{"id":7326,"date":"2012-01-20T11:19:46","date_gmt":"2012-01-20T16:19:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7326"},"modified":"2014-03-12T19:26:16","modified_gmt":"2014-03-13T00:26:16","slug":"vision-de-tulua","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2012\/01\/20\/vision-de-tulua\/","title":{"rendered":"Visi\u00f3n de Tulu\u00e1"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El abogado y escritor \u00d3scar Londo\u00f1o Pineda ocup\u00f3 la alcald\u00eda de Tulu\u00e1 en el a\u00f1o de 1959. Adem\u00e1s, fue concejal y juez penal de la misma ciudad, lo mismo que representante a la C\u00e1mara y magistrado de los Tribunales Administrativos del Valle del Cauca y de Cundinamarca. Hoy, retirado de la actividad p\u00fablica, est\u00e1 dedicado al oficio de escribir y es autor de nueve libros en los g\u00e9neros del cuento, la novela, el ensayo y la poes\u00eda. El \u00faltimo, de reciente circulaci\u00f3n, lo titula <em>Tulu\u00e1, visi\u00f3n personal<\/em> y en \u00e9l le rinde homenaje a su patria chica, cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s de haber ejercido la alcald\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las memorias sobre el solar nativo tienen mayor alcance cuando el autor ha regido sus destinos y es escritor. Es lo que sucede con Eduardo Caballero Calder\u00f3n en relaci\u00f3n con Tipacoque, pueblo inmortalizado en sus libros y del que fue su primer alcalde. En ambos casos, los escritores han rescatado estampas regionales que de otra forma hubieran quedado sepultadas en el olvido, y que el poder de la palabra permite salvar para recuerdo de las nuevas generaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Londo\u00f1o Pineda, fuera de la circunstancia de haber manejado los destinos municipales, ha sido un enamorado de su tierra y nunca se ha desentendido de ella a pesar de que otros compromisos lo llevaron a radicarse primero en Cali y ahora en Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De procedencia antioque\u00f1a, su padre lleg\u00f3 al entonces peque\u00f1o pueblo del Valle del Cauca, donde sent\u00f3 sus reales y vio crecer su linaje. Su hijo el escritor es hoy \u2013al lado de otros profesionales de la palabra, como Gustavo \u00c1lvarez Gardeaz\u00e1bal, tambi\u00e9n exalcalde de Tulu\u00e1\u2013 ejecutor de p\u00e1ginas memorables sobre el proceso hist\u00f3rico de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las vivencias que Londo\u00f1o Pineda recoge en su obra, aparte de entrar a enriquecer la historia local, tienen la virtud de haber sido elaboradas con cari\u00f1o e inspiraci\u00f3n po\u00e9tica. P\u00e1ginas como la que titula \u00abEn aquella carrera veinticinco\u00bb (en mi concepto la mejor del libro) se convierten en testimonios fidedignos de la historia tulue\u00f1a, captados con la lente del poeta y el historiador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed cuenta la vida de Maturro, simp\u00e1tico y legendario personaje que vivi\u00f3 150 a\u00f1os \u2013la mayor edad longeva que se conoce en el pa\u00eds y acaso en el mundo\u2013 y que muri\u00f3 frente a la casa del escritor, para fortuna de ambos. Maturro, seg\u00fan palabras de \u00d3scar, \u00abera un hombre de paso lento, como que nunca ten\u00eda af\u00e1n de llegar, entre otros motivos porque no ten\u00eda a qu\u00e9, ni a d\u00f3nde\u00bb. Rodaba por el pueblo como una sombra fugitiva y silenciosa, sin hacerle mal a nadie, y con cierto aire de misterio y ultratumba que manten\u00eda atemorizados a los ni\u00f1os. Era el ser m\u00e1s bueno del mundo, y esto vino a descubrirlo \u00d3scar cuando ya el personaje hab\u00eda desaparecido de la carrera veinticinco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro episodio destacable es la visita de Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n a Tulu\u00e1, en su car\u00e1cter de ministro de Educaci\u00f3n. El futuro escritor era entonces un menudo estudiante de primaria, pero ya ten\u00eda la mente abierta para percibir el gesto humano del tribuno de multitudes que se desliz\u00f3 en secreto hacia uno de los colegios de la ciudad para enterarse de la indolencia oficial con que se tramitaba la pensi\u00f3n de retiro de su rector, educador benem\u00e9rito. Gait\u00e1n, de vuelta en Bogot\u00e1, hizo reconocer aquel justo derecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sucesos \u00edntimos como el narrado, que mide la dimensi\u00f3n de un hombre sensible que se preocupaba por el bien de la gente, se escapan por lo general de las grandes biograf\u00edas y quedan perdidos en la amnesia de los pueblos. De ah\u00ed la importancia del libro de \u00d3scar Londo\u00f1o Pineda, que no s\u00f3lo recrea sus emociones bajo el aliento de los recuerdos sino que contribuye a formar la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los aportes significativos a su tierra natal ser\u00e1n, sin duda, valorados all\u00ed en su justa medida. El sentido de permanencia a un sitio debe distinguirse y apreciarse no s\u00f3lo por la presencia f\u00edsica del individuo, a veces tan lejana e insustancial que nadie la advierte, sino por la efectiva demostraci\u00f3n de solidaridad y afecto, como lo hace \u00d3scar con Tulu\u00e1. Las ciudades, como seres vivientes, viven del amor de sus hijos. \u00abA la ciudad hay que amarla toda, dice \u00d3scar, como deben ser todos los amores aut\u00e9nticos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/strong><\/em>Armenia, 7-IX-1999<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El abogado y escritor \u00d3scar Londo\u00f1o Pineda ocup\u00f3 la alcald\u00eda de Tulu\u00e1 en el a\u00f1o de 1959. Adem\u00e1s, fue concejal y juez penal de la misma ciudad, lo mismo que representante a la C\u00e1mara y magistrado de los Tribunales Administrativos del Valle del Cauca y de Cundinamarca. 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