{"id":6687,"date":"2011-12-12T18:50:04","date_gmt":"2011-12-12T23:50:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6687"},"modified":"2014-03-21T15:53:21","modified_gmt":"2014-03-21T20:53:21","slug":"verdugos-publicos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/12\/12\/verdugos-publicos\/","title":{"rendered":"Verdugos p\u00fablicos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A medida que crecen las ciu\u00addades, m\u00e1s se deshumani\u00adzan. En Bogot\u00e1 todo es ca\u00f3ti\u00adco y torturante. Hasta la diligencia m\u00e1s sencilla se vuelve tortuosa, y para cumplirla se necesita capacidad de m\u00e1rtir. Si se carece de ella, la gente se ahoga en este mar de dificultades que hacen de la vida cotidiana un calvario. El sentido de servicio desa\u00adpareci\u00f3 de los despachos p\u00fablicos. Imperan, en cambio, la indolencia y la descortes\u00eda. Los bur\u00f3cratas, a todo nivel, mantienen destrozada la pa\u00adciencia ciudadana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Veamos lo que le ocurrir\u00e1 a usted en la compra o la venta de un inmueble, sobre el que debe adem\u00e1s constituir o cancelar una hipoteca. Comencemos por lo \u00faltimo. Por el Banco Central Hipotecario, por ejem\u00adplo. Los bancos oficiales, que debie\u00adran ser los m\u00e1s eficientes, son los que m\u00e1s dificultades ofrecen. Despu\u00e9s de pagado el saldo de la deuda, levantar el gravamen implica la mortificaci\u00f3n de las vueltas y revueltas \u2013entre aval\u00faos, estudio de t\u00edtulos, conceptos de abogados, venias a los funciona\u00adrios y esperas eternas en todos los despachos\u2013, hasta introducir el nego\u00adcio en la notar\u00eda. En el Banco Central Hipotecario, cuya caracter\u00edstica prin\u00adcipal es la lentitud, diligencias de esta \u00edndole se vuelven angustiosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recibido el negocio en la notar\u00eda, vendr\u00e1 el tr\u00e1mite de elaborar la escri\u00adtura, hacerla firmar del banco, si hay hipoteca de por medio, y luego citar al cliente para el acto final en estas oficinas colmadas a toda hora de p\u00fablico y sofocos. Luego usted toma\u00adr\u00e1 el documento para pagar los im\u00adpuestos, antes de solici\u00adtar el registro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie entiende, pero tiene que tolerar con absoluta resig\u00adnaci\u00f3n el caos que se forma ante las ventanillas de la Beneficencia y la Tesorer\u00eda para pagar, en dinero efec\u00adtivo y con peligro de los raponeros0, los mayores tributos de estas operacio\u00adnes. El bolsillo se resiente en cada etapa del calvario, y en lugar de recibir amabilidad por el sacrificio que usted hace para atender la burocra\u00adcia, encontrar\u00e1 por doquier indife\u00adrencia y malos tratos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Oficina de Registro, sectorizada en tres lugares de la ciudad, parece un mercado persa. All\u00ed luchar\u00e1 usted a brazo partido para abrirse campo en medio de colas desesperantes. Cuando logra coronar la meta, para lo que debe emplear todo el per\u00edodo de la ma\u00f1ana o de la tarde, le dir\u00e1n que el negocio quedar\u00e1 registrado en los diez d\u00edas siguientes. Volver\u00e1 una y otra vez y siempre le expresar\u00e1n lo mismo: a\u00fan no ha regresado la escri\u00adtura a ventanilla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c1rmese, pues, de paciencia, a fin de seguir en esta lucha sin cuartel para obtener alg\u00fan d\u00eda la legalizaci\u00f3n del documento. Los diez d\u00edas se convierten en un mes, en dos, y muchas veces hay que hacer verdaderas acrobacias para rescatar\u00adlo de estos vericuetos de la ineficiencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En definitiva, el pa\u00eds anda como va porque no hay capacidad de servicio. Hemos llegado al peor grado de la burocratizaci\u00f3n. Todo se ha tornado engorroso, desabrido, hostil. Al ciu\u00addadano se le trata a las patadas. Presenci\u00e9 el gesto absurdo de un doctor Castro, verdadero dictador en su escritorio, que se negaba a atender al usuario porque deb\u00eda concurrir a una cita m\u00e9dica. Y as\u00ed se enfrentaba, entre densas tufaradas de despotis\u00admo, con signos evidentes del trasno\u00adcho et\u00edlico de la noche anterior, a su v\u00edctima de turno: \u00abSi gasto tiempo en usted, yo soy el perjudicado. \u00bfO prefiere que me muera?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me acord\u00e9 entonces de Peter, cuyo nivel de la incompetencia est\u00e1 exten\u00addido por todos los rincones de la administraci\u00f3n. Los jefes ol\u00edmpicos, entre tanto, viven escondidos en sus salones dorados, ausentes de las angustias del pueblo. El cual, como iron\u00eda, es el que sostiene sus jugosas posiciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 14-IV-1993.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar A medida que crecen las ciu\u00addades, m\u00e1s se deshumani\u00adzan. En Bogot\u00e1 todo es ca\u00f3ti\u00adco y torturante. Hasta la diligencia m\u00e1s sencilla se vuelve tortuosa, y para cumplirla se necesita capacidad de m\u00e1rtir. 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