{"id":699,"date":"2009-10-27T18:01:06","date_gmt":"2009-10-27T18:01:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=699"},"modified":"2014-04-25T18:49:34","modified_gmt":"2014-04-25T23:49:34","slug":"cometas-y-desenfrenos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/10\/27\/cometas-y-desenfrenos\/","title":{"rendered":"Cometas y desenfrenos"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Villa de Leiva, la pl\u00e1cida localidad boyacense que en junio cumpli\u00f3 433 a\u00f1os de vida, intensifica el turismo, de por s\u00ed numeroso los fines de semana, con dos festivales de alto renombre nacional: el de las cometas, que se realiza en agosto, y el de las luces, en diciembre. Adem\u00e1s, existen otros eventos menores, como las Fiestas de La luna y el Fuego, el Festival Gastron\u00f3mico y el Festival del \u00c1rbol.<\/p>\n<p align=\"justify\">Este a\u00f1o nos fuimos a elevar cometas e ilusiones por aquel horizonte m\u00e1gico, pero como los vientos tradicionales ya no soplan en agosto sino en julio (debido a los cambios climatol\u00f3gicos que se han presentado en los \u00faltimos a\u00f1os), a duras penas logramos que nuestros hermosos p\u00e1jaros de fantas\u00eda, con sus alas inm\u00f3viles y sus colas inertes, despegaran de la tierra.<\/p>\n<p align=\"justify\">De paso, tuve ocasi\u00f3n de conocer la locura colectiva de una poblaci\u00f3n juvenil que asiste a Villa de Leiva, con el pretexto de las cometas, a cometer toda clase de desenfrenos. Durante los tres d\u00edas que dura el festival, la parranda se vuelve fren\u00e9tica. Los residentes de la ciudad, que en su gran mayor\u00eda no participan del jolgorio, tienen que resignarse al alboroto y los desmanes que ocurren sobre todo en horas nocturnas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Parejas juveniles, a veces de trece o catorce a\u00f1os de edad, se dedican en forma desvergonzada al consumo de licor y droga en cantidades ins\u00f3litas. Para eso vinieron. La juventud moderna no entiende, por lo general, de diversiones sanas, y en materia alcoh\u00f3lica proceden como adultos. Hoy en d\u00eda salirse de las normas, atropellar y dar esc\u00e1ndalo p\u00fablico se volvi\u00f3 una costumbre social.<\/p>\n<p align=\"justify\">Deprimente espect\u00e1culo el de muchos jovencitos \u2013de ambos sexos\u2013 que caminan por las calles de Villa de Leiva (como puede ser por las de cualquier sitio tur\u00edstico del pa\u00eds) exhibiendo sus terribles borracheras, con una botella en la mano y el \u00e1nimo bullicioso y desafiante. M\u00e1s tarde, repletos de licor y de vicio, muchos buscan la bronca, a veces con resultados peligrosos, y terminan dormidos en plena v\u00eda p\u00fablica, mientras los transe\u00fantes se tropiezan con ellos y hasta se solidarizan con esos cuadros borrascosos que hacen parte de la propia fiesta.<\/p>\n<p align=\"justify\">Licor, droga, sexo\u2026 A eso va cierta juventud a los festivales de Villa de Leiva. Qu\u00e9 horror. Los flujos de corrientes tur\u00edsticas encarecen la hoteler\u00eda y los servicios afines. El costo normal de una habitaci\u00f3n se eleva a cifras absurdas. Esto, cuando se consigue hotel, ya que la mayor\u00eda han quedado copados desde tiempo atr\u00e1s.<\/p>\n<p align=\"justify\">La preocupaci\u00f3n natural que suscita este estado de descomposici\u00f3n es la de averiguar por la actitud de los padres frente al descarr\u00edo de sus hijos. La triste realidad indica que ellos viven ajenos a esa conducta, la que no s\u00f3lo es tolerada por la sociedad moderna, sino que hoy es un sistema de vida. Ya no cabe hablar de disciplina social, porque el mundo contempor\u00e1neo marcha a la loca, cada vez m\u00e1s carente de principios y propiciador, adem\u00e1s, del libertinaje que invade todos los \u00e1mbitos. Ese es el libertinaje que en d\u00edas pasados vivieron muchos adolescentes, algunos de ellos casi ni\u00f1os, en la fiesta tradicional de Villa de Leiva.<\/p>\n<p align=\"justify\">Alguien me contaba un suceso escalofriante: el de una jovencita que, fingiendo llamar desde Bogot\u00e1, lo hac\u00eda desde Villa de Leiva para decirle a su madre que ese fin de semana iba a estudiar en la casa de una amiga, y que por favor no la interrumpiera, porque iba a estar muy ocupada con los textos. Luego apag\u00f3 el celular y, asida a su compa\u00f1ero, entr\u00f3 a la carpa instalada en el sitio del camping. Lo que ocurri\u00f3 durante los tres d\u00edas del jolgorio licencioso, debe imagin\u00e1rselo el lector.<\/p>\n<p align=\"justify\">Las autoridades de la preciosa villa viven, sin duda, preocupadas por ese desborde de la alegr\u00eda y asimismo por ese vergonzoso desenfreno colectivo, provocados por la atracci\u00f3n tur\u00edstica que deja beneficios econ\u00f3micos a la poblaci\u00f3n. Es, por supuesto, problema de dif\u00edcil manejo. Pero se requiere extremar las medidas de control para mantener en tales d\u00edas, tan propicios para el desorden y la liviandad, un clima de mayor cultura ciudadana.<\/p>\n<p align=\"justify\">Por lo dem\u00e1s, Villa de Leiva es sitio encantador. Lugar amable y hospitalario. Para\u00edso de descanso y contemplaci\u00f3n, que ojal\u00e1 logre preservar su embrujo y su reposo contra las perturbaciones de la paz y del ensue\u00f1o.<\/p>\n<div><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 30 de agosto de 2005.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Villa de Leiva, la pl\u00e1cida localidad boyacense que en junio cumpli\u00f3 433 a\u00f1os de vida, intensifica el turismo, de por s\u00ed numeroso los fines de semana, con dos festivales de alto renombre nacional: el de las cometas, que se realiza en agosto, y el de las luces, en diciembre. 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