{"id":7411,"date":"2012-01-28T13:59:42","date_gmt":"2012-01-28T18:59:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7411"},"modified":"2014-05-05T17:22:57","modified_gmt":"2014-05-05T22:22:57","slug":"los-abismos-de-la-ira","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2012\/01\/28\/los-abismos-de-la-ira\/","title":{"rendered":"Los abismos de la ira"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La guerra declarada contra <em>El Espectador<\/em> por el narcotr\u00e1fico no se detuvo con el asesinato de don Guillermo Cano en 1986, ni con el atentado dinamitero contra la sede del diario en 1989, sino que se traslad\u00f3, con la mayor sevicia que haya existido contra cualquier otro peri\u00f3dico, \u00bfquiz\u00e1 en el mundo entero?, al departamento de Antioquia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En agosto de 1990 estuve en la ciudad de Medell\u00edn, y como viejo lector y colaborador de <em>El Espectador<\/em> solicit\u00e9 en la recepci\u00f3n del Hotel Nutibara, donde me hospedaba, que todos los d\u00edas se me pasara dicho peri\u00f3dico. Mi sorpresa fue may\u00fascula al enterarme de que el diario, desde meses atr\u00e1s, no circulaba ni en Medell\u00edn ni en Antioquia, debido a la \u00e9poca de terror impuesta por Pablo Escobar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, los representantes locales del diario hab\u00edan sido asesinados por el narcotr\u00e1fico, y los voceadores, amedrentados, no se atrev\u00edan a anunciarlo por las calles. Para evitar m\u00e1s represalias y sin duda nuevos asesinatos, <em>El Espectador<\/em> prefiri\u00f3 retirarse en forma temporal y prudente de la tierra paisa, donde un siglo atr\u00e1s hab\u00eda nacido con signos tormentosos. Ante semejante noticia, me sent\u00ed perplejo y descorazonado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfNo conseguir el diario de los Cano en su propia comarca antioque\u00f1a? Esto era inaudito. \u00a1Hasta tales abismos hab\u00edan descendido los fermentos de la ira! Era el \u00fanico lugar del pa\u00eds donde el peri\u00f3dico estaba amordazado, en plena libertad de opini\u00f3n del siglo XX, y no por los gobiernos represivos de N\u00fa\u00f1ez, de Reyes o de Rojas Pinilla, sino por el amo y se\u00f1or de los narc\u00f3ticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me priv\u00e9, pues, de leer mi diario el mismo d\u00eda de su aparici\u00f3n, y este placer ten\u00eda que postergarlo, con desaz\u00f3n y dolor, para cada fin de semana, cuando regresaba a Bogot\u00e1 con aires de libertad. As\u00ed, por espacio de dos meses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s tarde descubr\u00ed que la directora de la Biblioteca P\u00fablica Piloto de Medell\u00edn, Gloria In\u00e9s Palomino, recib\u00eda todos los d\u00edas tres ejemplares sigilosos, por correo inmediato, que devoraban en secreto algunos lectores privilegiados de la entidad. Alg\u00fan d\u00eda encamin\u00e9 mi curiosidad a la Piloto, y presenci\u00e9 un espect\u00e1culo conmovedor: sobre el mismo ejemplar se inclinaban varios contertulios ansiosos, y podr\u00eda decirse que en aquel ambiente de peligrosa clandestinidad, ocultos a la ira inexorable del capo, paladeaban el banquete suculento del d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cualquier d\u00eda encontr\u00e9 sobre el escritorio de un alcalde de la regi\u00f3n el libro titulado <em>Tambi\u00e9n fui espectador<\/em>, cuyo autor, Jos\u00e9 Yepes Lema, al retirarse resentido del peri\u00f3dico, escribi\u00f3 dicho libelo contra los Cano en sus vidas privadas. El libro tuvo escasa circulaci\u00f3n nacional, quiz\u00e1 por la intenci\u00f3n baja con que hab\u00eda sido concebida la obra, pero en Antioquia llegaba por aquellos d\u00edas a todas las alcald\u00edas en forma misteriosa. El remitente, seg\u00fan me explic\u00f3 aquel alcalde, no pod\u00eda ser sino la mafia reinante, interesada en desacreditar a sus enemigos periodistas en su propia tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El alma me volvi\u00f3 al cuerpo cuando pocos d\u00edas antes de mi regreso definitivo a Bogot\u00e1, acodado en la ventana del Hotel Nutibara, o\u00ed de repente que alguien voceaba en plena calle el nombre de <em>El Espectador.<\/em> Desde la altura en que me hallaba pude presenciar que el valiente muchacho corr\u00eda por la calle borrosa con un paquete del diario, seguido de numerosos transe\u00fantes que quer\u00edan adquirirlo. Cuando baj\u00e9 en busca de mi ejemplar, ya la edici\u00f3n estaba agotada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde entonces, el grito de los repartidores de Medell\u00edn fue cada d\u00eda m\u00e1s vigoroso, y al fin pude hacerme a un ejemplar. En Antioquia estaba a punto de extinguirse la horrible noche cargada de odios viscerales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, cuando el peri\u00f3dico vuelve a recibir otro golpe incre\u00edble, dentro de su larga y accidentada historia de epopeyas, se me antoja asimilar aquella voz callejera a un grito de libertad, y se me ocurre pensar con optimismo que no ser\u00e1 ni imposible ni lejano el d\u00eda en que <em>El Espectador<\/em> vuelva a cantarse a diario y con j\u00fabilo, como en aquel lejano agosto de mi estancia en Medell\u00edn, por todos los caminos de la patria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 13-IX-2001<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar La guerra declarada contra El Espectador por el narcotr\u00e1fico no se detuvo con el asesinato de don Guillermo Cano en 1986, ni con el atentado dinamitero contra la sede del diario en 1989, sino que se traslad\u00f3, con la mayor sevicia que haya existido contra cualquier otro peri\u00f3dico, \u00bfquiz\u00e1 en el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28,48],"tags":[88,102],"class_list":["post-7411","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-periodismo","category-violencia","tag-periodismo","tag-violencia"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7411","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7411"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7411\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10155,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7411\/revisions\/10155"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7411"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7411"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7411"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}