{"id":8735,"date":"2013-10-07T16:14:40","date_gmt":"2013-10-07T21:14:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2013\/10\/07\/8735\/"},"modified":"2014-03-19T10:23:54","modified_gmt":"2014-03-19T15:23:54","slug":"8735","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2013\/10\/07\/8735\/","title":{"rendered":"Las cenizas de Calarc\u00e1, y otras cenizas"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En enero de 1977, cuando yo resid\u00eda en Armenia, escrib\u00ed en <em>El Espectador <\/em>el art\u00edculo titulado <em>Ladrillos de cultura<\/em>, en el que registraba la inauguraci\u00f3n de la Casa de la Cultura de Calarc\u00e1, que tuvo su ejecuci\u00f3n con auxilios nacionales conseguidos por la parlamentaria Lucelly Garc\u00eda de Montoya, gobernadora del Quind\u00edo en aquellos d\u00edas. Se trataba de una construcci\u00f3n gigante que se situar\u00eda entre las mejores casas de cultura del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1990, el poeta Javier Hu\u00e9rfano traslad\u00f3 all\u00ed, desde la capital del pa\u00eds, los restos de Luis Vidales. Ambos poetas son oriundos de Calarc\u00e1. Hu\u00e9rfano, que se form\u00f3 bajo la tutela de Vidales hasta coronar destacada carrera literaria, se encarg\u00f3 de preservar la memoria de su maestro con diferentes expresiones, como la creaci\u00f3n de una biblioteca p\u00fablica en el barrio bogotano donde resid\u00eda el disc\u00edpulo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luis Vidales, que con <em>Suenan timbres <\/em>(1926) revolucion\u00f3 la poes\u00eda colombiana, expres\u00f3 a sus hijos, poco tiempo antes de morir, el deseo de que sus restos fueran llevados a Calarc\u00e1. A la muerte de Hu\u00e9rfano en el 2010, suger\u00ed que sus cenizas fueran tambi\u00e9n trasladadas a la misma casa cultural, para que reposaran al lado de las de su maestro. Se escribir\u00eda as\u00ed una leyenda en el alma de la poes\u00eda calarque\u00f1a. Y recomend\u00e9 que la urna cineraria se situara en sitio discreto para no convertir la entidad en un cementerio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un a\u00f1o despu\u00e9s, el escritor Hugo Hern\u00e1n Aparicio Reyes not\u00f3 que hab\u00eda un movimiento de las cenizas, como si estas tuvieran pies. En efecto, se estaban reubicando las urnas. Y escribi\u00f3 en <em>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo <\/em>la columna titulada <em>\u00a1Carajo, todo el mundo a descubrirse! <\/em>(las mismas palabras pronunciadas por Luis Tejada en el Caf\u00e9 Windsor de Bogot\u00e1 al descubrir a Luis Vidales, el ni\u00f1o terrible <em>\u2013l\u2019enfant terrible\u2013 <\/em>de la generaci\u00f3n de Los Nuevos, como el gran poeta que llegar\u00eda a ser). <em> <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La llegada de las cenizas de Lucelly Garc\u00eda de Montoya, la fundadora de la Casa de la Cultura (que lleva su nombre), determin\u00f3 una especie de orden jer\u00e1rquico para los restos mortales all\u00ed situados, mediante el cual la pol\u00edtica pasaba al primer puesto, y los poetas, al segundo. Dice la nota de Aparicio: \u201cLas losas con sus nombres y alg\u00fan verso quedaron de cara al muro donde solo prolijos visitantes podr\u00edan leerlas\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La noticia vol\u00f3 hasta Suecia, donde reside el hijo del poeta, Carlos Vidales, profesor jubilado de la Universidad de Estocolmo, que ha manifestado lo siguiente: \u201cLo que me impresiona no es que quiten esos restos de ah\u00ed o que los pongan en un sitio de menor cuant\u00eda: no es la calidad del sitio lo que honra o deshonra unos restos mortales, son los restos mortales los que honran o deshonran, seg\u00fan el caso, los sitios donde reposan. Creo que los honores p\u00f3stumos no enaltecen al muerto, sino engordan al vivo que los organiza y promueve\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y agrega: \u201cSi se nos diera el privilegio de opinar al respecto, preferir\u00edamos que sus cenizas (las de Vidales) se confundieran con la tierra calarque\u00f1a en lugar de estar prisioneras en una urna. Y, desde luego, no nos gustar\u00eda que se las utilizara para librar disputas por sitios de honor con las cenizas de otros muertos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El debate est\u00e1 formado, y de \u00e9l se ha ocupado el espacio virtual NTC, de Cali. Tambi\u00e9n ha terciado en el caso Carlos A. Villegas, exsecretario de Cultura del Quind\u00edo, hoy residente en Texas, que revive una idea de su autor\u00eda, para la que elabor\u00f3 incluso el boceto: la construcci\u00f3n del Parque Nacional de los Poetas en tierra quindiana, proyecto que incluye museo de exposiciones sobre la literatura colombina, parque de los poetas muertos, en medio de gualandayes florecidos, sitios de lectura y escucha y escenarios para recitales y conciertos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cColombia sigue en deuda con Vidales \u2013dice Villegas, tambi\u00e9n oriundo de Calarc\u00e1\u2013 y parece que la indolencia local no entiende la dimensi\u00f3n de este creador de cultura iberoamericana\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los sucesos aqu\u00ed mencionados llevan a pensar en el poco sosiego que tienen los despojos de algunos personajes ilustres. Los mortales no los dejan descansar en paz. \u00bfHabr\u00e1 algo m\u00e1s po\u00e9tico \u2013ya que de poes\u00eda hablamos\u2013 que esparcir las cenizas en el aire o en el agua?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me vienen a la memoria los siguientes casos. Tulio Bayer pidi\u00f3 a su esposa que sus huesos fueran arrojados por los Pirineos como acto supremo de libertad. Las cenizas de Manuel Zapata Olivella fueron tiradas al Sin\u00fa, el r\u00edo tutelar de su tierra, a fin de que las aguas proletarias se encargaran de llevar sus restos hasta el \u00c1frica, de donde provienen sus or\u00edgenes. Juan Castillo Mu\u00f1oz dispuso que sus cenizas se esparcieran por el Salto de P\u00f3meca, en Moniquir\u00e1, hermosa cascada que tiene 17 metros y cae en un pozo cristalino donde se mezcla el esplendor del paisaje con el misterio de los s\u00edmbolos ind\u00edgenas de Boyac\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 27-I-2012.<br \/>\n<em><strong>Eje 21, <\/strong><\/em>Manizales, 27-I-2012.<br \/>\n<em><strong>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/strong><\/em>28-I y 4-II-2012.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*\u00a0 *\u00a0 *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me ha sorprendido de forma muy grata la amable menci\u00f3n a la memoria de mi padre, Juan Castillo Mu\u00f1oz, y a su deseo de ver esparcidas sus cenizas en el Salto del P\u00f3meca, lo que hicimos. Gracias por el recuerdo, y por mantener vivo en las letras un ejemplo que nos gu\u00eda <strong>Fabio Castillo<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este excelente y dolido art\u00edculo me trajo a la mente aquella estrofita de mi poema <em>Romance de mi\u00a0salvaci\u00f3n: <\/em><em>Amada, cuando yo muera \/ no dejes que mis amigos \/ me oculten bajo la tierra. \/ Que hecho polvo a ti me entreguen \/ en una caja peque\u00f1a. \/ \u00bfRecuerdas el monte santo \/ donde te di el primer beso? \/ All\u00ed, destapa la caja \/ y \u00e9chame a los cuatro vientos. <\/em><strong>Jaime Hoyos, <\/strong>poeta, Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que cada cual se muera donde quiera y lo entierren donde quiera. Yo pedir\u00eda po\u00e9ticamente como Baudilio Montoya: <em>Dame un \u00e1rbol, \u00a0amada, cuando muera, que me acompa\u00f1e en mi reposo eterno, un sauce fiel que se levante grave se\u00f1alando la paz de mi silencio. Quiero verlo avanzar desde mi sombra, lo quiero contemplar desde mi sue\u00f1o. Un d\u00eda sus ra\u00edces blandamente hundi\u00e9ndose en el suelo horadar\u00e1n el cedro de\u00a0mi caja, buscando las cenizas de mis huesos. Por su tronco, tatuado todo por los a\u00f1os, cicatrizado todo por el tiempo, ascender\u00e1 mi esp\u00edritu anheloso a contemplar la placidez del huerto. Mi savia en \u00e9l ser\u00e1 regalo tempranero que mecer\u00e1 la vesperal caricia de la mano rom\u00e1ntica del viento\u2026<\/em> (transcribo de memoria). Pero en la pr\u00e1ctica: Despu\u00e9s de muerto poco importa ya d\u00f3nde queden los restos. Eso dej\u00e9moselo a los rom\u00e1nticos que escriben poes\u00eda cuando todav\u00eda est\u00e1n vivos. <strong>Carlos A. Villegas, <\/strong>Texas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tercio a favor de esparcir las cenizas. No son sino los restos de la\u00a0envoltura f\u00edsica.\u00a0Creo que \u00a0nuestro verdadero ser permanece para\u00a0siempre. Solo cambiamos de dimensi\u00f3n energ\u00e9tica. Todo es vida, en permanente\u00a0 transformaci\u00f3n. <strong>Elvira Lozano Torres, <\/strong>Tunja.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar En enero de 1977, cuando yo resid\u00eda en Armenia, escrib\u00ed en El Espectador el art\u00edculo titulado Ladrillos de cultura, en el que registraba la inauguraci\u00f3n de la Casa de la Cultura de Calarc\u00e1, que tuvo su ejecuci\u00f3n con auxilios nacionales conseguidos por la parlamentaria Lucelly Garc\u00eda de Montoya, gobernadora del Quind\u00edo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[101],"class_list":["post-8735","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized","tag-temas-literarios"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8735","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8735"}],"version-history":[{"count":5,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8735\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10576,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8735\/revisions\/10576"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8735"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8735"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8735"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}