{"id":7024,"date":"2011-12-15T22:51:11","date_gmt":"2011-12-16T03:51:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7024"},"modified":"2014-04-24T19:31:46","modified_gmt":"2014-04-25T00:31:46","slug":"treinta-anos-del-quindio","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/12\/15\/treinta-anos-del-quindio\/","title":{"rendered":"Treinta a\u00f1os del Quind\u00edo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primero de julio de 1966, ante m\u00e1s de 100.000 quindianos que colmaban el Parque de los Fundadores de la ciudad de Armenia, el presidente Guillermo Le\u00f3n Valencia, acompa\u00f1ado de nueve de sus ministros, inaugur\u00f3 el nuevo departamento del Quind\u00edo. Culminaba as\u00ed un sue\u00f1o de 42 a\u00f1os, acariciado sin tregua por estos recios moradores que desde 1924 buscaban su segregaci\u00f3n del departamento de Caldas. En la etapa final, tras varios intentos fallidos, la campa\u00f1a separatista reforz\u00f3 sus bater\u00edas en 1951.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y fueron necesarios 15 a\u00f1os m\u00e1s para llegar al momento culminante en que se lograba la independencia territorial en virtud de la ley 2\u00aa \u00a0de 1966. Esta rebeli\u00f3n en familia no hab\u00eda nacido por un acto de vanidad ni por afanes econ\u00f3micos o pol\u00edticos sino por el sano deseo de buscar la libertad para forjar el propio destino. La regi\u00f3n perteneci\u00f3 en sus or\u00edgenes al estado del Cauca, con el que no exist\u00edan nexos afectivos. Por tal raz\u00f3n, en 1908 pas\u00f3 a formar parte del departamento de Caldas, donde tambi\u00e9n se sinti\u00f3 extra\u00f1a a pesar de los lazos de la sangre antioque\u00f1a y de la idiosincrasia cafetera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El excesivo centralismo caldense, manejado por una estirada clase dirigente que poco miraba a los alrededores, cre\u00f3 a lo largo del tiempo serios motivos de desaz\u00f3n. Con la construcci\u00f3n del Teatro Fundadores en Manizales, a un costo exagerado y como una ofensa grave para los pueblos olvidados, la paciencia provinciana \u2013Quind\u00edo y Risaralda\u2013 lleg\u00f3 a sus l\u00ed\u00admites.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al cumplirse 30 a\u00f1os de aquel acto de soberan\u00eda, es preciso registrar \u2013 en modo alguno como un recuerdo ingrato para los hermanos caldenses\u2013 el sentido de coraje y de patria chica que con tes\u00f3n e inteligencia ejercieron los quindianos durante tanto tiempo, para apegarse m\u00e1s a la propia tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que ellos persegu\u00edan, y lo consiguieron gracias a su ejemplar tenacidad, era la demarcaci\u00f3n soberana de su peque\u00f1a comarca de sue\u00f1os y luchas, sin depender de voluntades ajenas ni incomodar al vecino. Desde entonces, es admirable la conducta de buena vecindad que el Quind\u00edo ha tenido con Caldas y Risaralda (departamento \u00e9ste que tambi\u00e9n se independiz\u00f3 en el mismo a\u00f1o).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para refrendar lo anterior, debe decirse que el quindiano es un ser orgulloso de su estirpe y dedicado con alma y vitalidad al cultivo amoroso de la tierra, por m\u00e1s sinsabores que \u00e9sta le causa. El caf\u00e9, que es un mito, ha gobernado siempre su destino, para bien o para mal. Los moradores saben lo mismo de bonanzas que de miserias, y hoy, como iron\u00eda en esta efem\u00e9ride gloriosa, la regi\u00f3n pasa por una de sus peores encrucijadas sociales y econ\u00f3micas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la gente no renuncia al caf\u00e9 ni se resigna a la derrota. Espera que lleguen tiempos mejores. No olvida que la gesta de los quimbayas marca su historia de pueblo batallador y laborioso. Como s\u00edmbolo de ese car\u00e1cter erguido, la palma de cera del Quind\u00edo, la m\u00e1s alta del mundo, se levanta invencible en el territorio privilegiado, que por algo lleva el nombre de Ed\u00e9n, con su mirada al cielo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/strong><\/em>Armenia, 2-VII-1996.<br \/>\n<em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 3-VII-1996.<br \/>\n<em><strong>Revista V\u00eda, <\/strong><\/em>Nueva York, septiembre de 1996.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El primero de julio de 1966, ante m\u00e1s de 100.000 quindianos que colmaban el Parque de los Fundadores de la ciudad de Armenia, el presidente Guillermo Le\u00f3n Valencia, acompa\u00f1ado de nueve de sus ministros, inaugur\u00f3 el nuevo departamento del Quind\u00edo. 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