{"id":7586,"date":"2012-02-11T11:42:25","date_gmt":"2012-02-11T16:42:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7586"},"modified":"2014-05-01T09:27:38","modified_gmt":"2014-05-01T14:27:38","slug":"el-azote-del-hambre","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2012\/02\/11\/el-azote-del-hambre\/","title":{"rendered":"El azote del hambre"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hambre se volvi\u00f3 apocal\u00edptica. Los estragos que produce en el mundo son superiores a los ocasionados por la epidemia de la peste negra, que entre mediados del siglo XIV y comienzos del XV, y sobre todos entre los a\u00f1os 1347 y 1351, sacrific\u00f3 la tercera parte de la poblaci\u00f3n de Europa Occidental. En varias ciudades quedaron testimonios sobre esta hecatombe terr\u00edfica. Thomas Mann, en su novela <em>La muerte en Venecia<\/em>, pinta el drama con abrumadora nitidez, como para que la humanidad aprenda a meditar sobre las grandes cat\u00e1strofes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero los destrozos de la peste, que azotaron Asia y Europa durante cincuenta a\u00f1os y luego se extinguieron, resultan menos intensos frente a la devastaci\u00f3n causada por el hambre en el planeta entero y durante muchos siglos, con una sa\u00f1a que crece todos los d\u00edas y no da se\u00f1ales de querer detenerse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan revelaciones de la FAO, el n\u00famero de hambrientos en el mundo pas\u00f3 de 800 millones en 1996 a por lo menos 1.100 millones de hoy (el 20 por ciento de la poblaci\u00f3n mundial). En s\u00f3lo \u00c1frica hay 28 millones de personas en riesgo inminente de morir por inanici\u00f3n. En Lesotho, que supera los dos millones de habitantes, la quinta parte no tiene esperanzas de sobrevivir. En Angola desaparecer\u00e1 un poblado completo. En una aldea de Zimbabue las comidas se limitaron a tres veces en el curso de siete d\u00edas, por no haber llegado el cami\u00f3n con alimentos de la ONU.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDesde hace una semana mis cuatro nietos s\u00f3lo comen calabaza una vez al d\u00eda\u00bb, dice una anciana desesperada. En igual situaci\u00f3n se encuentran otros pueblos africanos que por la p\u00e9rdida de sus cosechas de trigo carecen de reservas de comida, y cuyos habitantes caminan hacia la muerte lenta y atroz en el a\u00f1o 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Centroam\u00e9rica la sequ\u00eda y el hambre acosan a 8,6 millones de habitantes. Las p\u00e9rdidas agr\u00edcolas producidas por los desastres naturales han liquidado los dep\u00f3sitos de alimentos, lo mismo que en \u00c1frica y en otras latitudes del mundo, y mantienen a grandes n\u00facleos de poblaci\u00f3n en angustia permanente. All\u00ed las principales v\u00edctimas son los ni\u00f1os menores de cinco a\u00f1os, que viven entre la desnutrici\u00f3n cr\u00f3nica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En El Salvador, el 23 por ciento de los ni\u00f1os padece de desnutrici\u00f3n; en Nicaragua el 33 por ciento, en Honduras el 38 por ciento, en Guatemala el 48 por ciento. En el mundo hay 6,6 millones que mueren todos los a\u00f1os de f\u00edsica hambre. Son ni\u00f1os tristes y fam\u00e9licos que han perdido el gusto por la vida y que carecen de fuerzas para caminar y asistir a sus clases. Todos los d\u00edas se extinguen en su pleno germinar estas vidas infantiles que brotaron para sonre\u00edr durante un instante y luego desaparecen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Am\u00e9rica Latina el n\u00famero de hambrientos llega a 46 millones y los pobres a 211 millones. En Colombia hay 28 millones de personas en extrema situaci\u00f3n de pobreza, y muchos apenas tienen posibilidad de ingerir una comida al d\u00eda. El 64 por ciento de los habitantes vive con menos de dos d\u00f3lares diarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El estado de la mendicidad se acent\u00faa cada vez m\u00e1s en el pa\u00eds con las caravanas de desplazados, corridos por la violencia, que en forma incesante llegan a los centros urbanos con sus peque\u00f1os hijos a cuestas y sin recursos para subsistir. Esta tierra f\u00e9rtil, de eminente vocaci\u00f3n agr\u00edcola, sufre tambi\u00e9n de hambre, en grande escala, porque el terrorismo mantiene asolados los campos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con cu\u00e1nta propiedad se refiere Gabriela Mistral al hambre colombiana, y en general al hambre mundial, en carta de 1941 (que parece escrita para nuestros d\u00edas) dirigida al Club Rotario de Bogot\u00e1, la que coment\u00e9 en reciente art\u00edculo sobre la gran protectora de los despose\u00eddos, cuya denuncia no sobra repetir,\u00a0 para que repercuta en los o\u00eddos de gobernantes y legisladores: \u201cLo \u00fanico v\u00e1lido es una liquidaci\u00f3n de la hambruna, la desnudez y la ignorancia populares. Y cuando digo aqu\u00ed &#8216;desnudez&#8217; tengo en los ojos la carencia de casa y vestido, es decir, la falta de algod\u00f3n sobre el cuerpo y la escasez de habitaci\u00f3n humana\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 23-I-2003.<\/p>\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El hambre se volvi\u00f3 apocal\u00edptica. 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