{"id":6901,"date":"2011-12-15T18:17:45","date_gmt":"2011-12-15T23:17:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6901"},"modified":"2014-03-03T16:24:52","modified_gmt":"2014-03-03T21:24:52","slug":"adriano-paez-poeta-del-dolor","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/12\/15\/adriano-paez-poeta-del-dolor\/","title":{"rendered":"Adriano P\u00e1ez: poeta del dolor"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antonio Cacua Prada ha publicado con el patroci\u00adnio de la Alcald\u00eda de Chiquinquir\u00e1 \u2013entidad que cumple extraordinaria labor cultural bajo los auspicios de Napole\u00f3n Peralta Barrera\u2013 un libro que rescata del olvido la vida y la obra de un destacado escritor boyacense del siglo pasado: Adriano P\u00e1ez. Hoy pocos saben, incluso en Boyac\u00e1, que esta figura de las letras que poco se menciona en nuestros d\u00edas, so\u00adbresali\u00f3 en la segunda parte del siglo XIX en los campos del periodismo, la poes\u00eda, la diplo\u00admacia, la pol\u00edtica y la docencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nacido en Tunja en el a\u00f1o 1844, desde muy joven, apenas de 16 a\u00f1os, inicia su labor l\u00edrica. Y a los 20, es periodista. Con su inteligencia precoz despierta ad\u00admiraci\u00f3n de quienes lo ven de\u00adsempe\u00f1arse en los ca\u00adminos de la literatura. De sus lares nativos se traslada a la poblaci\u00f3n santandereana de Socorro, donde conquista las posiciones de diputado a la Asamblea del Estado Soberano de Santander, subsecretario de Gobierno, secretario general del Estado y procurador del mismo. M\u00e1s tarde ser\u00e1 diputado a la Asamblea de Boyac\u00e1. Su sensibilidad lo lleva a identificarse con la causa de los humildes y deja por doquier \u2013lo mismo en los a\u00f1os iniciales de su carrera p\u00fablica, como a lo largo de toda su vida\u2013 pruebas de su bondad humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la rama docente, que ejerce con ejemplar aposto\u00adlado, imprime su car\u00e1cter de humanista. En Bogot\u00e1 es nombrado secretario general de la Universidad Nacional. Ya por entonces incursiona con talento y el aplauso de los escritores m\u00e1s notables en las esferas de las revistas y los peri\u00f3dicos de renombre. Sus ideas conquistan creciente inter\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1870, se traslada a Fran\u00adcia como c\u00f3nsul en El Havre, posici\u00f3n que desempe\u00f1a por espacio de cuatro a\u00f1os. Desde all\u00ed colabora con prestigiosos peri\u00f3dicos y revistas europeos y entabla amistad con importan\u00adtes figuras literarias. Se hace amigo de V\u00edctor Hugo, quien a\u00f1os despu\u00e9s le expre\u00adsar\u00e1, al agradecerle el env\u00edo de una revista desde Bogot\u00e1: <em>\u00abUsted es un noble esp\u00edritu, y con mi cordialidad correspondo a la de usted. Usted sabe cu\u00e1nto amo a su generoso pa\u00eds. Yo tengo, como usted, amor a la luz, y por religi\u00f3n la libertad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adriano P\u00e1ez es de los primeros escritores colombia\u00adnos que luchan por la unidad latinoamericana. En Par\u00eds funda la <em>Revista Hispanoame\u00adricana,<\/em> y en Londres, la que bautiza <em>La Am\u00e9rica Latina.<\/em> A su regreso a Colombia en 1876, entra como director de <em>El Diario de Cundinamarca,<\/em> y al a\u00f1o si\u00adguiente dirige la revista <em>La Pa\u00adtria.<\/em> En sus ensayos da muestra de profunda erudi\u00adci\u00f3n. Su vena po\u00e9tica de estos a\u00f1os acent\u00faa el dolor humano. Es una herida que se agranda con la tragedia del escritor, ya que en Europa hab\u00eda adquirido la enfermedad de la lepra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con los pocos ahorros que trae de su ejercicio diplom\u00e1tico compra en Bogot\u00e1, en las lade\u00adras de Monserrate, la quinta apacible que denomina La So\u00adledad, en la que se refugia sin perder el contacto con el mundo de las letras. M\u00e1s tarde, urgido de clima caliente, se traslada a La Uni\u00f3n, camino a F\u00f3meque, donde adquiere la casaquinta Vista Her\u00admosa. Cuando apremian las necesidades econ\u00f3micas, se ve obligado a vender el terreno para poder subsistir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1880, contrae matrimonio con Carolina Ba\u00f1os, mujer admirable que ha de acompa\u00ad\u00f1arlo hasta sus \u00faltimos d\u00edas. La pareja se instala en Agua de Dios a fines de 1889. El poeta escribe all\u00ed el libro <em>Viaje al pa\u00eds del dolor<\/em>, estreme\u00adcido testimonio de su angustia espiritual y f\u00edsica, que soporta con enorme fortaleza. Cuando se prepara a visitar a sus compa\u00f1eros de infortunio para llevarles una palabra de con\u00adsuelo, como es su costumbre diaria, el brioso alaz\u00e1n lo lanza al suelo y le produce mortal herida. Muere pocos d\u00edas des\u00adpu\u00e9s, el 2 de abril de 1890, a los 45 a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antonio Cacua Prada, al reca\u00adpitular esta vida insigne, le hace justicia al escritor y periodista que cien a\u00f1os atr\u00e1s enalteci\u00f3 el nombre de Colombia, y que hoy, como un estigma del propio dolor del poeta, su recuerdo yace sepultado en las sombras del olvido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 20-XII-1994<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Antonio Cacua Prada ha publicado con el patroci\u00adnio de la Alcald\u00eda de Chiquinquir\u00e1 \u2013entidad que cumple extraordinaria labor cultural bajo los auspicios de Napole\u00f3n Peralta Barrera\u2013 un libro que rescata del olvido la vida y la obra de un destacado escritor boyacense del siglo pasado: Adriano P\u00e1ez. Hoy pocos saben, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[84],"class_list":["post-6901","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-poesia","tag-poesia"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6901","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6901"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6901\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9866,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6901\/revisions\/9866"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6901"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6901"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6901"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}