{"id":6592,"date":"2011-11-11T21:13:02","date_gmt":"2011-11-12T02:13:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6592"},"modified":"2014-03-26T16:56:33","modified_gmt":"2014-03-26T21:56:33","slug":"la-muerte-de-un-arbol","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/11\/la-muerte-de-un-arbol\/","title":{"rendered":"La muerte de un \u00e1rbol"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pino frondoso situado en la zona verde de una transitada avenida de la capital, al frente de mi cuarto de estudio, se desplom\u00f3 de s\u00fabito, en la soledad del comienzo del a\u00f1o, como gigante herido en mitad del coraz\u00f3n. All\u00ed estuvo sembrado no s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo. Los \u00e1rboles, como las mujeres indescifrables, no se de\u00adjan conocer los a\u00f1os. Por lo gene\u00adral alcanzan longevidades imposi\u00adbles para el hombre, que envidian las mujeres por tratarse de a\u00f1os ocultos y, por lo tanto, fascinantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los \u00e1rboles se vuelven inmate\u00adriales por poseer alma et\u00e9rea. Miran hacia el cielo. Se nutren de aire y tierra y se solazan en las alturas. Siendo m\u00e1s fuertes que el ser humano, entierran a varias generaciones nuestras. Son esp\u00edri\u00adtus alados de la naturaleza que nos acompa\u00f1an con nobleza, nos vivifican y de pronto desaparecen. En ellos s\u00f3lo solemos reparar cuando caen a tierra, con estr\u00e9pi\u00adto y dolor, como este pino vigoro\u00adso que acaba de morir en plena lozan\u00eda por falta de cuidados opor\u00adtunos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando comenz\u00f3 a doblarse, dominado por su peso colosal, se iniciaba el lento proceso de su extinci\u00f3n, en medio de la urbe alborotada y fren\u00e9tica que carece de vocaci\u00f3n ecol\u00f3gica. \u00bfHabr\u00e1 alguna entidad distrital que entre tanto aparato burocr\u00e1tico se encargue, en forma efectiva, de cuidar los \u00e1rboles?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los parques y las zonas verdes sufren en Bogot\u00e1 vergonzoso dete\u00adrioro. Muchos de estos sitios es\u00adt\u00e1n convertidos en basureros p\u00fa\u00adblicos y en antros del pillaje y la droga. All\u00ed los \u00e1rboles languide\u00adcen entre desamparos y malos tratos, no se presta mantenimien\u00adto a las v\u00edas peatonales, se des\u00adcuida el alumbrado, se deja cre\u00adcer la maleza y avanzar el desaseo. La ecolog\u00eda, por la que tanto se preocupan las naciones avanzadas del mundo, y que en nuestro medio ha tenido com gran abanderado al doctor Misael Pastrana Borrero, debe mirarse como una de las fuentes de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra capital, acosada por inn\u00fameros problemas sociales, econ\u00f3micos y urban\u00edsticos, suma a sus adversidades el veneno de la atm\u00f3sfera contaminada por los gases letales. Los \u00e1rboles son los pulmones con que respiran las ciudades. Fuera de ornamentales (y esta es raz\u00f3n de peso para cultivarlos, protegerlos y querer\u00adlos), nos transmiten vida y encan\u00adto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos dan cobijo y nos ense\u00f1an a ser rectos. Rectos como el roble. Pero nosotros los joroba\u00admos al no cortarles a tiempo la rama que a la postre, de tanto crecer, terminar\u00e1 abati\u00e9ndolos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciudad, vac\u00eda de los afanes cotidianos en el comienzo del a\u00f1o, no fren\u00f3 su tr\u00e1nsito endiablado cuando el pino gigante, que en d\u00edas corrientes hubiera produci\u00addo desastres, se inclin\u00f3 con pesa\u00addez, con miedo a la ca\u00edda \u2013como rezando una oraci\u00f3n\u2013 y luego invadi\u00f3 con todo su vigor y toda su corpulencia la arteria desierta. Cruji\u00f3 al quebrarse el alma con\u00adtra el pavimento y all\u00ed qued\u00f3 quieto durante varias horas, mu\u00addo en su agon\u00eda. Despu\u00e9s llega\u00adron unos empleados armados de hachas, cadenas y sierras el\u00e9ctri\u00adcas e iniciaron la operaci\u00f3n tritura\u00addora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un \u00e1rbol menos no se notar\u00e1, pensar\u00e1n los funcionarios arboricidas. As\u00ed se sacrifican en silencio, ante los ojos del escritor \u2013desde hoy hu\u00e9rfano de su herc\u00faleo compa\u00f1ero de la esquina\u2013 las defensas ecol\u00f3gicas de la ciudad monstruo. Toda la semana la calle estuvo oliendo a delicioso pino silvestre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por unos d\u00edas cam\u00adbi\u00f3 en mi peque\u00f1o territorio el olor de la gasolina por la fragan\u00adcia del monte. Con las entra\u00f1as de los \u00e1rboles tambi\u00e9n es posible fabricar, con este r\u00e9quiem por la naturaleza muerta, fugaces ilu\u00adsiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 15-I-1993.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Misiva:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He le\u00eddo su art\u00edculo de hoy sobre la muerte de un \u00e1rbol. Comparto plenamente sentimientos y opiniones sobre los \u00e1rboles y la importancia que para una ciudad \u00a0como Bogot\u00e1 tienen, pues contribuyen a hacer m\u00e1s llevadera la vida de tan \u00a0contaminada urbe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conjuntamente con la Administraci\u00f3n Distrital, la CAR ha venido adelantando un programa que hemos denominado BOGOT\u00c1 RE<strong>VERDE<\/strong>CER\u00c1, cuya meta es plantar cien mil \u00e1rboles, el cual est\u00e1 en pleno desarrollo. Igualmente, por iniciativa del Alcalde Mayor, est\u00e1 en proceso la constituci\u00f3n de una corporaci\u00f3n privada para la protecci\u00f3n de los cerros que tendr\u00e1, como una de las finalidades principales, la protecci\u00f3n de los bosques y la revegetalizaci\u00f3n de las \u00e1reas depredadas. Vale la pena mencionar que el d\u00e9ficit h\u00eddrico de la regi\u00f3n, el cual est\u00e1 en proceso de agravarse, tiene como una de sus principales causas la deforestaci\u00f3n de los cerros y p\u00e1ramos que circundan la Sabana de Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al manifestarle nuestro pesar por la muerte de su querido \u00e1rbol, le ofrecemos reemplazarlo, para lo cual le rogamos informarnos el sitio donde usted desea plantarlo. <strong>CAR \u2013 Eduardo Villate Bonilla, Director Ejecutivo,<\/strong> Bogot\u00e1, 15-I-1993.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El pino frondoso situado en la zona verde de una transitada avenida de la capital, al frente de mi cuarto de estudio, se desplom\u00f3 de s\u00fabito, en la soledad del comienzo del a\u00f1o, como gigante herido en mitad del coraz\u00f3n. All\u00ed estuvo sembrado no s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo. 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