{"id":7303,"date":"2012-01-11T11:10:31","date_gmt":"2012-01-11T16:10:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7303"},"modified":"2017-06-19T11:24:47","modified_gmt":"2017-06-19T16:24:47","slug":"cuestiones-idiomaticas-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2012\/01\/11\/cuestiones-idiomaticas-2\/","title":{"rendered":"Cuestiones idiom\u00e1ticas (2)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Hobby<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">(<em>El Espectador,<\/em> 27-VI-1996)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gonzalo Mallarino, en su art\u00edculo <em>Los caballitos de batalla y la vejez<\/em>, se recrea con la palabra <em>hobby<\/em>, que no ha ingresado a\u00fan al Diccionario Mayor. Por ser un extranjerismo de la lengua inglesa, Mallarino escribe el plural: <em>hobbies<\/em>. Sin embargo, trat\u00e1ndose de palabra de uso corriente en nuestro idioma desde hace mucho tiempo, cabe pensar que la Real Academia se encuentra en mora de ingresarla al Diccionario. Siendo el habla com\u00fan la que sanciona los nuevos vocablos, en este caso evidente podemos castellanizar el <em>hobby<\/em>, sin temor, y asignarle el plural de nuestra propia lengua: <em>hobbys<\/em> (lo mismo que el de <em>brandy<\/em> es <em>brandys<\/em>, y el de <em>whisky<\/em>, <em>whiskys<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Manuel Seco, en la \u00faltima edici\u00f3n de su <em>Diccionario de Dudas,<\/em> manifiesta lo siguiente sobre el t\u00e9rmino <em>hobby:<\/em> \u00abEs palabra inglesa que en espa\u00f1ol se usa como nombre masculino, se pronuncia corrientemente <em>\/j\u00f3bi\/,<\/em> y se le da el plural <em>hobbys<\/em> (el plural ingl\u00e9s es <em>hobbies<\/em>). Como es voz \u00fatil y frecuente en nuestro idioma, el ling\u00fcista colombiano Luis Fl\u00f3rez propuso, con acierto, que se espa\u00f1olizase en la forma <em>jobi\u201d<\/em>. <strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar.<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Fe de erratas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">(<em>El Espectador,<\/em> 25-IX-1996)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lunes amanecieron alborotados los duendes del computa\u00addor, y por eso en la edici\u00f3n de ayer se fueron los siguientes erro\u00adres, por los cuales ofrecemos disculpas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Roc\u00edo V\u00e9lez de Piedrah\u00edta se le rebel\u00f3 una <em>poetiza<\/em>, que cambi\u00f3 la ese por la zeta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la columna de Cristo Garc\u00eda Tapia hubo varios resbalo\u00adnes: a don Alonso Quijano le cambiaron el apellido por <em>Quijana<\/em>; la <em>congr\u00faa<\/em> subsistencia, con tilde, hiere el o\u00eddo; a Faulkner le encimaron una i: <em>Faulkiner<\/em>; la tilde que sobra en <em>f\u00e9<\/em> le hace falta a <em>qu\u00e9<\/em>: \u00abQue un escritor no tenga nada <em>qu\u00e9<\/em> decir\u00bb&#8230; \u00abno habiendo nada m\u00e1s <em>qu\u00e9<\/em> decir\u00bb (hay que diferenciar el <em>que<\/em> relativo del <em>qu\u00e9<\/em> interrogativo).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La p\u00e1gina del <em>Jet Set<\/em> registra el matrimonio de John Kennedy como una boda <em>al escondido<\/em>. Lo correcto es <em>a escondidas<\/em>, locu\u00adci\u00f3n adverbial que significa sin ser visto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, en el <em>Jet Set<\/em> se public\u00f3 una foto sobre las damas ho\u00admenajeadas por la Liga Contra el C\u00e1ncer y en ella se rese\u00f1\u00f3 a do\u00ad\u00f1a Ana Mar\u00eda de Busquets Cano, cuando en realidad es do\u00f1a Ana Mar\u00eda Busquets de Cano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A don Gustavo P\u00e1ez Escobar le agradecemos que nos hubiera hecho caer en la cuenta de la mayor\u00eda de estos errores.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Visconversa<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">(<em>El Espectador<\/em>, 27-X-1996)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la edici\u00f3n del 16 de octubre, en <em>D\u00eda a d\u00eda<\/em>, se habla de la <em>visconversa<\/em>. Fea palabra. Aparte de fea, no figura en los diccionarios. Sin darnos cuenta, en el habla culta se en\u00adtrometen vocablos que no son de grato sabor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la secci\u00f3n <em>As\u00ed va el mundo<\/em>, que a veces se inserta en la p\u00e1gina editorial, desplazando a columnistas de opini\u00f3n, el titular del despacho internacional habla de la hor\u00admiga que <em>agrede<\/em> a otros animales. <em>Agredir<\/em> es verbo defectivo que s\u00f3lo se usa en las formas que tienen en su desinencia la vocal <em>i<\/em>: <em>agred\u00ed<\/em>, <em>agred\u00eda, agredir\u00e9. <\/em><strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>N. de R<\/strong>. Nuestro cordial amigo, si que tambi\u00e9n atildado columnista, califica de fea la expresi\u00f3n <em>visconversa<\/em>, que aun cuando no tiene estirpe acad\u00e9mica ni figura en el Diccionario de la Lengua, mucho se usa. No olvidemos que el se\u00f1or Miguel de Unamuno dec\u00eda que al idioma hay que dejarlo correr, como el agua, sin obst\u00e1culos. Las palabras, las expresiones, no son como las reinas de la belleza. Hay que ir a su \u00edntima significancia. Gracias por su colaboraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Han pasado 14 a\u00f1os desde la anotaci\u00f3n anterior \u2013estamos en julio de 2011\u2013 y el t\u00e9rmino <em>visconversa<\/em> no ha ingresado al <em>Diccionario de la lengua espa\u00f1ola, <\/em>ni al <em>Diccionario panhisp\u00e1nico de dudas<\/em>. GPE)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El hacha<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">(<em>El Espectador<\/em>, 2-XI-1996)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Perdonen mi intromisi\u00f3n, pero voy a se\u00f1alar un error en edici\u00f3n de la semana pasada: en uno de los <em>Microlingotes<\/em> se lee: <em>La hacha tambi\u00e9n es muda.<\/em> Lo correcto es <em>el hacha<\/em>. Aunque el sustantivo es femenino, la regla gramatical establece, por raz\u00f3n de eufon\u00eda, el uso del art\u00edculo en masculino (<em>el, un<\/em>) cuando la primera s\u00edlaba del sustantivo femenino empieza por <em>a<\/em> o por <em>ha<\/em> acen\u00adtuadas: <em>el agua, el \u00e1guila, el hacha.<\/em> Una de las pocas excepciones es la del nom\u00adbre de las letras: <em>la a, la hache.<\/em> Caprichos del idioma: es correcto <em>la hache<\/em> e in\u00adcorrecto <em>la hacha<\/em>. <strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Fe de erratas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>(El Espectador,<\/em> 9-XI-1996)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recibimos la siguiente misiva de nuestro colaborador Gustavo P\u00e1ez Escobar, sobre dos errores ortogr\u00e1ficos en nuestra secci\u00f3n editorial, por lo que ofrecemos disculpas a nuestros lectores con el compromiso de que en lo posible no volver\u00e1 a suceder:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLa letra <em>h<\/em> amaneci\u00f3 hoy (ayer) domingo haciendo travesuras por los predios de los directores, con el ojo permisivo del corrector. Vea\u00admos: (rengl\u00f3n 13)\u2026 \u2018porque ha ambos parece\u2019\u2026 Aqu\u00ed hay que fusilar la <em>h<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c<em>Nunca en domingo<\/em>: (rengl\u00f3n 44)\u2026 \u2018los colombianos, <em>\u00bfha?\u2019<\/em>&#8230; Aqu\u00ed hay que invertir la h: <em>\u00bfah?<\/em> Sobre el vocablo <em>ha<\/em>, dice Manuel Seco: \u2018En el Dic\u00adcionario de la Academia se registra tambi\u00e9n la graf\u00eda <em>ha<\/em>, pero no se ad\u00advierte que tal graf\u00eda es anticuada y hoy no se admite. Y Femando Co\u00adrripio: \u00b4Forma del verbo haber (lleg\u00f3 <em>ha<\/em> tiempo); no debe confundirse con la interjecci\u00f3n \u00a1ah!\u00bb.\u00a0 Gustavo P\u00e1ez Escobar.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00bfLos Cano o los Canos?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">(<em>El Espectador,<\/em> 23-III-1997)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mi concepto, ambas expresiones son correctas, seg\u00fan como se usen. Pero <em>S\u00f3focles<\/em> es de otra opini\u00f3n, y as\u00ed lo manifiesta: \u00abEso de usar los apellidos en singular con art\u00edculo plural es una ventolera nueva que, en mi modesta opini\u00f3n, aparece despu\u00e9s de la invasi\u00f3n de pel\u00edculas gringas en nuestra televisi\u00f3n: los <em>Clinton, los Turner, etc.<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto, <em>S\u00f3focles <\/em>no est\u00e1 de acuerdo con la siguiente norma del <em>Manual de Redacci\u00f3n<\/em> de <em>El Tiempo:<\/em> \u00abLos apellidos hacen el plural con la <em>s<\/em> final cuando se hace referencia a una dinast\u00eda (los Capetos, los Estuardos) o cuando se quiere referir a los que tengan o hayan tenido ese apellido (los Garc\u00edas de Colombia son millones). Pero si la referencia se limita a los miembros de una familia, el apellido ir\u00e1 en singular (los Pastrana est\u00e1n metidos en pol\u00edtica desde 1950)\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con perd\u00f3n de S\u00f3focles, creo que la costumbre \u2013la gran maestra del idioma\u2013 tiene establecida desde mucho tiempo atr\u00e1s la regla fijada por <em>El Tiempo.<\/em> En la obra <em>La fuerza de las palabras,<\/em> del <em>Reader&#8217;s Digest<\/em> (1977), se dice que \u00ablos apellidos se usan siempre en la forma singular en el trato diario, y los plurales han quedado relegados, si acaso, al lenguaje literario, o mejor dicho, s\u00f3lo los vemos ya empleados en los autores cl\u00e1sicos. En la conversaci\u00f3n se dice habitualmente: los Garc\u00eda, los Varela, los Galindo\u00bb. <strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar.<\/strong><strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>(El Espectador,<\/em> 26-III-1997)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abC\u00f3mo as\u00ed que los Garc\u00eda que viven al frente de mi casa son en singular cuando los estoy contando a ellos cinco y en plural cuando termino de contar a todos los dem\u00e1s\u00bb. <strong>S\u00f3focles<\/strong>, <em>El Espectador<\/em> (93-03-18).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed, que se disculpe otro porque de mi computador sali\u00f3 <em>los Garc\u00edas<\/em>. Aparezco cometiendo el pecado que critico. El columnista Gustavo P\u00e1ez Escobar aport\u00f3 un argumento a favor de la singularizaci\u00f3n de los apellidos basada en el libro<em> La Fuerza de las Palabras<\/em>, no desconocido por m\u00ed; sin embargo, el numeral 2.3.5.b) del <em>Esbozo de una Nueva Gram\u00e1tica de la Lengua Espa\u00f1ola, <\/em>que no transcribo por falta de espacio, califica esa costumbre como impropiedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>(El Espectador,<\/em> 8-V-1997)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apoyado en <em>Esbozo de una Nueva Gram<\/em><em>\u00e1tica de <\/em><em>la Lengua Espa\u00f1ola, S\u00f3focles <\/em>insiste en su concepto de que los apellidos deben ir en plural para observar las reglas de la concordancia. La citada obra, que lleva m\u00e1s de veinte a\u00f1os de depuraci\u00f3n, es todav\u00eda un proyecto de la Real Academia para una nueva edici\u00f3n de su gram\u00e1tica de la lengua espa\u00f1ola, y por consiguiente carece de validez normativa. El uso ha consagrado el singular de los apellidos, y as\u00ed lo practican escritores de alta val\u00eda. En el lenguaje, todo es cuesti\u00f3n de costumbre y uso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Afirma Azor\u00edn: \u00abTodo es provisional en el idioma; todo es provisional en la gram\u00e1tica\u00bb. Dice Manuel Seco: \u00abEl uso vacila entre la forma com\u00fan del plural, que es la m\u00e1s castiza, y la forma invariable, censurada por los puristas, pero muy extendida hoy: los Madrazo, los Quintero, los Argensola\u00bb. Fernando Corripio anota: \u00abEst\u00e1 muy difundido el empleo de la forma invariable: los Trastamara, los Portocarrero\u00bb. El fil\u00f3sofo espa\u00f1ol Salvador Fern\u00e1ndez Ram\u00edrez tiene esta tesis desde 1951: \u201cEn el habla familiar suele ser m\u00e1s frecuente el uso de los plurales. Pero la lengua literaria tiende desde \u00e9poca reciente a suprimirlos\u00bb. Gustavo P\u00e1ez Escobar.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Payasesco<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>(El Espectador,<\/em> 17-VI-1997)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Felicito al autor del art\u00edculo <em>Teatro del Absurdo, acto sin palabras, <\/em>por la siguiente frase: \u201cExpresaron lo fundamental en tono payasesco y estridente\u201d. La palabra <em>payasesco <\/em>no figura en los diccionarios (menos en el de la Real Academia) y es la primera vez que la leo. Bienvenida esta innovaci\u00f3n de la lengua. Las terminaciones <em>esco, esca <\/em>se utilizan para formar adjetivos del sustantivo de donde provienen. De ah\u00ed <em>burlesco, libresco, bufonesco, donjuanesco. <\/em>Lo mismo que de payaso sale <em>payasada, <\/em>\u00bfpor qu\u00e9 no admitir <em>payasesco? <\/em>Eduardo Caballero Calder\u00f3n, genio del idioma, se hizo esta consideraci\u00f3n: si de hablar sale <em>habladur\u00eda, <\/em>no hay raz\u00f3n para que no suceda lo mismo con pensar; y si de esta \u00faltima palabra se desprende <em>pensamiento, <\/em>tambi\u00e9n es l\u00f3gico que exista el <em>hablamiento, <\/em>g\u00fasteles o no a los acad\u00e9micos. Y escribi\u00f3 un gran libro: <em>Hablamientos y pensadur\u00edas. <\/em>Gustavo P\u00e1ez Escobar.<strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Pues no: a los acad\u00e9micos no les gusta (hasta hoy, julio de 2011) ni <em>hablamiento, <\/em>ni <em>pensadur\u00eda, <\/em>ni <em>payasesco. <\/em>No siempre la innovaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica, que es uno de los mayores avances del idioma, llega a esos \u00e1mbitos. GPE)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<strong>Espuria<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0<em><\/em><\/strong><em>(Semana,<\/em><strong>\u00a0<\/strong>Bogot\u00e1, 18 de junio de 2017)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la edici\u00f3n n.\u00ba 1832, se dice en el art\u00edculo <em>\u2018Los bienes de las Farc en la mira\u2019<\/em> (p\u00e1gina 26): <em>\u201c\u2026los bienes de esa guerrilla, que fueron adquiridos de manera esp\u00farea\u2026\u201d<\/em>. Lo correcto es espuria (que significa \u201cfalsa\u201d, \u201cbastarda\u201d). Esta es una palabra traicionera del castellano, y en este error suelen incurrir incluso escritores de prestigio. Parece que quien as\u00ed la escribe y la pronuncia pretende mostrarse culto, tal vez bajo el entendido de que es incorrecto decir \u2018pior\u2019, en lugar de \u2018peor\u2019. Es decir, la \u2018i\u2019 juega en este caso una mala pasada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hobby (El Espectador, 27-VI-1996) Gonzalo Mallarino, en su art\u00edculo Los caballitos de batalla y la vejez, se recrea con la palabra hobby, que no ha ingresado a\u00fan al Diccionario Mayor. Por ser un extranjerismo de la lengua inglesa, Mallarino escribe el plural: hobbies. 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