{"id":867,"date":"2009-11-24T14:45:55","date_gmt":"2009-11-24T14:45:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=867"},"modified":"2014-03-13T18:22:11","modified_gmt":"2014-03-13T23:22:11","slug":"palabras-de-mujer-i","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/11\/24\/palabras-de-mujer-i\/","title":{"rendered":"Palabras de mujer -I-"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He recibido, casi en forma simult\u00e1nea, dos breves y bellos libros escritos por mujeres, el uno de Bogot\u00e1 y el otro de Medell\u00edn, que tienen entre s\u00ed curiosas coincidencias: ambas obras son autobiogr\u00e1ficas, su formato y el n\u00famero de p\u00e1ginas son parecidos, las dos autoras han cultivado expresiones del arte, y en ambos libros aparecen palabras preliminares de la poetisa In\u00e9s Blanco. Se trata de mujeres luchadoras, pensantes y creativas, con claro sentido de los valores \u00e9ticos, religiosos y familiares, lo mismo que de los problemas sociales del pa\u00eds. La una es abogada y pintora y la otra, profesora y poetisa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gladys Garc\u00eda de Londo\u00f1o, nacida en Bogot\u00e1, abogada de la Universidad del Rosario, especializada en derecho de familia en la Universidad Santo Tom\u00e1s y en derecho de menores en el Externado de Colombia, publica el libro que lleva por t\u00edtulo <em>Luz de oto\u00f1o, p\u00e1ginas para David Esteban.<\/em> Ya hab\u00eda escrito dos textos anteriores relacionados con su profesi\u00f3n. Desde joven siente afici\u00f3n por las letras y la pintura, y ahora, en la dorada \u00e9poca del oto\u00f1o, ha querido escribir este libro testimonial, lleno de evocaciones, ideas y tesis diversas, que nos ha tra\u00eddo dgrata sorpresa a sus amigos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cQuiero escribir para encontrarme, para contarles a los que me aman y yo amo, lo que he hallado, para dejarle a mi hijo, sobre todo, un testimonio de qui\u00e9n fui\u201d. En estas palabras sintetiza Gladys el significado de su libro y de su mensaje. Y\u00a0 para explicar su repentina aparici\u00f3n en las letras, manifiesta: \u201cCada quien tiene un lugar en el mundo, que debe poseer sin pedir permiso\u201d. Su esposo, el tambi\u00e9n escritor y abogado \u00d3scar Londo\u00f1o Pineda, anota que en la obra se re\u00fane un \u201cc\u00famulo de emociones y de reflexiones finamente entrelazadas, trasunto de una sensibilidad y de una madurez cultivada con esmero\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podr\u00eda pensarse que se trata de un \u00e1lbum de familia para guardar en la intimidad del hogar, como sin duda lo es, pero su contenido va mucho m\u00e1s all\u00e1: es la palabra bien escrita, que trasciende al p\u00fablico. En eso consiste la fuerza de la palabra. Narrando episodios de su propia vida, de su vocaci\u00f3n por la lectura, la escritura y las artes pl\u00e1sticas, de su actitud filos\u00f3fica ante los aconteceres de su entorno familiar y del mundo que la rodea, Gladys consigue crear una par\u00e1bola de inter\u00e9s general. Dejando su testimonio personal, est\u00e1 conectada con el mundo. Escribe para ella misma y para que los dem\u00e1s piensen y fijen sus propias pautas frente al ejercicio de vivir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habla de sus rebeld\u00edas juveniles, de sus encuentros con Dios, de su solidaridad con el dolor ajeno, de su amistad con los \u00e1rboles, los animales y la naturaleza. Al confesar sus iniciales indecisiones sobre la abogac\u00eda, dice: \u201cAprend\u00ed que la Ley es uno m\u00e1s de muchos instrumentos y no precisamente el m\u00e1s poderoso para resolver los problemas de las gentes\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se duele de la indolencia hacia la pobreza y la miseria de los colombianos. Resalta el tesoro de la amistad y de la fraternidad humana. Le declara su amor a Bogot\u00e1 y al mismo tiempo critica la congesti\u00f3n urbana, la groser\u00eda de la gente, el desgre\u00f1o de las oficinas p\u00fablicas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y abre su coraz\u00f3n al amor, el amor de su esposo y del hijo \u00fanico, David Esteban, limitado por alguna circunstancia f\u00edsica, pero que es artista como ella: tambi\u00e9n pinta. Gladys lo llama su \u201cmaestro\u201d. Ambos son los ejes de su existencia. Esa fusi\u00f3n del coraz\u00f3n y la mente se vuelve el hilo zurcidor de toda la obra. Son la m\u00fasica del oto\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin m\u00fasica en el alma, la escritora no entender\u00eda la vida. La espontaneidad, la franqueza y el donaire con que hace fluir su sentimiento en medio de la defensa de los principios y del derecho de pensar, ennoblecen su alma sensitiva y realzan su palabra de mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una anotaci\u00f3n final para ponderar la excelente edici\u00f3n del libro por parte de la Editorial C\u00f3dice, de don Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez, la que ha adquirido prestancia entre los escritores por la esmerada confecci\u00f3n de sus obras. La semana entrante comentar\u00e9 el otro libro.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Los calofr\u00edos de Gabo<\/span><\/strong>.- En su columna de la revista <em>Semana,<\/em> Isabel Rueda formula esta pregunta a Gabo: \u201c\u00bfSe dice \u2018calofr\u00edo\u2019, como dice en la p\u00e1gina 54 de su \u00faltimo libro su protagonista, el culto profesor Mustio Collado, o se dice \u2018escalofr\u00edos\u2019, como decimos a diario todos los colombianos?\u201d. Sin ser yo, por supuesto, Garc\u00eda M\u00e1rquez, voy a permitirme opinar al respecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Diccionario de la Real Academia Espa\u00f1ola registra ambos t\u00e9rminos, pero prefiere \u201cescalofr\u00edos\u201d, en plural, como lo menciona Mar\u00eda Isabel. \u201cCalofr\u00edo\u201d, en siugular, parece rebuscado. Sin embargo, se me ocurre pensar que Garc\u00eda M\u00e1rquez usa la palabra en forma deliberada, y no por pedanter\u00eda, para enviarle un mensaje a la Real Academia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan el DRAE, el escalofr\u00edo, o calofr\u00edo, es \u201cuna sensaci\u00f3n de fr\u00edo, por lo com\u00fan repentina, violenta y acompa\u00f1ada de contracciones musculares&#8230;\u201d El Larousse tiene esta definici\u00f3n, que parece m\u00e1s precisa: \u201cEstremecimiento del cuerpo caracterizado por calor y fr\u00edo simult\u00e1neos&#8230;\u201d Mientras para la Real Academia el mal se caracteriza por una \u201csensaci\u00f3n de fr\u00edo\u201d, para el Larousse se trata de un \u201cestremecimiento de <span style=\"text-decoration: underline;\">calor y fr\u00edo<\/span>\u201d (como lo es, en efecto, la enfermedad). Me parece entender que Garc\u00eda M\u00e1rquez, meti\u00e9ndose en los predios de la medicina y del propio cuerpo humano, le da m\u00e1s propiedad al vocablo: <span style=\"text-decoration: underline;\">calofr\u00edo<\/span> (o sea, calor y fr\u00edo). Y adem\u00e1s en singular, ya que la enfermedad es una sola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 18 de noviembre de 2004.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar He recibido, casi en forma simult\u00e1nea, dos breves y bellos libros escritos por mujeres, el uno de Bogot\u00e1 y el otro de Medell\u00edn, que tienen entre s\u00ed curiosas coincidencias: ambas obras son autobiogr\u00e1ficas, su formato y el n\u00famero de p\u00e1ginas son parecidos, las dos autoras han cultivado expresiones del arte, y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[47],"tags":[101],"class_list":["post-867","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-temas-literarios","tag-temas-literarios"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/867","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=867"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/867\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10353,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/867\/revisions\/10353"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=867"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=867"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=867"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}