{"id":6491,"date":"2011-11-11T17:50:00","date_gmt":"2011-11-11T22:50:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6491"},"modified":"2014-03-25T19:15:37","modified_gmt":"2014-03-26T00:15:37","slug":"los-toros-matan","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/11\/los-toros-matan\/","title":{"rendered":"Los toros matan"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si un torero mata a un toro, no hay noticia. Esto, por ser de com\u00fan ocurrencia, ya no constituye novedad. As\u00ed nos hemos acostumbrado al cruento sacrificio de las reses de lidia. En cambio, si es el animal el que mata al hombre, esa s\u00ed es noticia. Es lo que ha sucedido en el caso del banderillero espa\u00f1ol Manolo Montoli\u00fa, muerto en Espa\u00f1a en d\u00edas pasados. El hecho le dio la vuelta al planeta y produjo conmoci\u00f3n en el mundo taurino. Esta vez el toro pas\u00f3 a la condici\u00f3n de asesino y sobre \u00e9l cayeron los mayores denuestos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando en Colombia un toro termin\u00f3 con la carrera de Pepe C\u00e1ceres, explot\u00f3 un arrebato de ira taurina en el mundo entero. El personaje era demasiado grande, y el toro no pod\u00eda ser sino un monstruo. Eso mismo ha ocurri\u00addo, y ocurrir\u00e1 siempre, con los \u00eddolos de las multitudes. Me refie\u00adro aqu\u00ed a los toreros, claro est\u00e1, ya que los infelices toros, por m\u00e1s casta y se\u00f1or\u00edo que posean, no pasar\u00e1n de ser las eternas v\u00edcti\u00admas del escarnio en los ruedos de la barbarie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los taur\u00f3filos, legi\u00f3n uni\u00adversal que vive enardecida con la sangre, no pueden perdonar que sea el toro el que se vengue de su verdugo. En esta org\u00eda salvaje est\u00e1n permitidos todos los supli\u00adcios que quieran infligirse al pobre bruto, y mientras m\u00e1s violencia y m\u00e1s dolor produzcan, mayores emociones despiertan en el p\u00fabli\u00adco. En ning\u00fan otro espect\u00e1culo existe tanta crueldad humana, tanta bajeza del instinto. Es all\u00ed donde el hombre, que se supone dotado de sensibilidad, demues\u00adtra todo lo contrario: complacen\u00adcia con la tortura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Decir que en las lidias el hom\u00adbre se animaliza, no es suficiente. Los animales tienen mejor com\u00adportamiento que el ser humano y expresan hermosos sentimientos de ternura, de cari\u00f1o y lealtad. Los animales observan reglas sociales que la humanidad no sabe practi\u00adcar. La fiera, fiera de verdad, es escasa. \u00bfPodr\u00e1 decirse lo mismo de los hombres? \u00bfNo son m\u00e1s fieras los toreros y sus p\u00fablicos fan\u00e1ticos, con su pasi\u00f3n sangui\u00adnaria, que el animal indefenso que martirizan para saciar apetitos morbosos? El peor canibalismo moderno es el que se vive en las plazas de toros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El toro gigante de la corrida de Sevilla, que pesaba cerca de 600 kilos, estaba escogido para hacer la fiesta \u2013con base en su lenta y horrenda agon\u00eda\u2013 de miles de espectadores \u00e1vidos de sangre. Manolo Montoli\u00fa, dies\u00adtro en la faena, nunca calcul\u00f3 que aquel animal de los infiernos fue\u00adra capaz de clavarle los cuernos terribles en el pecho amaestrado para la gloria. Dice la noticia que primero le corne\u00f3 el cuello y la cara y luego lo enganch\u00f3 con el pit\u00f3n derecho hasta causarle destrozos incalculables. La cornada fi\u00adnal le perfor\u00f3 el coraz\u00f3n y le desangr\u00f3 las venas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed concluy\u00f3 este drama mo\u00adnumental \u2013en plaza monu\u00admental\u2013 donde la victima cobr\u00f3 esta vez el crimen impune que comete la sociedad contra el pobre toro, que carece de dolientes en todo el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 13-VIII-1992<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Si un torero mata a un toro, no hay noticia. Esto, por ser de com\u00fan ocurrencia, ya no constituye novedad. As\u00ed nos hemos acostumbrado al cruento sacrificio de las reses de lidia. En cambio, si es el animal el que mata al hombre, esa s\u00ed es noticia. 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