{"id":886,"date":"2009-11-24T16:28:05","date_gmt":"2009-11-24T16:28:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=886"},"modified":"2014-03-13T18:48:53","modified_gmt":"2014-03-13T23:48:53","slug":"el-cronista-de-tulua","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/11\/24\/el-cronista-de-tulua\/","title":{"rendered":"El cronista de Tulu\u00e1"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dif\u00edcil hallar otra persona que quiera tanto a su pueblo como \u00d3scar Londo\u00f1o Pineda. Hasta tal punto la patria chica se ha adherido a sus afectos, que se ha vuelto una obsesi\u00f3n. Tulu\u00e1 ha tenido presencia absorbente en su vida, y \u00e9l no ha cesado de enaltecerla en sus libros, discursos y art\u00edculos de prensa. Desde <em>Los pasos de Egor<\/em>, libro de cuentos aparecido en 1975 (el primero de los trece que lleva publicados), por su obra han desfilado, de manera elocuente, personajes de ficci\u00f3n o memoriosas p\u00e1ginas de reconocimiento de los hechos y los hombres que conforman la historia local.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Digamos tambi\u00e9n que el amor est\u00e1 bien correspondido. De all\u00ed se le llama con frecuencia para que honre con su palabra los grandes sucesos regionales, y para recibir, por supuesto, el tributo que la gente le rinde como a uno de los coterr\u00e1neos m\u00e1s\u00a0 ilustres. Fue alcalde de Tulu\u00e1 en 1959, juez penal, concejal y representante a la C\u00e1mara. Tambi\u00e9n ha sido juez de instrucci\u00f3n criminal en Bogot\u00e1, secretario general de la Aeron\u00e1utica Civil, magistrado de los Tribunales Administrativos del Valle del Cauca y Cundinamarca y profesor universitario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es la voz l\u00edrica m\u00e1s destacada de la ciudad, donde tambi\u00e9n han descollado, en el plano de las letras, figuras tan reconocidas como las de Enrique Uribe White y Gustavo \u00c1lvarez Gardeaz\u00e1bal. Hay un hecho curioso en su producci\u00f3n literaria: sus cinco primeros libros estuvieron situados en los g\u00e9neros de la narrativa y el ensayo, que se consideraban las venas de su literatura, y no lleg\u00f3 a intuirse su afici\u00f3n por la poes\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00f3lo en 1998, con <em>Las palabras necesarias<\/em>, t\u00edtulo publicado 23 a\u00f1os despu\u00e9s de su primera obra, vino a revelarse su capacidad l\u00edrica. Siguieron luego, en profusi\u00f3n sorprendente, <em>Los silencios reunidos, Viento de espejos, La ciudad cantada <\/em>y<em> Las voces sumergidas,<\/em> con los que se descubri\u00f3 que siempre ha sido poeta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay algo m\u00e1s: el ambiente de su libro inaugural, <em>Los pasos de Egor,<\/em> est\u00e1 imbuido de poes\u00eda. Sobre este hecho no repararon los lectores iniciales, quienes -los m\u00e1s perspicaces- s\u00f3lo hallaron una obra singular, la que, dicho sea hoy de paso, no puede clasificarse en un g\u00e9nero determinado, y esto la rodea de cierto hechizo: en algunas partes hay cuento, en otras, cr\u00f3nica, y tambi\u00e9n ensayo. Pero, por encima de todo esto, se trata de prosa l\u00edrica. Y si leemos con atenci\u00f3n sus ensayos, encontramos en sutiles y a veces vigorosos hilos l\u00edricos. Por eso, es dado afirmar que el distintivo m\u00e1s certero que puede asignarse a su quehacer literario es el de poeta.<strong><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De su paso por la judicatura le brot\u00f3 el libro <em>La justicia no sonr\u00ede,<\/em> testimonio pat\u00e9tico de lo que es la sinraz\u00f3n de ciertos episodios dolorosos que sufre la humanidad y por lo general permanecen silenciados. M\u00e1s que el funcionario judicial, el que habla en estos cuentos es el humanista, en su tr\u00e1nsito escrutador por los juzgados y la magistratura. En estas historias de impiedad y angustia, zurcidas con fuertes hilos de enredo e iron\u00eda, para que no se olviden, discurren ignorados personajes del com\u00fan\u00a0 que se mueven sin esperanza dentro de los intrincados caminos de las leyes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra de sus facetas, muy acentuada, es la de cantor de su pueblo. Desde d\u00edas lejanos, su sentimiento regional comenz\u00f3 a manifestarse en diferentes formas: en el escrito divulgado por la prensa o la radio; en el discurso en la plaza p\u00fablica; en la conferencia acad\u00e9mica; en el pr\u00f3logo de un libro, o en el poema secreto que se un\u00eda a otros dentro del sigilo de su mesa de trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y cuando\u00a0 tuvo material suficiente, sac\u00f3 a la luz, en 1999, dos libros seguidos como homenaje a su terru\u00f1o: <em>Tulu\u00e1, visi\u00f3n personal,<\/em> a los que ya se suma el tercer volumen, pr\u00f3ximo a aparecer en estos d\u00edas. Adem\u00e1s, en el a\u00f1o 2002 public\u00f3 dos poemarios de evocaci\u00f3n y a\u00f1oranza, dentro del \u00e1mbito de la comarca, y en ellos se conmueve su alma ante las \u201chistorias ya deshechas por la lluvia del tiempo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Londo\u00f1o Pineda ha sido trabajador infatigable de la palabra, y gracias a esa perseverancia creadora acredita una obra polifac\u00e9tica y de alta val\u00eda, que lo hace sobresalir en el panorama literario del pa\u00eds y adem\u00e1s lo consagra como el cronista mayor de Tulu\u00e1.<\/p>\n<p><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 19 de febrero de 2004<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Dif\u00edcil hallar otra persona que quiera tanto a su pueblo como \u00d3scar Londo\u00f1o Pineda. Hasta tal punto la patria chica se ha adherido a sus afectos, que se ha vuelto una obsesi\u00f3n. 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