{"id":6600,"date":"2011-11-11T21:20:35","date_gmt":"2011-11-12T02:20:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6600"},"modified":"2014-03-22T19:10:45","modified_gmt":"2014-03-23T00:10:45","slug":"el-cronista-de-tipacoque","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/11\/el-cronista-de-tipacoque\/","title":{"rendered":"El cronista de Tipacoque"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Eduardo Caballero Calder\u00f3n le pregunto por Tipacoque. Y \u00e9l me dice que hace dos a\u00f1os no lo visita. Dos a\u00f1os, pienso yo, son demasiado tiempo para quien tiene su alma en aquel escondido rinc\u00f3n del Chicamocha \u00abdonde los hombres, seg\u00fan palabras suyas, son buenos, transparentes y silenciosos como el agua\u00bb. Sus limitaciones de salud no le permiten desplazarse con frecuen\u00adcia, como en otras \u00e9pocas, por la polvorienta carretera que los gobiernos han mantenido olvidada, y por la que \u00e9l tanto luch\u00f3 en sus notas period\u00edsti\u00adcas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La v\u00eda pavimentada se encuentra hoy a 17 kil\u00f3metros de Soat\u00e1 y a 30 de Tipacoque. Sin embargo, para ade\u00adlantar este tramo y coronar luego la meta de Capitanejo ofrecida por el gobierno de Barco, falta una eterni\u00addad en este pa\u00eds de las esperanzas rotas y las obras interminables. El cronista de Tipacoque se cans\u00f3 de protestar. Carlos Eduardo Vargas Rubiano, presente en la tertulia, me dice que es preciso insistir en esta necesi\u00addad boyacense que abrir\u00eda caminos de turismo hacia una de las regiones m\u00e1s bellas de Colombia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sue\u00f1o de Caballero Calder\u00f3n de ver pasar el pavimento por la hacien\u00adda hist\u00f3rica depende s\u00f3lo de 30 kil\u00f3metros. Son los kil\u00f3metros m\u00e1s sufridos de la geograf\u00eda colombiana, como que la obra lleva un siglo de ejecuci\u00f3n. Mejor, un siglo sin ejecu\u00adci\u00f3n (salvo los importantes logros alcanzados por los presidentes Reyes, Olaya y Rojas Pinilla). En otros go\u00adbiernos ha caminado a paso de mula. Estos 100 a\u00f1os de soledad boyacense revelan la ineptitud oficial cuando se trata de realizar proyectos grandes para el desarrollo nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n Caballero Cal\u00adder\u00f3n se cans\u00f3 de escribir. Abandon\u00f3 la pluma el d\u00eda que asesinaron a Guillermo Cano. Su silencio de perio\u00addista combativo es en protesta con\u00adtra el pa\u00eds violento que \u00e9l cre\u00eda superado y que hoy se desangra como vena rota en medio de la perplejidad p\u00fablica y la impotencia oficial. Desde su apartamento de la capital, convertido en inmensa biblio\u00adteca como un oasis para sobrevivir, trata de sosegar su frustraci\u00f3n con la lectura permanente. Desde all\u00ed mira con estupor a la Colombia actual dominada por la narcoguerrilla y destrozada por los malos gobiernos y los pol\u00edticos in\u00fatiles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al acordarse de sus incursiones por la otra Colombia, la de los conflictos pol\u00edtico-religiosos plasmada en sus libros, el escritor pensar\u00e1 que esta tierra est\u00e1 condenada a vivir eterna\u00admente con el Cristo de espaldas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tipacoque, convertido en leyenda lite\u00adraria al igual que Macondo o Comala, es un s\u00edmbolo del hombre. Del senci\u00adllo hombre de campo que sufre y sue\u00f1a. La literatura de Caballero Calder\u00f3n encarna el pa\u00eds pastoril \u2013hoy arrasado por la barbarie\u2013 que suda el pan de cada d\u00eda entre sudores y esperanzas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ensa\u00f1adala violencia en cam\u00adpos y ciudades, el personaje de Tipacoque, preocupado como siempre por los problemas sociales y pol\u00edticos de la naci\u00f3n, sufre en silencio dolor de patria. Siente que su lucha ha sido est\u00e9ril. Cosa grave le sucede al pueblo cuando a los escritores p\u00fabli\u00adcos, due\u00f1os de la altura intelectual y moral de Caballero Calder\u00f3n, les da por callar. Este <em>pa\u00eds de cafres<\/em>, as\u00ed llamado por otro insigne colombiano, es irredimible. Por eso vive entre tinieblas. \u00bfPor qu\u00e9 extra\u00f1ar que esta carretera fundamental dure 100 a\u00f1os en construcci\u00f3n, y falten otros 100 a\u00f1os para concluirla?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta tarde de amistad, en pleno coraz\u00f3n de la urbe fr\u00eda y deshu\u00admanizada, surge el recuerdo de la provincia remota. Es la Colombia buena, laboriosa \u00a0y buc\u00f3lica que estamos perdiendo a manos de los ca\u00ednes contempor\u00e1neos. La exaltada en las novelas del creador de Tipaco\u00adque. La otra, la desvertebrada por los monstruos de la civilizaci\u00f3n, es la que mantiene en vela al escritor silencia\u00addo. La que nos carcome el alma como una esperanza perdida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Nota: Caballero Calder\u00f3n muri\u00f3 21 d\u00edas despu\u00e9s de publicada esta nota \u2013el 3 de abril de 1993\u2013).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 14-III-1993<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar A Eduardo Caballero Calder\u00f3n le pregunto por Tipacoque. Y \u00e9l me dice que hace dos a\u00f1os no lo visita. 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