{"id":6924,"date":"2011-12-15T19:51:53","date_gmt":"2011-12-16T00:51:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=6924"},"modified":"2014-03-03T16:29:54","modified_gmt":"2014-03-03T21:29:54","slug":"herencia-de-recuerdos-y-llanuras","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/12\/15\/herencia-de-recuerdos-y-llanuras\/","title":{"rendered":"Herencia de recuerdos y llanuras"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro E. P\u00e1ez Cuervo, poeta boyacense nacido en 1908, no hab\u00eda cum\u00adplido los 30 a\u00f1os cuando cono\u00adci\u00f3 los Llanos Orientales. Evo\u00adcando aquel viaje, cuenta que su sed de aventura lo hizo mar\u00adchar en busca de El Dorado, que no encontr\u00f3, pero en cambio, dice, \u00absaqu\u00e9 el material para el libro <em>Casanare<\/em>, el que fue conce\u00adbido por el m\u00e1gico esplendor de los paisajes llaneros\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el momento en que un hijo suyo escribe estas l\u00edneas de res\u00adcate de su poes\u00eda, han corrido 57 a\u00f1os desde que un boga le sembr\u00f3 en el alma la emoci\u00f3n llanera, gracias a la cual forj\u00f3 el libro <em>Casanare<\/em>. Dicho libro no se publica nunca, si bien la mayor\u00eda de los poemas ven la luz en peri\u00f3dicos y revistas. En 1989, Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda exalta esta poes\u00eda en M\u00e9jico, en brillante p\u00e1gina de su revista <em>Nivel.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El bardo alterna sus d\u00edas en los Llanos entre el ejercicio de la medicina y el contacto con la tierra brav\u00eda. En medio de tora\u00addas y yeguadas salvajes, al son de corridos y joropos, siente que la manigua lo su\u00adbyuga cada vez m\u00e1s. Mientras aspira paisajes y cultiva la pa\u00adsi\u00f3n est\u00e9tica, se le ensancha el coraz\u00f3n en aquellos contornos del silencio y la inmensidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su vida arde en fiebre de poes\u00eda. No concibe la existencia sino bajo la inspiraci\u00f3n de las musas. No lo atrae lo material, abomina lo prosaico y se apasiona por los dones del esp\u00edritu y los destellos de la belleza. Su lira es un canto perenne a la mujer, los paisajes, los r\u00edos, las pampas soberbias, los cielos majestuo\u00adsos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Moldea sus poemas con rigo\u00adres de orfebre, bajo el efluvio de los amaneceres hechizados, y los decanta en las tardes sedo\u00adsas y en las noches secretas. Sabe muy bien que la poes\u00eda, como las piedras preciosas, no necesita extensi\u00f3n sino magia. \u00c9l, que hab\u00eda viajado a los Lla\u00adnos en pos de El Dorado, descu\u00adbre la misma Tierra de Promisi\u00f3n que inspir\u00f3 a Jos\u00e9 Eustasio Ri\u00advera. Ambos poetas, cuya voz l\u00edrica es l\u00edcito parangonar \u2013con los matices propios de cada es\u00adtilo\u2013, describen paisajes interio\u00adres junto con los panoramas de la tierra m\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00e9pocas se ausenta de los Llanos, y a ellos regresa, con amoroso empe\u00f1o, porque ese es su reino sentimental. All\u00ed muere en su ambiente, en soledad de poeta. Como guardados en un arca, deja sus versos protegidos contra la impiedad del mundo. A sus hijos nos hab\u00eda hecho llegar, a trav\u00e9s de los a\u00f1os, la herencia de poemas que hoy amuralla\u00admos en letras de imprenta con\u00adtra la voracidad del tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando en 1971 lo enterra\u00admos en Villavicencio, por los aires de las pampas se elev\u00f3 una voz doliente que declamaba el soneto <em>Interrogante<\/em> y pregun\u00adtaba con las propias palabras del autor: <em>\u00bfQui\u00e9n cuidar\u00e1 mis versos cuando muera?<\/em> El libro que hoy se pone en circulaci\u00f3n gracias al patrocinio de Luis Alberto P\u00e1ez Bar\u00f3n, sobrino y contertulio del poeta en una finca llanera, es la respuesta a ese clamor estreme\u00adcido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 6-III-1995<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro E. P\u00e1ez Cuervo se hart\u00f3 de paisa\u00adjes, de llanuras, de r\u00edos embravecidos, de garzas y de joropos y escribi\u00f3 poemas, relatos y leyendas del Llano. Ejerci\u00f3 la medicina, penetr\u00f3 en el alma de su gente, cont\u00f3 con humor pasajes de su vida meritoria, y alguna vez se interrog\u00f3 a s\u00ed mismo y dijo: <em>\u00ab\u00bfQui\u00e9n cuidar\u00e1 mis versos cuando muera?\u00bb.<\/em> Pues bien, 23 a\u00f1os despu\u00e9s, Luis Alberto P\u00e1ez Bar\u00f3n y Francisco Mart\u00ednez Olmos han entregado un libro, <em>Herencia de recuerdos y llanuras,<\/em> que recoge todo aquello que naci\u00f3 de esa vida matizada de quijotescas andanzas y del sentimiento de un hombre boyacense, que asisti\u00f3 a la cita con la parca en Villavicencio y se fue pensando en que su trabajo quedar\u00eda al amparo del viento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gustavo P\u00e1ez Escobar, un banquero que se cans\u00f3 de ba\u00adlances, de debes y de haberes, ha tenido la gentileza de ha\u00adcerme llegar ese libro que trae un lib\u00e9rrimo mensaje, trozos de m\u00fasica, atardecer, reflexiones y vuelos majestuosos de albas aves. Veintitr\u00e9s a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte del m\u00e9dico, poeta, periodista y escritor, aparece esta <em>Herencia de recuerdos y llanuras<\/em>. Gracias, Gustavo, por este gozo y este deleite. <strong>Guillermo Garc\u00eda <\/strong>(redactor de El Espectador, 19-II-1995).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leyendo esos sonetos de limpia factura parnasiana, donde los versos \u2013briosos como los potros impetuosos\u2013 pasan \u00abtascando frenos \u00e1ureos bajo las riendas fr\u00e1giles, recordamos, de inmediato, por el colorido, por el arrobamiento ante el\u00a0 paisaje y por la sabidur\u00eda m\u00e9trica con que est\u00e1n construidos, los rotundos de\u00a0 Jos\u00e9 Eustasio Rivera en <em>Tierra de Promisi\u00f3n<\/em>. Y no solamente sentimos, al leerlos, las saudades de la vida egl\u00f3gica y agreste de la Colombia de ayer, sino, a la vez, echamos de menos el estremecimiento rom\u00e1ntico \u2013los espasmos del alma \u2013 tan caros a nuestros padres y abuelos; y nos percatamos, no sin tristeza, de cu\u00e1nto ha cambiado la sensibilidad, la tem\u00e1tica y las apetencias de nuestros poetas y gentes contempor\u00e1neas. <strong>Vicente Land\u00ednez Castro <\/strong>(Repertorio Boyacense, Academia Boyacense de Historia, abril de 1995).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por all\u00e1 en 1872, a la temprana edad de trece a\u00f1os, empez\u00f3 a brillar en el \u00a0firmamento de la literatura mexicana un astro de primera magnitud: Manuel Guti\u00e9rrez N\u00e1jera, reformador de la poes\u00eda en lengua castellana. De \u00e9l bien puede afirmarse algo que Pedro P\u00e1ez Cuervo, poeta colombiano, afirm\u00f3 al hablar de los grandes escritores: <em>\u00abLas plumas elevan a los hombres lo mismo que a las aves: hacia el cielo\u00bb.<\/em> Hermosa figura \u00e9sta en que la palabra <em>plumas <\/em>\u2013las de las aves y las que utilizan los escritores\u2013 son fundamentales. <strong>Luis D. Salem <\/strong>(\u00daltimas Noticias, Ciudad de M\u00e9jico, 9-II-1995).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Pedro E. P\u00e1ez Cuervo, nacido en un pueblo de Boyac\u00e1, Colombia, en junio de 1908, sinti\u00f3 sobre sus espaldas el peso de su misi\u00f3n al ser ungido divino bardo, y en busca de su inspiraci\u00f3n, se escap\u00f3 para los Llanos Orientales colombi\u00adanos donde finalmente en Villavicencio, despu\u00e9s de plasmar su obra po\u00e9tica rindi\u00f3 su vida al Creador a la edad de 63 a\u00f1os, el 29 de julio de 1971. De su Antolog\u00eda de Sonetos a Colombia y Espa\u00f1a quiz\u00e1s tengamos algunas muestras en el libro <em>Herencia de recuerdos y llanuras<\/em> publicado por sus hijos los hermanos P\u00e1ez Escobar (entre ellos se encuentra nuestro gran amigo, banquero-novelista y periodista don Gustavo P\u00e1ez Esco\u00adbar). Este afortunado libro cuya pub\u00adlicaci\u00f3n responde al clamor del pa\u00addre poeta: <em>\u00abPero tiemblo de horror en el instante en que surge el tremendo interrogante: \u00bfQui\u00e9n cuidar\u00e1 mis versos cuando muera?\u00bb<\/em>, resca\u00adta para la posteridad esos impecables sonetos y epigramas contenidos en los cinco apartes de la obra. <strong>Vicente Jim\u00e9nez<\/strong><strong> <\/strong>(La Semana, Orlando, Florida, 18-V-1995).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para m\u00ed ha sido una grata sorpresa el encontrarme con un poeta fino, respetuoso de la rima y del idioma, y autor de impecables sonetos. Ley\u00e9ndo\u00adlo me he encontrado con un hermano en el amor a los Llanos colombianos y con un fino humorista, quien recuerda a ratos a Luis Carlos L\u00f3pez. <strong>\u00d3scar Echeverri Mej\u00eda, <\/strong>Occidente, Cali, 17-XI, 1995. El Colombiano, Medell\u00edn, 9-I-1996).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro E. P\u00e1ez Cuervo antes de cumplir los 30 a\u00f1os se fue a los Llanos \u00aba buscar El Dorado\u201d y se enamor\u00f3 de esa tierra de promisi\u00f3n, \u201cse lo trag\u00f3 la&#8230; llanura\u201d (parodia que a \u00e9l mucho le habr\u00eda gustado). All\u00e1 escribi\u00f3 su libro <em>Casanare<\/em>, que dej\u00f3 in\u00e9dito \u2013a pesar de que fue elogiado por Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda\u2013 y que 23 a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte se publica con el t\u00edtulo de <em>Herencia de recuerdos y llanuras<\/em> (1994). \u201cEs el himno sentimental de un vate olvidado que conjug\u00f3 la vida con ideales quijotescos\u201d, dice su hijo Gustavo P\u00e1ez Escobar. <strong>Rogelio Echavarr\u00eda <\/strong>(en su libro <em>Qui\u00e9n es qui\u00e9n en la literatura colombiana). <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El homenaje que t\u00fa y tus hermanos hacen a la memoria de tu querido padre me ha parecido bell\u00edsimo. Deduzco, al leer sus versos y prosas, que tu padre fue un hombre muy alegre, jovial, enamorado de la Belleza y de las bellas\u2026, en fin, una persona muy querida cuyo recuerdo perdura para siempre en cada uno de ustedes. <strong>A\u00edda Jaramillo Isaza<\/strong><strong> <\/strong>(directora de la revista Manizales, 19-IV-1996).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Pedro E. P\u00e1ez Cuervo, poeta boyacense nacido en 1908, no hab\u00eda cum\u00adplido los 30 a\u00f1os cuando cono\u00adci\u00f3 los Llanos Orientales. 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