{"id":6706,"date":"2011-12-12T19:20:32","date_gmt":"2011-12-13T00:20:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6706"},"modified":"2014-03-21T16:06:55","modified_gmt":"2014-03-21T21:06:55","slug":"las-tres-efes","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/12\/12\/las-tres-efes\/","title":{"rendered":"Las tres efes"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue el escritor Vargas Vila quien calific\u00f3 a Bogot\u00e1 de <em>fr\u00eda, fea <\/em>y<em> f\u00e9tida<\/em>. La \u00f3ptica con que el terrible panfletista ve\u00eda la ciudad a fines del siglo pasado, cuando \u00a0el letargo y la neblina invad\u00edan el alma de sus moradores, parece que en muchos aspectos subsistiera en los d\u00edas actuales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bogot\u00e1 dej\u00f3 su viejo rop\u00f3n enlutado y ahora se viste de colores y se mueve con estr\u00e9pito, sin dejar de ser una ciudad fr\u00eda. No se trata s\u00f3lo del fr\u00edo del ambiente, que es insuperable, y que por otra parte no puede considerarse un defecto sino un estado apacible, sino del fr\u00edo que se qued\u00f3 en el alma de los bogotanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo proverbial cordialidad del <em>cachaco<\/em>, que en viejas \u00e9pocas hizo de nuestra capital un sitio amable y c\u00e1lido \u2013a pesar de las bajas tempe\u00adraturas del clima sabanero\u2013, ha dejado de ser signo caracter\u00edstico de nuestros d\u00edas. Y es que el <em>cachaco<\/em> leg\u00edtimo tambi\u00e9n ha desaparecido con el cambio de los tiempos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A medida que la ciudad iba creciendo, los bogotanos raizales \u2013los de las buenas maneras y la educaci\u00f3n a flor de labios\u2013 se ve\u00edan sustituidos por personas llegadas de todo el pa\u00eds. Hoy, Bogot\u00e1 es un h\u00edbrido de costumbres, de estilos y tempera\u00admentos. As\u00ed despersonalizada, la vida metropolitana se torn\u00f3 \u00e1spera y desapacible, por no decir que hostil. El trato acogedor fue despla\u00adzado por el adem\u00e1n agrio y el comportamiento ego\u00edsta. Se reem\u00adplaz\u00f3 la afabilidad por la indolencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bogot\u00e1 no es fea. Por el contrario, es una de las ciudades m\u00e1s hermo\u00adsas del continente. Su estructura arquitect\u00f3nica la sit\u00faa como mode\u00adlo de urbanismo. De tanto crecer, no cabe en sus linderos. Ha crecido sin orden y atropellando los man\u00addatos de la planeaci\u00f3n. Admitamos que es una urbe descuidada y torpe en su progreso, que avanza a las buenas de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa dejadez la hace ver fea. El desaseo de las v\u00edas y la incuria ciudadana, que se suman a la ineptitud de la burocracia, son su peor lastre. Por doquier se encuentran basuras en revoluci\u00f3n, casas en ruina, parques abandonados, falta de alumbrado p\u00fablico, cuadros de miseria. Esto para no hablar de las calles destrozadas y el vandalismo airado que se hermanan para rom\u00adper la armon\u00eda est\u00e9tica que no cuidan ni propician las autorida\u00addes. La belleza de nuestra urbe est\u00e1 estropeada por la desidia oficial y la falta de civismo de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tercera efe es la m\u00e1s vergonzo\u00adsa. El olfato se resiente con s\u00f3lo anunciarla. Y m\u00e1s que el olfato, el orgullo que nos concede la catego\u00adr\u00eda de gente civilizada. Bogot\u00e1, para hablar sin rodeos, es una enorme cloaca: hasta tal punto se halla invadido el ambiente por olo\u00adres nauseabundos. Las normas m\u00ednimas de sanidad desaparecieron de los sitios p\u00fablicos a merced de los excrementos contaminantes y la suciedad entronizada como norma de vida. Regueros de desperdicios, pordioseros malolientes, heces y miserias, como un bo\u00adrr\u00f3n de la vida decente, mantienen deslucida la cara y ajada el alma de Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las autoridades no se preocupan por establecer letrinas en los parques, en los bancos, en los supermercados, en los negocios im\u00adportantes, como sucede en las ciu\u00addades avanzadas del mundo. Las pocas letrinas que existen son focos de infecci\u00f3n y sucie\u00addad. La gente del mont\u00f3n hace sus necesidades fisiol\u00f3gicas en cualquier parte. \u00bfPara qu\u00e9 las sancio\u00adnes contempladas en el C\u00f3digo de Polic\u00eda si lo que faltan son ba\u00f1os p\u00fablicos? Si a Vargas Vila le ol\u00eda mal Bogot\u00e1, ahora no hubiera resis\u00adtido tanta fetidez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Duele y apena mencionar estos lunares de nuestra amada metr\u00f3poli, que ha perdido los encantos de anta\u00f1o por culpa del progreso falaz. Pero como la queremos y deseamos verla ordenada, limpia y esbelta, aqu\u00ed queda este inventario de tris\u00adtezas para tratar de superarlas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 1-V-1993<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Fue el escritor Vargas Vila quien calific\u00f3 a Bogot\u00e1 de fr\u00eda, fea y f\u00e9tida. 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