{"id":7772,"date":"2012-02-11T18:41:27","date_gmt":"2012-02-11T23:41:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7772"},"modified":"2014-07-05T20:01:51","modified_gmt":"2014-07-06T01:01:51","slug":"vuelve-y-juega","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2012\/02\/11\/vuelve-y-juega\/","title":{"rendered":"Vuelve y juega"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Cuento de <\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>I<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya nadie puede quejarse de que el coraz\u00f3n lo traicione. Antes las personas se mor\u00edan del coraz\u00f3n porque la me\u00addicina no hab\u00eda avanzado lo suficiente para conjurar los sobresaltos. Hoy, con el coraz\u00f3n bien cuidado, al que ya se le colocan hasta v\u00e1lvulas mec\u00e1nicas, usted y yo podemos re\u00edrnos de la vida. Lo malo es que no siempre se siguen los consejos de la medicina y por eso, cuando menos se espera, llega el corrientazo que puede apagar el latido que supon\u00edamos lleno de vitalidad. Pero atienda usted las precauciones del m\u00e9dico y ver\u00e1 que la vida se prolonga con aires de primavera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">F\u00edjese en la historia de Mariano Albor\u00adnoz, rubicundo empresario de pompas f\u00fanebres que se ufana de contener los embates de su excedida ana\u00adtom\u00eda, s\u00f3lo por hacerle caso al doctor Salazar, su car\u00addi\u00f3logo desde hace veinte a\u00f1os, que no cesa de recomen\u00addarle el ejercicio permanente y la sana alimentaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Adem\u00e1s debe vencer las preocupaciones \u2014le anota el doctor\u2014. No vale la pena vivir angustiados por asun\u00adtos que son m\u00e1s imaginarios que ciertos. La vida, es\u00adtimado Mariano, se vive con demasiadas prisas y nos fatigamos por problemas que desgastan el organismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Hay gente que no paga los gastos de funera\u00adria \u2014comenta Mariano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Usted gana suficiente dinero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Podr\u00eda ganar m\u00e1s. A la funeraria llegan las perso\u00adnas con el muerto a cuestas y desorientadas ante ese momento dram\u00e1tico. Es entonces cuando les abro de par en par el negocio, les recomiendo el f\u00e9retro apropiado y hasta les insin\u00fao los rezos. En ese mo\u00admento todo lo aceptan. Firman sin discutir cuanto papel les presento, pero despu\u00e9s&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Despu\u00e9s quiere usted hacerles pagar lo que no gas\u00adtaron. Hay gente como usted, querido amigo, que se aprovecha de los momentos de pena para cobrar hasta el abrazo de condolencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014A prop\u00f3sito, doctor, a\u00fan est\u00e1 pendiente un saldo de la cuenta por el entierro de su prima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Que en paz descanse \u2014remata el m\u00e9dico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Mejor descansar\u00eda si usted me cancelara el saldo que me debe hace dos a\u00f1os&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfNo se fija, hombre? Esas preocupaciones por cosas que no valen la pena son las que producen un infarto a cualquier momento. Tenga la mente libre de malos pen\u00adsamientos y ver\u00e1 que el coraz\u00f3n le marcha correctamen\u00adte. Bastante gana con los ata\u00fades que vende en los apuros de la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Usted tambi\u00e9n cobra duro, doctor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pero les mantengo a los pacientes el coraz\u00f3n como si fuera el de un joven de veinte a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Y yo le pago consulta por consulta&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Est\u00e1 bien, Mariano. Esta consulta queda por la deu\u00adda, \u00bfde acuerdo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfAcaso me est\u00e1 usted examinando? \u00bfY desde cu\u00e1ndo una consulta vale lo que usted me adeuda? Vine s\u00f3lo por conver\u00adsar con usted. Es una entrevista de amigos, como quien dice, de cliente a cliente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Ahora desabr\u00f3chese la camisa para examinarle ese lujo de coraz\u00f3n que tanto le cuido. \u00a1Respire fuerte! \u00a1Menos fuerte! Ahora vuelva a hacer el ejercicio que le ense\u00f1\u00e9. \u00a1Ya! Su salud es envidiable. Con sus 60 a\u00f1os es usted un roble.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A tres cuadras queda la funeraria de Mariano Al\u00adbornoz, y hacia all\u00e1 se dirige el comerciante con aire ri\u00adsue\u00f1o. Otra vez el doctor le ha infundido optimismo para gozar la vida. Saluda a cuanto transe\u00fante se le atraviesa, porque considera que el empresario de pompas f\u00fanebres debe ser afable con todo el mundo. Marcha erguido y se ve saludable. Una sonrisilla le ha quedado bailando en los labios desde que el doctor le refrend\u00f3 plena salud. Sin embargo, saltan a la vista unos kilos de m\u00e1s que no logra disminuir por m\u00e1s controladas que mantiene las grasas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>II<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El miedo al infarto, que en otros tiempos era su obse\u00adsi\u00f3n, ha desaparecido. Practica los ejercicios que le recomend\u00f3 el m\u00e9dico desde que sinti\u00f3 las cajas destempladas en mitad del pecho y tiene fe ciega en que su organismo resistir\u00e1 los asaltos de la vida. Por su funeraria pasan numerosos parroquianos vencidos por las flaquezas del coraz\u00f3n, mientras que \u00e9l se siente un roble.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mariano Albornoz recibe los residuos que no puede sal\u00advar el m\u00e9dico. Ambos gozan a su manera. El cardi\u00f3\u00adlogo, dando vida. El due\u00f1o de la funeraria, enterrando muertos. Son clientes mutuos. El doctor Salazar verifica en esta funeraria las exequias de la familia. Es buena fu\u00adneraria y dispone, por supuesto, de confortables salas de velaci\u00f3n. Bien se entender\u00e1 que es una manera de describir tales recintos, pues no es propiamente confortable lo que es mortuorio. Pero es un modo decente de tratar al muerto el de depositarlo en un sal\u00f3n alfombrado, con m\u00fasica de fondo, cande\u00adlabros relucientes y flores frescas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ambos se profesan cordial amistad. El uno paga los honorarios m\u00e9dicos, que vienen en ascenso a\u00f1o por a\u00f1o, y el otro devuelve el gesto llevando sus muertos a la fu\u00adneraria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Son cuentas corrientes \u2014se defiende Mariano\u2014. La caja mortuoria s\u00f3lo se lleva una vez y no est\u00e1 bien que se discuta su precio. En otro sentido, hay que \u00a0pagar altos honorarios porque el infarto se detenga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Los normales \u2014refuta el m\u00e9dico\u2014. El cardi\u00f3logo gasta la vida aprendiendo la ciencia que resucita muertos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Traficamos con la misma mercanc\u00eda, mi querido doctor. Usted da vida y yo, muerte. Ambas son ocupaciones dignas. Al cementerio se debe ingresar con decoro y para eso est\u00e1n mis servi\u00adcios, que tampoco los he aprendido en un d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Ahora qu\u00edtese la camisa \u2014dice el m\u00e9dico\u2014 y mu\u00e9s\u00adtreme el pecho. Trata usted de justificar su especulaci\u00f3n con el pretexto de que las torpezas de los deudos se pagan con plata. Se equivoca, amigo. En tales apuros es cuando m\u00e1s sensibilidad se necesita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014De sensibilidad no se vive, doctor. Yo tambi\u00e9n como, cancelo impuestos, mantengo mujer e hijos y atiendo altos honorarios por mis fallas \u00a0card\u00edacas&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>III<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquel d\u00eda celebran un extra\u00f1o negocio. En lugar de Mariano desembolsar el valor de las consultas, que tanto dice molestarlo, \u00e9stas ser\u00e1n abonadas al costo del ata\u00fad que el m\u00e9dico encarga para los fu\u00adnerales de su anciana madre, cuya muerte presiente cercana. La vena humor\u00edstica del doctor Salazar es capaz de comprar a plazos anti\u00adcipados el costo de la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ambos ganan dinero abundante. Y en la misma forma se les va de las manos, aunque no en gastos normales, sino jug\u00e1ndolo. Son tah\u00fares profesionales que dominan las artes de una sesi\u00f3n de dados o de una baraja de p\u00f3quer. Se re\u00fanen con frecuencia en largas jornadas nocturnas, domi\u00adnados por \u00edmpetus voraces que los deja con los bol\u00adsillos limpios y la conciencia inquieta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Esto no le conviene, Mariano \u2014le reprocha un d\u00eda el m\u00e9\u00addico\u2014. Su estado debe evitar estos momentos de tensi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mariano lanza una carcajada, y los dos jugadores concilian sus debilidades con \u00a0un abrazo. Ya habr\u00e1 pacientes y muertos que les hagan recuperar la bolsa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Y no olvide que quiero la caja en leg\u00edtimo cedro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Usted me lleva ventaja, porque las consultas van a ser muy seguidas&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Tranquilo, hombre \u2014le dice el m\u00e9dico\u2014, y deje de pensar en el dinero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014De esta forma va usted a termi\u00adnar de comprarme muy r\u00e1pido el ata\u00fad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Considere m\u00e1s bien que est\u00e1 vendiendo su mercan\u00adc\u00eda a buen precio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ellos son diestros tanto en tirar el dado como en alimentar su esp\u00edritu risue\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>IV<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una madrugada vuelve, de sopet\u00f3n, el coraz\u00f3n de Mariano a jugarle una mala pasada. Lo despierta de nuevo el dolor que a\u00f1os atr\u00e1s lo hab\u00eda dejado medio muerto. Comienza a faltarle la respiraci\u00f3n y ape\u00adnas acierta a exhalar un ronquido para hacerse notar. Su esposa practica con torpeza los movimientos que el m\u00e9dico ha tratado de inculcarle para estas emergencias. La casa se revoluciona en un minuto entre gritos y sollozos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero al fin aparece el m\u00e9dico. Inyecta aire de boca a boca, con cierto reproche para los presentes, que olvida\u00adron medida tan elemental. El enfermo apenas si se mueve. Tiene la cara amoratada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfSe morir\u00e1 doctor? \u2014tartamudea la esposa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1P\u00e1seme la jeringa! \u2014exclama el m\u00e9dico, ignorando la pregunta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El m\u00e9dico mira con fijeza a los presentes, d\u00e1ndoles a entender que el caso es delicado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfVivir\u00e1, doctor?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya para entonces ha llegado la ambulancia, y en segundos sale disparada hacia la cl\u00ednica, haciendo sonar la sirena desaforada que a las tres de la madrugada suena a tragedia. Alg\u00fan borracho contempla el paso del veh\u00edculo y se recoge en su gabardina en busca del \u00faltimo trago.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los recursos de la ciencia corren por la cl\u00ednica en auxilio de otro coraz\u00f3n amenazado. Las enfermeras salen de su adormecimiento. En un rinc\u00f3n, el reloj de pared trabaja con desgano. Es la quinta emergencia coronaria de la noche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mariano Albornoz duerme un sue\u00f1o intranquilo. Es posible que el infarto le haya permitido un segundo de lucidez para pensar que el doctor le prestar\u00e1 todo el cuidado de la ciencia. En los planes de Mariano no cabe la muerte por infarto desde que el doctor viene pregon\u00e1ndole un coraz\u00f3n de roble.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde luego, para los casos angustiosos est\u00e1 el doctor Salazar. El cardi\u00f3logo se seca el sudor de la frente. Y el enfer\u00admo comienza a dar los primeros signos de mejor\u00eda, que a los pocos minutos se hace evidente. Mariano al fin se mueve, y sonr\u00ede cuando abre los ojos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014La vida es buena con los jugadores \u2014le susurra el m\u00e9dico al o\u00eddo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El enfermo muestra agrado por vivir. Puede ser tambi\u00e9n, en lo m\u00e1s \u00edntimo del subconsciente, gusto por el p\u00f3quer y los dados. Los gustos, dir\u00eda Mariano si en ese momento pudiera hablar, no lo abandonan ni en los \u00faltimos extremos de la agon\u00eda. A m\u00e9dico y paciente se les ocurre pensar que la vida es como el juego de dados: se pierde o se recupera en un instante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De nuevo Mariano resulta vencedor. La cuenta del ata\u00fad ha ganado puntos, pero \u00e9l no est\u00e1 para reparar en negocios cuando su salud se halla en peligro. Nunca como ahora se siente tan protegido por la ciencia. El m\u00e9dico, que no ignora el nuevo triunfo, se desliza por el corredor y no espera a que nadie le exprese cumplidos que no necesita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014El ata\u00fad es suyo y puede llev\u00e1rselo \u2014le dice Mariano d\u00edas m\u00e1s tarde, cuando formalizan las cuentas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No me haga chistes, Mariano. \u00bfD\u00f3nde guardar\u00eda el ata\u00fad? S\u00f3lo queda bien en su negocio. En mi casa ser\u00eda como una muerte en acecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Usted y yo, querido doctor, somos bromistas. Recuerde que en las venas llevamos sangre de jugadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014En fin\u2026 \u2014concluye el m\u00e9dico.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>V<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Meses m\u00e1s tarde se escucha un grito muy definido:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Vuelve y juega!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dado, que ha hecho estragos, \u00adtiene en desventaja al m\u00e9dico. Su capacidad econ\u00f3mica ha venido en descenso, y \u00e9l se empe\u00f1a en recuperaciones dif\u00edciles. \u00a0La bolsa se encuentra liquidada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Vuelve y juega!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta vez el m\u00e9dico firma una letra de cambio. Suda copiosa\u00admente, m\u00e1s que cuando estaba atendiendo el coraz\u00f3n de Mariano. Ahora hace malabarismos con la copa de dados que pone a rodar por la mesa. Hay temblor en las manos del m\u00e9dico, pero juega con placer, con la fiebre del jugador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Vuelve y juega!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El due\u00f1o de la funeraria se niega a recibir m\u00e1s cheques. Duda que la capacidad econ\u00f3mica del m\u00e9dico resista m\u00e1s. Bien sabe que esta viene en decadencia en los \u00faltimos meses. El cardi\u00f3logo calienta los dados en el cubilete, como si con ese soplo buscara f\u00f3rmulas salvadoras. Mira a su contendor con ojos de reto. Y se apoya en la mesa para sacar energ\u00edas ocultas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Vuelve y juega!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los jugadores poseen un lenguaje misterioso que se expresa en m\u00edmicas y extra\u00f1os movimientos, que s\u00f3lo ellos saben traducir. Todos se miran cuando el doctor, acorralado, deposita en la mesa la argolla matrimonial y el reloj con que tantas veces han sido contadas las pulsaciones de sus clientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El m\u00e9dico no sabe c\u00f3mo poner all\u00ed mismo su alma para jugarla en dos cambios de dado. Pero deposita su coraz\u00f3n. Piensa que el coraz\u00f3n es valioso, si siempre lo ha mantenido lubricado. Sabedor de tantas f\u00f3rmulas, nota, de pronto, que no ha aprendido a detener el infarto que camina por la sangre del juga\u00addor arrebatado, que ahora es \u00e9l mismo. Ya ha llegado a la ruina total. Y piensa que su ciencia es h\u00e1bil para conjurar los infartos ajenos, no el suyo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Todo est\u00e1 perdido \u2014se duele.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1El ata\u00fad! \u00a1Juguemos el\u00a0 ata\u00fad! \u2014grita Mariano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El m\u00e9dico sonr\u00ede y se entusiasma ante el reto. El ata\u00fad, su \u00faltima esperanza\u2026 La mirada comienza a nubl\u00e1rsele. La figura obesa de Mariano le da vueltas en la retina. Pero se sobrepone para jugar su carta final. El ata\u00fad\u2026. Los dados se deslizan con una carrera seca y luego se detienen con precisi\u00f3n fatal. Ha perdido el ata\u00fad\u2026 Algo cruje en lo m\u00e1s hondo del su ser, y nadie, que no sea el cardi\u00f3logo, puede advertirlo. El jugador afortunado saborea el triunfo sin notar que su rival se entierra las u\u00f1as en la carne cuando los dados lo traicionan por \u00faltima vez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuerpo del m\u00e9dico se dobla sobre la mesa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Del libro <em>El sapo burl\u00f3n, <\/em>1981).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuento de Gustavo P\u00e1ez Escobar I Ya nadie puede quejarse de que el coraz\u00f3n lo traicione. Antes las personas se mor\u00edan del coraz\u00f3n porque la me\u00addicina no hab\u00eda avanzado lo suficiente para conjurar los sobresaltos. Hoy, con el coraz\u00f3n bien cuidado, al que ya se le colocan hasta v\u00e1lvulas mec\u00e1nicas, usted y yo podemos re\u00edrnos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[82],"class_list":["post-7772","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuento","tag-cuento"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7772","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7772"}],"version-history":[{"count":4,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7772\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13349,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7772\/revisions\/13349"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7772"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7772"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7772"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}