00fasica en el alma, se dedica de lleno a cultivar su vena rom\u00e1ntica. Con los recitales que da en Bogot\u00e1 y otras ciudades, y que luego extiende a diferentes pa\u00edses, se acent\u00faan los conflictos con el marido. La popularidad de que goza se convierte en poderoso obst\u00e1culo para la armon\u00eda conyugal. Y el esposo termina entendiendo que, antes que con \u00e9l, en realidad Laura Victoria se encuentra casada con la poes\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1937 crece su fama al ser la ganadora de los Juegos Florales realizados en Girardot, en los que el principal competidor era Eduardo Carranza. Esta \u00e9poca dorada desencadena un turbi\u00f3n matrimonial y la decisi\u00f3n valiente, por parte de ella, de luchar a todo trance por sus hijos y por la poes\u00eda. Gana la poes\u00eda, pero al precio de enormes esfuerzos de la madre para no dejarse quitar la patria potestad de sus hijos y mantenerse fiel a su postulado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los dos varones estudiaban internos en La Salle de Bogot\u00e1 y la ni\u00f1a, en el Colegio de la Presentaci\u00f3n de Duitama. El padre hab\u00eda dado rigurosas instrucciones para que no los dejaran ver de su esposa. Pero esta, con astucia e incre\u00edble arrojo, logra derribar las murallas que se levantaban contra su instinto maternal y luego huye con sus hijos a M\u00e9jico. Esta odisea se realiz\u00f3 hace 50 a\u00f1os, el mismo tiempo que ella tiene de residir en aquel pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Amor maternal<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como leona herida, la madre defiende su propia sangre al batallar con desespero, y sin medir peligros, por la tutela de sus hijos. A estas alturas la rivalidad con su esposo es encarnizada, y \u00e9ste, conocedor de la intenci\u00f3n que ella abriga de establecerse en M\u00e9jico con un cargo diplom\u00e1tico, le bloquea las salidas. Pero la astucia y el temple que a ella la acompa\u00f1an pueden m\u00e1s que las medidas coercitivas, entre las que se halla el asedio judicial con que su marido intenta envolverla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como una verdadera hero\u00edna penetra en los colegios y con su propia mano se lleva a sus hijos. En La Salle un sacerdote pretende impedirle la fuga, pero luego retrocede cuando escucha esta advertencia tajante: \u00abRet\u00edrese y d\u00e9jeme pasar porque vengo armada y estoy resuelta a todo\u00bb<em>.<\/em> La \u00fanica arma que portaba, como se comprender\u00e1, era su amor maternal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A su hija Beatriz \u2014la Alicia Caro del cine mejicano\u2014 le hace esta declaraci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>&#8230;Yo gritar\u00e9 a lo lejos<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>que te ador\u00e9 como ninguna madre<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>haya querido su pedazo de entra\u00f1a,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>as\u00ed como aman las tigresas<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>al cachorro indefenso,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>con alma, con dolor, con ambiciones&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<p style=\"text-align: center;\">Y a su hijo Mario le revela:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u00a1Pobre hijo m\u00edo, que heredaste mi alma <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>so\u00f1adora, rom\u00e1ntica y enferma; <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>t\u00fa ignoras que con l\u00e1grimas de sangre <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>abonan sus jardines los poetas&#8230;.!<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su vena maternal es admirable. Las antolog\u00edas recogen de esta cosecha dos poemas extraordinarios: <em>A Beatriz <\/em>y <em>Elefante de viento.<\/em> La tit\u00e1nica lucha sostenida en M\u00e9jico para proteger y educar a sus hijos, hasta convertirlos en elementos prestantes de la sociedad, es un canto a la maternidad. Por sus hijos renuncia a la patria y suspende sus giras internacionales, y por ellos ha quedado escrita esta bella par\u00e1bola del amor materno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La resonante \u00e9poca de \u00e9xitos que vive en la d\u00e9cada de los a\u00f1os treinta, cuando en sus giras por el continente americano recib\u00eda calurosos homenajes de la prensa, de los escritores y del p\u00fablico en general, se suspende en 1939 debido al irreconciliable conflicto conyugal, que la obliga a ausentarse de Colombia. \u00abLa raz\u00f3n de mi vida \u2014manifiesta\u2014 era y ha sido el amor a mis hijos, por quienes dej\u00e9 todo para radicarme en M\u00e9jico, huyendo de la persecuci\u00f3n de mi marido. Ya en ese pa\u00eds y sin medios suficientes para sostenerme, me vi obligada a trabajar en periodismo para subsistir y atender a la educaci\u00f3n de mis hijos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Laura Victoria interrumpe las giras y la intensa labor literaria. Se dedica en el pa\u00eds azteca al simple ejercicio de ganarse la vida como agregada cultural de nuestra embajada y como reportera de prensa. A\u00f1os despu\u00e9s viajar\u00e1 a Roma con el mismo cargo diplom\u00e1tico, y luego regresa en forma definitiva al pa\u00eds azteca, que la acoge con admiraci\u00f3n y cari\u00f1o. Pero su inspiraci\u00f3n po\u00e9tica no queda clausurada. Trabaja en silencio su obra, alejada ya de los elogios y las lisonjas, y se dedica al estudio de los temas b\u00edblicos, faceta sorpresiva y sorprendente que nadie se imaginaba, y ni siquiera su t\u00edo el can\u00f3nigo, que s\u00f3lo ve\u00eda en ella un alma descarriada y una escritora disipada.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Las grandes l\u00edricas latinoamericanas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La poes\u00eda elaborada por mujeres latinoamericanas tuvo en la primera parte de este siglo una \u00e9poca estelar que conmovi\u00f3 a la gente con sus mensajes de profundo contenido humano. Nunca antes ni despu\u00e9s han existido expresiones m\u00e1s bellas, ni m\u00e1s espont\u00e1\u00adneas y trascendentales, como las que lanzaron estas seis mujeres que desde diversos pa\u00edses conformaron el primer <em>boom<\/em> de escritoras latinoa\u00admericanas, mucho tiempo antes de que lo hicieran los hombres con el conocido <em>boom<\/em> de nuestros d\u00edas. La diferencia sobre los hombres reside en que las poetisas no persegu\u00edan fines publicitarios, ni editoriales ni econ\u00f3micos. Estaban m\u00e1s hermanadas por el arte que comprometidas por ninguna regla ni movimiento, que no necesita\u00adban. Su \u00fanico vaso comunicante era la poes\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de ellas apenas hay noticia de fugaces sombras femeninas que irrump\u00edan en las letras y luego desaparec\u00edan. Pocas dijeron su angustia. Pocas revelaron su propia emoci\u00f3n. La emoci\u00f3n no puede existir sin nervio, sin inspiraci\u00f3n, sin entra\u00f1a. La poes\u00eda es secreto de magia. Es placer est\u00e9tico, rito sacramental, y por eso no est\u00e1 sujeta a ninguna explicaci\u00f3n. En esa zona de misterio apenas cabe el asombro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las seis l\u00edricas del romanticismo latinoamericano son la chilena Gabriela Mistral, la argentina Alfonsina Storni, las uruguayas Juana de Ibarbourou y Delmira Agustini, la mejicana Rosario Sansores y la colombiana Laura Victoria. Fueron ellas decididas defensoras del feminismo y estremecieron con sus versos lle\u00adnos de ternura, de imaginaci\u00f3n y formas cl\u00e1sicas, las fibras m\u00e1s \u00edntimas del alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta Feria Internacional del Libro, donde estamos honran\u00addo la figura de Laura Victoria como una de las precursoras \u2014acaso la m\u00e1s valiente\u2014 de las campa\u00f1as liberadoras de la mujer colombia\u00adna, es preciso mencionar este momento hist\u00f3rico de sus compa\u00f1eras de producci\u00f3n literaria, quienes al igual que la colom\u00adbiana fueron abanderadas de la causa femenina y realizaron una poes\u00eda magistral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ellas \u2014con excepci\u00f3n de Delmira Agustini, muerta en 1914, cuando la poetisa soatense comenzaba apenas a sentir los primeros aleteos de la inspiraci\u00f3n\u2014 tuvieron conceptos elogiosos para la obra de nuestra compatriota y varias fueron sus amigas personales. Gabriela Mistral le expresa: \u00abOcupa usted un puesto principal en la literatura sudamericana. Siga haciendo poemas lindos como los que me manda, que la vida le se\u00f1ala un camino de gloria\u00bb<em>.<\/em> Alfonsina Storni anota: \u00abLa poes\u00eda colombiana ha ganado con usted en refinamiento y emoci\u00f3n. Sus versos son de una factura pulcra y elegante, a la vez que encierran pensamientos profundos\u00bb<em>.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juana de Ibarbourou ensalza su poes\u00eda como <em>\u201cintensa, joven, vital; verdadera joya\u201d. <\/em>Rosario Sansores, que escribi\u00f3 el pr\u00f3logo del segundo libro de Laura Victoria, <em>Cr\u00e1ter sellado<\/em> (1938), presenta este juicio: \u00abAlguien, al hablar de ella, dice que es la Juana de Ibarbourou de Colombia. No hay tal. No copia im\u00e1genes ajenas; su sensibilidad no tiene nada de com\u00fan con la de sus hermanas en arte a pesar de ser, como la de ellas, profundamente femenina\u00bb.<em><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La misma Sansores, refiri\u00e9ndose en aquella \u00e9poca \u2014y ha pasado m\u00e1s de medio siglo\u2014 al ansia de libertad de su colega colombiana, formula estas precisiones, que hoy adquieren especial significado para entender el sacrificio de Laura Victoria en aras de la libertad y de la poes\u00eda: \u00abNacer poeta y nacer en un medio estrecho, constituye una de las grandes tragedias de muchos artistas. Cuando se posee alas vigorosas, se siente el af\u00e1n de tenderlas hacia el horizonte abierto (&#8230;) Laura Victoria naci\u00f3 con un alma sedienta de horizontes y libertad, pero el destino le neg\u00f3 el derecho de extender sus alas. Entonces, ella se rebel\u00f3 como el \u00e1ngel divino y eligi\u00f3 su propia senda (&#8230;)\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Asombrosas coincidencias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y ya que nos hallamos situados en este surgir po\u00e9tico de Am\u00e9rica, encarnado en la m\u00e1s grandiosa generaci\u00f3n de mujeres rom\u00e1nticas que haya tenido el continente en toda su historia, quiero volver sobre una p\u00e1gina m\u00eda para recordar las similitudes que existen entre ella y Gabriela Mistral:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El padre de Gabriela era hombre instruido y de aspecto imponen\u00adte, al igual que el de Laura Victoria, que era prestigioso jurisconsulto. Las dos se inician como maestras. \u00a0Gabriela es laureada en los Juegos Florales celebrados en Santiago en 1914, y Laura Victoria es la ganadora del mismo certamen ocurrido en Girardot en 1937. La una, Lucila Godoy, adopta el seud\u00f3nimo de Gabriela Mistral; y la otra, Gertrudis Pe\u00f1uela, el de Laura Victoria, nombres po\u00e9ticos que se har\u00edan famosos en las letras. Ambas ejercen el periodismo. Viajeras incansables, reciben Iguales aplausos en sus giras art\u00edsticas por los pa\u00edses de Am\u00e9rica. Aman a M\u00e9jico como su segunda patria americana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El prestigioso ensayista y cr\u00edtico espa\u00f1ol Federico de On\u00eds anima a Gabriela a publicar su primer libro, <em>Desolaci\u00f3n<\/em>; y es el mismo que pondera con estas palabras el primer libro de nuestra compatriota: \u00abLaura Victoria es una de las personalidades m\u00e1s sobresalientes de Hispanoam\u00e9rica. Su obra po\u00e9tica ha volado por todo el continente en alas de la fama\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ambas ocupan cargos en la diplomacia de sus naciones. Tanto Laura Victoria como Gabriela, fervientes enamoradas, sufren hondas desgarraduras sentimentales por parecidos desenga\u00f1os. Son lectoras permanentes de la Biblia y en su poes\u00eda quedan se\u00f1ales de ese influjo, que marcar\u00e1 en sus creaciones profundas huellas m\u00edsticas; mientras Gabriela Mistral hace evidente dicha influencia en varios de sus poemas, sobre todo en los libros <em>Tala <\/em>y<em> Lagar<\/em>, Laura Victoria se dedica, desde su estad\u00eda en M\u00e9jico, al estudio de las Sagradas Escrituras y a la elaboraci\u00f3n de su poes\u00eda m\u00edstica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata de dos almas gemelas. Dos poderosas revelaciones que, hermanadas con Juana, Alfonsina, Delmira y Rosario, escriben el acento del amor delirante y el sentimiento ennoblecido. Hasta los rasgos f\u00edsicos de estas dos mujeres, sobre todo en edad avanzada, encuentran semejanza. Un bi\u00f3grafo de la chilena dice que sus manos eran \u00abfinas, largas, de lento movimiento, manos de sembradora espiritual, manos que parec\u00edan lirios\u00bb; son las mismas manos de la colombiana, que en sus artes de declamadora por los teatros de la fama y el aplauso se levantaban al cielo como en una plegaria encantada.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Viraje al misticismo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez le ped\u00ed a Laura Victoria que me explicara su cambio de la poes\u00eda er\u00f3tica a la poes\u00eda m\u00edstica, y me respondi\u00f3: \u00abEl viraje de la poes\u00eda rom\u00e1ntica sensual a la poes\u00eda m\u00edstica se debi\u00f3 a las hondas ra\u00edces religiosas que siempre he tenido y al estudio constante de las Sagradas Escrituras, estudio que me ha conducido al conocimiento profundo de Jesucristo y de su doctrina, lo que ha originado mi acercamiento a la vida m\u00edstica: por eso mi poes\u00eda de los \u00faltimos a\u00f1os est\u00e1 impregnada de amor a Dios\u00bb.<em><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La distancia entre la poes\u00eda rom\u00e1ntica y la poes\u00eda m\u00edstica es muy corta. Ambas traducen un \u00e9xtasis del alma, una embriaguez de la emoci\u00f3n. Del amor humano se llega al amor divino cuando se sabe interpretar a Dios como fuente de todos los goces. Laura Victoria, que tanto hab\u00eda amado con sus versos de fuego, un d\u00eda se detiene, cual otro Alberto \u00c1ngel Montoya, y se encuentra con Cristo. Y cual otra Teresa de \u00c1vila, o Juana de la Cruz, o Francisca Josefa del Castillo, se va en busca de la vida contemplativa y se sumerge en los temas b\u00edblicos. Esto sigui\u00f3 a su vida agitada y resonante entre los escenarios del encomio y los estrados judiciales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Consultando notas diversas para elaborar estos perfiles sobre mi paisana soatense, me he hallado con las siguientes palabras del poeta Rafael Ortiz Gonz\u00e1lez \u2014muerto hace poco\u2014, escritas en la tercera edici\u00f3n de <em>Llamas azules<\/em> (1962<em>): <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Para nosotros la po\u00e9tica de esta mujer tiene tambi\u00e9n un arrobo m\u00edstico, no por humano menos uncioso (&#8230;) No ser\u00edamos profetas si afirm\u00e1ramos que los futuros libros de Laura Victoria estar\u00e1n contagiados de esta emoci\u00f3n divina, ya que del m\u00edstico de la pasi\u00f3n santificada, al m\u00edstico de la oraci\u00f3n iluminada, no hay sino un peque\u00f1o espacio, como el que existe entre una l\u00e1grima de dolor y una l\u00e1grima de felicidad. La poes\u00eda de Laura Victoria es una alta poes\u00eda de ave y por eso tiene alas. Casta y ardiente, pura y amorosa.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Laura Victoria se distinguen cuatro facetas muy definidas: la rom\u00e1ntica, la sensual, la m\u00edstica y la b\u00edblica. Sobre todas ellas deja huellas perdurables. Podemos hablar de una escritora vers\u00e1til e inquietante, y por eso mismo admirable. El jesuita \u00d3scar Gonz\u00e1lez Quevedo, doctor en teolog\u00eda y en Sagradas Escrituras, expresa elevado concepto sobre el libro de Laura Victoria <em>Actualidad de las profec\u00edas b\u00edblicas<\/em>, que refrenda el empe\u00f1o vigoroso que nuestra coterr\u00e1nea despleg\u00f3 en tierra ajena hasta conquistar este galard\u00f3n. Y dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El suyo es un libro diferente. He le\u00eddo muchos libros sobre las profec\u00edas b\u00edblicas, escritos por sabios te\u00f3logos y ex\u00e9getas, libros llenos de notas eruditas, de interpretaciones muy razonadas y muy complicadas. Pero su libro es claro. Es di\u00e1fano. No parece un libro de interpretaci\u00f3n de profec\u00edas. Parece un libro de historia (&#8230;) Y tal vez otro valor important\u00edsimo de su libro sea el de estar escrito por usted, \u00a0periodista y poetisa. Estilo bello y escueto. Noticia encantadora\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La patria lejana<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta es la fulgurante mujer que en los a\u00f1os 20 produjo sorpresa con su af\u00e1n po\u00e9tico y su desenfado social, y que en la d\u00e9cada de los 30 revolucion\u00f3 la poes\u00eda colombiana. Esta es la mujer del romanticismo sensual en su despertar a la vida, y de la contemplaci\u00f3n m\u00edstica en su edad adulta. Aqu\u00ed est\u00e1 la dama lanzada contra los convencionalis\u00admos de la sociedad apergaminada y gazmo\u00f1a; la mujer religiosa \u2014y a la vez mundana\u2014 opuesta al fanatismo clerical; la esposa sorprendida a la que se intentaba cortarle las alas de la libertad y el fluir de la inspiraci\u00f3n; la madre desafiante que, por salvar los frutos de sus entra\u00f1as, se encar\u00f3 a todas las amenazas y todos los peligros y prefiri\u00f3 el silencio al embriagante clamor de las multitudes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta es Laura Victoria, la de los versos audaces y los aplausos tempranos; la que llev\u00f3 el nombre de Colombia, como bandera airosa, por los vientos de Am\u00e9rica; la que estremeci\u00f3 con su palabra enamorada las reconditeces del alma. Aqu\u00ed est\u00e1 la diosa de la poes\u00eda en aquellas calendas en que la mujer s\u00f3lo balbuc\u00eda en los templos plegarias calladas y murmuraba protestas rabiosas en la conciencia reprimida. Esta mujer, hoy olvidada en Colombia, es la hero\u00edna del amor maternal y la abanderada de la libertad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus libros se quedaron silenciados. No volvieron a circular desde que inici\u00f3 su largo, su penoso destierro. La trajimos de M\u00e9jico hace dos a\u00f1os y la acompa\u00f1amos en el lanzamiento de sus tres \u00faltimos libros, que victoriosos salieron al aire como una cosecha detenida en el tiempo. Colombia ha sido ingrata con ella. Las nuevas corrientes literarias la ignoran, y los promotores culturales no la conocen o no les interesa divulgar su obra. Parecen ignorar que su gloria es patrimonio de la literatura colombiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un recorrido que hice hace pocos a\u00f1os por la galer\u00eda de personas c\u00e9lebres instalada en la Biblioteca Departamental Eduardo Torres Quintero, de la ciudad de Tunja, observ\u00e9 que faltaba el retrato de esta boyacense ilustre. Hice notar el vac\u00edo y me qued\u00e9 con la sospecha de que all\u00ed, en su propia comarca, su imagen estaba condenada al olvido. Ojal\u00e1 me entere con el tiempo de que alguien se ha encargado de rectificar tama\u00f1a omisi\u00f3n. Su nombre est\u00e1 vivo, por fortuna, para el recuerdo de las futuras generaciones, en la Casa de Cultura de Soat\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra amiga, en su dura ausencia que ya no es posible suspender, vive pesarosa de su tierra colombiana. A\u00f1ora el pa\u00eds, su gente y sus paisajes. El coraz\u00f3n encanecido le ha cancelado muchas ilusiones. Pero queda su poes\u00eda, legado que nunca morir\u00e1. Ella, con tono melanc\u00f3lico, exclam\u00f3 un d\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Patria, para quererte m\u00e1s es necesario<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>beber el barro de tu ausencia,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>mirarte desde lejos<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>en tus rectas llanuras,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>en tus valles floridos,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>en los r\u00edos anchurosos<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>que corren vertiginosamente<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>sobre tu piel morena.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Lejos de ti no saben <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>el pan ni la alegr\u00eda; <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>no hay aliento tan puro <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>como el de tus monta\u00f1as, <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>ni abrazo m\u00e1s inmenso <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>que el de tus cordilleras&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Su obra<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siete libros conforman el legado literario de Laura Victoria: <em>Llamas azules<\/em> (Bogot\u00e1, 1933); <em>Cr\u00e1ter sellado<\/em> (M\u00e9jico, 1938); <em>Cuando florece el llanto<\/em> (Espa\u00f1a, 1960); <em>Viaje a Jerusal\u00e9n<\/em> (M\u00e9jico, 1985); <em>Itinerario del recuerdo<\/em> (Soat\u00e1, 1988); <em>Actualidad de las profec\u00edas b\u00edblicas<\/em> (Academia Boyacense de Historia, 1989); <em>Crep\u00fasculo<\/em> (Universidad Central, 1989).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00abEn secreto\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Instituto de Cultura y Bellas Artes de Boyac\u00e1 me ha invitado a ocupar esta tribuna dentro de la Feria Internacional del Libro, que este a\u00f1o ha escogido a la mujer como personaje central de la programaci\u00f3n. Y aqu\u00ed estoy con mi mensaje de admiraci\u00f3n hacia la figura memorable de Laura Victoria, cuyo significado hist\u00f3rico es preciso rescatar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A mi comarca boyacense le pido que vuelva al pasado y desempolve su poes\u00eda magistral, y al pa\u00eds le digo que s\u00f3lo la voz de los poetas hace posible la civilizaci\u00f3n del mundo y el progreso de los pueblos. S\u00e9 que Laura Victoria, desde su silencioso apartamento de la Avenida Coyoac\u00e1n en Ciudad de M\u00e9jico, donde en lentas horas vive rumiando sus recuerdos, nos escucha. Como homenaje a ella recordemos el poema <em>En secreto<\/em>, que le dio la mayor popularidad en sus a\u00f1os j\u00f3venes:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Ven, ac\u00e9rcate m\u00e1s, bebe en mi boca <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>esto que llamas nieve; <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>ver\u00e1s que con tu aliento se desata, <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>ver\u00e1s que entre tus labios se enrojecen <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>los p\u00e9talos de \u00e1mbar&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Ven, ac\u00e9rcate m\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Muerde mi carne<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>con tus manos morenas;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>ver\u00e1s qu\u00e9 dulcemente se desmaya<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>el cactus de mi cuerpo,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>y surge tenue de la nieve dura<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>la misteriosa suavidad del n\u00e1car.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>No sentir\u00e1s mi carne llamearse <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>con tersas rosas c\u00e1rdenas, <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>pero sabr\u00e1s que es tibia como un nido <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>de plumas sonrosadas&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Ven, ac\u00e9rcate m\u00e1s, <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>bebe el aliento<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>que se aleja de mi como una r\u00e1faga; <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>en vez de fuego sentir\u00e1s el fresco <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>despliegue de mis alas&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Deja que entre tu pelo se deshojen <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>mis manos delicadas; <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>sabr\u00e9 quererte con piedad de arrullo, <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>sabr\u00e9 dormirte con calor de l\u00e1grimas.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Nadie en la vida te dar\u00e1 m\u00e1s seda <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>que la que yo destrenzar\u00e9 en tu almohada; <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>tendr\u00e1 el olor del musgo humedecido <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>y una sutil irradiaci\u00f3n casta\u00f1a.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Ven, ac\u00e9rcate m\u00e1s. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Para tu cuerpo<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>ser\u00e9 una azul ondulaci\u00f3n de llama,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>y si tu ardor entre mi nieve prende,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>y si mi nieve entre tu fuego cuaja,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>ver\u00e1s mi cuerpo convertirse en cuna<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>para que el hijo de tus sue\u00f1os nazca.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Repertorio Boyacense, Academia Boyacense de Historia, <\/strong><\/em>N\u00b0 327, enero-junio\/1991<br \/>\n<em><strong>Hojas Universitarias, Universidad Central, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, diciembre de 1991<br \/>\n<em><strong>Revista Principia Iuris, Universidad Santo Domingo de Aquino, <\/strong><\/em>Tunja, diciembre\/99<strong> \u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar (Conferencia en la Feria Internacional del Libro, Bogot\u00e1, mayo de 1991) Nace una estrella En los albores del presente siglo llega al mundo, en el municipio boyacense de Soat\u00e1, la mujer escogida por los dioses para escribir una de las poes\u00edas m\u00e1s bellas de la emoci\u00f3n femenina. En el horizonte po\u00e9tico [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[83],"tags":[7],"class_list":["post-6264","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ensayo","tag-ensayo"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6264","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6264"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6264\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9658,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6264\/revisions\/9658"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6264"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6264"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6264"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}