{"id":7790,"date":"2012-02-11T19:01:05","date_gmt":"2012-02-12T00:01:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7790"},"modified":"2014-10-18T21:14:02","modified_gmt":"2014-10-19T02:14:02","slug":"noche-de-cerillas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2012\/02\/11\/noche-de-cerillas\/","title":{"rendered":"Noche de cerillas"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Cuento de <\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es f\u00e1cil calcularle los a\u00f1os a Ventura Lozano, due\u00f1o del balneario situado a la entrada del pueblo. No revela m\u00e1s de 40, pero pasa de 50. Es delgado y vigoroso. A esto se agrega su temperamento jovial, con el que conquista amigos al instante. Como tambi\u00e9n es calvo, aqu\u00ed es donde se enredan las cuentas. Con cachucha tiene una edad, y otra sin ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es experto en variar de apariencia con solo ponerse la\u00a0 cachucha de otro color, o en otra direcci\u00f3n. A veces la lleva de medio lado, y otra con el pico alto, como si fuera a levantar vuelo. As\u00ed busca disimular su calvicie. Del juego de los colores y del aspecto de los vestidos se desprende su figura variable. A \u00e9l le gusta, como al camale\u00f3n, cambiar con frecuencia de piel para mantener fresco el esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013As\u00ed se vive mejor \u2013dice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfCu\u00e1ntos hijos tiene, Ventura?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Tres con mi esposa y cuatro clandestinos \u2013se r\u00ede con malicia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su mujer no le conoce l\u00edos amorosos, y \u00e9l goza de reputaci\u00f3n como marido ejemplar. Con todo, tiene frecuentes aventuras, aunque sabe administrarlas a la perfecci\u00f3n. Nada de faldas ni de infidelidades: tal la imagen que ha sabido transmitir. Alguien lo sorprendi\u00f3 espiando a una ba\u00f1ista por la rendija de la puerta, pero el esc\u00e1ndalo no pas\u00f3 a mayores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Son placeres ingenuos y baratos \u2013comenta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resulta que Ventura Lozano no tiene dientes. Nunca los ha tenido. Yo sab\u00eda de animales desdentados e ignoraba que los hombres pudi\u00e9ramos competir con ellos en dicha caracter\u00edstica. De ni\u00f1o, era un ser desmirriado y llor\u00f3n. Casi cab\u00eda en la mano, de lo flaco que era.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su madre no lograba detenerle la pertinaz soltura de est\u00f3mago que lo ten\u00eda al borde de la deshidrataci\u00f3n. Esta vez no le hab\u00edan servido de nada las hierbas de la monta\u00f1a. Eran ya tres d\u00edas de angustia, y el curandero resid\u00eda muy lejos. Dos horas hab\u00eda que caminar para llegar al pueblo, en noche borrascosa. La madre se lo ech\u00f3 al hombro e inici\u00f3 la traves\u00eda incierta. Bajo el fulgor de los rel\u00e1mpagos contemplaba la descompuesta figura de su hijo. Lo tocaba por todas partes, como convenci\u00e9ndose de que no hab\u00eda dejado de respirar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la una y veinte de la madrugada, con el pueblo a oscuras, toc\u00f3 en la puerta del curandero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Se muere, doctor! \u2013le dijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El curandero, a quien llamaban doctor, lo tendi\u00f3 en el sof\u00e1 y lo auscult\u00f3 con parsimonia, todav\u00eda con el sue\u00f1o pegado en los ojos. Estaba acostumbrado a tales emergencias, y esta era la tercera de la noche. Al pasarle la mano por el vientre, el ni\u00f1o solloz\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Tiene capacidad de llanto \u2013coment\u00f3 el curandero, volteando el cuerpo inerte del ni\u00f1o\u2013, lo cual indica que est\u00e1 vivo. No todos los enfermos en las condiciones de su hijo viven, se\u00f1ora. Ahora ver\u00e9 qu\u00e9 puedo hacer. \u2013Infecci\u00f3n intestinal \u2013sentenci\u00f3 en contados minutos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este hombre de ciencia, para muchos un dios y para otros un brujo, nunca se equivocaba. Siempre descubr\u00eda la enfermedad exacta, y cuando de todas maneras el enfermo pasaba a colocar otra cruz en el cementerio, era porque se lo hab\u00edan llevado demasiado tarde. Los parroquianos aceptaban en silencio y con resignaci\u00f3n el veredicto implacable, y de nada servir\u00edan las protestas ante el hecho inevitable de la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Por fortuna lo trajo a tiempo, se\u00f1ora. Y entienda bien claro lo que voy a decirle: si llega media hora m\u00e1s tarde, su hijo ya no ser\u00eda habitante de este mundo. El caso es grave, pero har\u00e9 todo lo posible por salvarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ventura Lozano estaba predestinado para largos a\u00f1os. Desde que se salv\u00f3 aquella noche, alguna estrella iba a alumbrarlo por el resto de sus d\u00edas. Era, con todo, una estrella lejana, ya que en aquel preciso momento, cuando m\u00e1s se necesitaba la claridad, el pueblo estaba en tinieblas. Orientado por la vela, el mago de la medicina consigui\u00f3 llegar hasta el botiqu\u00edn incrustado en la pared del dormitorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Esto le quitar\u00e1 la soltura \u2013dijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quem\u00f3 la \u00faltima cerilla y lanz\u00f3 fuerte andanada contra las autoridades por tener al pueblo en esa terrible oscuridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Enfermedades y falta de luz \u2013murmur\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el bulto humano a la espalda, la campesina, clareando el d\u00eda, estuvo de vuelta en su rancho. El viaje hab\u00eda sido penoso, pero el milagro era evidente: el ni\u00f1o se mov\u00eda con signos claros y hab\u00eda dejado de quejarse. Al d\u00eda siguiente el est\u00f3mago ya no cruj\u00eda, y se normaliz\u00f3 por completo cuando el frasco lleg\u00f3 a su fin. \u00abEl doctor es todopoderoso\u00bb, pens\u00f3 la madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo malo era que Ventura Lozano hab\u00eda quedado taponado para siempre, y no solo del est\u00f3mago, sino de otros \u00f3rganos esenciales. D\u00edas despu\u00e9s, el curandero descubri\u00f3 que se hab\u00eda equivocado de frasco. Todo por culpa de las autoridades, que eran incapaces de garantizar el fluido el\u00e9ctrico estable. De nada hab\u00edan servido los mensajes dirigidos al presidente durante los \u00faltimos tres a\u00f1os, firmados por todos los habitantes y repetidos cada ocho meses en forma rigurosa, ocasi\u00f3n en que el propio curandero, como pol\u00edtico notable de la poblaci\u00f3n, convocaba al vecindario en las oficinas del concejo y le\u00eda el nuevo texto por \u00e9l mismo redactado, que una vez m\u00e1s volv\u00eda a quedar sin respuesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1La bendita luz! \u2013rabi\u00f3 para sus adentros el curandero, y regres\u00f3 a su sitio la medicina que hab\u00eda querido suministrar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No encontr\u00f3, en cambio, el frasco del cicatrizante. Ventura Lozano sufri\u00f3, por lo tanto, los efectos de una noche de tinieblas a merced de las cerillas. Pasados los a\u00f1os, alg\u00fan personaje en gira pol\u00edtica comentar\u00eda en la plaza del pueblo que Ventura Lozano era el s\u00edmbolo perfecto de la mediocridad oficial, y en cambio \u00e9l garantizaba el fluido permanente en los primeros treinta d\u00edas de su mandato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De todos modos, Ventura san\u00f3 del est\u00f3mago. Pero le aparecieron distintivos inusitados. No le nacieron dientes ni le creci\u00f3 el pelo. Los poros se le taparon y la transpiraci\u00f3n qued\u00f3 eliminada. Esto determin\u00f3 que nunca conociera el sudor, condici\u00f3n que pocos mortales llegan a poseer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ventura representaba un caso extra\u00f1o en la especie humana. Con tales atropellos del destino, cualquiera ser\u00eda desdichado. No suced\u00eda lo mismo con \u00e9l, el ser m\u00e1s feliz que pueda concebirse. Ignoraba lo que era un dolor de muelas. A edad temprana aprendi\u00f3 a manejar las cajas de dientes con absoluta destreza, y hoy se burla de las caries y las torturas bucales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque tiene los poros cerrados, desde ni\u00f1o domina la t\u00e9cnica de respirar sin sofocos. No puede, eso s\u00ed, acercarse a los ba\u00f1os turcos del balneario, porque el vapor lo asfixia. Cuando tuvo edad para entender su drama se hizo a la idea de que con esas aparentes desigualdades iba a obtener grandes beneficios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfY en cuanto a descendencia, doctor?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Por favor, Ventura, entienda que el cicatrizante le ha tapado los poros pero no se ha metido para nada con los \u00f3rganos sexuales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ventura era dichoso dentro de sus limitaciones, pero dej\u00f3 de serlo el d\u00eda que comenz\u00f3 a rebelarse contra su propia naturaleza. El d\u00eda que se sinti\u00f3 inferior al resto de los mortales. Limitaciones que no eran atrofiantes, ya que no ten\u00eda necesidad de dientes para saborear la comida, ni de transpiraci\u00f3n para vivir desahogado, ni de pelo para tener \u00e9xito con las mujeres. Pero no era feliz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cualquier d\u00eda se le ocurri\u00f3 que necesitaba la t\u00e9cnica en boga del injerto capilar. A los calvos, disminuidos y desfigurados \u2013como la televisi\u00f3n y los peri\u00f3dicos se empe\u00f1aban en presentarlos\u2013, la ciencia los cambiaba por personas atrayentes. Tambi\u00e9n Ventura, sugestionado por la moda, necesitaba mudar de apariencia para conseguir mejores oportunidades en los negocios y en el mundo social. Y aumentar sus triunfos con el bello sexo. De persona deforme, como lleg\u00f3 a catalogarse, pasar\u00eda a ser exponente del vigor y de la hombr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Solo se requieren voluntad y unos pesos \u2013le dijo el profesional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Voluntad y unos pesos. Ambas cosas las ten\u00eda. Adoptar la decisi\u00f3n correcta era asunto secundario, pues ya la idea hab\u00eda madurado en su cerebro. De cierto tiempo para ac\u00e1 Ventura se sent\u00eda de mal humor. Hab\u00eda perdido el apetito y sufr\u00eda desencanto con la vida. Nunca hab\u00eda tenido dolor de muelas, es cierto, pero comenz\u00f3 a sentir punzadas en las enc\u00edas. La respiraci\u00f3n se volvi\u00f3 fatigosa y el organismo perdi\u00f3 vitalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un mi\u00e9rcoles por la tarde, con sigilo y esperanza lleg\u00f3 al consultorio de moda y sin m\u00e1s dilaciones se entreg\u00f3 en manos de la ciencia. Esa misma tarde obtuvo el implante capilar. Al mirarse en el espejo, no se reconoci\u00f3, pero se consider\u00f3 atractivo. Nac\u00eda un hombre nuevo. \u00a1Adi\u00f3s dolores y fatigas y fealdades! Ahora la vida le sonre\u00eda. En el tr\u00e1nsito a su casa se tropez\u00f3 con Tatiana, la taquillera del teatro, de quien viv\u00eda enamorado, y not\u00f3 que lo miraba con inter\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre remozado escondi\u00f3 en el fondo del armario sus trece cachuchas habituales, que no quer\u00eda volver a usar en el resto de sus d\u00edas. De ah\u00ed en adelante se apasion\u00f3 por los peinados modernos que imprim\u00edan silueta sugestiva. Aprendi\u00f3 a manejar su nueva fisonom\u00eda y al poco tiempo se volvi\u00f3 irrefrenable donju\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por haberse quitado los a\u00f1os marcados por la calvicie, pertenec\u00eda ya al mundo de la juventud. Todos los d\u00edas se repasaba en el espejo su cabello ondulado, y a espaldas de su mujer (que le censuraba tanta vanidad) se consent\u00eda el copete conquistador. En el balneario, sus amigos elogiaban el cambio y deseaban, por supuesto, seguir el ejemplo del hombre audaz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si con la cirug\u00eda est\u00e9tica se eliminaban arrugas y marchiteces; si el tama\u00f1o del busto se aumentaba o disminu\u00eda para provocar fogosidad en los hombres; si del vientre y las nalgas se extra\u00edan gorduras indeseables; si se cambiaba el color de los ojos; se contorneaban piernas y pantorrillas: se rectificaban p\u00f3mulos y narices; se injertaban cejas y pesta\u00f1as; se creaban siluetas esbeltas, y se inyectaban, en fin, se\u00f1uelos para el amor y la felicidad, \u00bfpor qu\u00e9 Ventura Lozano iba a permanecer alejado de la revoluci\u00f3n est\u00e9tica?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No pod\u00eda quedarse rezagado en el cultivo de s\u00ed mismo. As\u00ed lo hac\u00edan los griegos con su cuerpo, y para ellos el vigor de los m\u00fasculos y la perfecci\u00f3n de la figura eran los mayores requisitos de la belleza y del placer. As\u00ed, Ventura penetr\u00f3 con\u00a0 desparpajo en el campo halagador de las veleidades mundanas. En sus confusas filosof\u00edas del buen vivir envidiaba la figura de Adonis, el joven de deslumbrante belleza que despertaba en Afrodita y otras diosas los deseos m\u00e1s intensos y las pasiones m\u00e1s desenfrenadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora hab\u00eda que ver al &#8216;joven&#8217; Ventura Lozano, rejuvenecido en forma incre\u00edble, exhibiendo a los cuatro vientos su porte varonil y ademanes seductores. Pose\u00eda nueva personalidad. La metamorfosis f\u00edsica se le hab\u00eda trasladado a la mente. Un simple retoque le produjo portentosa mutaci\u00f3n f\u00edsica y espiritual. Hoy miraba la vida de otra manera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Todo lo consegu\u00ed con el pelo. Lo que el sudor me quit\u00f3, el pelo me lo devolvi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfY qu\u00e9 ha sucedido con las mujeres?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Me persiguen. Pero mi esposa me abandon\u00f3 y se fue con otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo abandon\u00f3 al descubrir sus infidelidades. Desde entonces, Ventura se fue a vivir con Tatiana, la taquillera del teatro. El mes entrante cumplen siete meses de concubinato y esperan un hijo. Ser\u00e1 su noveno descendiente. Otra de sus amantes est\u00e1 tambi\u00e9n embarazada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Los antioque\u00f1os nos reproducimos como conejos \u2013se ufana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Meses despu\u00e9s, el padre fecundo se encontr\u00f3 con la noticia de que ven\u00edan en camino nuevos v\u00e1stagos de distintas amantes. Tambi\u00e9n supo que su primera mujer, de quien se desentendi\u00f3 por completo desde que se enred\u00f3 con Tatiana, hac\u00eda vida marital con el due\u00f1o del bailadero, su rival de toda la vida. Y estaba encinta. Por aquellos d\u00edas comenz\u00f3 a sentir falseada su personalidad, como si el pelo injertado y los trucos practicados no fueran suficientes para mantener el equilibrio emocional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se hizo a la idea de que el dolor de cabeza, que le hab\u00eda aparecido con creciente intensidad en los \u00faltimos d\u00edas, ser\u00eda \u00a0transitorio. Sin embargo, pens\u00f3 que en la siembra del cabello podr\u00eda encontrarse el origen del malestar. Luego consider\u00f3 que el desajuste resid\u00eda en el cerebro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Perdido el vigor sexual, sus amantes comenzaron a abandonarlo. Tatiana fue la \u00faltima en hacerlo. Aprovechando la ausencia de Ventura, se puso cita en el atrio del templo con su nuevo compa\u00f1ero y desapareci\u00f3 del pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre abatido se mir\u00f3 en el espejo y se encontr\u00f3 desfigurado. En pocos d\u00edas hab\u00eda envejecido diez a\u00f1os. \u00abLa vanidad me ha deformado\u00bb, reflexion\u00f3. Alguien le aconsej\u00f3 que consultara un siquiatra en la capital.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013No estoy loco \u2013protest\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013No est\u00e1 loco, pero su mente no funciona bien \u2013repuso el amigo\u2013. Quiz\u00e1 tenga impactos de la ni\u00f1ez que deben extraerse de la mente, o acaso haya sufrido alguna distorsi\u00f3n de su identidad, que debe enderezarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se acord\u00f3 de la noche de cerillas. Pero rechaz\u00f3 la idea de que el cicatrizante le hubiera causado los trastornos que padec\u00eda. \u00bfY la reducci\u00f3n de la potencia sexual? El mejor camino era visitar al siquiatra, y as\u00ed lo hizo tres d\u00edas despu\u00e9s. Al principio no cre\u00eda en lo que \u00e9ste le comentaba: que su mente ofrec\u00eda un desenfoque de la realidad, y que la soluci\u00f3n consist\u00eda en volver a ser aut\u00e9ntico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Usted ha dejado de ser usted mismo, \u00bfme comprende? Por ambicionar lo que no le hac\u00eda falta se ha salido de la realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El paciente deb\u00eda volver al pasado para encontrarse consigo mismo, con aquel Ventura Lozano elemental, sin adornos ni afectaciones, que \u00e9l mismo hab\u00eda adulterado. Hoy no llevaba en el cerebro al Ventura ni\u00f1o, ni al Ventura adulto, sino al Ventura falsificado. A eso obedec\u00eda su desajuste mental. El enfermo trat\u00f3 de entender esa adulterci\u00f3n de su personalidad, y el m\u00e9dico le repet\u00eda que era preciso desandar los pasos equivocados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Regresi\u00f3n: ese era el camino para conseguir la cura. La primera medida estaba en localizar a su mujer y proponerle la reconciliaci\u00f3n. No fue f\u00e1cil encontrarla, porque tambi\u00e9n ella hab\u00eda desaparecido. \u00abTodas se han ido del pueblo\u00bb, se desconsol\u00f3. La busc\u00f3 durante siete d\u00edas y al fin la descubri\u00f3 en Bogot\u00e1, en un un suburbio del sur, donde viv\u00eda en calma total. Sus hijos no reconocieron al padre, y su mujer no acept\u00f3 volver a hacer vida marital con \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013No es posible \u2013anot\u00f3 ella\u2013. Es demasiado tarde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u00edas despu\u00e9s, Ventura Lozano se present\u00f3 en el instituto de los injertos y pidi\u00f3 que lo dejaran como antes, es decir, calvo. Sin un pelo, como era su estado natural. El perito no pod\u00eda entender petici\u00f3n tan absurda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013No importa: vengo a devolverle el pelo \u2013repuso el cliente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9cnico de los injertos trat\u00f3 de persuadirlo, pero Ventura le manifest\u00f3 que era una decisi\u00f3n irrevocable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Cosas ins\u00f3litas ocurren en este mundo de locos \u2013murmur\u00f3 el siquiatra cuando volvi\u00f3 Ventura Lozano a su naturaleza aut\u00e9ntica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u00edas despu\u00e9s, el nuevo hombre sac\u00f3 del fondo del armario sus trece cachuchas olvidadas, que tanto hab\u00eda consentido en tiempos mejores. Estaban cubiertas de moho y dejadez. Hab\u00edan transcurrido seis a\u00f1os desde el d\u00eda en que hab\u00eda seguido los dictados de la moda. Las extendi\u00f3 en la mesa del patio, les limpi\u00f3 el polvo del olvido, las acarici\u00f3 como si fueran sus propios hijos, y en hilera las puso al sol. Escogi\u00f3 la de l\u00edneas verdes y azules, su preferida, que le hab\u00eda regalado su mujer en el \u00faltimo cumplea\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Solitario en una mesa del negocio, sac\u00f3 de la camisa la caja de cerillas y se acord\u00f3 de su ni\u00f1ez lejana. Prendi\u00f3 una cerilla. Luego otra. Y otra. El crepitar de la llama comenz\u00f3 a remover los rescoldos sepultados en el pasado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Del libro <em>Humo, <\/em>2000).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Revista <em>La P\u00edldora, <\/em>N\u00b0 172, Cali, noviembre-diciembre\/2014.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuento de Gustavo P\u00e1ez Escobar No es f\u00e1cil calcularle los a\u00f1os a Ventura Lozano, due\u00f1o del balneario situado a la entrada del pueblo. No revela m\u00e1s de 40, pero pasa de 50. Es delgado y vigoroso. A esto se agrega su temperamento jovial, con el que conquista amigos al instante. 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