{"id":7112,"date":"2011-12-16T16:42:38","date_gmt":"2011-12-16T21:42:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7112"},"modified":"2014-04-28T16:58:12","modified_gmt":"2014-04-28T21:58:12","slug":"aleph-n%c2%b0-100","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/12\/16\/aleph-n%c2%b0-100\/","title":{"rendered":"Aleph N\u00b0 100"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He escrito varias veces sobre <em>Aleph.<\/em> Comenc\u00e9 a hacerlo desde los d\u00edas ya lejanos de mi ancha estad\u00eda en el Quind\u00edo. Luego me vine a Bogot\u00e1 y la revista me sigui\u00f3 los pasos. Cualquier d\u00eda me encontr\u00e9 en la capital con Carlos Enrique Ruiz. Lo re\u00adcuerdo muy bien: fue en una feria inter\u00adnacional del libro, siendo \u00e9l director de la Biblioteca Nacional. All\u00ed se le rend\u00eda un homenaje por su fecunda labor cultu\u00adral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por alg\u00fan tiempo, la revista dej\u00f3 de llegarme. Cuando repar\u00e9 en el vac\u00edo, me consider\u00e9 borrado del reparto. Le hice un sutil comentario a su leja\u00adno director (lejano, por haberse vuelto otra vez a su Manizales de siempre) y \u00e9l me respondi\u00f3 que mi nombre continuaba figurando en la lista de los elegidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recibo hoy un sobre de correo y me encuentro con una sorpresa luminosa: la edici\u00f3n n\u00famero 100. La pregunta me brota al instante: \u00bfCu\u00e1ndo y c\u00f3mo llegaron a esa cumbre? El 100 es una cifra cabal\u00edstica, como lo es <em>Aleph.<\/em> Cuando alguien o algo se vuelve centenario, puede cantar victoria. De aqu\u00ed en adelante tendremos un <em>Aleph<\/em> adulto, probado en mil batallas, aunque sin licencia para jubilarse. Seguir\u00e1 adelante, sin tregua ni reposo, como lo que ha sido siempre, aunque ahora con el sabor de la edad dorada. Lo leeremos mejor sabi\u00e9n\u00addolo veterano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta veteran\u00eda del esp\u00edritu que con\u00adquista Carlos Enrique Ruiz \u2013con su \u00e1lter ego \u2013 resulta en verdad envidiable. Cuando en 1966 fund\u00f3 <em>Aleph,<\/em> no se imagin\u00f3 que iba a llegar tan lejos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquella d\u00e9bil gaceta inicial, bautizada con un nombre extra\u00f1o, significaba para muchos una fugaz aventura. T\u00edmida aventura de provin\u00adcia que, como tantas, no resistir\u00eda el furor de las tempestades. Pero lo resisti\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abro el n\u00famero victorioso y me sorprendo con su volumen y su contenido: son 314 p\u00e1ginas \u2013respetable peso editorial\u2013 y un fest\u00edn de grandes artistas: Germ\u00e1n Arciniegas, Danilo Cruz V\u00e9lez, Rafael Guti\u00e9rrez Girardot, Dora Castellanos, Carlos Mart\u00edn, Fernando Charry Lara, Maruja Vieira, Eduardo Garc\u00eda Aguilar, Fernan\u00addo Savater, Rub\u00e9n Sierra Mej\u00eda, Guiomar Cues\u00adta&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y muchos m\u00e1s, nacionales y extranjeros. Toda una celebraci\u00f3n de los hombres de letras, acom\u00adpa\u00f1ados de las musas de la poes\u00eda, alrededor de un hecho ins\u00f3lito: los 30 a\u00f1os de la revista, con 100 velas a su alrededor. Un milagro de supervi\u00advencia. El \u00e1mbito de la provincia sirve de escena\u00adrio al magno suceso, con Manizales al fondo. Eso ha sido <em>Aleph:<\/em> un eco de la provincia colombiana. Este n\u00famero 100 trae en su portada la estampa imperecedera de don Quijote, con su inmortal roc\u00edn al lado y la lanza ganadora de mil batallas. Don Quijote nunca muere, y esto lo sabe muy bien Carlos Enrique.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha sido <em>Aleph<\/em> promotora infatigable de los va\u00adlores regionales. Su director es el gran difusor de la comarca generadora de la cultura nacio\u00adnal. Sabe \u00e9l que lo terr\u00edgeno, lo vern\u00e1culo, es la mejor expresi\u00f3n de la patria. La naci\u00f3n no existe sin la provincia. Manizales puede jactarse de esta publicaci\u00f3n que ha recogido y difundido, a lo lar\u00adgo de 30 a\u00f1os, esa filosof\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 17-V-1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar He escrito varias veces sobre Aleph. Comenc\u00e9 a hacerlo desde los d\u00edas ya lejanos de mi ancha estad\u00eda en el Quind\u00edo. Luego me vine a Bogot\u00e1 y la revista me sigui\u00f3 los pasos. Cualquier d\u00eda me encontr\u00e9 en la capital con Carlos Enrique Ruiz. 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