{"id":7597,"date":"2012-02-11T11:52:26","date_gmt":"2012-02-11T16:52:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7597"},"modified":"2014-03-08T19:40:29","modified_gmt":"2014-03-09T00:40:29","slug":"el-rastro-de-%e2%80%9ccontraescape%e2%80%9d","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2012\/02\/11\/el-rastro-de-%e2%80%9ccontraescape%e2%80%9d\/","title":{"rendered":"El rastro de \u201cContraescape\u201d"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En diciembre de 1970 iniciaba Enrique Santos Calder\u00f3n en <em>El Tiempo,<\/em> desde su columna <em>Contraescape<\/em>, el an\u00e1lisis cr\u00edtico y ponderado de los grandes temas colombianos, espacio que interrumpi\u00f3 en mayo de 1999 al entrar a ejercer la codirecci\u00f3n del peri\u00f3dico, por considerar que \u00abno suspender esta columna me plantear\u00eda una dualidad inmanejable\u00bb. Esta decisi\u00f3n respetable, y lamentada por sus lectores, signific\u00f3 la p\u00e9rdida de la mejor tribuna de opini\u00f3n que ha tenido Colombia en los \u00faltimos tiempos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante casi tres d\u00e9cadas, Santos Calder\u00f3n, con mente aguda y pluma \u00e1gil y diserta, se convirti\u00f3 en memorialista certero del convulsionado y al mismo tiempo floreciente tramo de la vida colombiana, en el que ocurrieron grandes perturbaciones sociales y se presentaron sonados sucesos en los campos de la ciencia, las letras y la cultura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los escritos elaborados en esta tarea period\u00edstica dibujan, mejor que muchos textos doctorales y farragosos de nuestra historia, el perfil de este pa\u00eds que camina entre la adversidad, la paciencia y la desesperanza, por lo general con el \u00e1nimo contrito, pero con la fe puesta en un futuro mejor, que a\u00f1o por a\u00f1o vemos que no llega.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Contraescape<\/em> auscultaba el conflicto narcoguerrillero, las tensiones sociales o la violencia infernal, lo mismo que enaltec\u00eda el avance de las letras y los m\u00e9ritos personales, o magnificaba el hecho simple en amena cr\u00f3nica. Recogi\u00f3 el palpitar del mundo en episodios conflictivos, como la revuelta de Chile o la guerra de Vietnam, y sociol\u00f3gicos, como el surgimiento de John Lennon, el significado de los Beatles o la magia negra en Hait\u00ed, con el tel\u00f3n de fondo de la pobreza, el analfabetismo y la dictadura rampantes en dicho pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las columnas de Santos Calder\u00f3n fueron ejemplo de concisi\u00f3n y equilibrio. Su escritura ha sido elocuente, clara y jugosa. Y deja qu\u00e9 pensar. El periodista estrella de <em>El Tiempo,<\/em> en otra \u00e9poca militante aguerrido de ideas de izquierda (de lo que dio muestra en la revista <em>Alternativa,<\/em> entre los a\u00f1os 1974 y 1980), ense\u00f1a a sus colegas de la prensa el arte de expresar m\u00e1s pensamientos con ahorro de palabras innecesarias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta selecci\u00f3n de <em>Contraescape<\/em>, que se recoge en el libro <em>Fiestas y funerales,<\/em> pone de presente que la nota r\u00e1pida, cuando se confecciona con hondura, no muere en las corrientes fugaces de cada d\u00eda. La diferencia entre el columnista intrascendente y el escritor profesional consiste en que el uno escribe para el momento ef\u00edmero y el otro para la posteridad. Es cuesti\u00f3n de estilo, marca de calidad, y ya se sabe que el estilo es el hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santos Calder\u00f3n es no s\u00f3lo uno de los periodistas que mejor interpretan el desarrollo social y pol\u00edtico del pa\u00eds, sino uno de los colombianos m\u00e1s versados en guerrillas (fue miembro de la Comisi\u00f3n de Paz en 1984), lo mismo que en los fen\u00f3menos de la violencia y la droga. Leyendo sus escritos de \u00e9pocas lejanas, se llega a la conclusi\u00f3n de que todo sigue igual: contin\u00faa la guerra sucia, con sus m\u00e9todos siniestros del secuestro, la extorsi\u00f3n, la dinamita y los genocidios. \u00a0Siguen los asesinatos de pol\u00edticos, periodistas y ciudadanos comunes. Fuera de analizar estos hechos de compleja soluci\u00f3n, formula serios planteamientos y lanza severas acusaciones, como si escribiera para los d\u00edas actuales. En tanto tiempo, nada ha cambiado y el pa\u00eds est\u00e1 peor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando en 1984 asesinaron a Rodrigo Lara, en 1986 a Guillermo Cano y en 1989 a Luis Carlos Gal\u00e1n, su fibra de periodista y de colombiano se estremeci\u00f3 ante la comprobaci\u00f3n de que vivimos en un pa\u00eds de cafres, como lo dijo Dar\u00edo Echand\u00eda. Cuando su dolor de patria lleg\u00f3 al m\u00e1ximo grado de tolerancia, manifest\u00f3 que por primera vez se sent\u00eda avergonzado de ser colombiano. Tremendo testimonio el que traslada de sus notas de ayer a la actualidad de hoy, para volverlas evidencias lacerantes del momento aciago que vivimos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta es la Colombia enferma que no se ha recuperado en largos a\u00f1os de agon\u00eda, y que en 1985 hizo exclamar al periodista: \u00abEn un pa\u00eds con una violencia pol\u00edtica end\u00e9mica, la paz no se logra de la noche a la ma\u00f1ana, ni tampoco las reformas que no se han hecho en cincuenta a\u00f1os de historia\u00bb. En estos 18 a\u00f1os nada ha cambiado. Todo contin\u00faa en crisis. Con estas cr\u00f3nicas se mide la dura realidad colombiana, la de ayer y la de hoy. La de siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el lado ameno del libro est\u00e1n los enfoques sobre grandes figuras literarias y p\u00fablicas: el glorioso Gabo, el disidente Gerardo Molina, el pr\u00f3cer Luis Carlos Gal\u00e1n, el polemista L\u00f3pez Michelsen, el carism\u00e1tico \u00c1lvaro Cepeda&#8230; Y se recrean temas novedosos como la visita deslumbrada a Disney World, el viaje al coraz\u00f3n de la ballena jorobada, el vicio del cigarrillo, el aprendizaje del trago, material salpicado con humor y amenidad, a lo Luis Tejada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dice que aspira a no perpetuarse en la direcci\u00f3n de <em>El Tiempo<\/em>, compromiso que le ha hecho perder su identidad ante el p\u00fablico: \u00abUn d\u00eda no muy lejano quisiera resucitar mi columna y escribir otras cosas menos pegadas de calientes coyunturas period\u00edsticas\u00bb. No creo que sea bueno su retiro de la direcci\u00f3n del peri\u00f3dico. S\u00e9 que al diario le hace falta <em>Contraescape,<\/em> espacio manejado con independencia, altura conceptual y gran estilo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El Espectador, <\/strong>Bogot\u00e1, 13-II-2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><sup>* * *<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentario: <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me encant\u00f3 este art\u00edculo. Estoy de acuerdo con lo referente a que el pa\u00eds no ha cambiado. Por estas tierras tambi\u00e9n hay muchos que se han avergonzado de ser colombianos. Uno no debe avergonzarse de la tierra. Que se\u00a0 averg\u00fcence de los corruptos, incluso de los de cuello blanco. La verdad es que en vez de verg\u00fcenza siento un dolor inmenso. Estoy leyendo <em>Cr\u00f3nicas de la vida bandolera<\/em> y all\u00ed faltaron todos los vendepatrias, los falsarios, los judas y traidores. Habr\u00eda que escribir otro volumen e incluir a estos miserables que bajo grandes y medianos apellidos han, como dec\u00eda Lleras,\u00bbdescuadernado el pa\u00eds\u00bb. Qu\u00e9 dolor, sal\u00ed de Colombia hace casi 15 a\u00f1os y hoy todo es peor. Tengo varios colegas amenazados de muerte. Todo sigue igual. <strong>Colombia P\u00e1ez <\/strong>(periodista colombiana), Miami.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar En diciembre de 1970 iniciaba Enrique Santos Calder\u00f3n en El Tiempo, desde su columna Contraescape, el an\u00e1lisis cr\u00edtico y ponderado de los grandes temas colombianos, espacio que interrumpi\u00f3 en mayo de 1999 al entrar a ejercer la codirecci\u00f3n del peri\u00f3dico, por considerar que \u00abno suspender esta columna me plantear\u00eda una dualidad [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[88],"class_list":["post-7597","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-periodismo","tag-periodismo"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7597","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7597"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7597\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10163,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7597\/revisions\/10163"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7597"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7597"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7597"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}