{"id":7146,"date":"2011-12-16T17:18:27","date_gmt":"2011-12-16T22:18:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7146"},"modified":"2014-02-27T19:50:39","modified_gmt":"2014-02-28T00:50:39","slug":"por-las-sendas-del-quijote","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/12\/16\/por-las-sendas-del-quijote\/","title":{"rendered":"Por las sendas del Quijote"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien Miguel de Cervantes Saavedra lleg\u00f3 al mundo en el a\u00f1o de 1547, en Alcal\u00e1 de Henares, no se conoce el d\u00eda exac\u00adto de su nacimiento. Puede pensarse que \u00e9ste tuvo lugar en septiembre \u2013tal vez el 29, d\u00eda de San Miguel, su patrono\u2013. Lo que s\u00ed consta es que fue bautizado el 9 de octubre de 1547, y la cercan\u00eda con la fecha patronal es la que hace pre\u00adsumir dicha hip\u00f3tesis, aunque no era com\u00fan en aquella \u00e9poca que un bautizo se retrasara tantos d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia 1597 inici\u00f3 Cervantes la primera parte del <em>Quijote<\/em>, que vio la luz en 1605, cuando el novelista ten\u00eda 58 a\u00f1os de edad. Fue tal el inter\u00e9s que despert\u00f3 la obra, que al a\u00f1o siguiente salieron seis ediciones: dos autoriza\u00addas por el autor, las de Madrid, y las otras, clandestinas, las de Lisboa. Desde entonces exist\u00edan las ediciones piratas, hurto que ha querido situarse s\u00f3lo en los tiempos ac\u00adtuales. Ya por esa \u00e9poca era conocido Cervantes como novelista y dramaturgo de renombre. Su incursi\u00f3n en la poes\u00eda fue menos afortunada. En 1584 hab\u00edan aparecido las co\u00admedias <em>El trato de Argel <\/em>y<em> El cerco de Numancia<\/em>, y al a\u00f1o siguiente, <em>La Galatea<\/em>, su primera novela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lope de Vega, tan en boga por aquellos d\u00edas, al ped\u00edrsele una opini\u00f3n sobre los escritores espa\u00f1oles, manifest\u00f3: \u00abMuchos est\u00e1n en cierne para el a\u00f1o que viene, pero nin\u00adguno hay tan malo como Cervantes, ni tan necio que alabe a <em>Don Quijote\u00bb.<\/em> No es la primera vez que en el mundo de las letras se produce un juicio tan equivocado y aplastante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recu\u00e9rdese de paso el episodio de Garc\u00eda M\u00e1rquez, cuatro siglos despu\u00e9s, cuando tambi\u00e9n es descalificado como literato. La obra que hab\u00eda enviado a un notable cr\u00ed\u00adtico y editor de Buenos Aires, de \u00e9sos que llaman <em>vacas sagradas<\/em>, le es devuelta con la anotaci\u00f3n de que, siendo tan pobre la novela, le aconsejaba que cambiara de oficio. A la vuelta de los a\u00f1os, dicha obra ser\u00eda famosa. \u00bfQu\u00e9 tal que a estos escritores, apabullados por los jerarcas de las letras, se les hubiera ocurrido rasgar sus cuartillas y re\u00adnunciar a su vocaci\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda parte del <em>Quijote<\/em> fue editada en 1615. Si se analizan con rigor los dos vol\u00famenes, podr\u00e1 advertirse que el segundo es m\u00e1s esmerado en su escritura. Hay cr\u00edticos puntillosos (siempre habr\u00e1 cr\u00edticos empe\u00f1ados en se\u00f1alar minucias) para quienes Cervantes es un prosista descuida\u00addo y desigual, y esta falla la hacen m\u00e1s notoria en la prime\u00adra parte que en la segunda. De todas maneras hab\u00edan corrido diez a\u00f1os de distancia entre ambos tomos, y este tiempo introduce cambios en el estilo del escritor.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Caminos trashumantes<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eduardo Caballero Calder\u00f3n, uno de los mayores int\u00e9rpre\u00adtes de Cervantes, y que vivi\u00f3 una provechosa temporada en Espa\u00f1a dedicado al estudio y la creaci\u00f3n, declara que \u00abel Quijote es como la vida: un viaje\u00bb. El hidalgo de Tipacoque \u2013tambi\u00e9n caballero andante\u2013 dice que en el li\u00adbro de caballer\u00edas de Cervantes aprendi\u00f3 a leer y a so\u00f1ar. Con motivo del cuarto centenario del novelista, Caballero public\u00f3 una excelente gu\u00eda para entender mejor la obra genial: <em>Breviario del Quijote.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1972, el Instituto Colombiano de Cultura, dirigido por Jorge Rojas, incluy\u00f3 la novela de Cervantes en la serie de bolsilibros, abreviada y adaptada para todos los p\u00fablicos, con la siguiente nota: \u00abQuien no ha le\u00eddo siquiera &#8216;algo&#8217; del Quijote, est\u00e1 muy lejos de cono\u00adcer el mundo, sus hombres, su historia. Y no ha vivido la m\u00e1s fant\u00e1stica y humana de las aventuras\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida de Cervantes es un continuo deambular por los pueblos de Espa\u00f1a. Su padre, cirujano modesto sin mayor \u00e9xito profesional, cambia con frecuencia de domici\u00adlio para escapar de los acreedores. El peque\u00f1o Miguel mar\u00adcha siempre de la mano de su padre hacia los nuevos destinos: Madrid, Valladolid, C\u00f3rdoba, Sevilla&#8230; En ningu\u00adna parte encuentran residencia fija. La vida de Cervantes est\u00e1 enmarcada por la adversidad, signo que lo acom\u00adpa\u00f1ar\u00e1 hasta la muerte. Hambres, privaciones, temores, inseguridad, en medio de una ansiedad corrosiva y cons\u00adtante, invaden sus desplazamientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tal motivo, los estudios escolares del futuro genio de las letras son inestables y precarios. La vida vagabunda y bohemia de su padre, agobiada cada vez m\u00e1s por las deu\u00addas, crean desaz\u00f3n y desencanto en el adolescente. Las cla\u00adses de gram\u00e1tica, materia por la cual se siente apasionado, son tan fugaces como sus errancias. Adopta enton\u00adces una actitud ejemplar: aprender por su propia cuenta. Con esa formaci\u00f3n autodidacta enmienda las deficiencias con que lo castiga el azar de los caminos. En Sevilla asiste como alumno pobre al colegio de los jesuitas y all\u00ed se le descubre su afici\u00f3n por los libros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1571, cuando contaba 24 a\u00f1os, marcha como solda\u00addo a la batalla de Lepanto, donde es herido de tres arcabuzazos en la mano izquierda, que le queda inutilizada para siempre. En 1575, en guerra contra los corsarios turcos, cae prisionero frente a la isla Terceira (Azores) y es conducido a Argel, donde sufre un penoso cautiverio de cinco a\u00f1os. En estas acciones heroicas fortalece el esp\u00edritu y adquiere una visi\u00f3n superior sobre la existencia huma\u00adna. En su mente comienza a nacer su obra maestra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1582, durante su estancia en Portugal, tiene amores con una dama pasajera que le deja de regalo a su hija Isa\u00adbel, quien lo acompa\u00f1ar\u00e1 hasta el fin de sus d\u00edas. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, tambi\u00e9n en Portugal, contrae matrimonio con Catalina Palacios Salazar, con quien no logra ser feliz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed no se detiene su destino err\u00e1til y azaroso. Ya distante su padre, el hijo transita los mismos caminos de deudas y penurias que aqu\u00e9l le hab\u00eda hecho conocer. Y como \u00e9l, cambia de vivienda a cada rato para esconderse de los acreedores. Esto parece una herencia fat\u00eddica. Varias veces termina en la c\u00e1rcel debido a las acreencias insalvables. Apenas gana para vivir con miseria. Este itinerario de son\u00adrojos y penalidades se vuelve, sin embargo, enriquecedor para su labor de novelista. Nunca lo acompa\u00f1a la fortuna, y su existencia es una cadena de fracasos y amarguras.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Alianza con Sancho<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Situado Cervantes en la ruta del novelista, ten\u00eda que hallar un esp\u00edritu travieso y humano que lo salvara de sus infortunios. Y aparece Don Quijote, su \u00e1lter ego. Lo mismo que un d\u00eda exclama Flaubert: \u00abMadame Bovary soy yo\u00bb, a Cervantes le corresponde decir: \u00abEl Quijote soy yo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creador de genial humorismo, Cervantes moldea al ingenioso hidalgo como ser visionario y rom\u00e1ntico, to\u00adcado de locura m\u00edstica y de verbo chispeante. Lo arma de lanza y adarga para que se vaya por los caminos a \u00abdesfacer entuertos\u00bb, y lo pone a cabalgar sobre el noble Rocinante, flaco de carnes y \u00e1gil de imaginaci\u00f3n, que \u2013en sus entendederas de jamelgo sufrido y caviloso\u2013 siente incrus\u00adtada la propia personalidad de su amo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Quijote es alto, desgarbado, de d\u00e9bil contextura y aspecto tranquilo, de mirada penetrante y perfil aguile\u00f1o. A su lado va Sancho Panza, montado en su borrico plebe\u00adyo. La figura del escudero es singular: gordo, barrig\u00f3n, mugriento, de baja estatura y facciones bruscas, en cuyo rostro mofletudo y vivaz brillan los ojos maliciosos y se agazapa la sonrisa socarrona. De \u00e9l dir\u00e1 la historia que es astuto y prudente, pero tambi\u00e9n ego\u00edsta (como lo son quienes nada tienen y por eso ambicionan alg\u00fan bienestar). Es un aldeano bueno y respetuoso, y su lealtad a toda prueba es su mayor virtud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Quijote y Sancho, los personajes centrales de la obra, que apenas se separan dos veces en sus aventuras camineras, representan los dos tipos esenciales de la con\u00addici\u00f3n humana: el idealista y el realista. Ambos caminan en la misma direcci\u00f3n: defender sus ideales y limpiar los caminos de emboscadas y de malandrines. No importa que don Quijote sea versado en letras y de noble estirpe, mien\u00adtras que el escudero es analfabeto y de humilde cuna, si los dos \u2013en sus luchas por la justicia y la libertad\u2013 se necesitan y se complementan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En sus encuentros con los curas, los barberos, los tru\u00adhanes, los arrieros, los venteros, los bachilleres, los nobles, los plebeyos, los caballeros, las se\u00f1oras, las labradoras&#8230; el humilde acompa\u00f1ante, al lado de su soberano se\u00f1or, aprende a conocer y tratar la humanidad. Y de tanto o\u00edr los con\u00adsejos y los rega\u00f1os paternales de su amo, se vuelve sabio. En tal forma se le graban los refranes y las frases cultas, que cuando llega a ser gobernador de la \u00ednsula Barataria aplica las lecciones recibidas. All\u00ed promulga y hace cum\u00adplir, como ejemplo para los gobernantes de todos los pa\u00edses y de todos los tiempos, <em>Las Constituciones del gran gobernador Sancho Panza.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La pasi\u00f3n aventurera<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para interpretar mejor el <em>Quijote<\/em> es preciso saber que el espa\u00f1ol era aventurero impenitente que no pod\u00eda per\u00admanecer quieto en ninguna parte, y por eso buscaba la emoci\u00f3n de los caminos, donde hallar\u00eda la fortuna y la felicidad. Este sue\u00f1o casi nunca se realizaba, pero hab\u00eda que seguir adelante, sin flaquezas ni cobard\u00edas, porque la ven\u00adtura aguardaba a la vuelta del camino. As\u00ed, de fonda en fonda, de pueblo en pueblo y de sue\u00f1o en sue\u00f1o, el espa\u00ad\u00f1ol alimentaba su vida errante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras recorr\u00eda las veredas, hablaba. Hablaba con el vecino, o con la moza labradora, o con los molinos de viento, o con quien fuera \u2013incluso consigo mismo\u2013, porque el espa\u00f1ol nunca puede quedarse en silencio. La locuacidad es su mayor distintivo. Por eso, los personajes del <em>Quijote<\/em> caminan y caminan&#8230; y nunca se callan. Es el pueblo m\u00e1s hablador del planeta, y Cervantes no hace m\u00e1s que interpretar esa caracter\u00edstica. Eso explica que el <em>Quijote<\/em> sea libro tan locuaz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esta obra pasan muchedumbres bulliciosas como si fueran para una feria, pero en realidad es la Espa\u00f1a de todos los d\u00edas \u2013y de siempre\u2013 que no se cansa de andar y de conversar. No hay libro que capte mejor el alma espa\u00f1o\u00adla como el <em>Quijote<\/em>. Cervantes no pinta paisajes, ni sienta c\u00e1tedra, ni explica nada, sino que platica con sus persona\u00adjes \u2013y a uno le dan ganas de hacer parte de las tertulias\u2013, mientras rueda la vida. La caballer\u00eda andante era una reli\u00adgi\u00f3n. Y como tal, transportaba al hombre a los espacios del idealismo y la dignidad humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La cueva de Montesinos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Quijote, agotado por las severas jornadas, penetra en la cueva de Montesinos y busca reposo. No s\u00f3lo est\u00e1 exte\u00adnuado, sino demacrado. En ese momento resalta m\u00e1s la calificaci\u00f3n que le endilg\u00f3 Sancho: <em>el caballero de la triste figura<\/em>. Al preguntarle Don Quijote por qu\u00e9 lo llamaba as\u00ed, Sancho respondi\u00f3: \u00abPorque le he estado mirando un rato a la luz de aquella hacha que lleva aquel malandante, y ver\u00addaderamente tiene vuesa merced la m\u00e1s mala figura, de poco ac\u00e1 que jam\u00e1s he visto\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la cueva se queda dormido y sue\u00f1a con el mundo de la caballer\u00eda. Su imaginaci\u00f3n arrebatada, que no lo aban\u00addona ni en el sue\u00f1o, le hace ver la m\u00edstica caballeresca como un postulado supraterreno. En el cielo de su delirio, muy cerca de Dios, flota sobre el mundo vil que tantos sinsabo\u00adres le causa, y se contempla a s\u00ed mismo como el supremo sacerdote de la caballer\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este atribulado se\u00f1or de todas las desdichas \u2013que lleva en su encarnadura la propia vida atormentada de Cervantes\u00ad\u2013 se desquita en la cueva de Montesinos. En su ascensi\u00f3n a los cielos se olvida de las desgracias terrenas y se encuentra, en esta nueva escala de Jacob, con una legi\u00f3n de \u00e1ngeles que suben y bajan y lo hacen sentir en la morada celestial. En su \u00e9xtasis santo, muy propio de santa Teresa, la realidad de la vida se transmuta en visiones fant\u00e1sticas. Es uno de los pa\u00adsajes m\u00e1s hermosos de la obra, lleno de hechizos, ensue\u00f1os y poes\u00eda, donde la caballer\u00eda rompe el cerco de lo prosaico y se eleva por el cosmos como un estado del alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Las armas y las letras<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dice Don Quijote: \u00abDos caminos hay por donde pueden ir los hombres a llegar a ser ricos y honrados: el uno es el de las letras; el otro, el de las armas. Yo tengo m\u00e1s armas que letras\u00bb. Si estas palabras hubieran sido pronunciadas en los d\u00edas actuales, estar\u00edan desenfocadas. Por lo menos las letras no hacen rico al escritor, aunque s\u00ed honrado. Pero hace 450 a\u00f1os eran diferentes los valores en la Espa\u00f1a ca\u00adballeresca y letrada que contaba con personajes tan fabu\u00adlosos, y casi irreales, como los que rescata Cervantes en su obra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las armas no eran las mismas armas asesinas de esta \u00e9poca, con las cuales el hombre ha llegado a los peores extremos de barbarie y destrucci\u00f3n. Eran armas nobles que adornaban a los caballeros y les transmit\u00edan talante e hidalgu\u00eda. El mismo Don Quijote, que dej\u00f3 un discurso magistral sobre estos atributos de su tiempo, manifiesta que \u00ablas armas requieren esp\u00edritu como las le\u00adtras\u00bb; y refiri\u00e9ndose a la finalidad de las letras, dice que \u00e9stas \u00abdeben poner en su punto la justicia distributiva y dar a cada uno lo que es suyo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El que habla aqu\u00ed no es un loco, como algunos califi\u00adcan a Don Quijote, sin m\u00e1s distinci\u00f3n, sino todo un esta\u00addista que ojal\u00e1 gobernara, para no ir muy lejos, este pa\u00eds en honda y continua crisis que se llama Colombia, que ha olvidado el sentido verdadero que tienen las armas y las letras. Las armas son hoy uno de los elementos m\u00e1s atroces y detestables que gravitan sobre la humanidad, y las letras andan pisoteadas por los gobernantes; aunque no por todos, pues hay algunos tan quijotescos que han sido capaces de acogerse al humanismo para que no perez\u00adca la sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los pol\u00edticos no han le\u00eddo el discurso de Don Quijote, el guerrero inte\u00adlectual que en sus traves\u00edas por los caminos de su patria legisl\u00f3 para todas las naciones y todos los tiempos. Si \u00e9l viviera en la \u00e9poca actual \u2013\u00bfy por qu\u00e9 no resucitarlo?\u2013, nos dir\u00eda que las armas pasan y las letras quedan.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La mujer ideal<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los amores pastoriles que surgen a lo largo del recorrido convierten a Don Quijote, el mayor enamorado de los per\u00adsonajes, en el precursor de los rom\u00e1nticos. Por todas par\u00adtes se encuentra \u00e9l con frescas doncellas, con dulces pastoras, con apetecibles venteras, con mujeres castas y pecadoras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Penetra en los secretos de las almas y recoge para la historia, entre ficciones y artificios, pero sin faltar a la ver\u00addad de los enamorados, deliciosos idilios enmarcados en el embrujo de los campos. No necesit\u00f3 ser artista del pin\u00adcel para pintar, con la sensibilidad de la emoci\u00f3n y la poe\u00ads\u00eda, toda una galer\u00eda de cuadros buc\u00f3licos que seducen a los enamorados. Por ese solo motivo, ya que el amor nunca muere, habr\u00eda que leer a Don Quijote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la exaltaci\u00f3n que hace de los atributos femeninos se afirma la vigencia del amor. Este caballe\u00adro galante se embelesa ante ciertos valores inmutables: la belleza, la gracia femenina, la pureza, la majestad del alma. Las mujeres que cruzan por las p\u00e1ginas de la novela \u2013in\u00adcluso Maritornes, la moza de la posada que se refocilaba con los clientes en las noches lujuriosas\u2013 son hero\u00ednas del amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed las ve el caballero rom\u00e1ntico, pero \u00e9l le guarda leal\u00adtad a su casta Dulcinea. En la aldea lejana qued\u00f3, provoca\u00adtiva como ramo de uvas, la virtuosa y bella zagala por la que \u00e9l suspira en sus noches de delirios. Dulcinea es agra\u00adciada y sensual, fuerte y rebosante de vida como una de esas labradoras que pasan a su lado y lo atraen. Virginal y et\u00e9rea. A veces le parece que es irreal y se pierde en la at\u00adm\u00f3sfera como una avecilla de los montes. En tanto tiempo que lleva queri\u00e9ndola, s\u00f3lo la ha visto cuatro veces. No importa: ese es el amor de su vida. Ella ignora el torrente de esa pasi\u00f3n, porque su enamorado plat\u00f3nico, que no se ha atrevido a descubrirle su alma, prefiere idealizarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Quijote pondera ante Sancho los atractivos de su diosa espiritual, por quien est\u00e1 dispuesto a morir si fuera necesario: \u00abAs\u00ed que, Sancho, por lo que yo quiero a Dulcinea del Toboso, tanto vale como la m\u00e1s alta princesa de la Tierra\u00bb. El hidalgo, aunque cueste trabajo creerlo, es un t\u00edmi\u00addo caballero que en secreto idolatra a su amada y se la imagina inmaculada, e inconquistable para el resto de los mortales. Y a Sancho, el depositario de todas sus cuitas y todos sus secretos, le confiesa que no es un enamorado vicioso, sino un plat\u00f3nico continente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dif\u00edcil concebir mayor grado de idealismo rom\u00e1ntico. Hay amores sublimes \u2013inmortalizados en grandes p\u00e1ginas de la literatura universal, e ignorados en la vida corriente, donde tambi\u00e9n existen\u2013, que dejan de ser de carne y hueso para volverse heroicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00abNo se muera vuesa merced\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Sancho presiente el final de su patrono, le ruega que no se muera:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>No se muera vuesa merced, se\u00f1or m\u00edo, sino tome mi consejo, y viva muchos a\u00f1os; porque la ma\u00adyor locura que puede hacer un hombre en esta vida es de\u00adjarse morir (&#8230;) Mire, no sea perezoso, sino lev\u00e1ntese de esa cama, y v\u00e1monos al campo vestidos de pastores, como tenemos concertado: quiz\u00e1 tras de alguna mala hallaremos a la se\u00f1ora do\u00f1a Dulcinea (&#8230;) Si es que se muere de pesar de verse vencido, \u00e9cheme a m\u00ed la culpa, diciendo que por ha\u00adber yo cinchado mal a Rocinante le derribaron.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Don Quijote no le hizo caso y se muri\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queda su obra, esa s\u00ed inmortal. En su testamento le dej\u00f3 a la humanidad el quijotismo, cabal expresi\u00f3n del ideal humano. El altruismo, la dignidad, el desprendimien\u00adto de los bienes terrenos, la gallard\u00eda, la generosidad, el romanticismo, son principios fundamentales de la doctri\u00adna quijotesca. En estas normas de vida, escritas para todas las generaciones y todos los tiempos, el hombre aprende a ser justo, libre, hu\u00admanitario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Quijote vivir\u00e1 siempre en el coraz\u00f3n de los que aman, de los que sue\u00f1an, de los que luchan. Y ser\u00e1 el me\u00adjor aliado, como lo fue de Sancho, contra los choques del mundo y la desesperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Academia Colombiana de Historia, Bolet\u00edn de Historia y Antig\u00fcedades, <\/strong><\/em>N\u00b0 799, Bogot\u00e1, octubre-diciembre de 1997<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Si bien Miguel de Cervantes Saavedra lleg\u00f3 al mundo en el a\u00f1o de 1547, en Alcal\u00e1 de Henares, no se conoce el d\u00eda exac\u00adto de su nacimiento. Puede pensarse que \u00e9ste tuvo lugar en septiembre \u2013tal vez el 29, d\u00eda de San Miguel, su patrono\u2013. 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