{"id":7088,"date":"2011-12-16T16:16:51","date_gmt":"2011-12-16T21:16:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7088"},"modified":"2014-03-06T06:05:44","modified_gmt":"2014-03-06T11:05:44","slug":"caliban","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/12\/16\/caliban\/","title":{"rendered":"Calib\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luis Carlos Adames, antiguo colaborador del peri\u00f3dico <em>El Tiempo <\/em>y hombre de investigaci\u00f3n y estudio, ha elaborado una excelente antolog\u00eda, publicada por el C\u00edrculo de Lectores, de cr\u00f3nicas de Enrique Santos Montejo (Calib\u00e1n), como\u00a0 homenaje al periodista m\u00e1s destacado de su \u00e9poca, 25 a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1927 nac\u00eda en <em>El Tiempo<\/em> la columna que ser\u00eda la m\u00e1s le\u00edda de la prensa nacional: <em>La danza de las horas<\/em>. Calib\u00e1n, esp\u00edritu inquieto y periodista vers\u00e1til, estaba vin\u00adculado desde 1917 al diario del cual era fundador y propietario su hermano Eduar\u00addo, y en 1912 hab\u00eda creado en la ciudad de Tunja el peri\u00f3dico <em>La Linterna<\/em>, pu\u00adblicaci\u00f3n de ardientes lides ideol\u00f3gicas y de estilo urticante, que se arropaba, en medio del fr\u00edo glacial de la urbe monacal, con el calor de las letras de molde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus vehementes campa\u00f1as pol\u00edticas y an\u00adticlericales \u2013una premisa de la hora\u2013 le va\u00adlieron dos excomuniones eclesi\u00e1sticas, que no lo hicieron desistir de sus aco\u00admetidas, que cre\u00eda justas. Por aquellos d\u00edas, a la ponderaci\u00f3n que le hizo un amigo por el fino traje que luc\u00eda en la capital del pa\u00eds, Calib\u00e1n le dijo: \u00a0\u00abEstoy estrenando mi vestido de primera excomuni\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Refiri\u00e9ndose a \u00e9l, dice Alberto Lleras que \u00abel demonio de la actualidad habitaba en su cuerpo\u00bb. Como jefe de Redacci\u00f3n de <em>El Tiempo<\/em> durante largos a\u00f1os, pulsaba en su columna el nervio del quehacer nacional. Escrib\u00eda de af\u00e1n y con \u00edmpetu, con placer hedonista, y nunca se dio tregua para analizar los hechos palpitantes de la pol\u00edtica, la eco\u00adnom\u00eda o las ciencias. Con la misma pro\u00adpiedad con que incursionaba en el mundo de las artes y los libros, recorr\u00eda, en notas amenas y originales, los territorios del amor y las mujeres. Era un diletante sin dejar de ser cr\u00edtico social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, devorador de novelas, h\u00e1\u00adbito que recomendaba a sus amigos como f\u00f3rmula para conocer mejor la humanidad. No se sab\u00eda de d\u00f3nde sacaba tiempo para su disciplina de lecturas y para escribir tres columnas semanales. Sus <em>danzas<\/em>, perge\u00f1adas en letra menudita y enigm\u00e1tica, requer\u00edan los buenos oficios de un traductor experto, el de todas las horas en el peri\u00f3dico, convertido por eso mismo en su mejor confidente li\u00adterario. Su prosa, de corte castizo y di\u00e1fano, campeaba por su cr\u00edtica caballeresca y su fina iron\u00eda. Don Quijote, para que mejor se le comprenda, era su mentor de cabecera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su hijo Hernando, actual director de <em>El Tiempo<\/em>, nos cont\u00f3 en el acto de presentaci\u00f3n del libro de Adames una caracter\u00edstica de Calib\u00e1n: la inestabilidad de sus juicios. Sus escritos sol\u00edan ser contradictorios, lo que no se opon\u00eda a que fueran v\u00e1lidos en su mo\u00admento, con la raz\u00f3n de que cada d\u00eda trae su af\u00e1n. La verdad de hoy era, y es, transitoria. Al d\u00eda siguiente vendr\u00e1 otra y la desplazar\u00e1. Circunstancia que es esencia vital del pe\u00adriodismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, Calib\u00e1n fue periodista universal. Sus <em>Danzas de las horas<\/em> son eso: un vaiv\u00e9n, un term\u00f3metro de la vida. El t\u00edtulo lo dice todo. Por eso, se salvan de la fugacidad del tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 13-III-1997.<br \/>\n<em><strong>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/strong><\/em>Armenia, 7-V-1997.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Luis Carlos Adames, antiguo colaborador del peri\u00f3dico El Tiempo y hombre de investigaci\u00f3n y estudio, ha elaborado una excelente antolog\u00eda, publicada por el C\u00edrculo de Lectores, de cr\u00f3nicas de Enrique Santos Montejo (Calib\u00e1n), como\u00a0 homenaje al periodista m\u00e1s destacado de su \u00e9poca, 25 a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte. 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