{"id":7839,"date":"2012-02-11T21:09:13","date_gmt":"2012-02-12T02:09:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=7839"},"modified":"2014-03-08T20:17:34","modified_gmt":"2014-03-09T01:17:34","slug":"carta-de-hernando-giraldo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2012\/02\/11\/carta-de-hernando-giraldo\/","title":{"rendered":"Carta de Hernando Giraldo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le\u00ed en <em>Eje 21<\/em>, de Manizales, la carta dirigida por Hernando Giraldo, el notable columnista de <em>El Espectador<\/em> en la \u00e9poca de los Cano, a Nicol\u00e1s Restrepo, director de <em>La Patria<\/em>, de Manizales. Con este documento, Giraldo reaparece en la vida p\u00fablica despu\u00e9s de muchos a\u00f1os de silencio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es una carta de tono desolado en la que, aparte de referirse a sus a\u00f1os de estudio para la vida sacerdotal, y luego a su fugaz desempe\u00f1o como juez de Bojac\u00e1, narra su larga carrera period\u00edstica en los diarios <em>La Patria, La Rep\u00fablica <\/em>y<em> El Espectador.<\/em> En total, cerca de medio siglo de actividad period\u00edstica. El mayor recorrido corresponde a <em>El Espectador<\/em>, durante m\u00e1s de 30 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la edad de 13 a\u00f1os, como estudiante de la Escuela Apost\u00f3lica de los padres lazaristas o vicentinos en Santa Rosa de Cabal, descubri\u00f3 su vocaci\u00f3n para el periodismo. A tan corta edad, ya ten\u00eda su peri\u00f3dico propio, <em>El Misionero. <\/em>A los 20, comenz\u00f3 a escribir en <em>La Patria. <\/em>Trasladado a Bogot\u00e1, se vincul\u00f3 a <em>La Rep\u00fablica, <\/em>cuyo director era su paisano caldense Silvio Villegas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s adelante se entrevist\u00f3 con el director de <em>El Espectador, <\/em>Gabriel Cano, conocido como el \u201cjefecito\u201d. Llevaba como credencial una cr\u00f3nica que deseaba publicar en el suplemento dominical de dicho peri\u00f3dico. Conocido el escrito por don Gabriel, gran descubridor de periodistas (como a\u00f1os despu\u00e9s lo ser\u00eda Guillermo Cano), se le abrieron las puertas de <em>El Espectador.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomaba impulso una de las carreras m\u00e1s exitosas en la prensa nacional. En principio, el \u201cjefecito\u201d le pidi\u00f3 que escribiera dos columnas semanales. D\u00edas despu\u00e9s, conocido su estilo paisa, desabrochado, directo e irreverente, que conquistaba amplia audiencia en el pa\u00eds, el director le solicit\u00f3 que su <em>Columna Libre <\/em>pasara a ser diaria. Adem\u00e1s, se hicieron c\u00e9lebres los \u201cgrandes reportajes dominicales\u201d, as\u00ed bautizados por Gabriel Cano, en los que Giraldo sobresal\u00eda con su pluma \u00e1gil, a la vez que combativa y erudita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue esta la \u00e9poca de oro de <em>El Espectador<\/em>. Se trataba del peri\u00f3dico m\u00e1s le\u00eddo del pa\u00eds, autor de sonados debates y cr\u00edtico vehemente de la corrupci\u00f3n p\u00fablica y de los abusos de la clase dirigente. Uno de los principales protagonistas de este periodismo aguerrido y justiciero, donde los hechos se denunciaban con absoluta precisi\u00f3n y alto profesionalismo, fue Hernando Giraldo, considerado por muchos el mejor periodista de opini\u00f3n p\u00fablica. Se le apodaba \u201cEl Calib\u00e1n de los Cano\u201d y su \u00e1nimo de lucha y denuncia social corr\u00eda parejo con el de Klim<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entreg\u00f3 su <em>Columna Libre <\/em>cuando el peri\u00f3dico cambi\u00f3 de due\u00f1o. No pudo aceptar la salida de la familia Cano. El asesinato de Guillermo Cano, su gran amigo y aliado de grandes combates de la \u00e9poca, le produjo honda perturbaci\u00f3n. Desde entonces, el columnista estrella de <em>El Espectador <\/em>se silenci\u00f3 en el panorama nacional. Volvemos a saber de \u00e9l con motivo de la carta dirigida al director del diario manizale\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuenta en ella que a pesar de la promesa que hizo de no volver a escribir en <em>El Espectador <\/em>por las razones aludidas, hace tres meses cambi\u00f3 de parecer. El periodismo que practicaba desde los 13 a\u00f1os lo llamaba de nuevo en el atardecer de su vida. Necesitaba la combusti\u00f3n espiritual del noble oficio. Necesitaba volver a opinar sobre la suerte del pa\u00eds. Y le escribi\u00f3 al director de <em>El Espectador<\/em><strong>, <\/strong>\u201cdici\u00e9ndole \u2013seg\u00fan palabras textuales de su carta\u2013 que anhelaba volver a mi \u2018casa espiritual\u2019 de tant\u00edsimos a\u00f1os, al escribir una <em>Columna Libre <\/em>cada quince d\u00edas\u201d. Pero no recibi\u00f3 respuesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy tiene 83 a\u00f1os y vive en una finca de La Mesa (Cundinamarca). Como hombre de profunda formaci\u00f3n human\u00edstica, es gran lector. Y abatido ermita\u00f1o, como puede inferirse por la carta en referencia. Pocos saben en la actualidad que Hernando Giraldo fue uno de los periodistas m\u00e1s brillantes de aquella \u00e9poca convulsa de la vida colombiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El Espectador, <\/strong>Bogot\u00e1, 9-IX-2011.<br \/>\n<strong>Eje 21, <\/strong>Manizales, 9-IX-2011.<br \/>\n<strong>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/strong>Armenia, 10-IX-2011.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Excelente columna sobre el gran Hernando Giraldo, otrora basti\u00f3n del \u00abcan\u00f3dromo\u00bb (t\u00e9rmino acunado por el excelso don Alfonso Castillo G\u00f3mez, autor de la <em>Coctelera,<\/em> de la misma \u00e9poca). Extra\u00f1a\u00a0que\u00a0<em>El Espectador<\/em>, con la direcci\u00f3n de un Cano, no responda a la petici\u00f3n de Hernando. <strong>Gustavo Valencia, <\/strong>Armenia. <strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De vez en cuando interrumpo su soledad en La Mesa llam\u00e1ndolo a su celular y aun cuando sigue de igual mal genio que antes, no ha perdido su esp\u00edritu de humor. Es una reliquia viviente del periodismo que ya no se da. <strong>Gardeaz\u00e1bal, <\/strong>Tulu\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Magn\u00edficos recuerdos de Hernando Giraldo a trav\u00e9s de esta columna, que he le\u00eddo con entusiasmo. He tenido la oportunidad\u00a0 de recordar a quien fue mi amigo y conoc\u00ed cuando trabajaba en <em>La Rep\u00fablica. <\/em> La \u00faltima vez que lo vi fue hace unos 30 a\u00f1os en un restaurante paisa del cual era propietario, muy concurrido, por \u00e9l y por su ambiente art\u00edstico musical. La verdad que era un gran se\u00f1or paisa y una pluma respetable. <strong>Ramiro Lagos, <\/strong>Greensbore (Estados Unidos).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 bueno que esta columna sirva para hacer justicia y honrar la vida y trabajo de tantas personas que pasan al olvido y a la desmemoria del pa\u00eds. <strong>Esperanza Jaramillo, <\/strong>Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy triste lo de Hernando Giraldo, y m\u00e1s triste a\u00fan que en su antigua casa no le hayan siquiera respondido su carta. La hidalgu\u00eda de los antiguos jefes y mecenas ya es materia obsoleta. \u00a1Qu\u00e9 tristeza! <strong>Hernando Garc\u00eda Mej\u00eda, <\/strong>Medell\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 dolor con la actitud de los nuevos directivos de <em>El Espectador<\/em> hacia el gran periodista\u00a0 Giraldo, que sirvi\u00f3 con talento, compromiso, dedicaci\u00f3n, calidad y cualidad, entre otros muchos valores. <strong>In\u00e9s Blanco, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Claro que Hernando Giraldo, de grata recordaci\u00f3n, fue y muy seguramente sigue siendo un gran periodista. Lo que pasa es que en <em>El Espectador<\/em> ya no est\u00e1n, por desgracia, ni Fidel, ni Gabriel, ni el m\u00e1rtir del periodismo Guillermo Cano. <strong>jaime m arb\u00a0<\/strong>(correo a\u00a0<em>El Espectador).\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como leal lector de <em>El Espectador<\/em> desde tiempo ha, cuando nos acompa\u00f1aban el inolvidable Guillermo Cano y hermanos, me gustar\u00eda saber la raz\u00f3n por la cual no se le respondi\u00f3 la carta al periodista, y en su defecto las razones por las cuales se omite su colaboraci\u00f3n. La edad cronol\u00f3gica no necesariamente coincide con la fisiol\u00f3gica y para el caso el aporte del periodista Giraldo puede ser significativo. \u00a0<strong>Elanjoc<\/strong> (correo a\u00a0<em>El Espectador).\u00a0<\/em><\/p>\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Le\u00ed en Eje 21, de Manizales, la carta dirigida por Hernando Giraldo, el notable columnista de El Espectador en la \u00e9poca de los Cano, a Nicol\u00e1s Restrepo, director de La Patria, de Manizales. Con este documento, Giraldo reaparece en la vida p\u00fablica despu\u00e9s de muchos a\u00f1os de silencio. 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