{"id":7787,"date":"2012-02-11T18:58:17","date_gmt":"2012-02-11T23:58:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7787"},"modified":"2020-03-25T18:16:55","modified_gmt":"2020-03-25T23:16:55","slug":"matrimonio-consumado","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2012\/02\/11\/matrimonio-consumado\/","title":{"rendered":"Matrimonio consumado"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Cuento de <\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiero contarle a usted mi secreto matrimonial, pero no me atrevo. Como es algo tan \u00edntimo y rodeado de circunstancias inveros\u00edmiles, me siento temeroso. Usted, sin embargo, querido se\u00f1or, me inspira confianza y por eso voy a participarle mis temores. Me tomar\u00e9 primero este aguardiente para que se me aclare la imaginaci\u00f3n. El aguardiente ayuda a pensar. En las soledades de mi matrimonio acostumbro apurarme mis copas abundantes para regocijar el esp\u00edritu. Entonces veo distintos los pro\u00adblemas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora s\u00ed me estoy entonando para hablar. Y ya que comenc\u00e9 a remover mis confidencias, lo escuchar\u00e1 todo. No soy un amargado, como de pronto usted me interpreta. He aprendido la sabidur\u00eda de manejar las derrotas con rostro risue\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser\u00e1 por eso que me llaman Rosendito, no s\u00e9 si por ca\u00adri\u00f1o o por l\u00e1stima. Es algo que me incomoda, porque me vuelve peque\u00f1o. Parece que fui \u00abRosendito\u00bb toda la vida, o sea, ni\u00f1o candido y f\u00e1cil de enga\u00f1ar. A usted, mi amigo, no se le vaya a ocurrir nunca tratarme con disminuciones. Pronuncie duro mi nombre, as\u00ed: \u00a1Rosen\u00addo!, con voz en pecho, porque soy todo un hombre, un hombre fuerte que no retrocede ante nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No tengo amarguras. \u00danicamente malos recuerdos. Hay cosas que fastidian sin que produzcan resentimiento. Mi mujer es hacendosa y a veces la encuentro queren\u00addona. En los oficios caseros es toda una artista. Si viera usted c\u00f3mo pone a bailar la escoba y c\u00f3mo juega con las ollas en el fog\u00f3n. Camina por la casa con aire desenvuelto y con cierta coqueter\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando me siente lejano le da por musitar la canci\u00f3n de Los Panchos, la misma de nues\u00adtro noviazgo. Era nuestro himno pegajoso del amor. Ya de casados suena diferente. Los tiempos cambian, se\u00f1or. A usted le ocurrir\u00e1 lo mismo. Ella sabe manejar sus ar\u00admas. A veces sucumbo ante sus artima\u00f1as: para qu\u00e9 voy a negarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con su marcha de basuras la veo pasar alegre y salu\u00addable. La miro entonces al descuido, situ\u00e1ndola en todos los perfiles posibles en busca de la reina que pretend\u00eda encontrar y no tuve. Quiz\u00e1s, me digo, si a la cara se le cortara algo en este \u00e1ngulo y se le agregara al otro; si pudiera reduc\u00edrsele el ment\u00f3n tan pronunciado; si se le diera otra direcci\u00f3n a los p\u00f3mulos; si la comisura de los labios se viera m\u00e1s armoniosa; si lograra suprimirse el extrav\u00edo del ojo derecho; si los senos fueran m\u00e1s reco\u00adgidos; si las caderas tuvieran alguna ondulaci\u00f3n; si las piernas fueran menos macizas y m\u00e1s briosas&#8230; tal vez el matrimonio me sabr\u00eda mejor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dir\u00e1 usted que con estas exigencias estoy buscando una obra de arte. No, se\u00f1or. Simplemente desear\u00eda una mujer menos cil\u00edndrica y m\u00e1s espigada, menos coqueta y m\u00e1s insinuante, menos ruidosa y m\u00e1s r\u00edtmica, menos carne y m\u00e1s mujer&#8230; Y no es que sea muy pretencioso. Me con\u00adformar\u00eda con el t\u00e9rmino medio. Como la esposa de mi ve\u00adcino, que sin ser una belleza es atractiva y apetecible. No ser\u00e1 una beldad, pero posee discreto encanto, de\u00adliciosa seducci\u00f3n. En su cara se dibuja la secreta sugerencia que electriza a los hombres. Camina con gar\u00adbo y en sus carnes se mueve la misma tentaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi mu\u00adjer, en cambio&#8230; En fin, esto ya no tiene remedio. Y no penetro en detalles ocultos, porque usted puede juzgarme mal. Bien comprender\u00e1 que no se trata de codiciar una diosa, pero s\u00ed de fabricar otra mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adivino que usted desea saber por qu\u00e9, con tantos de\u00adfectos, me cas\u00e9 con ella. \u00bfConoce uno acaso su destino? \u00bfAlguien le garantiza que esta o aquella mujer ser\u00e1 la ideal? Otro aguardiente me calentar\u00e1 m\u00e1s el caletre. No me interprete mal, por favor. No soy ning\u00fan bebedor con\u00adsuetudinario. Es que las tristezas bajan mejor con licor. Apenas me siento chisp\u00f3n, entre l\u00facido y espont\u00e1neo. Es el punto exacto, el del hombre sentimental y sincero. No hay mejor momento del alma, y de ah\u00ed no debiera salirse nunca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las copas me hacen divagar. Ahora s\u00ed voy a contarle las intimidades de mi casorio. Una boda y un casorio son cosas diferentes. Lo m\u00edo est\u00e1 situado en el acto deslucido, burdo y hasta risible. \u00bfPor qu\u00e9 me cas\u00e9?, preguntar\u00e1 usted. \u00a1Por inter\u00e9s! \u00a1Por f\u00edsico inter\u00e9s! Pero no quiero da\u00f1ar la historia. Vamos a seguirle el hilo. Escuche con atenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la capital ten\u00eda yo un puesto im\u00adportante. Pero me manten\u00eda sin un peso en el bolsi\u00adllo. Todo cargo oficial es m\u00e1s de apariencia que de ren\u00addimiento econ\u00f3mico. Esto no me imped\u00eda poseer buen carro y expedir cierto aroma aburguesado. Hab\u00eda quienes envidiaban mi suerte. Y en el sexo opuesto, mujeres que me apetec\u00edan. Por simp\u00e1tico, bien planta\u00addo y funcionario encopetado, no me era dif\u00edcil la conquis\u00adta femenina. Entre diversiones y galanteos, se me iba el sueldo. A duras penas lograba recoger las letras del autom\u00f3vil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un fin de semana, deseoso de novedades, me escap\u00e9 al pueblo vecino. Iba sin rumbo cierto, pero con presenti\u00admiento de encontrar alguna aventura pueblerina. Mi auto rodaba reluciente por la carretera, con visos de opulencia. Yo luc\u00eda fina chaqueta de gamuza, vistosa ca\u00admisa tropical, zapatos lustrosos y, para completar la figura del dandy, no hab\u00eda olvidado las gafas deportivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando me detuve en mitad de la plaza, algunos chi\u00adquillos se vinieron en tropel, deslumbrados por el carro suntuoso que brillaba m\u00e1s en un pueblo insignificante. En la esquina se reuni\u00f3, con incre\u00edble rapidez, el grupo de las casaderas, las eternas novias de todas partes en busca de marido. Muy pronto estuve entre ellas, cortej\u00e1ndolas. Me sent\u00eda bien en medio de aquellas sencillas muchachas de provincia. A la vuelta del tiempo, m\u00e1s ambientado y convertido en personaje de la localidad, hab\u00eda hallado el sitio perfecto para los fines de semana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como aparte de rico, seg\u00fan se pensaba, era delicado con las damas, adquir\u00ed prestancia. La sobrina del p\u00e1rroco, la m\u00e1s despierta y risue\u00f1a, fue la elegida. Me ro\u00addeaba de atenciones y halagos, de finezas y estrategias, hasta que terminamos de novios. Era mi no\u00advia del <em>week end<\/em>, y esto no estaba mal. Sin ser la mu\u00adjer ideal, significaba buen motivo para pasar momen\u00adtos agradables en sus fincas y respirando aires puros. La vida es m\u00e1s grata, se\u00f1or, entre \u00e1rboles, caballer\u00edas y jolgorios, que entre deudas y estrecheces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pod\u00eda disculparle la ausencia de mejores contornos femeninos ante la certeza de una buena dote. No la subestimaba como mujer, si era atenta y gracio\u00adsa, cordial y hospitalaria. Mal pod\u00eda reparar en la falta de armon\u00eda de sus p\u00f3mulos y sus labios, ni en su mirada bizca, que disimulaba con lentes deportivos, ni en la dis\u00adpersi\u00f3n de sus senos, ni en el poco atractivo de piernas y caderas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El noviazgo interesado me hac\u00eda gozar la vida. Ella estaba ilusionada con el se\u00f1orito de la capital a quien ve\u00eda acomodado e influyente, y yo, con la c\u00e1ndida ni\u00f1a de provincia a quien encontraba provocadora y&#8230; hacenda\u00adda. Era una mutua atracci\u00f3n, henchida con las mentiras que se dicen los novios en todos los confines del planeta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El juego era peligroso, claro est\u00e1. As\u00ed fue como resbal\u00e9 y ca\u00ed. El pueblo me cas\u00f3, se\u00f1or. Le aseguro que yo no lo hice por mi propia voluntad. Otro trago m\u00e1s y le contar\u00e9 el resto&#8230; Es una confesi\u00f3n sincera, que a nadie he confiado. Cr\u00e9ame que le digo la verdad. Le repito que el pueblo entero, con el t\u00edo de la novia a la cabeza (o sea, el cura) y el s\u00e9quito de damas astutas, me puso el yugo al cuello. Las libaciones aquella tarde hab\u00edan sido m\u00e1s abundantes que de costumbre y en medio de ellas propuse, seg\u00fan di\u00adcen, este matrimonio del que ya no puedo librarme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00f3lo recuerdo vagamente cuando volaban con la novia a cambiarle de traje. El bebedizo que alguien hab\u00eda depo\u00adsitado en mi copa sellaba un matrimonio ins\u00f3lito. Cuan\u00addo pronunci\u00e9 aquel s\u00ed categ\u00f3rico, sent\u00ed algo parecido a que me hubieran sacado en hombros por todo el pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s despert\u00e9 en medio de la sed devoradora. Me asust\u00e9, y casi grito de horror, cuando una mujer metida en mi propia cama y en ropas ligeras me re\u00eda con ojos maliciosos. \u00abSoy tu esposa\u00bb, me dijo, y me rode\u00f3 de mimos. Yo brinqu\u00e9 como un resorte y, prote\u00adgi\u00e9ndome de sus caricias, por primera vez despreci\u00e9 una mujer. Ella me segu\u00eda por el cuarto como gata en celo, y yo, todav\u00eda confuso \u00a0y ausente de todo deseo, hu\u00ed como un desesperado. No comprend\u00eda lo que hab\u00eda ocurrido. Y jur\u00e9 no volver m\u00e1s al pueblo. Cre\u00ed haber visto un fantasma, en lugar de la novia reci\u00e9n desposada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no dur\u00f3 mucho mi evasi\u00f3n, ya que a los pocos d\u00edas me lleg\u00f3 a la capital, provista de maletas y de la partida matrimonial. La rechac\u00e9 con decisi\u00f3n. Al fin y al cabo el matrimonio no se hab\u00eda consumado y pod\u00eda obtener su anulaci\u00f3n. Pero el matrimonio, as\u00ed sea a la fuerza, es algo que lo persigue a uno para siem\u00adpre. Fue m\u00e1s tarde el p\u00e1rroco el que me lleg\u00f3 en busca de di\u00e1logo. Toc\u00f3 mis sentimientos religiosos e in\u00advoc\u00f3 mi condici\u00f3n de caballero. Imag\u00ednese mi desgracia, se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No te conviene exponerte a las murmuraciones \u2013me dijo en tono paternal\u2013. Tu santa mujer ha quedado encinta y as\u00ed no podr\u00e1s obtener la anulaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfEncinta&#8230; encinta, sin haber hecho yo nada?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Ten\u00edas algunas copas de m\u00e1s y no te acuerdas de lo que hiciste.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qued\u00e9 perplejo. Esto era il\u00f3gico, pero pod\u00eda haber sucedido. D\u00edas despu\u00e9s me trajo una eviden\u00adcia: el m\u00e9dico certificaba el embarazo. Me concentr\u00e9 en mi drama, pretend\u00ed fugarme de la realidad, ped\u00ed consejos&#8230; \u00a1y siempre tropezaba con una mancha en la conciencia! A la postre triunf\u00f3 la raz\u00f3n. Le pro\u00adpuse que concili\u00e1ramos las dudas y los resquemores. Ya no me quedaba otro camino sino el de ser realista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pro\u00adcur\u00e9 olvidar mis sorpresas para gozar del amor y de las fincas, como me lo merec\u00eda por sacrificado. Cuando nos fusionamos, esta vez para toda la vida, me pareci\u00f3 escuchar un grito jubiloso salido del est\u00f3mago de la madre, y promet\u00ed ante la descendencia que se iniciaba que ser\u00eda un padre protector y valiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00faltima copa ser\u00e1 para que usted me compadezca. Cuando pregunt\u00e9 por sus propiedades, ella call\u00f3. Luego se ech\u00f3 a llorar como una magdalena y me dijo que todo hab\u00eda sido men\u00adtira. Una sutil e inocente maniobra femenina para con\u00adquistarme en un pueblo con pocas esperanzas. Me qued\u00e9 confundido, con deseos de que me tragara la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Re\u00adaccion\u00e9 cuando ella, a su turno, se interes\u00f3 por conocer mis bienes, ese ancho capital que yo expon\u00eda en nuestros encuentros. Terminamos vi\u00e9ndonos limpios, como Dios nos hab\u00eda enviado al mundo. Esto fue mucho m\u00e1s evi\u00addente cuando al poco tiempo tuve que salir del carro por no resistir el pago de las cuotas. Re\u00edmos entonces con absoluta franqueza y as\u00ed celebramos nuestra complicidad. Si nos hab\u00edamos casado por inter\u00e9s, no pod\u00edamos reprocharnos por el mutuo enga\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia no ha concluido. Todo estar\u00eda bien encajado, como para una novela feliz, menos la tre\u00admenda duda que desde entonces me persigue. \u00bfNo hubie\u00adra sido m\u00e1s sensato cerciorarme, por medios distin\u00adtos a los del m\u00e9dico del pueblo, del embarazo? Aquel bebedizo no pod\u00eda producir total estado de amnesia, \u00bfno cree usted? Adem\u00e1s, hay incertidumbres que cues\u00adta trabajo revelar. Lo har\u00e9 con usted. El dilema es serio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi mujer es fea y no despierta grandes arrebatos. Sin embargo, vivo celoso. Esc\u00facheme bien: \u00a1celoso! \u00bfDe qui\u00e9n? \u00a1De todos! \u00bfQui\u00e9n me garantiza que el embarazo no ven\u00eda de atr\u00e1s? Lo cierto es que el muchacho naci\u00f3 a los siete meses de habernos casado. \u00a1Un lindo sietemesi\u00adno!, murmuraban en el pueblo. \u00bfSu padre no ser\u00eda aca\u00adso&#8230;? Me refiero al farmaceuta, su pretendiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfY us\u00adted est\u00e1 pensando en el otro, verdad? \u00a1Claro que no hay que descartar al t\u00edo, el cura, y que Dios me perdone! To\u00addo es posible. El matrimonio oportuno salva la\u00a0 deshonra. Desde entonces, y a pesar de los siete hijos que m\u00e1s tarde renegar\u00e1n de su padre pobret\u00f3n, las dudas me atormentan. \u00bfSer\u00e1n todos hijos m\u00edos? Dentro del ma\u00adtrimonio consumado cabe tambi\u00e9n lo ajeno, \u00bfverdad, se\u00f1or?<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Rosendito, mi amor! \u2014lo recibi\u00f3 su mujer en la puerta de la casa\u2014. Llegas copet\u00f3n. As\u00ed eres m\u00e1s tierno y cari\u00f1oso&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre la mir\u00f3 con expresi\u00f3n est\u00fapida, que en el fondo era tambi\u00e9n amorosa, y ci\u00f1\u00e9ndola por la cintura la llev\u00f3 a la alcoba conyugal, donde minutos m\u00e1s tarde roncaba \u00e9l como alma bienaventu\u00adrada.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">__________<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Del libro <em>El sapo burl\u00f3n, <\/em>1981).<br \/>\n<em><strong>Revista Aristos Internacional,\u00a0<\/strong><\/em>n.\u00b0 29, Torrevieja (Alicante, Espa\u00f1a), marzo de 2020.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios<br \/>\n<\/strong>(marzo de 2020)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un relato estupendo. Del humor, a serias reflexiones, pasa por una gama variada de situaciones que adem\u00e1s de la picaresca llevan a an\u00e1lisis\u00a0m\u00e1s serios sobre las vidas humanas. <strong>Elvira Lozano Torres, <\/strong>Tunja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia de Rosendito\u00a0 me ha hecho recordar a don Rosendo Zapata, personaje de mis <em>C\u00f3ndores<\/em>, peque\u00f1ito y rechonchito, vendedor de zapatos, que ten\u00eda una hija alcoh\u00f3lica y en una borrachera le confundi\u00f3 a don Rosendo las gotas de los ojos con un callicida y lo dej\u00f3 viendo solo sombras y coreado por los crueles muchachos del parque: \u00a0\u00abRosendito, \u00bfqu\u00e9 trago le va a dar a Fabiolita para que vuelva a ver?\u00bb. <strong>Gustavo \u00c1lvarez Gardeaz\u00e1bal, <\/strong>Tulu\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 gran cuento y qu\u00e9 imaginaci\u00f3n. Por supuesto que me distrajo, y fue una distracci\u00f3n con la lectura de un escrito impecable. <strong>Mauricio Borja \u00c1vila, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 delicioso fue sentarme a leer, c\u00f3modamente, en este d\u00eda de encierro forzoso pero placentero, y haberme encontrado\u00a0 con <em>Matrimonio consumado<\/em>, tan agradablemente escrito, que el mismo Rosendito habr\u00eda sido feliz leyendo sus desventuras. Dije \u00abagradablemente\u00bb, pero el cuento es mucho m\u00e1s que eso. Tanto, que al leerlo\u00a0 record\u00e9 la f\u00e1cil expresi\u00f3n de Horacio Quiroga y el salero de nuestro Tom\u00e1s Carrasquilla. Eso de \u00abno tengo amarguras, \u00fanicamente malos recuerdos\u00bb, o\u00a0\u00absimplemente desear\u00eda una mujer menos cil\u00edndrica\u00bb, o la ni\u00f1a \u00abprovocadora y&#8230; hacendada\u00bb, son frases ingeniosas. Jaime Hoyos Forero, Bogot\u00e1.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuento de Gustavo P\u00e1ez Escobar Quiero contarle a usted mi secreto matrimonial, pero no me atrevo. Como es algo tan \u00edntimo y rodeado de circunstancias inveros\u00edmiles, me siento temeroso. Usted, sin embargo, querido se\u00f1or, me inspira confianza y por eso voy a participarle mis temores. 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