{"id":7794,"date":"2012-02-11T19:04:31","date_gmt":"2012-02-12T00:04:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7794"},"modified":"2014-07-10T10:35:33","modified_gmt":"2014-07-10T15:35:33","slug":"el-eterno-banquero","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2012\/02\/11\/el-eterno-banquero\/","title":{"rendered":"El eterno banquero"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Cuento de <\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gerente del banco movi\u00f3 un papel en su escritorio. En ese momento la secretaria le record\u00f3 la reuni\u00f3n de las once de la ma\u00f1ana, donde iba a debatirse la suerte de Siempreviva. A\u00fan no se hab\u00eda determinado si ser\u00eda m\u00e1s indicada la quiebra o el concordato, alternativas que se barajaban como los recursos finales para la recuperaci\u00f3n de las deudas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nombre de Siempreviva, una etiqueta de impacto, naci\u00f3 de la idea de fabricar art\u00edculos novedosos para la belleza femenina. Fue un r\u00f3tulo que abri\u00f3 mercados seguros en el mundo de las mujeres, tan amantes y perseguidoras de la frescura y la eterna juventud. La producci\u00f3n se ampli\u00f3 con pomadas y c\u00e1psulas energ\u00e9ticas de dudosa eficacia, pero de fuerte demanda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez si no hubiera sido por la invasi\u00f3n de jaleas reales y p\u00edldoras milagrosas para el entusiasmo y la renovaci\u00f3n de energ\u00edas que entraban\u00a0 por todas las fronteras, Siempreviva no estar\u00eda al borde de la quiebra. Las ventas en descenso indicaron la necesidad de nuevas estrategias, y fue entonces cuando se lanzaron al mercado femenino revolucionarias prendas \u00edntimas en seductoras miniaturas, que encantaron a las mujeres y alborotaron a los hombres. Era el paso que se daba para variar los moldes tradicionales, y Siempreviva fue la primera industria que invent\u00f3 picantes inscripciones en las telas secretas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Los negocios necesitan imaginaci\u00f3n \u2013alarde\u00f3 el due\u00f1o de la industria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Y los banqueros, agudeza \u2013agreg\u00f3 el gerente del banco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Montada la empresa en un gigantismo desbordado, vinieron los derroches, los abusos y los desaciertos administrativos. Exist\u00edan deudas crecidas con entidades financieras, y se rumoraba de compromisos secretos en el mundo de la usura, dif\u00edciles de atender. Por eso los banqueros, cuyo olfato permite descubrir a distancia las cifras mejor guardadas, no se atrev\u00edan a destapar la olla explosiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ejerc\u00eda fuerte presi\u00f3n del p\u00fablico para no dejar extinguir la industria. Si esta se iba a pique, quedar\u00edan licenciados numerosos trabajadores y se afectar\u00eda la estabilidad de otros negocios dependientes de la ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada f\u00e1cil la soluci\u00f3n. Mientras los directivos consideraban agotadas sus f\u00f3rmulas, los banqueros estaban pensativos, y algunos asustados de verdad. Antonio Estrada, el m\u00e1s veterano de todos, con 36 a\u00f1os de experiencia y 59 de edad, gozaba del prestigio de un liderazgo bien ejercido. Con la fina sensibilidad que se le hab\u00eda acrecentado en los enredijos financieros, se preguntaba en ese momento, rodeado de tel\u00e9fonos, dict\u00e1fonos, libros de consulta y monta\u00f1as de papeles olorosos a negocios, cu\u00e1l ser\u00eda la salida ideal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era la primera vez que se enfrentaba a dilema de semejante magnitud. Asociando ideas, se acord\u00f3 de los figurines estampados en las miniaturas picantes que tambi\u00e9n su mujer vest\u00eda con vanidad, desde que la industria campeona hab\u00eda penetrado en todas las intimidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antonio Estrada, acostumbrado desde lejana \u00e9poca a la danza de los millones, pod\u00eda jugar con altos guarismos sin perder la serenidad. Hab\u00eda recorrido todas las posiciones del banco y por eso sab\u00eda que el oficio exige ante todo experiencia y equilibrio. Hab\u00eda visto fracasar a acelerados doctorcillos que amparados solo por el t\u00edtulo pretend\u00edan mover la poderosa mole que tantas ca\u00eddas produce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como \u00e9l calculaba muy bien las operaciones, pocas veces se le enredaban los negocios. Manten\u00eda buen apetito e ignoraba los insomnios y las taquicardias, tan comunes en este ambiente de sobresaltos y muertes prematuras. El zorro de la banca, que hab\u00eda contribuido al enriquecimiento de las personas y a la prosperidad de muchas empresas; que hab\u00eda vencido infinidad de riesgos financieros; que hab\u00eda sacrificado un mundo de riquezas por un mundo de satisfacciones, y que, en fin, sab\u00eda diferenciar lo bueno de lo da\u00f1ino, se dijo con absoluta certeza que ten\u00eda la f\u00f3rmula maestra. Tosi\u00f3, para darse \u00e1nimos, e hizo llamar a Diego Mendoza, el subgerente comercial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era \u00e9ste un economista de las nuevas promociones, con especializaci\u00f3n en mercadeo y con \u00e9xito prometedor en su reci\u00e9n iniciada carrera, de temperamento din\u00e1mico pero todav\u00eda confuso entre los misterios de los papeles bancarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El joven ejecutivo alcanz\u00f3 a imaginar, mientras avanzaba hacia la gerencia con los t\u00edtulos fiduciarios, que si el jefe fracasaba en la operaci\u00f3n de Siempreviva, \u00e9l ser\u00eda el sustituto. Pensamiento veloz y traicionero que pronto rechaz\u00f3 por absurdo. Era mejor suponer que el gerente iba a triunfar, para que el aspirante a su puesto pudiera conseguir mayor experiencia. El ejecutivo, al entrar en la oficina y situarse frente al maestro, se sinti\u00f3 rid\u00edculo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Las garant\u00edas no alcanzan \u2013coment\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Las haremos alcanzar \u2013repuso el gerente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y agreg\u00f3 que en la vida de los negocios hay garant\u00edas intangibles. El prestigio era una de ellas, idea que no estaba clara para la mente del economista, para quien dos m\u00e1s dos eran siempre cuatro, mientras que para el avezado banquero pod\u00eda existir all\u00ed un enga\u00f1o. El uno sosten\u00eda que las matem\u00e1ticas no fallan y el otro demostraba que el olfato y la malicia van por otro camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed que el especialista en cifras escuetas, porcentajes y ecuaciones, se frustrara a veces con su ciencia estricta. La distancia entre la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica era el reto que Mendoza deb\u00eda vencer, dilema perturbador que era preciso superar si quer\u00eda conseguir la silla gerencial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La secretaria inform\u00f3 al gerente las \u00faltimas novedades. Un cliente hab\u00eda anunciado su pr\u00f3xima importaci\u00f3n de motores y otro protestaba por la cancelaci\u00f3n de su cuenta corriente. Uno m\u00e1s lo invitaba a almorzar el mi\u00e9rcoles y desde ahora lo halagaba con hipotecar el edificio. Los clientes de banco son prolongaci\u00f3n de los billetes aprisionados en las cajas fuertes. Una golondrina se hab\u00eda introducido en el despacho y buscaba, con fragilidad y aturdimiento, la libertad de aquella atm\u00f3sfera cargada de dureza. El gerente la mir\u00f3 con envidia cuando el leve levant\u00f3 el vuelo por el d\u00eda luminoso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la calle se tropez\u00f3 con Pr\u00f3spero Merizalde, el due\u00f1o de los supermercados La Abundancia, que trat\u00f3 de definir all\u00ed mismo el cr\u00e9dito que todav\u00eda no hab\u00eda planteado de manera formal. M\u00e1s adelante do\u00f1a Merceditas, la abanderada de las obras p\u00edas, le ofreci\u00f3 la boleta del Hogar de la Joven, instituci\u00f3n que Antonio Estrada no comprend\u00eda muy bien debido a las regeneraciones inciertas que lograba, pero que todos ponderaban.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gerente de banco es personaje vistoso. Con \u00e9l camina la plata. Y se le atribuyen poderes sobrenaturales. Antonio Estrada viv\u00eda acostumbrado a esta rutina que le picaba la vanidad. Muchas veces no lograba\u00a0 respirar, pero el bamboleo lo manten\u00eda despierto. La sociedad lo tentaba con las lisonjas, los honores y las mentiras que se tributan a la gente de dinero. Puede que en materia econ\u00f3mica \u2013dentro de su vida privada\u2013 no valiera tanto como se cre\u00eda, pero estaba a gusto con su oficio de prestamista, labor que imprime brillo social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al entrar en el lugar de la reuni\u00f3n, tosi\u00f3 para inspirarse confianza. Con ese tic, caracter\u00edstico de sus momentos de tensi\u00f3n, adquir\u00eda aplomo y lucidez. Sus colegas, cavilosos, listos para la guerra, se miraban con ojos escrutadores. \u00c9l los repas\u00f3 con discreci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varios de sus colegas hab\u00edan amasado jugosas fortunas y disfrutaban de confortables mansiones, entre palos de golf y autom\u00f3viles relumbrantes. Otros, con menos recursos o menos oportunidades, de todas maneras se daban humos de grandeza. Los pobres no se notaban. Hay banqueros vergonzantes que no se dejan identificar, para vivir a tono con su rango institucional. Existen en este gremio magulladuras que se tapan con los millones ajenos. El olor del dinero es encubridor y muchas veces los presuntos millonarios no tienen d\u00f3nde caer muertos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y como en la banca tambi\u00e9n se cuecen habas, no hay por qu\u00e9 extra\u00f1ar las maniobras y los negociados (que algunos llaman habilidades) de ejecutivos expertos en el florecimiento de sus propias bolsas. Pero no se trata ahora de escarbar en la vida privada de estos magos del dinero, que alrededor de la mesa de negocios se disponen a la disecci\u00f3n de un cuerpo financiero en estado de postraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Hay que salvar a Siempreviva \u2013abri\u00f3 la sesi\u00f3n uno de los banqueros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Vale la pena \u2013agreg\u00f3 otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfQu\u00e9 piensa Antonio Estrada? \u2013pregunt\u00f3 el m\u00e1s joven del grupo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Comencemos a deliberar y aparecer\u00e1n las soluciones \u2013dijo el aludido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Destapemos las cartas \u2013propuso el de m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y las destaparon. Fueron horas fren\u00e9ticas de discusi\u00f3n y choque. Hubo tensi\u00f3n, enredo, complejidad. No era para menos en esta danza de los billetes. Para unos, la quiebra significaba ahogar a la v\u00edctima con los millones que tanto preocupaban; para otros, prolongarle la vida era tanto como exponer mayores p\u00e9rdidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Antonio Estrada no lo mat\u00f3 ning\u00fan descalabro financiero. Su car\u00e1cter estaba calibrado para la lucha y la estrategia. Siempreviva se salv\u00f3 de la crisis gracias a las medidas propuestas por el curtido banquero. Hoy, cinco a\u00f1os despu\u00e9s de la febril junta de acreedores, es una de las firmas m\u00e1s pujantes. La carrera del zorro de las finanzas finaliz\u00f3 luego de recuperarse la empresa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Antonio Estrada tampoco lo fulmin\u00f3 ning\u00fan sobresalto. Hab\u00eda logrado inmejorable dominio de su sistema emocional frente a los zarpazos del dinero. Ni lo sac\u00f3 de base alg\u00fan cliente resentido. Lo mat\u00f3, as\u00f3mbrese usted, su rectitud. Es enfermedad tan vieja como el hombre, y todav\u00eda no la han descubierto los m\u00e9dicos. \u00abLa honradez mata\u00bb, hab\u00eda le\u00eddo el financista, y nunca pens\u00f3 que \u00e9l ser\u00eda uno de los elegidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El banco, al encontrarlo pasado de edad, lo mand\u00f3 a descansar. Rend\u00eda m\u00e1s que muchos de sus colegas, pero a uno de los directivos del banco se le ocurri\u00f3 decir que hab\u00eda llegado la hora del reposo. La apreciaci\u00f3n hizo carrera r\u00e1pida en las altas esferas de la instituci\u00f3n. Asunto de contagio empresarial. Pero le permitieron aplicar su destreza final en el caso de Siempreviva. Esta operaci\u00f3n exitosa cerr\u00f3 con broche de oro su largo desemp\u00f1e\u00f1o financiero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013El banco tiene que admitir con tristeza \u2013anotaba en la junta directiva el presidente de la entidad\u2013 que la vida bancaria ha terminado para nuestro gerente estrella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfPor qu\u00e9 no lo nombramos asesor del banco? \u2013propuso alguien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Me temo que le causar\u00edamos un perjuicio \u2013argument\u00f3 otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya el joven Diego Mendoza hab\u00eda encontrado el secreto entre la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica y pod\u00eda jugar con grandes transacciones. Pas\u00f3, por lo tanto, a sustituirlo en la gerencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antonio Estrada, cabizbajo y vacilante, ingres\u00f3 al club de los jubilados. Por hacerles cifras bonitas a los ricos se hab\u00eda desentendido de sus propias finanzas. Ya por fuera de la empresa, comenz\u00f3 a deprimirse cuando se vio sin oficio ni utilidad. Extra\u00f1\u00f3, a falta de los pasatiempos que se hab\u00eda olvidado cultivar para la \u00e9poca del retiro, el fogueo de los n\u00fameros. Ahora en la quietud de su hogar, no se sent\u00eda a gusto sin quiebras ni concordatos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca lo abandon\u00f3 el dinero. Lo persegu\u00eda a todo momento. Lo llevaba en la sangre, m\u00e1s que en el bolsillo. Ol\u00eda a billetes. Transpiraba encajes y sobregiros. Para \u00e9l no se hab\u00eda hecho el reposo y no lograba sentirse bien lejos del alboroto de la plata.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013He perdido el poder \u2013le confes\u00f3 en secreto a su amigo confidente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s adelante se estremeci\u00f3 ante el fracaso econ\u00f3mico. Tuvo que vender de af\u00e1n las acciones de Coltejer para solucionar apremios insuperables. Se le hab\u00edan esfumado las reservas llevadas a la vejez y estaba en peligro de perder, por su marcada impericia para los negocios propios, la casa de habitaci\u00f3n y la acci\u00f3n del club. Se acord\u00f3 del refr\u00e1n: \u00abZapatero, a tus zapatos\u00bb. Pero ya era tarde para remediar los errores. Y record\u00f3, a prop\u00f3sito del inflexible usurero que no lo dejaba vivir en paz, que por sus manos hab\u00edan pasado toneladas de billetes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El financista, de quien ya nadie se acordaba, era un pobre diablo. Los pobres diablos no encuentran sitio en la vida. Sinti\u00f3 en carne propia el dolor de los seres derrotados por la realidad del dinero, pero lo consol\u00f3 su filosof\u00eda de que a\u00fan lo acompa\u00f1aba la honradez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estaba a un paso del suicidio, pero manten\u00eda erguida la moral. Quiz\u00e1 apareciera alguna luz que lo salvara del desastre. Se acord\u00f3 entonces de Siempreviva, transformada en emporio industrial gracias a la f\u00f3rmula salvadora que \u00e9l mismo hab\u00eda liderado. Y toc\u00f3 en sus puertas. Sab\u00eda que necesitaban un jefe de finanzas. No iba a pedir favores sino a vender sus servicios profesionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gerente de Siempreviva repasaba de arriba abajo al hombre en crisis, y se preguntaba si la pobreza vergonzante pod\u00eda llegar a tales extremos. Sent\u00eda pena por aquella caricatura social que hubiera preferido ignorar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013No, no puede ser \u2013repet\u00eda el ejecutivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfMe dar\u00e1 la mano? \u2013le pregunt\u00f3 el exbanquero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Por desgracia no es a usted a quien buscamos. La posici\u00f3n no es digna de su trayectoria, enti\u00e9ndame. \u00bfPara qu\u00e9 buscarse usted enredos a estas alturas de la vida. cuando lo mejor que puede hacer es descansar?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conversaci\u00f3n se vio interrumpida por el subgerente comercial de la firma, que necesitaba a su patrono para cumplir una cita en el banco. Antonio Estrada, que ten\u00eda por qu\u00e9 saber lo que significa la puntualidad en los bancos, se levant\u00f3 de la silla. Pero el ejecutivo lo invit\u00f3 a sentarse de nuevo, y con discreci\u00f3n extendi\u00f3 un cheque, mientras le dec\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013No se moleste, se lo ruego. Es una peque\u00f1a retribuci\u00f3n por lo que hizo por nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre arruinado mir\u00f3 el cheque con atenci\u00f3n y desconcierto. Luego lo abandon\u00f3 en la mesa, sin ning\u00fan comentario. Y se retir\u00f3 en silencio. Se alegr\u00f3 de conservar intacta su dignidad. \u00abMi acci\u00f3n vale un Potos\u00ed\u00bb, pens\u00f3 cuando recorr\u00eda a pie las calles vecinas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vacante la llenaron con un joven de las nuevas generaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su esposa abri\u00f3 la caja de ropas \u00edntimas que estaba olvidada en la confidencia hiriente de los a\u00f1os de triunfo. No obstante el tiempo transcurrido, la caja conservaba a\u00fan la envoltura con que Siempreviva hab\u00eda remitido aquel obsequio. La moda ya hab\u00eda cambiado, y ahora la innovaci\u00f3n de la industria era m\u00e1s atrevida. Pero el presente estaba intacto, como si el tiempo se hubiera detenido en el paquete navide\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfDe d\u00f3nde sacaste estos trapos? \u2013le pregunt\u00f3 el marido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Del recuerdo \u2013repuso la esposa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013No debes volver a pon\u00e9rtelos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013El dinero est\u00e1 escaso \u2013coment\u00f3 ella\u2013. No olvides que no has comprado tus remedios para el coraz\u00f3n, ni yo he vuelto a tomar la droga para la artritis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Hazme caso: no vuelvas a usar estas prendas. Y si el asunto es de dinero, no te preocupes: ma\u00f1ana recibo la pensi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor se\u00f1al de que Antonio Estrada estaba perdiendo el juicio fue cuando comenz\u00f3 a aprobar pr\u00e9stamos imaginarios. Todas las ma\u00f1anas llegaba al parque, a la misma hora, y ocupaba el banco pr\u00f3ximo al \u00e1rbol frondoso, donde los transe\u00fantes lo ve\u00edan hablar con interlocutores invisibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vest\u00eda con distinci\u00f3n y delicadeza, como distinguido caballero de la sociedad en uso de buen retiro, enfundado en la vieja gabardina de corte ingl\u00e9s que ya comenzaba a perder esplendor. Nunca le faltaban la fina corbata y los zapatos lustrosos, y cargaba el paraguas italiano para defenderse de las lluvias sorpresivas. No hab\u00eda perdido los ademanes del banquero ni la estampa del noble se\u00f1or que no dejaba de ser.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Perm\u00edtame su balance para analizar el flujo de caja \u2013le dijo a la persona que se hab\u00eda sentado a su lado, como si se tratara de su despacho bancario\u2013. Veamos el nivel de endeudamiento. Ahora, su trayectoria crediticia y v\u00ednculos comerciales. Todo perfecto, se\u00f1or. El factor m\u00e1s importante, no lo olvide usted, es el de su honrdez. Por lo tanto, lo eximo de codeudor. Pase ma\u00f1ana a firmar el cr\u00e9dito\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Qu\u00e9 cosas dice! \u2013murmur\u00f3 el transe\u00fante, y se alej\u00f3 del lugar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Del libro <em>Humo, <\/em>2000).<\/p>\n<p align=\"center\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuento de Gustavo P\u00e1ez Escobar El gerente del banco movi\u00f3 un papel en su escritorio. En ese momento la secretaria le record\u00f3 la reuni\u00f3n de las once de la ma\u00f1ana, donde iba a debatirse la suerte de Siempreviva. A\u00fan no se hab\u00eda determinado si ser\u00eda m\u00e1s indicada la quiebra o el concordato, alternativas que se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[82],"class_list":["post-7794","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuento","tag-cuento"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7794","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7794"}],"version-history":[{"count":7,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7794\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13369,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7794\/revisions\/13369"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7794"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7794"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7794"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}