{"id":839,"date":"2009-11-23T21:00:19","date_gmt":"2009-11-23T21:00:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=839"},"modified":"2014-03-13T17:31:47","modified_gmt":"2014-03-13T22:31:47","slug":"javier-huerfano-poeta-del-dolor","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/11\/23\/javier-huerfano-poeta-del-dolor\/","title":{"rendered":"Javier Hu\u00e9rfano, poeta del dolor"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1984, a los 25 a\u00f1os de edad, Javier Hu\u00e9rfano publica su primer libro, <em>Visiones<\/em>, con pr\u00f3logo de Luis Vidales, donde \u00e9ste manifiesta que el nuevo poeta es \u201chu\u00e9rfano, pero no de poes\u00eda\u201d. Refiri\u00e9ndose a la brevedad elocuente de sus poemas, hace este vaticinio: \u201cSi persiste en esta modalidad de su ahorro po\u00e9tico, no es aventurado el pron\u00f3stico de que alcanzar\u00e1 las excelsas rutas del canto\u201d. Veinte a\u00f1os despu\u00e9s, la obra de Javier Hu\u00e9rfano sobrepasa la docena de libros, varios de ellos in\u00e9ditos. Adem\u00e1s, escribe en silencio una prosa bien estructurada, con vuelo po\u00e9tico, que pocos conocen. Su nombre ha conquistado notoriedad en el mundo de las letras. El presagio est\u00e1 cumplido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hu\u00e9rfano elabora sus primeros poemas a los 11 a\u00f1os de edad, en medio de la burla de sus ocho hermanos. En 1981 conoce a Luis Vidales, su maestro, de quien se convierte en secretario. En 1990 conduce las cenizas de Vidales a la casa de cultura de Calarc\u00e1. All\u00ed reposan en la paz de la comarca quindiana, como testimonio de perennidad l\u00edrica. En 1994 funda en el barrio Ciudad Bol\u00edvar de Bogot\u00e1, donde con gran esfuerzo ha construido su vivienda, la biblioteca p\u00fablica Luis Vidales. Esta uni\u00f3n de los dos poetas calarque\u00f1os establece nexos indisolubles entre ellos, m\u00e1s all\u00e1 de la muerte: Hu\u00e9rfano se ha encargado de salvaguardar la memoria de su maestro y protector, a trav\u00e9s de escritos, recitales, talleres literarios y de su imitaci\u00f3n en el arte po\u00e9tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El disc\u00edpulo no hered\u00f3 la vena de humor que exhibe Luis Vidales en sus versos, pero s\u00ed la fibra social, con la cual canta al dolor, la injusticia, el desequilibrio de la sociedad, la tristeza y el abandono. Ambas poes\u00edas llevan tinte de protesta, rebeld\u00eda y clamor ante el mundo, pero la de Hu\u00e9rfano est\u00e1 marcada por el pesimismo, el tedio vivencial, la desesperanza y la obsesi\u00f3n de la muerte, sin duda bajo el influjo de su vida atormentada. Se diferencian, adem\u00e1s, en que la de Hu\u00e9rfano es m\u00e1s reiterativa en el plano rom\u00e1ntico (siempre bajo la inspiraci\u00f3n de Yolanda, su compa\u00f1era ideal), tal vez como una necesidad de oxigenar el esp\u00edritu conturbado por el peso de sus cotidianos agobios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Javier Hu\u00e9rfano nace en humilde casa de Calarc\u00e1, en 1959. A los tres a\u00f1os le diagnostican asma, y cuando asiste a la escuela p\u00fablica debe retirarse por problemas de salud. Abandonado por su madre a corta edad,\u00a0 en un inquilinato, inicia el recorrido por las sendas del desamparo. En Bogot\u00e1 se emplea como ayudante de zapater\u00eda y comienza a estudiar de noche, hasta conseguir una mediana formaci\u00f3n. Y se vuelve autodidacta, disciplina con la que supera todos los escollos del aprendizaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aparecida su primera obra con el impulso de Luis Vidales, se le abren muchos horizontes y siente que su destino irrevocable es el de ser poeta. M\u00e1s tarde funda <em>Narka, <\/em>revista de poes\u00eda. Ha nacido poeta, y poeta morir\u00e1. Al lado de esta vocaci\u00f3n surge la de pintor, oficios que alterna como regalos del cielo y recursos de ingrata subsistencia, siempre en lucha denodada contra las mezquindades de la gente y la adversidad del medio colombiano. Algunos t\u00edtulos de sus libros denuncian su calvario: <em>Presencia de las sombras, Uno est\u00e1 en el d\u00eda como dormido, El olvido no tiene palabra.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este \u00faltimo (1998) es editado con auspicio de la C\u00e1mara de Representantes, y en \u00e9l \u00cdngrid Betancourt, la prologuista, expresa estas bellas palabras: \u201cDios ha querido, para fortuna m\u00eda, que conozca al poeta. De su mano he caminado por el t\u00fanel sin luz de la injusticia, a ciegas pero mordiendo siempre el tallo amargo de la rosa\u201d. Maruja Vieira traza este perfil perfecto del poeta abrumado por sus horas desoladas: \u201cMuchas puertas que se abren para otros, est\u00e1n cerradas para Javier Hu\u00e9rfano. Pero \u00e9l serenamente se retira en la noche y se va para su mundo, despojado de bienes terrenales pero pleno de estrellas. En la semioscuridad de la madrugada, cuando van los obreros al trabajo en las f\u00e1bricas, ser\u00eda dif\u00edcil distinguir entre ellos al obrero del verso\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acabo de leer un nuevo libro del amigo quindiano: <em>La noche como p\u00e1jaro viudo<\/em>, publicado con el generoso apoyo de la editorial C\u00f3dice y el sentido pr\u00f3logo de la poetisa In\u00e9s Blanco, que anota: \u201cJavier se ha enfrentado a sus molinos de viento, reales e imaginarios, con la espada de su pluma, te\u00f1ida con su propia sangre\u201d. Libro desgarrador el suyo, como lo fue <em>Tempestad<\/em> tras la salida de Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda de las fauces de la muerte, luego del intento de suicidio. S\u00e9 que el poeta calarque\u00f1o ha tenido que librar duras batallas contra inclemente enfermedad. Esta circunstancia le hace lanzar, recordando sus noches de terror en una cl\u00ednica yerta, las exclamaciones m\u00e1s vehementes y pat\u00e9ticas sobre la realidad de la muerte, que \u00e9l parece esperar con la ansiedad de los poetas predestinados para el dolor. Y exclama: \u201cSoy apenas un solo dolor que atraviesa el d\u00eda con su sombra de negra compa\u00f1\u00eda\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cantos de Javier Hu\u00e9rfano, transidos de goces sensoriales en medio de las tristezas de su destino, le permitir\u00e1n, sin duda, apurar con placer las copas amargas preparadas por los dioses del Olimpo. \u00a1Oh, bendita poes\u00eda!<\/p>\n<p><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 16 de diciembre de 2004.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar En 1984, a los 25 a\u00f1os de edad, Javier Hu\u00e9rfano publica su primer libro, Visiones, con pr\u00f3logo de Luis Vidales, donde \u00e9ste manifiesta que el nuevo poeta es \u201chu\u00e9rfano, pero no de poes\u00eda\u201d. 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