{"id":7012,"date":"2011-12-15T22:27:43","date_gmt":"2011-12-16T03:27:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7012"},"modified":"2014-03-08T13:21:22","modified_gmt":"2014-03-08T18:21:22","slug":"raza-de-periodistas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/12\/15\/raza-de-periodistas\/","title":{"rendered":"Raza de periodistas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De los 109 a\u00f1os cumplidos por <em>El Espectador,<\/em> este columnista lleva 25 de venir vinculado a la ilustre casa de los Cano. Y muchos m\u00e1s, que ya se pierden en la fragilidad de la memo\u00adria, de ser lector asiduo de sus p\u00e1gi\u00adnas. Si para el diario es un triunfo su itinerario de combates por la demo\u00adcracia colombiana, \u00bfc\u00f3mo no rememo\u00adrar el escritor su cuarto de siglo en el sufrido y glorioso ejercicio del perio\u00addismo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se trata de vanagloria per\u00adsonal, por m\u00e1s que ya se cuentan por centenares las cuartillas elaboradas en la lucha de las ideas, sino de se\u00f1a\u00adlar el hecho de que, como colaborador fiel y acucioso del diario, tambi\u00e9n al columnista le asisten razones para compartir, como si fueran suyos, los triunfos de su casa de letras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al tomar hoy las p\u00e1ginas de <em>El Es\u00adpectador<\/em> y encontrar una edici\u00f3n remozada, donde la maestr\u00eda de la diagramaci\u00f3n juega con la calidad de los escritos, y la frescura de las tintas con el aire renovador que se respira en todos los espacios, es como sentir\u00adse uno mismo joven y rebosante de vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, hasta hace poco no faltaban los profetas de desastres que predec\u00edan el derrumbe del peri\u00f3dico. Se hablaba de la inminente quiebra y las alianzas extra\u00f1as. No aconteci\u00f3 ni lo uno ni lo otro. Y <em>El Espectador<\/em>, otra vez, como ha sido su estilo a lo largo del tiempo, surgi\u00f3 airoso, no ya de las cenizas que le causaron las bombas incendiarias, que apag\u00f3 al d\u00eda siguiente, sino de su raza de titanes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace 25 a\u00f1os ve\u00eda la luz en el <em>Magaz\u00edn Dominical<\/em> la primera colabo\u00adraci\u00f3n con que el ignoto escritor de provincia, entonces gerente de banco en la ciudad de Armenia, iniciaba larga traves\u00eda. Tiempo despu\u00e9s, tras seguros escarceos en el suplemento literario, uno de mis art\u00edculos pasaba a la p\u00e1gina editorial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No conoc\u00eda a nadie del peri\u00f3dico. Hab\u00eda llegado solo, con la \u00fanica carta de presentaci\u00f3n de las cartillas tra\u00adbajadas con empe\u00f1o y convicci\u00f3n. Los eternos envidiosos de la literatura me atribu\u00edan padrinos y palancas que no pose\u00eda, y que yo, para guardar el enigma, nunca revel\u00e9. Quiz\u00e1 esta experiencia sirva de lecci\u00f3n para los noveles periodistas que bus\u00adcan el acceso presuroso a los medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando ya el dia\u00adrio le hab\u00eda dispensado mucha tinta al escritor en cierne, vine a conocer en persona a Guillermo Cano y Jos\u00e9 Salgar, maestros de periodistas, que\u00ad con generosidad y reto me ten\u00edan abiertas las puertas de su casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y aqu\u00ed he permanecido hasta el d\u00eda de hoy. Gracias a ellos, en primera instancia, he podido rea\u00adlizar la clara vocaci\u00f3n de perio\u00addista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1986 asesinaron a Guiller\u00admo Cano por atacar la corrup\u00adci\u00f3n del narcotr\u00e1fico que por aquellos d\u00edas irrump\u00eda en el pa\u00eds, y que tantos desastres causar\u00eda en los a\u00f1os sucesivos. Muri\u00f3 en defensa de sus principios como el periodista m\u00e1s valiente que haya tenido Colombia. No tuvo la satisfacci\u00f3n de celebrar en 1987 los 100 a\u00f1os del peri\u00f3dico, pero abon\u00f3 con su sangre el terreno de la dignidad y de las causas que otros preten\u00adden vulnerar. Esta es su gloria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La nave no qued\u00f3 a la deriva. Al mando saltaron dos j\u00f3venes ti\u00admoneles de la reserva, Juan Gui\u00adllermo y Fernando, preparados por su maestro para desafiar las tempestades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy son los nuevos capitanes que dirigen este invicto barco de papel, retocado de tintas y vigoroso de entusiasmo, hacia las aguas procelosas del siglo XXI.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/strong><\/em>Armenia,<strong> <\/strong>19-V-1996<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar De los 109 a\u00f1os cumplidos por El Espectador, este columnista lleva 25 de venir vinculado a la ilustre casa de los Cano. Y muchos m\u00e1s, que ya se pierden en la fragilidad de la memo\u00adria, de ser lector asiduo de sus p\u00e1gi\u00adnas. 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