{"id":7018,"date":"2011-12-15T22:42:02","date_gmt":"2011-12-16T03:42:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7018"},"modified":"2014-03-28T09:56:42","modified_gmt":"2014-03-28T14:56:42","slug":"treinta-anos-de-la-universidad-central","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/12\/15\/treinta-anos-de-la-universidad-central\/","title":{"rendered":"Treinta a\u00f1os de la Universidad Central"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1965, un grupo de personas emprendedoras (Alberto G\u00f3mez, Rub\u00e9n Amaya, Jorge Enrique Molina, Elberto T\u00e9llez, Ra\u00fal V\u00e1squez, Dar\u00edo Samper, Eduardo Mendoza y Carlos Medell\u00edn) concibieron la idea de fundar una universidad. Deseaban honrar la memoria de Bol\u00edvar y Santander, que en la \u00e9poca de la Gran Colombia dispusieron la creaci\u00f3n de tres universidades con el nom\u00adbre de Central en pa\u00edses latinoameri\u00adcanos. S\u00f3lo en Colombia hab\u00eda desapa\u00adrecido la entidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En junio de 1966, nac\u00eda en Bogot\u00e1 la Universidad Central. En una casa modesta, con pocos elementos de trabajo y precarios recursos econ\u00f3micos, y casi con las u\u00f1as, pero siempre con la vista en alto, los fundadores hab\u00edan sembrado una idea. Una idea revolucionaria. No se dejaron dominar por el desaliento ni amilanar por el sinn\u00famero de complicaciones que sur\u00adg\u00edan por doquier.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un testigo de aquella dura \u00e9poca, Ge\u00adrardo Vargas Vel\u00e1squez, hoy vicerrector de Desarrollo, me cuenta que su lugar de estudio era una casa destartalada \u2013a la cual le temblaban las paredes y los tablados\u2013 que se hab\u00eda arrendado en el sur de la ciudad. Es la manera de decir que toda la instituci\u00f3n temblaba en medio de apuros y zozobras. Hoy, 30 a\u00f1os despu\u00e9s, es f\u00e1cil saber por qu\u00e9 la Central lleg\u00f3 tan lejos: ten\u00eda sangre de vencedores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jorge Enrique Molina, el l\u00edder mayor de este grupo de quijotes, fue un futurista obsesivo. Cuando lleg\u00f3 a la rector\u00eda (que ejerci\u00f3 en dos ocasiones, por m\u00e1s de 20 a\u00f1os, y al frente de ella muri\u00f3 en noviembre de 1995) ya pose\u00eda meridiana claridad para otear el camino. Sab\u00eda lo que ten\u00eda que hacer. Y lo que no deb\u00eda hacer. Su criterio era maduro; sus prop\u00f3sitos, firmes; su entusiasmo, vital; su fe, inquebran\u00adtable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su prop\u00f3sito m\u00e1s acariciado era la ex\u00adpansi\u00f3n del centro docente. La acometida de la finca ra\u00edz, que se ejecut\u00f3 en forma silenciosa a lo largo de los a\u00f1os, se dirigi\u00f3 hacia dos manzanas deterioradas \u2013foco de prostituci\u00f3n clandestina y callejera\u2013 que colindan con el centro universitario. Zona de verg\u00fcenza p\u00fablica que era preciso re\u00adcuperar para lavarle la cara sucia a la triste cenicienta vilipendiada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mejor regalo que el rector fallecido le har\u00e1 a su cuna nativa ser\u00e1 una moderna construcci\u00f3n en aquella zona. Ya ausente \u00e9l de la escena del mundo, se piensa establecer all\u00ed, para honrar su memoria, el mejor centro cul\u00adtural de la ciudad, que desde luego llevar\u00e1 el nombre de Jorge Enrique Molina. Esto en cuanto se relaciona con el centro de Bogot\u00e1. En la calle 75, a donde se traslad\u00f3 parte de la organizaci\u00f3n, se levantar\u00e1 otra sede digna de aquel pujante sector.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Central cuenta hoy 8.000 estudian\u00adtes, entre diurnos y nocturnos. Y 11.000 egresados. Parece una fragua que nunca se apaga. Interpretando las tendencias del mundo contempor\u00e1neo, cre\u00f3 nuevas ca\u00adrreras para responder a la concepci\u00f3n futurista de que atr\u00e1s se habl\u00f3. La con\u00adtadur\u00eda es la carrera insignia. \u00c9dgar Nieto S\u00e1nchez, primer egresado de esta facultad, fue su decano durante 18 a\u00f1os y la hizo sobresalir en el pa\u00eds entero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Central es, por otra parte, for\u00admidable taller de artes gr\u00e1ficas. Pocas universidades, para no hablar de los orga\u00adnismos oficiales, donde el apoyo al escritor es excluyente o elitista, pueden mostrar los resultados de la Central.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, en esta efem\u00e9ride digna de en\u00adcomio, ocupa la rector\u00eda Jos\u00e9 Luis G\u00f3mez Valderrama, anterior presidente del Con\u00adsejo Superior. Su compromiso con la idea de los fundadores y su clara vocaci\u00f3n human\u00edstica y universitaria lo convierten en el l\u00edder del momento, en cuyas manos est\u00e1 seguro el porvenir de este formidable esfuerzo que tantos frutos le ha dado al pa\u00eds.<strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador<\/strong>,<\/em> Bogot\u00e1<strong>, <\/strong>22-VI-1996<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar En 1965, un grupo de personas emprendedoras (Alberto G\u00f3mez, Rub\u00e9n Amaya, Jorge Enrique Molina, Elberto T\u00e9llez, Ra\u00fal V\u00e1squez, Dar\u00edo Samper, Eduardo Mendoza y Carlos Medell\u00edn) concibieron la idea de fundar una universidad. 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