{"id":6766,"date":"2011-12-14T15:37:07","date_gmt":"2011-12-14T20:37:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6766"},"modified":"2014-04-28T07:08:32","modified_gmt":"2014-04-28T12:08:32","slug":"la-isla-del-tesoro","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/12\/14\/la-isla-del-tesoro\/","title":{"rendered":"La isla del tesoro"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00fanico sitio de Colombia donde los taxistas ceden el paso a los peatones es la isla de San Andr\u00e9s. Si alguien sabe de otro, que lo se\u00f1ale. As\u00ed crecer\u00eda el estrecho cat\u00e1logo del civismo, un art\u00edculo en extinci\u00f3n. Si se trata de Bogot\u00e1, los taxistas, que por su des\u00adpotismo y brutalidad se han converti\u00addo en enemigos p\u00fablicos, atentan a todo momento contra la vida de los pobres transe\u00fantes que no saben c\u00f3mo ganar la acera en medio de los atrope\u00adllos sin cuento de la urbe endemonia\u00adda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En San Andr\u00e9s, salido yo de mi infierno capitalino, qued\u00e9 desconcer\u00adtado con el dato que comento. Al principio, supuse que se trataba de una explicable lisonja para la hermo\u00adsa caminante que buscaba atravesar la v\u00eda. M\u00e1s tarde, otro taxista hac\u00eda lo mismo con un abuelo despistado. Y luego me toc\u00f3 el turno a m\u00ed, que no puedo seducir a nadie con mis atribu\u00adtos f\u00edsicos, y que tampoco, para consuelo de los m\u00edos, que me acompa\u00ad\u00f1aban en la traves\u00eda, he llegado a la condici\u00f3n de vejete atontado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra virtud sobresaliente en la isla, que un amigo se niega a creerla por haber tenido a\u00f1os atr\u00e1s la experien\u00adcia contraria, es la del aseo. Algo extra\u00f1o ha sucedido all\u00ed en los \u00falti\u00admos tres a\u00f1os. No s\u00e9 si la cara limpia que presenta hoy San Andr\u00e9s, y que hace juego con el espect\u00e1culo de sus vitrinas esplendorosas y sus locales remozados, se deba a alguna hechice\u00adr\u00eda de su gobernador, el brujo Sim\u00f3n Gonz\u00e1lez. De todas maneras, en el ambiente flota una sensaci\u00f3n de tersu\u00adra, de orden, de conciencia c\u00edvica. En cualquier forma, a San Andr\u00e9s es mejor ir en \u00e9poca de temporada baja, cuando el comercio se halla en reposo y los turistas pueden circular sin asfixias por playas y calles, entre las venias de los taxistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y ya que hablamos de brujer\u00edas, voy a lanzarle un reto a Sim\u00f3n el Mago. Las deficiencias del agua y la luz han sido los problemas mayo\u00adres que han tenido que soportar, desde tiempos inmemoriales, nativos y turistas. Dejemos el agua salada para el mar y confiemos en que alg\u00fan d\u00eda circule el agua dulce por los grifos del acueducto. \u00bfSer\u00e1 posible esta transformaci\u00f3n, ilustre gobernador, para antes de concluir su mandato?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ojal\u00e1 usted, en llave perfecta con el alcalde local, influya con sus poderes m\u00e1gicos para que el agua potable y la luz sin titubeos alegren el alma de los sanandresanos. \u00bfY qu\u00e9 decir del ae\u00adropuerto? Es un lunar en mitad del para\u00edso. Un elefante blanco que nadie ha logrado concluir y que reclama mayor acci\u00f3n para que la obra cumpla al fin su objetivo de aeropuerto internacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El archipi\u00e9lago de San Andr\u00e9s y Providencia, descubierto en 1629, fue centro de piratas (con el se\u00f1uelo de las riquezas y las aventuras mar\u00edtimas) peleado por espa\u00f1oles, ingleses, holandeses y franceses. Esto provoc\u00f3 una ocupaci\u00f3n militar por espacio de 36 a\u00f1os. En 1793, en virtud del Tratado de Versalles, Ingla\u00adterra reconoci\u00f3 a Espa\u00f1a la soberan\u00eda sobre el archipi\u00e9lago. En 1853 se aboli\u00f3 la esclavitud. Y cien a\u00f1os despu\u00e9s, ya como posesi\u00f3n colom\u00adbiana, se constituy\u00f3 como puerto libre.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Henry Morgan, un filibustero in\u00adgl\u00e9s que durante largo tiempo se dedic\u00f3 a atacar las colonias espa\u00f1o\u00adlas en las Antillas, saqueando las ciudades de Maracaibo y Panam\u00e1 y la costa de Nicaragua, eligi\u00f3 a San Andr\u00e9s como base de sus aventuras y all\u00ed, seg\u00fan la leyenda, escondi\u00f3 su famoso tesoro. Esta fortuna parece que vibrara bajo el mar en Hoyo Soplador, o Cueva Morgan. Johny Cay, la isla sensual donde algunas gringas extraviadas, y tambi\u00e9n co\u00adlombianas, van en persecuci\u00f3n de los negros en grotesco espect\u00e1culo, constituye otro sitio digno de admi\u00adrar. La m\u00fasica reggae, con su l\u00fabrico tono africano, invade el ambiente bajo las contorsiones de los poblado\u00adres que invitan a la liviandad, disfru\u00adtando de paso de los billetes viajeros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora que Nicaragua busca apo\u00adderarse de lo que no es suyo, en pretensi\u00f3n tan equ\u00edvoca como so\u00adberbia, en nuestra isla mayor se siente m\u00e1s la soberan\u00eda colombiana. Sus fascinantes paisajes, su crecien\u00adte industria hotelera y la amabilidad de sus gentes hacen m\u00e1s grato y emocionante este encuentro con la patria en aguas de pirater\u00edas y teso\u00adros sin fondo, un recuerdo muy nuestro al cual no podemos renun\u00adciar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 27-VIII-1993.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El \u00fanico sitio de Colombia donde los taxistas ceden el paso a los peatones es la isla de San Andr\u00e9s. Si alguien sabe de otro, que lo se\u00f1ale. As\u00ed crecer\u00eda el estrecho cat\u00e1logo del civismo, un art\u00edculo en extinci\u00f3n. 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