{"id":7808,"date":"2012-02-11T19:14:13","date_gmt":"2012-02-12T00:14:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7808"},"modified":"2014-05-01T09:35:29","modified_gmt":"2014-05-01T14:35:29","slug":"caos-en-la-seguridad-social","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2012\/02\/11\/caos-en-la-seguridad-social\/","title":{"rendered":"Caos en la seguridad social"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca imagin\u00f3 el presidente Ospina P\u00e9rez que una de las realizaciones m\u00e1s destacadas de su gobierno, el Instituto de Seguros Sociales, creado en 1946, llegar\u00eda al grado de postraci\u00f3n en que hoy se encuentra. En mensaje al Congreso de 1947, el mandatario expres\u00f3 lo siguiente: \u00abLa ley 90 de 1946, por la cual se estableci\u00f3 el seguro social obligatorio y se cre\u00f3 el Instituto Colombiano de Seguros Sociales, representa una de las mayores conquistas en beneficio de nuestro pueblo\u00bb. Desde entonces, la seguridad social ha tenido su principal soporte en este organismo, cuyas fuentes de financiaci\u00f3n provienen de tres sectores: los empresarios, los trabajadores y el Estado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Suena a paradoja el hecho de que este \u00faltimo, debiendo ser el contribuyente m\u00e1s efectivo de la entidad oficial que se ide\u00f3 para proteger la salud y el r\u00e9gimen pensional, sea el mayor deudor del sistema. Debe responsabilizarse a las administraciones del Seguro por el deterioro gradual de la instituci\u00f3n que no parece tener hoy pies ni cabeza. Responsabilizar a las directivas del Seguro es lo mismo, claro est\u00e1, que inculpar a los gobiernos nacionales que han permitido los vicios protuberantes que han subsistido por tantos a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dice que el sindicalismo es otro de los causantes de la crisis, y \u00e9ste, a su vez, se\u00f1ala a la Administraci\u00f3n. De esta manera, tir\u00e1ndose la pelota unos a otros, se llega a un punto ciego donde todos se echan la culpa y nadie da verdaderas soluciones. Mientras tanto, el tiempo pasa, como pasan los gobiernos y los hombres, y el problema sigue vivo. Ha sido una larga historia de despilfarras, fraudes, malversaci\u00f3n de fondos, falta de vigilancia administrativa y fiscal, de moral y de \u00e9tica, bajo el gigantismo arrasador de una instituci\u00f3n inmanejable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las v\u00edctimas de esta nebulosa situaci\u00f3n son los sufridos afiliados, que hoy pasan de 4,6 millones en el ramo de la salud. La triste realidad es que el Seguro Social no alcanza a atender tan crecida demanda, y por eso la atenci\u00f3n es p\u00e9sima. El servicio, que desde tiempo atr\u00e1s era deficiente, lo empeor\u00f3 la ley 100 de 1993 al ingresar al sistema, sin duda con buenas intenciones pero con torpe planeaci\u00f3n, a un n\u00famero exagerado de usuarios, cuando la estructura de la entidad no estaba preparada para semejante explosi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto explica que hoy no haya medicamentos, cl\u00ednicas ni m\u00e9dicos suficientes, ni espacios adecuados en las instalaciones, ni consultas m\u00e9dicas oportunas, y en cambio proliferen la desatenci\u00f3n, la descortes\u00eda, los tratos desp\u00f3ticos y la indolencia absoluta de muchos funcionarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como el Seguro no paga oportunamente las cuentas a hospitales y cl\u00ednicas a donde remite a sus propios pacientes, ha dejado de cumplir con el margen de solvencia reglamentado por el decreto 882 de 1998, que obliga a las EPS a atender en el curso de 30 d\u00edas sus compromisos con los proveedores de bienes o servicios, para no verse sancionadas con la prohibici\u00f3n de recibir nuevos afiliados, castigo que desde hace tres a\u00f1os pesa sobre el Seguro Social, con efectos desastrosos: el incumplimiento de los pagos tiene en estado de quiebra y en v\u00eda de extinci\u00f3n a otras entidades sanitarias, lo cual favorece el expediente de los sobornos para conseguir la agilizado de las cuentas, como sucedi\u00f3 en mala hora en la Cl\u00ednica Shaio. Varios hospitales han tenido que cerrarse, como sucedi\u00f3 en Bogot\u00e1 con el Lorencita Villegas y el San Juan de Dios, por insolvencia econ\u00f3mica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el campo de las jubilaciones, el panorama no es menos sombr\u00edo. A cada rato o\u00edmos que las reservas se van a acabar, y que en el futuro cercano, si no se elevan los aportes, se aumenta la edad para tener derecho a la pensi\u00f3n y se imponen otras restricciones, vendr\u00e1 la hecatombe. Esto no suceder\u00eda si los recursos se hubieran manejado en forma correcta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como en el rengl\u00f3n de la salud, los abusos, los fraudes, la malversaci\u00f3n de recursos y la desidia del propio Estado produjeron el desbarajuste financiero. Hoy, para obtener el reconocimiento de una pensi\u00f3n, hay peticionarios que gastan dos y m\u00e1s a\u00f1os en estos tr\u00e1mites desesperantes. El Gobierno, que se dice abanderado de las clases trabajadoras, somete al ciudadano al v\u00eda crucis de la angustia, el hambre, el abandono, la enfermedad y a veces la propia muerte, por falta de eficiencia y sensibilidad social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El flamante y desfigurado Seguro Social, con su propaganda populista, afirma que este derecho se otorga m\u00e1ximo en dos meses, y su presidente, doctor Fino, sale con frecuencia en un programa de televisi\u00f3n y recorre el pa\u00eds resolviendo los reclamos \u2013desde luego favorablemente\u2013 de quienes le escriben cont\u00e1ndole las demoras de la entidad. Lo que no muestra el funcionario son las numerosas cartas tapadas de quienes le escriben en las mismas circunstancias sin que sus reclamos salgan al aire.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conozco el caso de una persona que llevaba dos a\u00f1os y medio tramitando su pensi\u00f3n y se hab\u00eda encontrado con tantas trabas y suplicios, que tuvo que acudir a una acci\u00f3n de tutela para conseguir ese derecho. Tambi\u00e9n ese reclamante le hab\u00eda escrito al doctor Fino, pero su caso se ahog\u00f3 entre los malabares de la televisi\u00f3n y la publicidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La inoperancia estatal suele causar desastres como los esbozados en esta columna. La ministra de Salud, Sara Ord\u00f3\u00f1ez, se ha retirado por diferencias \u00a0con miembros del Gobierno y por no estar de acuerdo con el nombramiento de la nueva superintendente de Salud. Esto agrava la crisis del sector y dibuja el desgre\u00f1o administrativo a que se ha llegado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, las instituciones y las mejores conquistas sociales, como \u00e9sta del presidente Ospina P\u00e9rez, se van a pique, como tambi\u00e9n ocurre con Cajanal y Caprecom, entre otras. \u00bfD\u00f3nde estar\u00e1 el l\u00edder que salve en el futuro (ya que el presente es de nieblas e incompetencias) esta calamidad p\u00fablica?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 1-XI-2001.<strong> <\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Nunca imagin\u00f3 el presidente Ospina P\u00e9rez que una de las realizaciones m\u00e1s destacadas de su gobierno, el Instituto de Seguros Sociales, creado en 1946, llegar\u00eda al grado de postraci\u00f3n en que hoy se encuentra. 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