{"id":7350,"date":"2012-01-28T09:55:13","date_gmt":"2012-01-28T14:55:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7350"},"modified":"2014-03-08T18:31:53","modified_gmt":"2014-03-08T23:31:53","slug":"mi-viejo-espectador","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2012\/01\/28\/mi-viejo-espectador\/","title":{"rendered":"Mi viejo Espectador"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De los 1.500 art\u00edculos que he escrito para peri\u00f3dicos y revistas, la mayor\u00eda han sido publicados en<em> El Espectador.<\/em> En este peri\u00f3dico inici\u00e9 mi carrera de columnista en el a\u00f1o de 1971, bajo la tutela y la orientaci\u00f3n cada vez m\u00e1s a\u00f1oradas de Guillermo Cano, descubridor de nuevos escritores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy ya no escribo en <em>El Espectador,<\/em> desde que los Cano se fueron del diario. El retiro obligado de la familia Cano determin\u00f3 para los lectores la p\u00e9rdida de viejos y esclarecidos columnistas, unas veces por voluntad propia, como en el caso de Osuna, y otras por decisi\u00f3n del diario, como sucedi\u00f3 con la mayor\u00eda. <em>El Espectador,<\/em> a partir de ese momento, no era el mismo: le hab\u00edan cambiado la sangre y el esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en mi condici\u00f3n de simple lector, mucho trabajo me cost\u00f3 acostumbrarme al nuevo estilo. El talante period\u00edstico que hab\u00eda caracterizado al fundador y sus descendientes, que tantas batallas heroicas libraron por la democracia,\u00a0 se ve\u00eda afectado por un \u00e1nimo reformador en materia tecnol\u00f3gica, plausible sin duda, pero la l\u00ednea editorial no era la misma: faltaban claridad y firmeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El aguerrido peri\u00f3dico de los Cano, adalid de las luchas contra el narcotr\u00e1fico y la corrupci\u00f3n p\u00fablica, parec\u00eda que hubiera bajado la guardia, por m\u00e1s que no faltaban editoriales vigorosos y valientes, y algunas voces di\u00e1fanas \u2013aisladas como los mismos editoriales\u2013 que surg\u00edan de los nuevos columnistas. Pero esa no era la constante. Ese no era el nervio que hab\u00eda movido por m\u00e1s de cien a\u00f1os la vida de la empresa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se opera ahora, con la llegada del doctor Carlos Lleras de la Fuente a la direcci\u00f3n del peri\u00f3dico, otro cambio de estilo. Se dice que el estilo es el hombre. La opini\u00f3n p\u00fablica est\u00e1 pendiente de su gesti\u00f3n y ha comenzado a notar que el vigor de su personalidad se refleja en sus escritos inteligentes, de variada \u00edndole, en forma sugestiva para los lectores y positiva para el pa\u00eds. Es evidente la garra de combatiente heredada de su padre, lo que resulta buen presagio. A esto se agregan su sentido cr\u00edtico \u2013matizado de fino humor\u2013 y la agudeza con que analiza el acontecer nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero hay que esperar. Por lo pronto, <em>El Espectador<\/em> da otro rumbo en su accidentada existencia. Hay definiciones claras y juicios severos sobre los desv\u00edos de la moral p\u00fablica y los graves problemas que trastornan la tranquilidad de los colombianos en estos momentos atroces de guerra y disoluci\u00f3n social. Lo deseable es que esta actitud perdure para el bien de Colombia. Desde luego, conociendo la formaci\u00f3n del doctor Lleras de la Fuente, no puede temerse que esa l\u00ednea de conducta se debilite bajo su administraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, yo me hago a la idea de que volver\u00e1 a renacer mi viejo <em>Espectador.<\/em> Ojal\u00e1 el esp\u00edritu de Guillermo Cano surja de los escombros para trazar nuevos derroteros. Sobre las cenizas de ayer es preciso levantar lo que debe salvarse como los bienes m\u00e1s preciados para proteger los principios rectores de <em>El Espectador:<\/em> la dignidad, la independencia, el car\u00e1cter, la fortaleza para el combate.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/strong><\/em>Armenia, 15-II-2000<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Misiva:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le\u00ed con mucho inter\u00e9s su columna de opini\u00f3n titulada <em>Mi viejo Espectador<\/em>, publicada en el diario <em>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo,<\/em> en la que saluda mi llegada a la Direcci\u00f3n del peri\u00f3dico. Le agradezco tambi\u00e9n sus generosos calificativos y sus buenos deseos para que <em>El Espectador<\/em> siga siendo el vigoroso medio de comunicaci\u00f3n que siempre ha sido. <strong>Carlos Lleras de la Fuente, <\/strong>Director \u2013 Presidente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar De los 1.500 art\u00edculos que he escrito para peri\u00f3dicos y revistas, la mayor\u00eda han sido publicados en El Espectador. En este peri\u00f3dico inici\u00e9 mi carrera de columnista en el a\u00f1o de 1971, bajo la tutela y la orientaci\u00f3n cada vez m\u00e1s a\u00f1oradas de Guillermo Cano, descubridor de nuevos escritores. 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