{"id":6586,"date":"2011-11-11T21:05:07","date_gmt":"2011-11-12T02:05:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6586"},"modified":"2014-03-21T15:00:44","modified_gmt":"2014-03-21T20:00:44","slug":"bogota-desvertebrada","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/11\/bogota-desvertebrada\/","title":{"rendered":"Bogot\u00e1 desvertebrada"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Bogot\u00e1 de anta\u00f1o, la de los silencios monacales y la se\u00adrenidad radiante, ha muerto. La mat\u00f3 la locura. De haber seguido como era \u2013lugar apacible, de estrechos senderos y prudentes ambiciones\u2013, que avanzaba con paso firme, miedosa de volverse grande, hoy tendr\u00eda el tama\u00f1o de la sensatez. Cincuenta a\u00f1os atr\u00e1s a\u00fan se montaba en tranv\u00eda y se hablaba con el vecino, sin miedo al ratero o al drogadicto, y se regresaba al hogar sin carreras mortales y con el \u00e1nimo regocijado, por las calmosas calles que ha borrado el gigantismo destructor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, los habitantes de la capital, v\u00edctimas de las prisas y los sofocos, las zozobras y las amenazas de las calles ca\u00f3ticas, le perdimos el comp\u00e1s a la \u00a0existencia sosegada. Nos cambiaron el para\u00edso por el infierno, en aras del falso progreso. Nos llev\u00f3 el diablo. El mal genio, la neurosis, la groser\u00eda, el ego\u00edsmo, la indolencia, la agresividad y todos los pecados que inoculan las metr\u00f3polis deshumanizadas, hicieron de nuestra hermosa capital un territorio hura\u00f1o y perturbador. Y se volvi\u00f3 veloz, monumental, soberbia en sus moles de cemento y rastrera en sus miserias. Nos atropell\u00f3 el modernismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No pod\u00eda continuar siendo el sitio po\u00e9tico y amodorrado que crearon los centenaristas en aquellos tiempos en que pod\u00eda respirarse aire puro y vivir sin \u00a0fatigas. Hab\u00eda que darle paso a la transformaci\u00f3n. La ciudad fue cambiando de piel. A medida que crec\u00edan sus l\u00edmites, au\u00admentaban las insuficiencias. Cuando apenas llegaba a la plazoleta de San Diego, el territorio era gobernable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasados los a\u00f1os, la infanta salt\u00f3 a Chapinero y m\u00e1s tarde a la avenida Chile, lejan\u00edas antes insospechadas para el urbanismo, donde los ricos pose\u00edan sus fincas de veraneo. De ah\u00ed en adelante, hasta las desmesuras que conocemos ahora en todos los puntos cardinales, el crecimiento verti\u00adginoso se convirti\u00f3 en dolor de cabe\u00adza para los gobernantes. En suplicio para los pobladores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fernando Mazuera Villegas, al\u00adcalde de dif\u00edcil superaci\u00f3n como ar\u00adquitecto del futuro, le dio el gran impulso a la ciudad con los puentes de la 26, considerados entonces sun\u00adtuarios, y que m\u00e1s tarde demostrar\u00edan su poder como motores de la revolu\u00adci\u00f3n urban\u00edstica que \u00e9l forj\u00f3 con su talento y su visi\u00f3n de ejecutivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Distintos alcaldes posteriores (los ha habido excelentes, aunque brillan como minor\u00eda) pusieron nuevos tra\u00admos de progreso a esta urbe inalcan\u00adzable, y por lo tanto traum\u00e1tica, que ya no cabe en sus linderos ni puede con sus angustias. Otros alcaldes, miopes para captar el reto de los tiempos y arbitrar soluciones id\u00f3\u00adneas, han permitido, con su indife\u00adrencia o su incapacidad administrativa, el deterioro progresivo a que hemos llegado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bogot\u00e1 es hoy la ciudad monstruo. Imposible concebir mayor esperpento que este gigante de la civilizaci\u00f3n, desvertebrado por los malos gobiernos ante la apat\u00eda tolerante de la ciudadan\u00eda. Aqu\u00ed prescribieron las normas sociales, el sentido c\u00edvico, el progreso humanizado. Impera, en cambio, la anarqu\u00eda. Ni se manda ni se obedece. Las calles destrozadas, la inseguridad inconte\u00adnible, el caos vehicular, la ausencia de autoridad, en suma, hacen de nuestra querida capital una pobre cenicienta de la que todos se apiadan y nadie le da la mano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre Juan Mart\u00edn Caicedo Ferrer se dec\u00eda que era muy locuaz y amigo de la publicidad. Pero dej\u00f3 obras de proyecci\u00f3n. A Jaime Castro se le fue la voz y se mantiene oculto. Mientras tanto, el tiempo corre y la moribunda se agrava todos los d\u00edas. Nos ahoga el desgre\u00f1o administrativo. El miedo a la c\u00e1rcel, conocido como el s\u00edndrome de Juan Mart\u00edn, se apoder\u00f3 de la administraci\u00f3n. Maltrecha la ciudad como nunca lo hab\u00eda estado, los habitantes vivimos con el diablo entre el cuerpo y la esperanza marchita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pl\u00e1cida y amable villa de anta\u00f1o se torn\u00f3 arisca y violenta. Dej\u00f3 perder la paz por la ostentaci\u00f3n, y la cultura por el despotismo. Los malos gobernantes le desfiguraron el alma. Hoy ya no se monta en tranv\u00eda \u2013sin\u00f3nimo del encanto que nos robaron los tiempos actuales de la ira y la desidia\u2013, sino en alas de la demencia. Para salvar a Bogot\u00e1 se requiere una operaci\u00f3n de alta ciru\u00adg\u00eda, que le arregle las v\u00e9rtebras y la ponga a caminar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 3-I-1993.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar La Bogot\u00e1 de anta\u00f1o, la de los silencios monacales y la se\u00adrenidad radiante, ha muerto. La mat\u00f3 la locura. De haber seguido como era \u2013lugar apacible, de estrechos senderos y prudentes ambiciones\u2013, que avanzaba con paso firme, miedosa de volverse grande, hoy tendr\u00eda el tama\u00f1o de la sensatez. 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