{"id":8867,"date":"2013-10-29T18:26:06","date_gmt":"2013-10-29T23:26:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=8867"},"modified":"2014-05-03T20:43:38","modified_gmt":"2014-05-04T01:43:38","slug":"requiem-por-las-maquinas-viejas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2013\/10\/29\/requiem-por-las-maquinas-viejas\/","title":{"rendered":"R\u00e9quiem por las m\u00e1quinas viejas"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c1lvaro Le\u00f3n P\u00e9rez Franco, que trabaj\u00f3 conmigo en el Banco Popular de Armenia, del que fui gerente durante 15 a\u00f1os, se me hab\u00eda perdido de vista, y ahora aparece en Par\u00eds. Y me sugiere un tema para mi columna: el de las m\u00e1quinas viejas, descontinuadas en los tiempos modernos, y que fueron en el pasado un eje indispensable de la vida empresarial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e9rez Franco tuvo que vencer m\u00faltiples obst\u00e1culos para establecerse en Par\u00eds, a donde lleg\u00f3 hace 22 a\u00f1os sin hablar el idioma franc\u00e9s ni contar con ocupaci\u00f3n laboral. Comenz\u00f3 a desempe\u00f1ar oficios humildes, aprendi\u00f3 por su propia cuenta el lenguaje necesario para hacerse entender, luego lo super\u00f3 con cursos dirigidos, y alg\u00fan d\u00eda pas\u00f3 a ejercer sencillo puesto de oficina. Hoy, desde hace diez a\u00f1os, es agente administrativo en un hospital de la zona metropolitana de Par\u00eds. Ejemplo en verdad edificante cuando existe voluntad de superaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablemos de las m\u00e1quinas viejas. Y retrocedamos cuarenta a\u00f1os, a la \u00e9poca en que trabaj\u00e1bamos en Armenia en la actividad bancaria. Por aquellos d\u00edas, al lado del escritorio de casi todo el personal estaba instalada la m\u00e1quina de escribir, y sobre el escritorio, la m\u00e1quina sumadora. Estos dos elementos eran indispensables para realizar la generalidad de los oficios. Eran los utensilios m\u00e1s comunes del empleado, y sin ellos hubiera sido inconcebible la ejecuci\u00f3n laboral. Al ser tan elementales, nadie reparaba en ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero 120 a\u00f1os atr\u00e1s de la \u00faltima fecha citada \u2013es decir, hacia el a\u00f1o 1850\u2013 \u00a0el mundo no conoc\u00eda la m\u00e1quina de escribir. Todo se escrib\u00eda a mano. Apenas exist\u00eda un invento rudimentario. En 1868, Christopher Sholes dise\u00f1\u00f3 la primera m\u00e1quina de escribir comercial y el teclado que se volver\u00eda universal. En 1873 nac\u00eda la marca Remington, en la que P\u00e9rez Franco elaboraba las papeletas d\u00e9bito y cr\u00e9dito que mov\u00edan su secci\u00f3n de cuentas corrientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O quiz\u00e1s fue la Olivetti, o la Underwood, o la Olympia\u2026 Lo cierto es que con el impulso de la m\u00e1quina de escribir y de la m\u00e1quina sumadora todo marchaba en el banco. Los cuentacorrentistas, que llam\u00e1bamos, o sea, los encargados de llevar las cuentas individuales de la clientela, o los empleados de contabilidad, que consolidaban el resultado final de la operaci\u00f3n bancaria, estaban provistos de otro tipo de m\u00e1quinas adecuadas para dicha funci\u00f3n. Todas ten\u00edan la misma finalidad t\u00e9cnica que le imprimieron sus inventores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia la d\u00e9cada de 1980 comenzaron a sonar clarines de revoluci\u00f3n en la vida bancaria que yo conoc\u00ed: llegaba la \u00e9poca de la cibern\u00e9tica, de los \u201csistemas\u201d que hoy gobiernan al mundo. Como parte de un conjuro m\u00e1gico, desaparecieron las m\u00e1quinas de escribir y las sumadoras. Estos aparatos portentosos que llamamos computadores \u2013\u00edconos de la vida moderna\u2013 eran capaces de hacer, solos, lo que hac\u00edan muchas m\u00e1quinas reunidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y comenzaron a suprimirse empleos, ya que los nuevos utensilios de trabajo, sofisticados, inteligentes y veloces, eran aptos para desplazar al hombre. Hasta las secretarias de las gerencias sobraban. Incluso, hasta los gerentes, ya que el computador suministra todas las f\u00f3rmulas, desde aprobar cr\u00e9ditos hasta dar la respuesta pregrabada a cuanto problema, fraude o inquietud se le presente al cliente en su relaci\u00f3n con el banco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hablan el lenguaje cordial que en \u00e9pocas remotas era signo distintivo de la banca, pero todo lo resuelven al instante, con solo oprimir un bot\u00f3n, y adem\u00e1s en forma irrefutable. Eso s\u00ed, no permiten el di\u00e1logo. Son omn\u00edmodos, pero carecen de sentimientos y cortes\u00eda. Saben ciencias exactas, pero no tienen alma. El hombre moderno se ha venido acostumbrando a este despotismo implacable, demoledor, que trajo la era de los computadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mundo se deshumaniz\u00f3 en manos de la tecnolog\u00eda. Como cada vez se inventan nuevos sistemas que es preciso dominar r\u00e1pido, al vuelo, la carrera hacia la insensatez y la idiotez es imparable. Se acab\u00f3 la reflexi\u00f3n por culpa del automatismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es aqu\u00ed, amigo P\u00e9rez Franco, donde cabe hacer un r\u00e9quiem por las m\u00e1quinas viejas, esas que en forma elemental manejaban la banca antigua. La nuestra, la que no volver\u00e1. Las m\u00e1quinas humanas (la Remington, la Olivetti, la Underwood\u2026) pertenecen ya a un pasado brumoso que es mejor no remover, pues nadie lo entender\u00e1 hoy. Sin embargo, nadie nos impide acariciar la nostalgia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 3-V-2012.<br \/>\n<em><strong>Eje 21, <\/strong><\/em>Manizales, 4-V-2012.<br \/>\n<em><strong>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/strong><\/em>Armenia, 5-V-2012.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No, la tecnolog\u00eda no deshumaniz\u00f3 el mundo, ni hay carrera imparable hacia la insensatez y la idiotez, ni se acab\u00f3 la reflexi\u00f3n por culpa del automatismo. La tecnolog\u00eda nos ha permitido conocer y abarcar campos que antes eran ilusiones, y nos catapultar\u00e1 a un futuro superior que nos har\u00e1 ver con asombro y pavor, sin nostalgia, el pasado. Distinto es que los valores e instituciones p\u00fablicos, sociales, familiares, individuales&#8230; per se y frente al entorno, no vayan a la par, por nuestra culpa. <strong>Sebasti\u00e1n Felipe <\/strong>(correo a <em>El Espectador<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es una desgracia que cuando uno va a una empresa a formular un reclamo la respuesta que le dan es: \u00abLo sentimos, no se puede porque la computadora no lo permite\u00bb, con lo cual resulta que ya no es el pensamiento el que impera sino la programaci\u00f3n de un aparato de estos que decididamente son los que gobiernan a las empresas. Ah\u00ed entonces nace lo malo de la sistematizaci\u00f3n. <strong>Jopease <\/strong>(correo a <em>El Espectador<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me gusta mucho la parte amable que el art\u00edculo les pone a las m\u00e1quinas de escribir. Sonaban much\u00edsimo y hasta ese sonido era agradable a los o\u00eddos de las personas, lo recuerdo. Se sab\u00eda por eso qui\u00e9n estaba escribiendo. Ahora todo el mundo escribe, pero muy en silencio, pues cada uno est\u00e1 en su mundo, con su computador y sin comunicarse con el resto de la gente. El mejor amigo de cada persona cuando est\u00e1 trabajando es internet y \u00e9l ni saluda, ni se despide, ni da afecto, ni dice toda la verdad. <strong>Fabiola P\u00e1ez Silva, <\/strong>ingeniera de sistemas, Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Excelente la remembranza de las m\u00e1quinas de oficina antiguas. Mi inicio laboral fue en la Caja Agraria, agencia de Roncesvalles (Tolima), y, claro, las m\u00e1quinas que usted tan bien describe eran las reinas de la oficina. Su columna toc\u00f3 las fibras m\u00e1s sensibles de mi nostalgia. <strong>Gustavo Valencia Garc\u00eda, <\/strong>Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estoy de paso por San Petersburgo. \u00bfTe puedes imaginar cu\u00e1nto demorar\u00eda el env\u00edo de estas letras hace unos cuarenta a\u00f1os, cuando t\u00fa y yo escrib\u00edamos en <em>La Patria<\/em> en sendas m\u00e1quinas de escribir? Esta reflexi\u00f3n me la provocaste con tu amena columna sobre las m\u00e1quinas viejas. Y otras m\u00e1s, que tengo que dejarlas en el tintero porque salgo apurado para una cita con\u00a0\u00a0Catalina la Grande. <strong>Fray Rodin.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace tiempos me pregunto c\u00f3mo no va a existir desempleo, con \u00edndices tan elevados, si el hombre cada\u00a0vez est\u00e1 siendo reemplazado por la tecnolog\u00eda. Y seguir\u00e1 peor. Recuerdo ahora la maquinita de manivela con la que en el Banco Popular de Tunja calcul\u00e1bamos los intereses en cartera, y las madrugadas en balances buscando el \u00a0\u201cdescuadre\u00bb\u2026 Pero \u00e9ramos como veinte empleados, y ahora hay sucursales de ese tipo que funcionan con unos seis. <strong>Elvira Lozano Torres, <\/strong>Tunja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 bonito art\u00edculo sobre la m\u00e1quina de escribir. Ella daba la posibilidad de ser nosotras importantes en el trabajo, de tener muchas condiciones de precisi\u00f3n al escribir y presentar trabajos excelentes, siempre con ese caracter\u00edstico tecleo en las oficinas. Este recuerdo me causa ahora mucha nostalgia. <strong>Ligia Gonz\u00e1lez, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la d\u00e9cada del 60 yo estaba vinculado al Bank of America y se usaba, adem\u00e1s de la m\u00e1quina de escribir y la calculadora manual, el t\u00e9lex para giros internacionales cifrados, correspondencia urgente, etc. Su art\u00edculo me hace recordar una an\u00e9cdota: por esa \u00e9poca fui a Quito a cobrar un cheque. El cajero ten\u00eda un libraco como de 100 hojas. Cada hoja dividida en 4 partes, cada parte correspond\u00eda a un cliente. Le entregu\u00e9 el cheque, se quit\u00f3 de la oreja un l\u00e1piz. A mano, obviamente, fue buscando la hoja del girador, hasta que la encontr\u00f3. El saldo lo ten\u00eda escrito en l\u00e1piz, y en agudo acento ecuatoriano me espet\u00f3: \u00abno ha de tener fondos, lo tumbaron\u2026 siguiente\u00bb. <strong>Jorge Arenas Calder\u00f3n. <\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gustavo P\u00e1ez Escobar \u00c1lvaro Le\u00f3n P\u00e9rez Franco, que trabaj\u00f3 conmigo en el Banco Popular de Armenia, del que fui gerente durante 15 a\u00f1os, se me hab\u00eda perdido de vista, y ahora aparece en Par\u00eds. 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