{"id":7783,"date":"2012-02-11T18:54:57","date_gmt":"2012-02-11T23:54:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7783"},"modified":"2023-03-13T17:24:25","modified_gmt":"2023-03-13T22:24:25","slug":"clinica-de-animales","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2012\/02\/11\/clinica-de-animales\/","title":{"rendered":"Cl\u00ednica de animales"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Cuento de <\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><b>Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Cl\u00ednica de animales<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por la cl\u00ednica veterinaria de Jos\u00e9 Euclides Ib\u00e1\u00f1ez ha desfilado toda una generaci\u00f3n de los m\u00e1s variados espe\u00adc\u00edmenes: desde la mirla que amaneci\u00f3 ronca, o el gato desmirriado, o el mico que perdi\u00f3 agresividad, o el perro rengo y cegat\u00f3n\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para todos existe el tratamiento adecuado. Con su larga experiencia ha aprendido que muchas veces son los hombres, m\u00e1s que los animales, los realmente enfermos. \u00a0Su oficio, que lo ha vuelto fil\u00f3sofo, lo impregna de honda hu\u00admanidad por el dolor ajeno. \u201cLas enfermedades son contagiosas\u201d, suele repetir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u2014Ser\u00e9nese, do\u00f1a Matilde, y su canario volver\u00e1 a cantar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Receta que aplica en infinidad de circunstancias con formidables resultados. \u00bfPero c\u00f3mo serenarse do\u00f1a Matilde si solo hace ocho d\u00edas que sepult\u00f3 al marido? El canario se torn\u00f3 mustio desde entonces y ella no logra que regrese a su animaci\u00f3n. Preciso es que el viejo compa\u00f1ero la distraiga, pero \u00e9l tambi\u00e9n se ha empe\u00f1ado en llevarle luto al difunto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Raz\u00f3n no le falta. Debe recordar, a buen seguro, los mimos del pa\u00adtr\u00f3n, para haber interrumpido sus habituales tintineos. No guarda el mismo recuerdo hacia su ama, pues ella no le dispensaba, como aquel lo hac\u00eda, la porci\u00f3n de agua para que mojara el gaz\u00adnate. Por fortuna, para tales casos est\u00e1 Jos\u00e9 Euclides Ib\u00e1\u00f1ez, todo un sic\u00f3logo y un especialista en dolencias del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u2014Sonr\u00eda, do\u00f1a Matilde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La viuda sonr\u00ede y el animal la mira con atenci\u00f3n. Hay algo en su mirada que parece una interrogaci\u00f3n. El veterinario, tan acostumbrado a conocer las reacciones del mundo animal y que escruta lo mismo el alma de las personas que el sentimiento de los animales, examina al canario en pretendida m\u00edmica de auscultar una verdad de a kil\u00f3metro que no necesita m\u00e1s revisi\u00f3n: el canario no quiere a do\u00f1a Matilde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Los animales tambi\u00e9n tienen sentimientos \u2014piensa \u00e9l en voz alta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es l\u00f3gico que do\u00f1a Matilde no est\u00e9 satisfecha con un animal que no le canta en su viudez y que adem\u00e1s pa\u00adrece mofarse de ella. Experimenta complejo ante la pasividad del ave, que permanece est\u00e1tica y no muestra ning\u00fan inter\u00e9s por ella. Le provoca en\u00adtonces torcerle el pescuezo. De buena gana lo har\u00eda ahora si esto no se convirtiera en un crimen para la sensibler\u00eda del veterinario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este la convence de la bondad de la cl\u00ednica y le garantiza que mediante una terap\u00e9utica especial restablecer\u00e1 en poco tiempo los hilos musicales que se han atrofiado, o por lo menos enredado, bajo los efectos de cier\u00adta nostalgia que en los canarios puede ser m\u00e1s sentimen\u00adtal que en las viudas. Estos nacieron para ser felices en la esclavitud casera, y no sucede lo mismo con las mujeres, opina el veterinario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nuevo hu\u00e9sped se une con otros clientes de la cl\u00ednica. Existe all\u00ed un mundo alado y arm\u00f3nico, y es mejor no mez\u00adclar al neur\u00f3tico irreversible con el deprimido ocasional. El ruise\u00f1or y el jilguero le salen al encuentro y entien\u00adden la necesidad de matar sus penas alegrando el ambiente con sus brillantes plumajes y sus cantos me\u00adlodiosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La viuda se ha ido. Volver\u00e1 d\u00edas m\u00e1s tarde. No desconf\u00eda del tratamiento, pero teme que el ave nunca ser\u00e1 la de antes. Quiz\u00e1 piense el canario \u2014porque los animales no solo ven y oyen, sino tambi\u00e9n piensan y sien\u00adten, como lo asegura Jos\u00e9 Euclides Ib\u00e1\u00f1ez\u2014 que era mejor la vida al lado del patr\u00f3n, que entend\u00eda sus ronqueras y resfriados, le calmaba la sed y le lustraba el ropaje, y no en compa\u00f1\u00eda de la mujer que lo golpe\u00f3 varias veces solo por haberla mirado con desconcierto la noche en que, enceguecida, descarg\u00f3 el garrotazo mortal en la cabeza del marido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSer\u00e9nese, do\u00f1a Matilde, y su canario volver\u00e1 a cantar\u201d. \u00bfC\u00f3mo serenarse si solo hace ocho d\u00edas enterr\u00f3 al marido? El sinf\u00f3nico canario dej\u00f3 desde aquella noche de cantar y revolotear. La mira a todo momento como enjuici\u00e1ndola, como pregunt\u00e1ndole algo, asustado a\u00fan por lo que vio y no puede revelar a nadie; y ni siquiera al veterinario, que parece entenderlo; pero sus cuerdas bucales no dan para tanto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Motivos tendr\u00e1 do\u00f1a Matilde para haber querido volverse viuda antes de tiempo. \u00a1All\u00e1 ella con sus pro\u00adblemas! Los animales no entienden estas cosas. Pero se impresionan, se asustan y se traumatizan. El cr\u00e1neo fracturado del marido de seguro no conturbar\u00eda tanto a la viuda si el misterioso animal dejara de investigarla. Lo hace, desde aquella noche, con ojos pesa\u00adrosos. \u00a1Y si por lo menos cantara!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para eso est\u00e1 Jos\u00e9 Euclides Ib\u00e1\u00f1ez que ha conoci\u00addo toda una generaci\u00f3n de animales afectados por las m\u00e1s variadas anormalidades. La cl\u00ednica sabe curar a los ani\u00admales. Por eso, do\u00f1a Matilde, que necesita m\u00fasica, aleteos en su viudez, ha internado al canario y espera hallarlo reanimado al regreso. Pero ignora ella que el sanatorio no remedia males de conciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Do\u00f1a Matilde se alegra, con inmensa alegr\u00eda, cuando el veterinario le cuenta que su cliente no solo se ha restablecido, sino que, asociado con el ruise\u00f1or y el jilguero, ha formado la mejor or\u00adquestaci\u00f3n. Y penetra euf\u00f3rica al pabell\u00f3n de los milagros. El animalejo mira a su ama y la reconoce. Ella le tiende la mano y \u00e9l da media vuelta, huy\u00e9ndole. Frena la garganta, y esta vez se le antoja corresponder a la falsa son\u00adrisa de la viuda con un tono que no se sabe si es triste o burl\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Do\u00f1a Matilde no resiste el desaf\u00edo, o el desacato, o como quiera llamarse, y le tuerce el pescuezo al canario. Aprieta duro, pero no acierta del todo, pues siendo su prop\u00f3sito silen\u00adciarlo de un golpe, le deja un resquicio en la garganta que le permite exhalar su mejor, su \u00faltima melod\u00eda, mientras la mujer, tap\u00e1ndose los o\u00eddos, corre deses\u00adperada con sus dos muertos a cuestas.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">(Del libro <em>El sapo burl\u00f3n, 1981). <\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuento de Gustavo P\u00e1ez Escobar Cl\u00ednica de animales\u00a0 Por la cl\u00ednica veterinaria de Jos\u00e9 Euclides Ib\u00e1\u00f1ez ha desfilado toda una generaci\u00f3n de los m\u00e1s variados espe\u00adc\u00edmenes: desde la mirla que amaneci\u00f3 ronca, o el gato desmirriado, o el mico que perdi\u00f3 agresividad, o el perro rengo y cegat\u00f3n\u2026 Para todos existe el tratamiento adecuado. 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